Puente aéreo sin alas

A una semana de arrancar motores, con cronómetro a ritmo de minutos por días, los pasajeros se impacientan, sin tripulación, con el aire acondicionado apenas silbando una brisita que llega aderezada con una especie de saliva que se adhiere a todo, con repugnancia. Y, para colmo, al comandante y los suyos le ha dado por repasar el curso de vuelo. Definitivamente, esto ya no trata de tender puentes, sino de no romper alas; da igual, “capítulo 1. El avión…”, y paciencia.

La situación a estas alturas, no cabe duda, se asemeja al retorno indeseado por un túnel del tiempo que carece de señalética; De aquí al próximo domingo es imposible encontrar modo de transporte político que recorra, a cualquier lado al oeste del Mediterráneo, esos 505 kilómetros que, visto el mareo que provoca la actualidad desde Barcelona y a Madrid, el mundo gira en un sentido absurdo mientras yo te espero, tal y como recita Quique González y parece que piensan desde Moncloa al Palacio de la Generalitat. ¿Quién se dará antes la vuelta para apretar el gatillo en este duelo de guante oscuro? Es evidente, tras la sonoridad escandalosa de los sordomudos, que ninguno ha escuchado las reglas antes de comenzar a andar y contar hasta diez, nueve, ocho. Sólo restan siete, y cada uno ya se está pringando de sudor nervioso, 24 horas de vaivenes, detención, protesta, Puigdemont y Rajoy; Trapero y un señor de Sevilla; la impresora de Rufián que multiplica hasta un millón de papeletas y la guardia civil requisando fardos de cuadrículas, blanquísimas, impuras.

No debemos perder de vista el simil de las pistolas al amanecer, retornando en ese dispositivo móvil que nos habrá de colocar, irremediablemente, ante el tiro de gracia de las urnas o quizás ellas rematando a los votantes sin silencio. Los tertualianos no se cansan de repetir que ya nada será igual, que es el tiempo de la política, mientras se rasgan los discursos tras no haberse percatado de como desde un recurso hasta un incendio va un paso de seis años, lento, uno menos para voltear y armar el disparo fatal. Los responsables de las instituciones, a elección vista, son también muy de viajar, con el objetivo de verse con otros elegidos y, supuestamente, tratar asuntos de lesa gravedad para amortiguar nuestras asustadizas previsiones colectivas: de Madrid, a Bruselas, recorriendo Estrasburgo, Ginebra o Nueva York. El Puente Aéreo, no. Recuerden, los aviones se oxidan, sin alas, en la pistas; sus cábinas, huérfanas de chófer. Los precios, políticos, por las nubes.

En un Estado-Nación que requiere de más de una decena de banderas para festejar cualquier logro deportivo colectivo no hay que resultar muy astuto previendo que los símbolos los carga la codicia económica y política, a la espera de mezclar pólvora con votos, represión con sulfanato de legalidad vigente, butifarras con callos. Venga, levantemos un muro nuevo, de altura media para que pase todo menos las esperanzas y los huesos rabiosos, y activemos dinamita y trinitrotolueno a mansalva en otro puente con aluminosis. ¿El tiempo de la política? Este cronómetro con el segundero loco de contar ya no sabe llegar a tiempo, dar la hora, sonar a en punto. No hay más que poner a prueba a Google, sus herramientas se disparatarían hasta crear un caos en el orden del “todo a un click” si a alguien se le ocurriera buscar algo tal que así: “Declaraciones conciliatorias referéndum Catalunya”. Castellanicen la denominación territorial si les place, el derrumbe de las columnas cibernéticas sería igualmente estruendoso. Así que no jueguen con binarismos incontrolables y preparen el sesteo con las informaciones de costumbre, tan rigurosas como enfocadas a que la calle esté a temperatura ambiente. Y es que cuando la política se estrella, el mesianismo recoge los restos.

Anuncios

Qué no votar cuando vas a estar votando

Votar1No hay cerebro más avinagrado que el de un ciudadano español con derecho a voto en el presente año. Si, además, dicho individuo se encuentra empadronado en Andalucía o Cataluña, las posibilidades de diálisis macroencefálica aumentan exponencialmente en cuanto las campañas electorales pretenden sumergirse en sus respectivos lóbulos parietales, hasta alcanzar la inmersión sin escapatoria en dimes y diretes de lo viejo y lo nuevo, el eslogan y el mensaje. En definitiva, 2015 supone, irremediablemente, la anualidad decisoria, un impulso al que están llamados casi 30 millones de electores con la diferencia sustancial, respecto a las anteriores citas frente a las urnas, de esa intención decisoria de la que puede dimanar un escenario divergente en la controversia, unívoco ante la construcción de la primera democracia.

Votar2Las ilusiones van y vienen, y cuando de entregar una decisión compleja en forma de simple papeleta se trata, los ensueños suelen arrinconarse al pie del colegio electoral de turno. No obstante, para los próximos meses se avecina una novedad, encarnada en forma de pluralidad, por mucho que ésta pueda deberse a corderos disgregados empeñados en tostar su piel para que el lobo al que entierran bajo sus tiernas fauces no concrete el colmillo avecinado. En efecto, de 1982, aún con menos oferta en el carrito electoral, podemos aprender como la carnaza puede resultar de apetecible a podrida en menos que se anula una promesa programática. Hoy contamos con cinco artistas en ciernes, algunos ajados de tanto salir al escenario a golpearse con el aplauso pactado, otros necesitados de cabecear en las encuestas con más ritmo que el perrito piloto del asiento trasero, así lo nieguen, así consumen su apuesta por lo nuevo recurriendo a diario a las estructuras canosas.

Votar3Estamos perdidos, eso es patente de corso ciudadano. Y el que no lo quiera ver, que se ajuste el iris y la cornea antes que su ideológico espejo retrovisor le abandone ante el choque lateral de turno. Se ha hablado en los últimos dos años tanto de castas, viejo y nuevo, superación del bipartidismo y otros menestorosos tratamientos publicitarios de esta pausa en el partido amañado de nuestra rutina política, que algunos llegarán exhaustos en lo anímico a los últimos compases del presente ejercicio. Eso que se denomina caduco no desaparecerá en tanto en cuanto el nivel formativo del elector común con derecho a serlo y votarlo encuentre su rebeldía crítica circunscrita a un jadeo puntual, inentendible, al hacer zapping y deslizarse unos gramos-minutos en aquel debate político que hoy es tedio. De resto, su afecto para con la papeleta se encuentra entre el desapego y la fidelidad… a la pareja de turno. Mientras, aquellas almas rebeldes dispuestas a encontrar nueva parentela para abrazar esas veladas sociales por explorar continuarán siendo casquivanas errantes en el sendero del acuerdo sin consenso, la crisis estabilizada, el grito del sordomudo. No se apenen, que a lo mejor le quedan tres oportunidades: tiren a dar, que el perrito piloto no siempre toca, pero tiene ganas de irse en sus brazos.

Diaz abrumadorez

Tras varios diaz deshojando las margaritaz, Susana se ha dado cuenta que no tiene un ratón chiquitín, sino un roedor con los caninos afiladísimos que le espera con el lomo erizado justo al cruzar la frontera de Despeñaperros. Claro, con esas amenazas en lontananza, las hojas no tardarían en arrugarse al sol que ya comienza a desplegar sus rayos por la tierra andaluza, y Susana Diaz, tras ídem abrumadorez, con la presión de un partido desquiciado que sabe que quien controla la delegación sureña domina la elección a Secretario General vista la desbandada en la federación catalana, parece haber sido consciente de sus limitaciones a corto plazo. Por mucho Griñán, mucho Guerra, mucho Chavez y, sobre todo, demasiadas sugerencias González por radio, mar y televisión, ha recogido velas y, de Palos a Sevilla, ha puesto rumbo a custodiar sus riquezas, presupuestadas en diez puntos de rentabilidad obtenidas de manera indirecta, sin sangre, en las pasadas elecciones europeas a nivel interfronterizo.

SusanaDiaz1Es lo normal. Resultaría extraordinario, de una imprudencia propia de equilibrista, poco fértil en en las franjas de los grandes partidos, que un líder de volumen moderado, incipiente en su presencia pero con los hechos encapotados bajo los interrogantes, se aventure a saltar sin red antes de haberse amoldado a la flexibilidad del suelo elástico sobre el que suelen avanzar, habitualmente con ánimo vertical, a diferencia de la horizontalidad del resto de mortales. Aquí no hay triunfos, ya que ni siquiera el PSOE permite, con toda su mercadotecnia de primarias potenciales, del éxito antes de la apuesta, irrumpir al foro sin haber maniatado, paradójicamente, el aplauso colectivo con el volumen que se exige a sí mismo. Ante este panorama, Susana Díaz es rosa sin petalos maduros aún, y parece mantener a su albur los confidentes necesarios para no dejarse seducir por un liderazgo rodeado por cadáveres a todos lados del campo de batalla.

SusanaDiaz2Con la retirada del epicentro electoral por parte de quien parece construir su casa por el tejado más robusto de esa edificación socialdemócrata plagada de aluminosis democrática, se abre de par en par el panorama de la discordia controlada entre la ambición y la codicia; es hora de repartirse la fama de los restos, las sobras templadas, antes de que se convierta en putrefacción gélida, sin capacidad para nutrir aunque sepa y huela como sangre seca, dentro de un puño plagado de espinas impedido, rígido. Eduardo Madina, Pedro Sánchez y la candidatura folclórica de turno (Pérez Tapias y la Izquierda Socialista, tan llamativos en el anonimato, como si la izquierda dentro del centro se multiplicara al bramar, silenciándose al cohabitar en un rincón sin luz), se pliegan a sí mismos, se retroalimentan en la soledad de las alturas, ajenos a la exigencia de la militancia en desbandada que, casi despidiéndose, reclama para quedarse al postre que se pague a escote. Pero ni por esas, ellos se lo guisan y el plato, mohoso, tiene destino a la basura a la izquierda de las urnas; el delfín de Rubalcaba parece entender que diferenciarse, que la fórmula para hacer notorio su actual anonimato, supone una rebelión contenida pidiendo libertad de voto (el suyo, a lo sumo) para evitar abdicar al Borbón que ya se ha ido. Madina, por su parte, quiere el camino despejado del Congreso hasta el infinito, y poco más allá. Ser líderes es lo suyo, que de criticar la democracia de otras formaciones ya se encarga el departamento de comunicación y marketing correspondiente. Menos mal que para sus globales intereses, esas margaritas deshojadas no pueden ser podadas, o no hasta la raíz ya que la savia socialdemócrata parecer poseer los nutrientes indispensables para evitar a corto plazo el secano absoluto, y con eso ya se abonan de contentos.

Candidatos encapotados

A lo largo de esta silenciosa campaña diseñada por el Partido Popular y el Partido Socialista únicamente hemos podido extraer de manera cristalina un par de cuestiones, a cada cual más desalentadora. En primer lugar, que los candidatos en primera línea de salida, Miguel Árias Cañete y Elena Valenciano, lideran sus respectivas listas electorales movidos por intereses poco alineados con el compromiso que se espera en cuanto a su vocación europeista y cosas de buen gobernar; el primero está ávido de una comisaría que le cobije al albur poco azaroso de los lobbys que más le ponen, y la candidata socialdemócrata necesita asegurarse un remanso de supervivencia quinquenal frente al batallón que se avecina entre sus filas en busca de posiciones de salida autonómicas y nacionales, en donde probablemente cuente con muy pocas simpatías sin la gabardina de Rubalcaba. La segunda realidad que ambas formaciones nos han dejado bien clara es que su silencio, las puntillas que han forzado en estas dos últimas semanas, bien aderezadas por polémicas que han agotado tiempo y paciencia ciudadana, ha conseguido la desmovilización exponencial de la ciudadanía para con las urnas; con unas elecciones sin ley D´Hont a la vista, sin mínimos electorales y con circunscripción única, el llamamiento a sus fans incondicionales les basta y les sobra para mantener un nivel aceptable de eurodiputados a pesar del batacazo que sufriran a ambos lados de esa misma barrera de cortante coral político que forman. Mañana, dicen los institucionalizados más optimistas, se puede ganar por primera vez obteniendo un pírrico 13% de sufragios. Y el bipartidismo, en lugar de preocuparse por esa evidente deslegitimación global de la principal herramienta de un Estado Social y Democrático de Derecho, ya se encuentra preparando los globos y los confettis para celebrar la epidemia de desconfianza con eslóganes intrauterinos: unos dirán que refuerza sus políticas de esfuerzos no compartidos; otros remarcaran que están dando los pasos correctos de cara a próximas citas electorales. De Europa ni hablamos, claro.

JoseBlanco1Pero tras esas dos fachadas se alzan candidaturas encapotadas, entendiendo esta definición desde su doble acepción castellanoparlante: en los puestos de salida hacia un sillón europarlamentario se encuentran nombres y rostros a los que el futuro próximo amenazaba tormenta en caso de quedar fuera de una bancada con derecho a vivir sin dar palo, así como, precisamente, esas mismas posiciones obtenidas a través de su única virtud conocida (esto es, la negociación de pasillos, el intercambio de favores y súplicas. La supervivencia del mínimo esfuerzo, vaya) les permite cubrir su ominosa presencia casi asegurada en Bruselas y Estrasburgo con el capote del anonimato de la cartelería, con el conocimiento de esos pocos que mañana se activarán frente a sus siglas sin tener el carnet ni la necesidad de fichar electoralmente para continuar en las naves llenas de agua.

El PSOE, no obstante, tiene la mínima decencia de colgar en su web el curriculum de sus alistados, lo que no resulta necesario para escudriñar el recorrido vital y político de su número diez a las elecciones europeas. José Blanco, bien agazapado en el ecuador de las previsiones socialdemócratas, obtendrá su billete con el mismo silencio con el que aprovechaba las sesiones del Congreso de los Diputados para cabezadas varias. Su fidelidad como afiliado desde 1978, único logro que se le conoce, culminada con la batalla cruenta frente a los controladores de vuelo como ministro de Fomento, bien vale una siesta larga y bien mullida. Unos puestos más abajo, pero con certificación de seguridad parlamentaria, se encuentra el joven Sergio Gutiérrez, que ya conoce la comodidad del euroescaño al heredar el de Magdalena Álvarez cuando ésta pasó a ocupar la Vicepresidencia del Banco Europeo de Inversiones que tanto le cuesta abandonar desde su nueva realidad de imputada mayúscula; o Jonás Fernández, que cuenta con el enorme mérito de destacar su cargo de consultor en el bufete de los recordados Carlos Solchaga (inspirador de esa filosofía tan de izquierdas acerca de que la mejor política industrial es la que no existe, y otras modernidades ochenteras del progresismo que nunca fuera) y José Recio. En los últimos puestos con cinturon de seguridad incorporado podemos hallar ejemplos tan edificantes para la progresía como el del madrileño Borja Cabezón, que en su CV destaca ser Director Técnico del programa Jovenes Líderes Hispanoamericanos, promovido por la Fundación Carolina y el…. “Banco Santander”. Eso es independencia de izquierdas, y los demás andamos tuertos y mal equilibrados.

CarlosIturgaizEl Partido Popular, por su parte, amplifica su demostrada transparencia ahorrándonos en su web el perfil profesional y académico de sus candidatos. ¿Para qué tanta semblanza si es difícil no conocer los hechos más destacados de prácticamente todos los elegibles situados en las primeras veinte posiciones? Como destacar tantas trayectorias con una brillantez que no se explica desde la sobriedad de sus puestos de partida resulta agotador, baste aplaudir el sacrificio de Carlos Iturgaiz, cediendo dieciseis puestos por delante a compañeros de amor liberal, siempre tan proclive al entendimiento, la conciliación y la solidaridad desde sus tiempos de lider en Euskadi (baste recordar con que tono de afabilidad objetó el reconocimiento comunitario a la PAH por ver violencia y complicidad proetarra en todo lo que se mueve lejos de su órbita craneal subarrendada). Gracias a esa generosidad, “jóvenes valores” como Pilar Ayuso, que en estos días nos ha recordado que hay que votar a partidos “serios” y que España es la admiración en toda Europa, o Luis de Grandes, el González Pons del aznarismo, tan sonriente como incisivo en la intolerancia, podrán seguir cultivando su particular Imserso en business class. Tenemos más capotas repartidas en baluartes del centro-inmovilismo, tímidos por ocupar los primeros planos, como la ex ministra “hoy soy marxista pero hago chas y aparezco derechizada” Pilar del Castillo, o el premier Polaris hortofrutícola World, Ramón Luis Valcárcel. Así que ya saben, todos a votar, que hay demasiados hombres y mujeres comprometidos bajo la nube negra deseosos de hacer turismo gracias a su silencio, a su inacción.

 

Sobre-Cogedor

A man holds a picture of former People's Party (PP) treasurer Luis Barcenas investigated for bribery during a demonstration against austerity measures and political corruption in ValenciaSemana a semana el nivel de corrupción que vamos conociendo es proporcional al volumen de nuestras exigencias ciudadanas. Las respuestas, las consecuencias, resultan tan sobrecogedoras como la ausencia creciente de repercusiones en aquellos delitos a plena luz del día, políticos y penales, que nos han llevado a pisar la calle sin abrigo, expuestos al desprecio de irresponsables políticos y la amenaza violenta de quien ya parece no hacer el paripé de estar para servir y protegernos. Ya no es que se atrincheren en la casa común, que nos adviertan de consecuencias desagradables por tomarnos en serio el cuerpo legal de derechos y libertades, su osadía no se reduce a eso; directamente, desde escopetas de caza menor, se dedican a compararnos por casualidades onomásticas con animadores del quebranto constitucional, como si las pistolas rupturistas fueran equiparables a su contrario, a la llamada al cumplimiento riguroso de, al menos, ese articulado sacrosanto que nos dicen inmutable salvo para imponernos ladrillos de déficit o entregarnos a los brazos raquíticos de una Bruselas en llamas.

Cuanto más se reniega de esa entelequia que son las dos Españas a imagen y semejanza de todo lo que suene a complaciente bipartidismo, a la placidez de lo dual, más se gesta un contigo o contra mí. Aunque las mareas inunden las avenidas, a pesar que las encuestas certifiquen un descrédito galopante de todo aquello que tenga ínfulas institucionales, contestar a algunas cuestiones telefónicamente, al calor del piso con las facturas en orden, no corresponden con una voluntad proporcional de enfrentar cambios que exijan sacrificios equivalentes. Si hoy no salimos al encuentro de la honradez, mañana tampoco lo haremos por algo tan peregrino como introducir un sobre en una urna, menos aún si se empeñan en convocarnos cuando las hojas han comenzado a batir en retirada. Y así, con la tranquilidad que otorga haber invertido en la desidia y el conformismo ajeno, se sentarán a esperar la colecta canjeable por sillón, dietas y coches.

Seguramente, a este lado de la calle, no se nos puede ni pasar por el inconsciente el escenario en que todo permanezca inmutable durante tres años, a la espera de tiempos catastróficos. Estamos convencidos que todo esto sirve de algo, que la Historia no puede ser cruel de manera constante, violenta con los golpes recibidos en las mismas mejillas, si bien la memoria no invita al optimismo; una gota no hace océano pero hay millones de ellas que no sólo vienen buscando su reagrupamiento sino que, por sí solas, van inundando la esperanza colectiva con aventuras heróicas, plenas de firmeza en el convencimiento de que los siguientes pasos valdrán la pena ser transitados, sin huellas debajo que marquen la ruta.

Manifestacion23F2Claro que estamos antes un golpe de Estado, pero no ante una coincidencia de violentas fechas. El actual levantamiento no ha dispuesto de armas y uniformes, ni falta que hace. Les ha bastado unos millones de papeletas electorales en el contexto idóneo. ¿Quién nos defiende ante la toma de nuestra patria? Nosotros, como de costumbre. ¿Quién si no? Esa paciencia infinita que mostramos se va reposando en el ánimo de los sobrecogedores, que continúan disponiendo de lo ajeno a sabiendas que somos gente de orden, bien educada, y que tenemos un límite. ¿O no?

 

Financia, que algo queda

Tres días después de que la bomba de racimo que supone para el Partido Popular, en particular, y para la credibilidad democrática, en general, el caso Bárcenas estallara, lo único cierto que sí se ha podido constatar es que la totalidad de la cúpula conservadora parece empeñada públicamente en poner orden, revisar cuentas, alejarse más si cabe del tesorero en suspensión provisional, pero con la convicción de que los negros sueldos entregados en sobres, de existir, fueron repartidos a limpiadores, conserjes y vigilantes nocturnos, no a ellos. Alguna voz ochentera ha decidido realizar tourné televisiva para clamar que éso, lo de los pagos en B a altos dirigentes del PP, era el pan y el caviar de cada mes para muchos, pero ni un hilillo de voz sumergida se ha atrevido a poner nombre y apellidos al más mínimo receptor.

PublicidadElectoral1Estamos ante uno de esos casos que echan a andar y desde el primer paso somos absolutamente conscientes de que su recorrido tendrá distancia de marathón. Las dos grandes formaciones a nivel nacional, así como los principales partidos autonómicos, apenas han intentado aprovechar el agujero en la línea de flotación conservadora para arremeter con todo el armamento en busca de altas responsabilidades y, por lo tanto, de prolongar su ocaso en cuanto a intención de voto a medio plazo. Todos callan porque deben callar, porque esa connivencia recíproca es parte de los pactos entre partidos que no se firman frente a una cámara. La posibilidad pecuniaria de repartir cantidades mensualmente de importes tan considerables y, por lo que se viene sospechando, a una cantidad nada desdeñable de miembros de la cúpula nacional, a lo largo de los años, plantea dos escenarios no antagónicos: Que la contabilidad de los partidos políticos es un choteo que no controla absolutamente nadie, y que el Tribunal de Cuentas revisa con el mismo ahínco de un oso perezoso, ó que la captación de dinero por parte de donaciones privadas, pagos de favores y protecciones políticas varias alcanza cotas de Cosa Nostra en el terreno político.

PublicidadElectoral2Desterrar esa vía de ingresos para que la transparencia del balance político sea pulcro y no permita el más mínimo atisbo de ¿qué hay de lo mío? está en las urgentes manos de esa inmediata regeneración que precisa el sistema si no queremos vernos ante las puertas de unas urnas con pretensiones anoréxicas, pero esta lección, si somos capaces de superarla, no debe hacernos cerrar el tomo de los desvaríos institucionales enquistados en nuestra joven y, cada día lo comprobamos con mayor crudeza, atragantada democracia.

La captación digamos prístina de los recursos que sustentan la actividad ordinaria de la diferentes estructuras políticas proviene, fundamentalmente, de porcentuales cantidades a cargo del erario público. Éstas se calculan a partir de diferentes variables en función de la dimensión alcanzada por los partidos en cuanto a su estructura territorial, el número de papeletas totales contabilizadas en los diferentes sufragios y la cantidad de representantes políticos que resultan designados a nivel nacional y local. Con la asignación de esas moduladas aportaciones de dinero colectivo, las formaciones deben sostener sus correspondientes estructuras, así como sufragar los gastos derivados de su necesidad publicitaria, centrada de manera principal en la antesala de los comicios en los que toman parte. Es en este último apartado donde dicha modulación de reparto ha sido, por herencia trasnochada, posiblemente malentendida, generosa desde el derroche.

PublicidadElectoral3De la misma manera que los propios análisis y estudios internos de una famosísima marca de bebidas refrescantes han demostrado que su inversión en marketing y publicidad apenas tiene influencia en la cantidad total de ventas de su producto estrella, con el desarrollo y aparición de una variadísima oferta televisiva primero, y de las redes sociales y los medios web después, la modificación en la intención de voto de los electores a lo largo de las diferentes campañas electorales en las últimas dos décadas apenas tiene un impacto de uno sobre cien potenciales votantes. Estos análisis son de pleno conocimiento en los comités electorales de los partidos, pero ninguno ha querido ser el primero en ponerle el cascabel al gato y de manera autómata, según se da el pistoletazo de salida en la correspondiente campaña, todos se lanzan furibundos a rellenar el mayor número de carteles estáticos, muros, paredes, páginas de periódicos y, en la actualidad, banner en las diferentes web. Todo ese derroche, a sabiendas de su ridículo resultado en la reversión de nuevos electores, se produce sin sentir la más mínima culpabilidad ante el despilfarro conocido. En el caso del refrigerio con sabor a cola, los accionistas y responsables de la Sociedad Anónima que lo fabrica entienden que, a pesar de su posición de indiscutible liderazgo y aceptación around the world, de su incontestable victoria sorbo tras sorbo, es conveniente continuar invirtiendo en recordar que están ahí, sin presión, realizando campañas que busquen la simpatía cotidiana del consumidor. Es su dinero y lo invierten como mejor consideren. En el caso de los principales partidos políticos, éstos ya gozan a diario de una extensa valla publicitaria que ya para sí querría cualquier empresa; los informativos de las diferentes cadenas de amplio alcance abren a mediodía y al atardecer con sus rostros, sus mensajes, sus titulares y sus proclamas, de manera gratuita. A diario. Está en sus manos, limpias de sobres, que el contenido de esas informaciones resulten positivas y convenzan cotidianamente al elector-consumidor. Lo demás, es derroche.

Las elecciones vascas y gallegas, en titulares

Con el 100% de los votos escrutados en los comicios autónomicos celebrados hoy en Galicia y Euskadi, es hora de extraer las conclusiones a golpe de teletipo. Es el modo más veloz de llegar a una meta descafeinada, sin grandes sorpresas en ambos comicios, pero en la que rezuman tendencias y respuestas puntuales que resultan determinantes en cuanto al presente inmediato y el futuro nuboso.

– El desplome de los Pachis: El circunstancial tandem socialdemócrata de los Pachis (López-Vázquez), supone un histriónico fracaso lejos del tono cómico de aquel actor que aunaba ambos apellidos. Eso sí, el enfrentamiento ante las urnas de ambos en el mismo escenario dominical responde a cuestiones de circunstancial estrategia y, sobre todo, proviene de tronos de muy distinto fundamento. El líder del PSOE gallego enfrentó la contienda desde un altar ruinoso, dividido y que alcanzó a costa de la fragilidad de las familias desunidas. Por su parte, Patxi López ha tenido que soportar meses de gestión como Lehendakari a sabiendas que el mareo ante el 21 de octubre era debido a una silla con una pata rota. Hoy ambos saben que su futuro político resulta inexistente, aunque es probable que el dirigente vasco, como buen profesional de la cosa pública, presente resistencia desde nuevas trincheras.

– Los ganadores: Pocas encuestas se atrevían a poner en duda que las formaciones con mayor número de escaños a obtener serían el PP en Galicia, y el PNV en Euskadi. En el primer caso las cuestiones que se ponían sobre la mesa de debate dudaban de la capacidad de los populares para reeditar la mayoría absoluta, cuestión que hubiera abierto, automáticamente, la formación de alianzas progresistas para desterrar durante un cuatrienio a la formación popular del ejecutivo gallego. No obstante, Feijoo ha conseguido convencer a su más que fiel electorado de que se encuentra capacitado para plantear una política autonómica con cierta independencia de las tijeras madrileñas. Lo que resulta inexplicable es que existan tantos cientos de miles empeñados en apostar por un optimismo suicida, pero no es menos cierto que, una vez más, la báscula electoral D´Hont se presenta como la maquinaria que mejor manipula el peso de las supuestas mayorías: PSdeG, AGE y BNG suman el mismo número de papeletas que los conservadores, pero…

Por su parte, los 27 escaños obtenidos por el PNV los sitúan a la altura de los sondeos más optimistas para la formación jeltzale, donde mucho ha tenido que ver si inteligente estrategia en las tres provincias vascas de cara a contener el crecimiento de Bildu, fundamentalmente en Guipuzkoa. El empate a nueve diputados en la provincia con mayor afinidad abertzale ha conseguido contener posibles cercanías en el número de poltronas a repartir y, con ello, desterrar el terror que supondría para la formación de Urkullu verse obligado a ceder la lehendakaritza.

– Juego de pactos: Con el encuentro finiquitado en suelo gallego, la margarita de los pactos en el País Vasco tardará en deshojarse, a pesar que el panorama en cuanto al reparto de escaños estaba más o menos dispuesto. Nadie ha querido expresar de manera rotunda la hoja de ruta que piensa seguir en los próximos días de cara a conformar un ejecutivo estable en Ajuria Enea, si descartamos el rechazo incuestionable de las formaciones constitucionalistas a asomarse siquiera a la sede de Bildu. Al PNV no le llega con los nueve diputados del PP, mucho menos con lo que supondría una alianza que en Madrid echaría chispas; compartir tareas de gobernanza con el derrotado supremo tampoco supondría una lógica de estabilidad ejecutiva, menos aún cuando el pacto con los socialdemócratas, histórico durante las dos últimas décadas del siglo anterior, resultaría histriónico en la hoja de ruta de ambas formaciones en los tiempos que corren. Con todo esto, el entendimiento entre las dos escuadras nacionalistas parece inevitable, si bien el ritmo hacia la búsqueda del autogobierno no parece realizarse con la misma cilindrada, además de suponer una antítesis política en un supuesto Estado vasco de incierto futuro del mismo modo que sucedió con la alianza PP-PSOE, a sensu contrario, durante la legislatura anterior.

– La mayoría silenciosa que se queda en casa… el día de las elecciones: En ambas Comunidades Autónomas se ha escenificado en idéntico porcentaje el desencuentro de la ciudadanía con su expresión como ser político colectivo; más del 35% de los habitantes con derecho a voto ha optado por no participar de la denominada fiesta electoral a pesar de la realidad en la que nos venimos desenvolviendo, ésa que nos desprecia como soberanos de la voluntad de nuestros destinos.

– Palabras que dejan sin ellas: Cobardías en pocos caracteres como la que precede no merecen ser comentadas. Ni siquiera pueden leerse como emanadas de un ciudadano común y corriente, porque memeces así eran y son la manera en que Esperanza Aguirre ha entendido lo que significa la política. La degradación de esa estirpe que sigue sin entender que suponen los derechos y las libertades de una Constitución que nombran, enarbolan, pero no leen ni entienden, conducen a soportar este terrorismo léxico que mata la convivencia, extermina el diálogo, acribilla la tolerancia y asesina el desarrollo político y social.

– Mario Conde, cuatro años a la sombra gallega: Determinados resultados que se han producido en ambos comicios pueden resultar complejos de entender ante el panorama que se nos viene presentando a mutilante velocidad, más aún cuando la mayoría absoluta del PP gallego nos acerca rápidamente a ese rescate hasta ahora en pause por motivos tácticos. Queda la esperanza de comprobar que la ciudadanía desconcierta pero no asquea: poco más de diez mil papeletas se introdujeron en las urnas con las siglas del SCD del Conde del alto delinquir. Los votos nulos y en blanco, siempre con un nutrido grupo de fieles seguidores, le superaron ampliamente.