Perdemos

Perdemos1La potencial ilusión que pueda generarse ante el partido electoral de vuelta y vuelta que se avecina en los próximos meses, desde la aparición de Podemos, Ganemos y cuantas propuestas políticas de denominación positiva se formen, se trastabillea ante la realidad de que el panorama-país que continuamos amasando únicamente parece conducirnos, a partir de la imagen en 360 grados que nos empeñamos en tomar, a la conclusión de que la sociedad española se empeña en evacuar una suerte de Perdemos más allá del resultado de los comicios. Elementos más que aparentes nos invitan a carecer de la confianza tuerta de los esperanzados perennes, toda vez que de derecha a izquierda, si alguien se atreve a definirse sin pudor en algún punto iluminado de este mapa político tenue, continúan asomando desde la impúdica reiteración de los malabares electoralistas de turno hasta el deja vu de estrategias ochenteras, en versión beta, para que la batalla siga igual. Con más siglas, pero sobre cemento fresco.

Perdemos2Este Estado castellano-parlante a la orilla derecha del Atlántico no puede tomarse en serio con actuaciones neocolonialistas de corte burricalvo. Si el asomo del ridículo se advertía en el comienzo de la pasada Cumbre de las Américas, con dos de sus ex presidentes firmando un manifiesto favorable a intereses privados para con la República de Venezuela, la votación en similares términos realizado en la Cámara Alta nacional reclamando la liberación de presos en ese país resulta el colmo del descrédito. ¿Se imaginan sufrir similar aberración desde Congresos extranjeros? La soberanía nacional mancillada, poniendo en cuestión la legitimidad de la democracia local, resulta intolerable para cualquier nación digna. Y Venezuela, salvo que las reglas del juego hayan sido modificadas en medio del partido, es un sistema democrático representativo, así validado por todo tipo de organismos internacionales rigurosos. ¿Detención de delincuentes o de opositores? La justicia es quien lo dilucida, en virtud de la separación de poderes. ¿régimen o dictadura? Repetir calificaciones que no se ajustan a la verdad no modifican la misma, pero la distorsionan en el entendimiento común de miles de ciudadanos. ¿Aversión a un país democrático mientras se modifica la normativa penal para evitar la justicia universal a delincuentes extranjeros de potencias a respetar? Mascarada de país de tercera. ¿Negocios y abrazos con sátrapas y sus naciones, líderes en opacidad jurídica, pena de muerte, torturas y tiranía? Reglas del juego a la inversa.

Perdemos3La esperanza por obtener el brote democrático a este juego encasillado que resulta la política-comercial de bajo standing pareció asomar a través de la formación liderada por Pablo Iglesias y su eclosión en los pasados comicios europeos. Pero, de la misma manera que su ideología o principios se han ido ensombreciendo al ritmo que aumentaba la expectativa electoral vía encuestas, el rigor ha dejado paso a esa manera tradicional de hacer política a ritmo de hitos con flash a la vista. Ayer tocó regalar un pack de Juego de Tronos al monarca de turno, como una graceja que viste al líder pero no aporta ni una clave de gobernabilidad. Ah, y de concreción en materias ejecutivas, desde la políticas más generales hasta aquellas cuestiones tan peregrinas como si por monarquía o república debemos comenzar a poner las tejas, no esperen novedades hasta que las butacas se ocupen y la iluminación baje unos grados.

Perdemos4Y es que en España no queremos saber la verdad porque no estamos preparados para conocerla. Cristóbal Montoro bien lo detecta, ya que cuando se es capaz de empujar por el acantilado de la inseguridad jurídica y tributaria a un país que se dice serio aprobando amnistías fiscales opacas, lo de proteger a amigos y dejar al descubierto a oponentes supone un mínimo regate a tres cuartos de campo de la portería. El gobierno del PP se permite hechuras de juez trasatlántico cuando de poner en barbecho las garantías procesales extranejeras se trata, mientras su ministerio de la verdad se apresta a eliminar todo rastro del hijo pródigo, milagro y resurrección de aquello que califica al propio partido como un circo de ratones. Con las paletas en solfa. Con la naricilla olisqueando la próxima trampa sin queso.

Perdemos5Pero no se preocupen, eviten venirse abajo. Recuerden que la hermosura se viste de candidato todavía tanto a derecha como a izquierda, aunque aún no se entiende demasiado bien por qué lo llaman así cuando quieren decir centro. Si todo falla, si la ciudadanía se aburre de promesas o, sencillamente, no tiene a mano algo de agua para tragárselas, ponga usted un líder joven y de buen ver que no diga nada y le preparen todo. Es de una exportación que abruma, el último grito made in usa en mercadotecnia política. Para economía y esas zarandajas, ya contratan a lubricados despachos de asesoramiento transversal (ese hito en léxico electoral de nuevo cuño), que igual les preparan la declaración de la renta que les formulan un programa y sus fechas de anunciación. Ya sabe, si no vota es porque no quiere, bolivariano desalmado.

 

Los a la derecha firmantes

AznarGonzalezCuando se habla de “bipartidismo”, imposible no pensar en esta idílica pareja. Entre ellos se fraguó, durante la última década del siglo pasado, un deja vu histórico de alto voltaje, actualizando el pucherazo de Cánovas y Sagasta a un centenario vista. Todo atado y bien atado. En las afinidades, en los intereses, se acaban encontrando los más irredentos antagonistas, si bien en el caso del binomio PSOE-PP cada vez resulta más complicado recordar si, en efecto, alguna vez desde 1978 y el primer gran acuerdo de las fuerzas ordenadas, que no de orden, en realidad fueron líquidos políticos divergentes. En el sumidero electoral en el que andan ambas formaciones metidas parece claro que los millones de votos que van a ir perdiendo serán succionados en la misma dirección de las agujas del reloj, esto es, a la derecha y a toda pastilla.

Felipe González y José María Aznar comparten más de lo que desechan en sus bifurcados senderos hacia el poder y el dinero. Han utilizado ambos como nadie, si no instaurado en versión alto copete, las puertas giratorias, desde Gas Natural hasta Endesa, pasando por asesoramientos de dudosa compatibilidad moral para con eso que ya no parece valer, como es el prestigioso cargo (o así debería serlo) de ex Presidente del Gobierno. Se alinearon y se dejaron de alinear con unos y otros dirigentes, pero ambos les rieron las gracias a Alemania, se confrontaron de pega y se amaron con Francia, y se postraron ante los Estados Unidos como jefes de todo esto, desde la OTAN que sí, que no, que nunca te decides, hasta postrar a España bélicamente en montañas lejanas plagadas de cadáveres inocentes.

AznarGonzalez2Pero como su reino no es de esta Iberia en busca de nuevos acomodos en las instituciones, ambos han tenido unos buenos años para granjear sus correspondientes simpatías en tierras allende los mares y en conquistas pudientes. Esa visión, tan extensa como la codicia les permita, ha conformado que se alcen como discretos estrategas comerciales al mismo ritmo que se erigen, de cuando en cuando y tal y como se les exija, de faros de cartón piedra en la defensa del término más embarrado que puede leerse en titulares a cinco columnas: “Libertad”. Coincidiendo con la próxima Cumbre de Las Américas, Felipe González y José María Aznar han reaparecido juntos y bien revueltos, junto a otros veintitres ex presidentes latinoamericanos, suscribiendo un manifiesto en defensa de ese supuesto valor supremo en Venezuela. Les acompañan en la cruzada caribeña dirigentes tan adorados en sus países de origen como puede ser el caso del argentino Jorge Duhalde, el colombiano Álvaro Uribe, el magnate mexicano Vicente Fox, el boliviano Jorge Quiroga o el uruguayo Luis Alberto Lacalle. Todos ellos comparten similar espacio en el curso de la historia, esto es, el abandono de las conductas que representan por parte de sus respectivas ciudadanías, si no, en algunos casos, hasta el intento de persecución judicial por acciones nada instructivas.

AznarGonzalez3El grupo de los 25 se muestra tremendamente preocupado por lo que ocurre en un Estado que ha visto como el grupo político que ostenta la responsabilidad de gobernar ha vencido en 16 de los 17 comicios realizados desde la llegada al poder de Hugo Chávez, con ratificación de las principales instituciones observadores en cada uno de los procesos electorales; que ha conseguido disminuir radicalmente los índices de pobreza alimentaria y educativa del conjunto de la nación; o con avances de trazo grueso en materia de lucha contra la desigualdad. Esos mismos ex dirigentes, que retornan del pasado para imponer la visión del presente con la connivencia de las grandes plataformas de comunicación a uno y otro lado del océano, ¿Se preocuparon de levantar una mínima crítica a Pinochet en vida? Más bien lo dejaron retornar plácidamente de Londres a su cueva, en primera clase. ¿No tiene ninguno nada que suscribir ante la violencia estructural de México y sus países limítrofes? Calla, que son de los nuestros. ¿En qué medida les quitó el sueño las atrocidades de las monarquías árabes para con sus ciudadanos? Lo inversamente proporcional a los jugosos contratos firmados con las potencias saudies.

AznarGonzalez4En Venezuela se libra una de tantas batallas del capital tras la desaparición de Hugo Chávez, con las mismas espadas en alto que aguardaban su momento desde la atalaya de Miami, el mismo faro que vigila Quito, La Paz o La Habana. En el caso del país caribeño, sus recursos energéticos lo convierten en pieza codiciosa que no puede dejarse escapar por más tiempo. ¿Alguien recuerda lo que sucedió en Paraguay tras el arrinconamiento de Lugo? ¿Preocupa la corrupción generalizada de El Salvador, Honduras o Guatemala? En el caso de nuestra ramplante pareja de ex gobernantes, ¿Ha osado suscribir acaso un párrafo solicitando la libertad del pueblo saharaui frente al expolio y destierro del ogro marroquí? Cuidado, que la libertad se escribe con Mont Blanc. Para la sangre, ya está la de los desaparecidos en el combate de la avaricia.

AznarGonzalez5De tanto repetirse en según qué medios de según qué capitales, se empeñan en consolidar un Ministerio de la Verdad virtual que nos injerte la premisa de que Venezuela no es una democracia, que sus problemas de inseguridad son sinónimo de guerracivilismo, y que el desabastecimiento de sus mercados internos no supone un embargo multinacional encubierto, sino torpeza y crueldad de sus mandatorios, que se las ha olvidado comprar el pan y la leche al salir a tirar la basura. En ésas se encuentra el capital, y para él aportan su fidelidad nuestros pizpiretos ex jefes del ejecutivo. Mientras, en España, sus antiguas formaciones continúan idolatrando ambas figuras, a las que llevarán en procesión en los próximos comicios. Después se sorprenderán al verse en la obligación del fustigamiento, con borbotones de votos huyendo de esas heridas que la ideología, la honradez política y la auténtica libertad no son capaces de cicatrizar.

La fiera de mi patria

Venezuela se enfrenta, poco más de una década después, a una nueva versión del golpe de Estado enmascarado. Si en 2002 la oligarquía del Estado caribeño se desarmó de paciencia y ejecutó por las bravas las intenciones más o menos sibilinas llegadas desde la mercadotecnia de la política internacional, doce años después sus estrategias y tácticas se han refinado con la misma pureza que lo hacen, a diario, los miles de barriles de petróleo que abastecen la maquinaria mundial como cuarto productor del orbe, eso sí, alimentando exclusivamente los bolsillos del Estado y, por ende, de las necesidades públicas de la ciudadanía venezolana.

En la foto, habitualmente, los soldados que comandan este tipo de iniciativas pierden su impostura parcial al no poder evitar, por pura vanidad política, estar siempre en la foto, en primera linea. Ya hace doce años un joven Leopoldo López, como alcalde de Chacao, se aprestaba a legitimar a Pedro Carmona como Presidente de la República de Venezuela, en un movimiento que violaba la voluntad popular sustentada en las urnas frente al ruido veloz de armas y aprensión del máximo dirigente democrático, Hugo Chávez Frías, que estuvo a un tris de ser perforado por las balas del interés del capital con el aplauso de cientos de cabeceras internacionales, referentes de la prensa, la radio y la televisión y en las naciones que se califican como la luminosidad de la democracia del orbe. Y ahí está la madre de todas las violencias, de ese poder del lenguaje que resquebraja, a la velocidad de la savia producida por sistemáticos montajes que crean una conciencia sin análisis, en cuanto al poco valor que le podemos dar, como contenido, al término “democracia” actualmente. ¿Democracia es inversamente proporcional a la capacidad de reescribir la historia o, con mayor especialización, hacerla tuya desde la pura vertiente del control de la reflexión fulminante, el titular sin titubeos, la codicia con demasiadas “groupies”?

Protesta de maleterosLeopoldo López es, perdón por la insistencia, esa efigie de la doble moral del imperio de la “democracia occidental”. Debemos respetar mayorías parlamentarias como si fueran sacrosantas divinidades temporales en el arte de desandar los caminos del derecho y el avance social, pero no seamos capaces de chistar ante algunas buenas imágenes de gente lanzando piedras, quemando contenedores y reclamando la caida de un gobierno democrático si esto resulta de interés para las multinacionales de rigor. No se atreva a hacerlo en su barrio por estos lares, so pena de “antisistema”, “bandolero” y “terrorista”. Pero en Venezuela es distinto, lo dice el señorito Leopoldo López, tras pasar por la preparación del buen golpista de etiqueta. Que aprendan los vivarachos populares en España; ya no bastan con subirse a un atril y ponerse un poco colorado transmitiendo falsa tensión al leer los eslóganes que escriben para ellos sus ujieres de la retórica. Para estar a la altura cuando queremos ganar por las bravas, quítese la ropa de rico, déjese zarandear en medio de gente a la que no se arrimaría ni en un partido de fútbol, y déjese convertir en martir cuando transmute de delincuente a mártir por gracia de sus medios afines.

Venezuela6En Venezuela hay un gobierno que ha alcanzado la mayoría electoral y social durante quince años de manera consecutiva, pero especialmente débil en cuanto a la fortaleza que necesita demostrar ante el enemigo exterior, y resulta complicado desmontar la farsa cuando la neolengua permanente que ha aprehendido la legimitidad del vacuo término demócrata decide volver al contraataque; El gobierno bolivariano no permite emitir a la cadena Telesur, palabra de capital (nada se dice que en Colombia o Estados Unidos los dueños de este medio tampoco han obtenido licencia por cuestiones que nada tienen que ver con cuestiones ideológicas). El gobierno bolivariano cierra medios de comunicación (En Venezuela el 80% de los medios de comunicación son de control privado, y la audiencia total de éstos supera el 90%). Y etcétera, y etcétera. Pero, sobre todo, lo que ocurre en Venezuela es, precisamente, lo que como consigna nos obligan a aceptar cuando la normalización del pecunio duerme sin roncar: que aceptemos lo emanado de las urnas, que seamos mayoría silenciosa, que salir a protestar está muy feo para el poder y para nuestras carteras. Allí, como no hace nada en Honduras o en Paraguay, el poder real (y vaya sí duele tener que escribir de este modo que nos hace parecer paranoicos gracias, precisamente, a machacar esta terminología en la cinematografía o la literatura como si fuera patrimonio de tarados o conspiranoicos) no piensa esperar en la bancada minoritaria ni un segundo más. Y quema con su dinero las calles. Y pone el resultado de la auténtica democracia como desquiciados visionarios, amigos de otros descerebrados, y a una población hambrienta, asustada, que necesita rebelarse para conquistar su territorio. Y lo vemos en la lejanía, y lo ignoramos. Y, si nadie lo remedia, una nueva quiebra a la honestidad humana se producirá en pocos días frente a nuestra miopía de hombres y mujeres con la mente en gangrena.

Un descanso agotador

Poner distancia ante tantos frentes rugosos, por un período que no podría considerarse en tiempo real ni un intermedio balompédico para recobrar las sales existenciales básicas, está visto que vale de bien poco. Actualmente los balones de realidad se lanzan sobre nosotros con masa de titanio, a toda velocidad, aunque nos intentemos ocultar en el vestuario, a oscuras, meditando como regresar ante los focos con alguna táctica que nos permita soñar en la remontada o, al menos, en maquillar el resultado, para que los silbidos dejen paso a la comprensión, a la confianza en próximas jornadas.

Agotador1Aunque cualquier necesidad de calma humana tuviera a su disposición la autoinducción de un reparador sueño social, al despertar, las mentiras de plasma y la violencia intolerante seguirán allí. Semanas después, Dolores de Cospedal regresará al atril, con la soberbia de costumbre, disfrazada de una Bernarda Alba de baja talla, ojeras en ristre, con la pretensión de un desmaquillaje que elimine las preguntas incómodas, en una simulación que pretende cobrar de una tacada. Lo mismo de siempre, la agresividad de costumbre.

La indignación popular continua in crescendo, levantando el tono y el ritmo a la misma velocidad sanamente estridente con que la clase política canovista se empeña en jugar a ser invisibles a la realidad, en repetir el discurso que les conservó en la falsa opulencia de antaño. Ahora la calle es nuestra, con la valentía de los últimos recursos, el conducto estrecho por el que se han obstinado en conducirnos para jugar a la guerra de los insultos. Miran a Venezuela y hablan de un país fracturado; ellos, que lo polarizan todo, que se empeñan en soliviantar a sus últimas huestes diciendo que los desahuciados a un alto tipo de interés no son más que filoterroristas que pretenden mancillar su paz social, la de los que resisten pasivamente.

Agotador2Saltamos nuevamente al terreno de juego y frente a nosotros nos topamos con la misma alineación, inalterable, a pesar que no son capaces de dar pie con bola: una con fiestas pagadas en comandita corrupción; otra que defiende a golpe de virgen; un justiciero en pos de rescatar el aborto clandestino y los matrimonios indisolubles; el interior que sigue a la ley de su dios para él y para el resto; aquel volante exterior que ve la paja en el jugador ajeno; y todos comandados por un portero ciego y sordo, que prefiere el puro de palco a bajar al césped. El resto del equipo, ni está ni se le espera. O nos ha destrozado la red a puntapiés y nosotros seguimos pensando en el average.

¿Y el teórico árbitro de la contienda, cómo lo lleva? Pues confirmando el nefasto nivel de costumbre, con la complacencia de sus asistentes y demás parentela. La Jefatura del Estado parece agotada de una impostura de tres décadas, de una falsa campechanía que ya le resulta tediosa y, con ese cansancio de fingir, todo el castillo de naipes e infantas han ido rodando hasta dejar las postales veraniegas y navideñas en una mala instantánea de instagram, tomada en posición horizontal. No hay mentira que dure una generación ni sociedad que lo resista, y esto de la impecable Transición ya quedó superado, confiemos que por fin, no por dios. Lo cierto es que volvemos a abrir los ojos tras una hibernación a destiempo y dan ganas de seguir, perezosos, buscando el sueño que no nos despierte de una mentira resquebrajada. Esta etapa ha muerto, viva el futuro de vencedores sin vencidos.

Acorraladitos

Corralito2Y en éstas llegó Chipre y mandó temblar. Los millones de pequeños ahorradores europeos, que coinciden con aquellos estratos sociales que llevan un lustro soportando intervenciones enmascaradas, aumentos desproporcionados de la imposición indirecta y un desempleo galopante que amenaza cada mañana a todos y cada uno de los asalariados que tienen aún la fortuna de serlo, observan con pavor desde el pasado viernes como el fantasma último de la gran estafa planea sobre sus miseras cuentas corrientes: una funesta suerte de corralito financiero que lanza su candado sobre la falsa placidez de los depósitos bancarios para retener, primero, su reintegro y proceder al adelgazamiento unilateral, después, sin juego de sartenes por medio, con vistas a seguir pagando cuentas ajenas.

A lo largo de los próximos días el Parlamento chipriota debatirá (?) una batería de medidas orientadas a utilizar de mascota ejemplarizante al minúsculo Estado insular con vistas a continuar la senda del recobro de una deuda que escala y escala sin permitirnos conocer el grosor de su titularidad expansiva. Una vez más nos encontramos ante la consecuencia de trayectorias similares, difícilmente casuales por cuanto responden a un recorrido extrapolable a todos aquellos países de la zona euro que se ven acorralados por la Troika y su voracidad incontrolada: La aparición de una burbuja financiera e inmobiliaria que, aprovechando el espejismo de falsa prosperidad que presentaba la primera, desencadenó un aumento del crédito descontrolado en relación al PIB real, con la connivencia de un descontrol de precios sobre los bienes inmobiliarios. El fácil acceso a los empréstitos hipotecarios genera una economía virtual que pone en el mercado ingentes cantidades de euros respaldados por ladrillo de plastilina, que se van derritiendo a medida que el colapso en los precios y el cierre del grifo crediticio comienza a provocar fugas de desempleo, impagos y estancamiento macroeconómico. El desenlace ya lo venimos conociendo, si bien los últimos vagones aún no han pasado por el andén.

Corralito1Si algo se ha mantenido como principio sacrosanto de la economía capitalista, asentada en la intermediación financiera y su política de depósitos como refugio inalterable de las alcancías ciudadanas, es el aseguramiento de las cantidades acumuladas moneda a moneda, honradamente, con un máximo de 100.000 euros a razón de cada cliente en virtud de la propia normativa comunitaria y nacional, a través de los respectivos fondos de garantías. Con la línea que se pretende cruzar en el epicentro mediterráneo se derrumba por completo, si es que todavía mantenía respiración no asistida, la mermada confianza ciudadana en el entorno, por muy duro y tormentoso que se ha venido presentando desde finales del año 2008. La mayor parte de la gente puede ir desarrollando parciales caparazones para protegerse del desmantelamiento parcial del Estado Social, el aumento de tasas, impuestos y contribuciones, el encarecimiento de los bienes indispensables de consumo, pero necesita irse a la cama con la mínima placidez de ese colchón más o menos recio de su capacidad hormiguera para fabricar un inmediato porvenir algo mullido; si se le azuza con la vara recaudadora en su bolsa de viaje, el pánico ante la injusticia puede perder los estribos.

Corralito3Establecer una imposición sobre los fondos propios de la economía doméstica no sólo resulta gravemente injusto por lo anteriormente expuesto, sino que viola y transgrede cualquier mínima confianza que aún pueda depositar la ciudadanía en los planes de sus gobernantes para salir de ésta porque se estaría frente a un atraco sin pasamontañas, a plena luz del día, y con el agravante de secuestro: el modus operandi que los dueños de Europa planean pasa por el cierre temporal de las sucursales bancarias para arrinconar el dinero lejos de sus legítimos propietarios, hacerse con una parte sustancial del botín, y salir a cara descubierta diciéndole a los agraviados que lo hacen por su bien y que no se alteren que la cosa podría ser peor.

Imagínese el presente panorama sobrevolando democracias sospechosas desde la óptica deformada de Bruselas, a las que se pone en la picota cada vez que optan por recuperar para la riqueza y gestión nacional aquellas concesiones en manos de multinacionales europeas que no cumplen los requisitos y acuerdos establecidos. Si en Venezuela o Ecuador se optara por una intervención directa en los fondos ciudadanos ya estaríamos desayunándonos con titulares que alertarían de expropiaciones, nacionalizaciones y atentados contra la economía de mercado. Por estas tierras, en cambio, no se escucha ni una brizna de escándalo frente a algo que es mucho más que todo eso: estamos ante un auténtico recobro, después de haber soportado como viene fluyendo el crédito desde el BCE a los bancos privados a un 1% con fondos provenientes de nuestros tributos comunitarios, mientras los Estados miembros los reciben a un interés cinco o seis veces superior.

Estamos acorraladitos. Vivimos la crisis argentina a finales del siglo pasado con indiferencia de confianzudos conquistadores de segunda generación, seguros de que esas aberraciones económicas eran producto y consecuencia de los desmanes latinos del mal vivir y peor gestionar. Pues ya están aquí, por mucho que Merkel, Oli Rehn o De Guindos por estas tierras siempre salgan prestos a poner el nunca antes que el pero. El viernes cayó el último fortín del descanso ahorrador; ahora sólo cabe preguntarse: ¿Estarán mis ahorros igual de esbeltos que cuando los vi la última vez?

La sombra de Chávez no debe alargarse

Cumpliendo lo estipulado en el texto constitucional venezolano, el ejecutivo del país caribeño ha procedido a convocar elecciones generales el próximo 14 de abril. La imposibilidad de toma de posesión por parte de Hugo Chávez tras su victoria en los comicios del pasado octubre no ha variado esta obligatoriedad de nueva visita a las urnas, toda vez que la normativa electoral regula esta situación no sólo en el caso de no acceder efectivamente a la más alta representación del Estado, sino también por fallecimiento o incapacitación durante los cuatro primeros años de mandato. Aclarado, por tanto, el calendario, así como los candidatos en disputa, queda ver qué grado de variación en la intención de voto puede producirse a escasos cuatro meses de una cita con las urnas que otorgó al PSUV liderado por Chávez unos resultados contundentes, reafirmados semanas después con otra apabullante victoria en los comicios regionales.

Venezuela1No es ningún secreto que Henrique Capriles planteó notables objeciones a la hora de repetir como candidato presidencial de la mezcolanza opositora, toda vez que es consciente de su más que previsible derrota, posiblemente agudizada frente al cadaver aún caliente de Chávez Frías. El gobernador del Estado Miranda sabe que el 14 de abril tiene mucho que perder y nada que ganar: su reputación nacional, a pesar de la derrota del pasado octubre, no le impidió quebrar electoralmente a un peso pesado del oficiliasmo, Elia Jaua, en Miranda, mientras que su capacidad pública para aglutinar a las familias que componen los restos del sistema de partidos anterior a 1999 ya se consideró, en sí, una victoria a medio plazo. Por su parte, Nicolás Maduro ha sido anunciado como sucesor en la jefatura del Estado sin aparente disención entre las corrientes del PSUV, a pesar de los interesados anuncios apocalípticos que, desde el fallecimiento del coronel de paracaidistas, vaticinaban una batalla encarnizada por repartirse supuestas fragmentaciones en el movimiento bolivariano. La realidad es que el consenso, al menos aparente, de las tendencias que componen a la coalición de gobierno no se han transparentado ni por asomo en esta luctuosa semana frente al cadaver del incontestable y carismático lider venezolano Hugo Chávez. Todos siguen a una para proteger el ideario de la particular revolución que viene desarrollando, con sus vaivenes, el Estado caribeño desde finales del siglo pasado, apoyada en más de una decena de procesos democráticos por una inconstestable mayoría de la ciudadanía venezolana.

Desde la progresía más aparente que se puede esperar por parte de las multinacionales de la comunicación, al odio más irreverente que se puede plasmar a cinco columnas, las reflexiones acerca del futuro inmediato y del desenlace de la actual situación macroeconómica y social de Venezuela insisten en presentarnos a un país altamente subvencionado, que ha creado un clientelismo electoral fruto de una especie de simple reparto de la riqueza colectiva merced al maná petrolero. De este modo, el refrendo de las políticas gubernamentales se deriva de una mejora soberbia de las condiciones sociales y económicas de las clases menos privilegiadas (aquellas desterradas históricamente por la corrupción rampante AD-Copei), y que resultará abandonada a medida que el grifo de crudo deje de surtir las arcas estatales. Del mismo modo, el apoyo de la mayoría de Estados del continente americano no merece lectura más compleja que la supuesta generosidad del Comandante Chávez obsequiando a sus vecinos a cambio de adhesiones sin fondo. Esa es la lectura, esos son los sesudos análisis de aquellos que aprendieron la lección del infructuoso golpe de Estado de 2002 y han optado por una nueva vía de agresión periodística, la del descrédito ante un ejemplo gubernativo que hace polvo el interés de sus financiadores y patrocinadores.

Venezuela2Estamos, pues, ante una forma de análisis socio-político tramposo o, tal vez, incapaz de entender el mundo fuera de los parámetros de capitalismo voraz que limita nuestra visión de conjunto. Reinvertir los pingües rendimientos de los recursos colectivos en alfabetizar a la población, abaratar los costes de los productos básicos y tejer una red de protección social eficaz supone gobernar para la mayoría, equilibrar la permanente lucha de clases sin necesidad de sangre y ser fiel al proyecto bolivariano que sueña con una Latinoamérica remando en una dirección, la de sus ciudadanos. Intercambiar petroleo por médicos, materias primas o apoyo institucional no es más que ser fiel a ese fundamento histórico: poner a disposición de todos lo que las falsas fronteras han tenido a bien dejar dentro de un territorio que aspira a derribar esos falsos muros, esas interesadas divisiones que han enemistado a los que debieran ser hermanos, los desterrados de la Historia desde la invasión hispánica. Se puede poner en solfa el estilo bravucón y pseudoreligioso de aquel que ha encabezado ese magno proyecto durante los últimos catorce años, pero no el fondo, los resultados, de su acción política. Queda por ver cuanto de alargada es la sombra de Hugo Chávez en el futuro inmediato de todo el continente, qué grado de dependencia mitificada se estancará en la locomotora del progreso colectivo en el cono sur. Por el bien del mundo de las ideas, su figura no debe trascender a pin y camisetas, a alguna referencia literaria de bondadosas pretensiones, pero nunca resulta conveniente embalsamar y poner en los altares públicos lo físico para intentar sostener lo material; de ahí a ver a las hienas repartirse los restos no hay más que un paso, con la consecuente degradación de lo que realmente importa, del avance de una sociedad esperanzada.

Chávez para principiantes

Desapareció físicamente el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, tras innumerables complicaciones físicas que le han mantenido encogido en ese esfuerzo que parece una diana política aceptable pero que se considera expiación multitudinaria si el que se encorva públicamente viste de blanco purificado por esencias de divinidad crucificada. Hoy ha fallecido un hombre, pero no debe ser enterrado un mito, porque aunque alzara minúsculas biblias en medio de actividades legítimas en eso de la administración eficaz de los recursos colectivos, no había falsa divinidad en los logros que han venido sustentando acceso efectivo de la mayoría ciudadana a los fértiles recursos de la nación venezolana. El chavismo hoy ha muerto con Chávez, y así debe ser. Lo que mañana amanezca debe tener el rocío agradablemente húmedo de sus bonanzas, nunca el diluvio de tormentas con afan de arrinconar.

Chavez1La mitificación del hombre ha impedido comprobar que sus células son tan inestables como las de cualquier individuo finito, y es lógico que así fuera desde que consiguió democráticamente aglutinar un proyecto que desterró ese bipartidismo perverso que exportaba la riqueza colectiva a los confines de la recaudación bancaria extranjera, a buen recaudo. Granjearle enemistades por el posicionamiento de un gobierno con las miras puestas en los prismas de la mayoría desterrada históricamente en la tierra de los dulces sin azúcar, sabrosos en pocos paladares, era cuestión de finito tiempo; golpe de Estado por bandera intentó, por cuestión de horas, convertirle en militar fusilable, con la connivencia de los que ese día se descubrieron insurrectos del armisticio real, con tinta y con palabra. Dio igual. Salió con la evidencia externa de que ninguna trampa podía dejar a un pueblo fuera de juego, y así los banderines se bajaron automáticamente para dejar paso a las sospechas sin fundamento, a esa reiteración de exigencia externa que no se reclama en tierra propia. Hoy no se embalsama un cuerpo inerte, se solidifica un mito poderoso. Y, en realidad, es una desgracia evolutiva, una metástasis histórica, reclamando como estamos el ansia de proclamas con efectividad macroeconómica, que la cuenta cuadre para más que para menos.

Chavez2No hay sombras más allá del personalismo que le han otorgado a sus mandatos democráticos por parte de aquellos empeñados en adscribir un período de voluntad democrática a una suerte de idolatría casi caudillista que nunca fue tal, menos aún cuando trece encuentros electorales se sortearon con mayorías validadas no sólo por las papeletas sino por el refrendo internacional unánime en su ejecución. Una derrota en su haber, la más severa, precisamente la mayor de las victorias democráticas al preguntar a los suyos lo que por estas tierras nos sustraen: el derecho a rectificar lo que no deja de ser una carta consensuada con derecho a roce en lugar de Tablas de Moisés inquebrantables salvo a golpe de alevoso déficit eurocomunitario.

El día después de Venezuela sin su Presidente electo debe ser tan reposado como la borrasca con presiones de componente codicioso lo permita. Encontrar primeras portadas con reflexiones tramposas sobre la inmediatez política de Venezuela sólo vuelve a quitar el antifaz a los titulares mal pagados, pervertidos.