Puente aéreo sin alas

A una semana de arrancar motores, con cronómetro a ritmo de minutos por días, los pasajeros se impacientan, sin tripulación, con el aire acondicionado apenas silbando una brisita que llega aderezada con una especie de saliva que se adhiere a todo, con repugnancia. Y, para colmo, al comandante y los suyos le ha dado por repasar el curso de vuelo. Definitivamente, esto ya no trata de tender puentes, sino de no romper alas; da igual, “capítulo 1. El avión…”, y paciencia.

La situación a estas alturas, no cabe duda, se asemeja al retorno indeseado por un túnel del tiempo que carece de señalética; De aquí al próximo domingo es imposible encontrar modo de transporte político que recorra, a cualquier lado al oeste del Mediterráneo, esos 505 kilómetros que, visto el mareo que provoca la actualidad desde Barcelona y a Madrid, el mundo gira en un sentido absurdo mientras yo te espero, tal y como recita Quique González y parece que piensan desde Moncloa al Palacio de la Generalitat. ¿Quién se dará antes la vuelta para apretar el gatillo en este duelo de guante oscuro? Es evidente, tras la sonoridad escandalosa de los sordomudos, que ninguno ha escuchado las reglas antes de comenzar a andar y contar hasta diez, nueve, ocho. Sólo restan siete, y cada uno ya se está pringando de sudor nervioso, 24 horas de vaivenes, detención, protesta, Puigdemont y Rajoy; Trapero y un señor de Sevilla; la impresora de Rufián que multiplica hasta un millón de papeletas y la guardia civil requisando fardos de cuadrículas, blanquísimas, impuras.

No debemos perder de vista el simil de las pistolas al amanecer, retornando en ese dispositivo móvil que nos habrá de colocar, irremediablemente, ante el tiro de gracia de las urnas o quizás ellas rematando a los votantes sin silencio. Los tertualianos no se cansan de repetir que ya nada será igual, que es el tiempo de la política, mientras se rasgan los discursos tras no haberse percatado de como desde un recurso hasta un incendio va un paso de seis años, lento, uno menos para voltear y armar el disparo fatal. Los responsables de las instituciones, a elección vista, son también muy de viajar, con el objetivo de verse con otros elegidos y, supuestamente, tratar asuntos de lesa gravedad para amortiguar nuestras asustadizas previsiones colectivas: de Madrid, a Bruselas, recorriendo Estrasburgo, Ginebra o Nueva York. El Puente Aéreo, no. Recuerden, los aviones se oxidan, sin alas, en la pistas; sus cábinas, huérfanas de chófer. Los precios, políticos, por las nubes.

En un Estado-Nación que requiere de más de una decena de banderas para festejar cualquier logro deportivo colectivo no hay que resultar muy astuto previendo que los símbolos los carga la codicia económica y política, a la espera de mezclar pólvora con votos, represión con sulfanato de legalidad vigente, butifarras con callos. Venga, levantemos un muro nuevo, de altura media para que pase todo menos las esperanzas y los huesos rabiosos, y activemos dinamita y trinitrotolueno a mansalva en otro puente con aluminosis. ¿El tiempo de la política? Este cronómetro con el segundero loco de contar ya no sabe llegar a tiempo, dar la hora, sonar a en punto. No hay más que poner a prueba a Google, sus herramientas se disparatarían hasta crear un caos en el orden del “todo a un click” si a alguien se le ocurriera buscar algo tal que así: “Declaraciones conciliatorias referéndum Catalunya”. Castellanicen la denominación territorial si les place, el derrumbe de las columnas cibernéticas sería igualmente estruendoso. Así que no jueguen con binarismos incontrolables y preparen el sesteo con las informaciones de costumbre, tan rigurosas como enfocadas a que la calle esté a temperatura ambiente. Y es que cuando la política se estrella, el mesianismo recoge los restos.

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La cuchara es el delito

Camina la fuerza de seguridad por el resbaladizo camino de la insolencia ciudadana, y es que cuando los miembros formados para garantizar el orden y la paz social se encargan de gestionar la inmediatez política, sea esta justa o injusta, y pasa de protector de unos a esbirros de otros, se acelera el desangramiento de la cohesión en la civilización moderna, sin capacidad de cauterización. Prisas con corbata, contradicción de traje y mocasines y, mientras, las fuerzas y cuerpos de seguridad tal vez siendo situadas de manera tan comprometida que prendan el espejismo del delito antes que a los delincuentes.

La población civil y tributaria no necesita discernir entre nombres y brillos de placas; uniformes decolorados o multilingües; partes de atrás y adelante en las ruedas de prensa que cuentan lo que ya fue sin poder avistar qué será. Tras lo sucedido hace dos días en Barcelona y Cambrils, ¿Hacia qué zona sin canícula política podemos enfocar el trayecto para no implosionar de sinrazón? Recopilemos: Hasta ahora sabemos que el ejecutivo central no ha sido precisamente colaboracionista para con los Mossos d´Esquadra en cuanto a facilitar información actualizada sobre posibles riesgos de carácter terrorista en suelo catalán, o eso se informa desde diferentes cabeceras de tirada nacional; a su vez, el ministro Zoido se empeña en dar por desarticulada la peligrosidad fundamentalista a corto plazo, mientras las fuerzas de seguridad autonómicas no dan por clausurado el riesgo hasta detener a todos los sospechosos de la masacre; a todo esto, las editoriales de los principales medios escritos estatales rellenan sus ya de por sí necrosados órganos blandos del cinismo mezclando terror y proces para llamar a la cordura política a esos insensibles políticos locales que se empeñan en mantener su hoja de ruta a pesar del terror wahabista, sellando desde esos púlpitos negros sobre negros el relato de la unidad desalada.

Si durante los próximos días se continúa por esa desalmada vía que parece perseguir la confusión entre realidad política y policial, esa que solicita altura y fortaleza para que los intolerantes no detengan la democracia pero exige el frenazo en seco a las decisiones del ejecutivo y parte de la sociedad civil catalana, el sabor agrio se mezclará con el podrido; posiblemente, de aquí al 1 de octubre, el contenido de confrontación Madrid-Barcelona, una vez evaporados los aplausos en común, aumentarán exponencialmente una crispación que hará añicos esos mensajes vacuos de unidad frente al terrorismo. Si las miras no escalan las alturas necesarias, es de temer que no persigamos el delito, sino que el delito sea eso, la cuchara inocente bajo la violencia siempre alerta.

Tensión política no resuelta

TensionPoliticaNoResuelta1Si algo nos ha dejado el paso de la última ventisca electoral es, salvando la sonrisa nueva y excesiva de Pablo Iglesias a lo largo de sus medidos silencios, un paisaje tirando a mustio en el resto de las principales comisuras políticas. ¿Es para tanto? Pues probablemente, no. Ahora bien, para los que ya llevan unos lustros cotizando a golpe de escaño les resulta más complejo modular sus apariencias frente a lo incómodo, que no es más que hacer de su capa un sayo, y de su responsabilidad, virtud negociadora.

Hay varias cuestiones que, por las premuras reales que marca esta etapa hasta la conformación de las Cortes Generales y, por ende, la rampa de salida para intentar alcanzar un acuerdo que permita desde el poder legislativo embrionar y dar a luz a un ejecutivo semi estable, dan respuesta a esos labios poco dados a airear sus quijadas gozosas. No obstante, como todo huele a navideña novedad, en cualquier minuto pueden variar los rostros, tornar la melancolía en alivio; la angustia, en desahogo. De lo que no hay duda es del triunfo sin paliativos del tercer clasificado en esta embestida de lo nuevo frente a lo viejo, signifique lo que signifique tal alquimia parlamentaria como han parido los recientes comicios: Podemos ha encajado sus 69 avanzadillas entre dos frentes tormentosos, aquél que pretendía irrumpir con viento de cola pero se quedó encallado bajo los acantilados de la realidad sufragista, y la gran borrasca que no se sabe si se mantiene con dos núcleos convectivos o, por el contrario, se anima definitivamente a transmutarse en huracán. Para la formación morada esta inestabilidad alimenta sus planes a medio plazo, que no se satisfacen con esa actual presencia institucional, ni mucho menos. A su lado, el PSOE sobrevive tan huesudo que hasta prefiere remojar sus resultados en una suerte de divertimento interno, consistente en una ruleta rusa a puerta cerrada cargada de discusiones: candidatos, pactos, congresos, fechas…. rostros.

TensionPoliticaNoResuelta2Nadie enseña del todo sus cartas, todos lanzan sus órdagos, porque son conscientes que la cuadratura del círculo es el más sencillo de sus respectivos galimatías. Menos el juez, ese árbitro que nunca se ha visto teniendo que utilizar el silbato ni para anunciar el arranque. Para todos aquellos que se encargan de restar responsabilidad efectiva a lo que su predecesor hacía casi sin levantarse del camastro, Felipe VI ya ha dejado claro que por sus actos lo conoceréis. Las huestes podemitas pueden haber superado la muralla, pero no va a esperar quieto a que alcancen el torreón y, así, para todos los que continúan en el desconcierto por un supuesto error estratégico a la hora de seleccionar el decorado de su tradicional discurso de natividad, es más que probable que sea todo lo contrario. Atrincherado desde el Palacio Real, sus palabras dijeron que ese boato es de disfrute colectivo, pero los tiros de cámara afirmaban que se mira, pero no se toca. Desde las alturas, que el resto no deje el subsuelo a medio limpiar, a medio deshacer.

Lo que resulta harto evidente, desemboquemos en estrámboticos laissez faire, laissez passer políticos o en elecciones anticipadas, es que tanta rigidez facial destila tensión política no resuelta a espuertas y, más pronto que tarde, tendrán que deshacer las sábanas y descorrer los visillos. Ya se verá si desde la suite presidencial o desde un motel de carretera.

Atajo a mano derecha

Ciudadanos1La resaca acuosa del efecto Podemos parece que comienza a replegar olas, a paso lento e inseguro, si bien resultará imposible secar la humedad de su inserción hasta el centro del panorama político aunque su oleaje no sea finalmente tan hidrogenada como podía preverse. No obstante, de la misma manera que un terremoto, las réplicas vienen para intentar quedarse, y ahora le toca el turno a aquella que pretende atajar en línea recta pero con el intermitente derecho avisando de su maniobra más inmediata. Desde la Catalunya más divergente, den la bienvenida a aquellos que han tomado la nacional sin peajes hasta el ecuador geográfico y político del Estado español: ellos son los Ciudadanos tan del futuro que no llega como una azafata de Neutrex, sin bandera, sin ideología, sin complicaciones. Listos para consumir, éxito de ventas.

De cabo de Gata a rabo de Finisterre, parece que las huestes de Albert (¿O ya se habrá transmutado en castellano Alberto?) Rivera han esperando la resaca de las ventiscas populares para hacer suyo el paisaje decolorado de una política marchita. Podemos ya se ha encargado de recolectar todos aquellos frutos electorales ansiosos de ser engullidos al albur de la primavera política, pero parece que la analítica sociológica, desorientada del edén parlamentario, obviaba a aquellos cientos de miles votantes conservadores y liberales tan alejados de rejos, monedas y coletas que también se encontraban marcando el número de emergencia electoral.

Ciudadanos2Rajoy y los suyos parece ser que han perdido un tiempo exquisito en recolectar pruebas irrefutables acerca de lo lejos que pone Íñigo Errejón a redactar sus trabajos académicos o la indigestión que le provocan a Pablo Iglesias las ostras con perlas mientras Rivera enviaba a Garicano y Conthe por el flanco derecho, desguarnecido en la confianza de mantener firmes unas garitas realmente agrietadas, cuando la cauterización electoral se encuentra acorralada por una especie de hemofilia de confianza. El Partido Popular se ha equivocado de enemigo, y hasta tal vez ha llegado el momento de arrepentirse en su estrategia de ignorar la necesidad de hacer bueno el desvalor de tu antiguo enemigo si no quiere que la supuesta gran coalición pueda quedarse en coqueto pacto de esquina. El naranja ha venido para quedarse, y sabe en qué herida debe escarbar si precisa alimento. De este modo, pocas tonalidades van quedando en un arco iris que ha dejado, definitivamente, de resultar bicolor para ese estrabismo político que la ciudadanía hispana ha tenido a mal soportar. Si los semáforos del sentido común hablaran…

Ciudadanos3Parece evidente que la geopolítica nacional no va a dirimir sus múltiples controversias electorales en cuestión de debate, sino de plazos. Abierta la veda por las legiones violetas, da la sensación que la corriente magenta se pasó de frenada, llegando tarde a su quinta marcha, mientras el múltiple trazo verdoso se ha ido dejando potencia colorida por la obsesión de ser cola de microbio casi desde que la democracia sufría su primer acné en forma de comicios. Azul y rojo, tanto monta y monta ahora tanto menos, resultan incapaces de entender sus respectivas pinceladas en la mezcla de la paleta representativa y, finalmente, ese cocktail que va desmenbrándose de las apariencias primarias ha tomado forma naranja: Los últimos tal vez sean los primeros o, al menos, los más veloces en la curva definitiva de este futuro político incierto.

 

Monedero a tus monedas

Monedero1Para enfrentarse a la casta hay que abandonar la trinchera, paradójicamente, con las armas descargadas y las palmas de las manos sin mota de polvo. De lo contrario, todo lo demás es humo de palabras dentro del tornado del conflicto político habitual. La estructura de Podemos ha germinado e intentado desarrollar sus tentáculos desde un escenario caracterizado por lo impoluto, desde la tarima hasta la iluminación que pretende proyectar una nueva luz al panorama electoral español. Esto, por un lado, situaba al grupo de politólogos fundadores del movimiento ante la previsión más que plausible de ser recibidos, una vez su irrupción en el panorama de representación política, con un infortunio de letanías morales acerca de su credibilidad y honestidad. Por otro, y precisamente por lo anterior, estos lideres reconocibles de la creciente formación nacional debían analizar todo aquello que podía ser utilizado, con malas artes, por el poder inalterable del bipartidismo que se creía blindado, de cara a evaluar si se encontraban prestos para saltar al terreno de juego o si, por el contrario, sufrían de alguna lesión, por pequeña que fuera, que recomendara un tiempo de descanso a la sombra de los banquillos.

Monedero2Viajar en clase bussiness ejerciendo labores de eurodiputado no es ilegal, ni siquiera inmoral per se si aquellos votantes del representante que hace uso de esa clase privilegiada le parece correcto. Criticarlo y rechazarlo es igualmente válido así como, del mismo modo, esa actuación puede suponer un plus de simpatía para un segmento del electorado en tanto en cuanto considera situaciones de ese estilo como relevantes para su toma de decisiones. De la misma manera, facturar a través de una sociedad unipersonal labores de asesoría política como las contratadas a Juan Carlos Monedero por diversos Estados e instituciones entra absolutamente en el terreno de lo válido en nuestro ordenamiento jurídico mercantil y tributario. Ahora bien, habiendo generado el derecho a los ingresos correspondientes antes de la constitución de Caja de Resistencia y siendo requerido como persona física, no es complicado aventurar el interés por aprovechar el marco fiscal más beneficioso para contribuir de la menor manera posible al erario público. Tal y como hacen a diario miles de entidades en España, tal y como permite el cuerpo jurídico nacional. Tal como el Ministerio de Economía y Hacienda sabe, consiente y hasta impulsa.

Monedero3El asunto no tiene más recorrido que el puramente político, y sirva como ejemplo de portadas reales para evaluar que aquél que se presenta como adalid de la pureza ideológica y moral, a diferencia de las infantas desmemoriadas, no sólo debe parecerlo, sino también serlo, y mucho. Habrá que ver hasta que punto un caso de contradicción personal, que es lo único que se está dirimiendo si pretendemos dejar el amarillismo a buen recaudo, puede afectar a las previsiones de crecimiento electoral de Podemos. De las decisiones que tomen en los próximos días dependerá y mucho sus aspiraciones para alcanzar el primer puesto en la línea de salida de la formación de gobierno a finales de año.

Lo que si viene dejando un reguero repugnante de parcialidad, malas prácticas y auténtica prevaricación de corte político es la deriva del Ministerio de Hacienda en manos de Cristóbal Montoro. Como no pudieron derribar la honorabilidad de Íñigo Errejón esparciendo sospechas alrededor de su actividad académica, las herramientas del Estado al servicio de un partido han detectado una diana en Monedero a distancia adecuada como para tener probabilidades de acertar. En este país se ha presentado un escenario político más al estilo Stars Wars que otra cosa, en el que en lugar de confrontarse ideas y programas parece enarbolarse las banderas absolutas del bien y el mal. El mesianismo de Iglesias frente a la oscuridad de Rajoy y sus secuaces. La guerra no ha hecho más que empezar.

Partido político revisable

CadenaPerpetua1La realidad supera a la suposición en el panorama político actual, no cabe duda. Aunque adivinen el rostro enjuto del estilizado Secretario General del PSOE a la vera del jefe del gobierno patrio, su vena cava se encuentra rebosante de nutrientes pactistas, y tras este intercambio primigéneo de pactos en torrente, su cuerpo le pide que el ritmo no pare. Esa supuesta Grosse Koalition que tanto se supone y, a la vez, el diputado madrileño niega antes que el gallo marque la hora de los comicios, comienza a tomar cuerpo en fascículos; y, como buena historia relatada a través de porciones, la primera entrega supone un capítulo piloto, capaz de sorprender, aturdir, desorientar al espectador, pero nunca decepcionar. En el caso del pacto para una reforma del Código Penal (y van…), lo de Pedro Sánchez fue firmar y renegar, como su tocayo mesiánico salvo que, en este caso, parece no querer alejarse de la crucifixión política que se le avecina.

Se ponga como se ponga el blanqueamiento dental con capacidad bípeda designado, a medias y a ratos, como cabeza visible del enésimo proyecto socialdemócrata fracasado de antemano, suscribir un acuerdo calificado “de Estado” (la miopía soberbia del bipartidismo carece de bastón y de perro guía) por iniciativa propia para, acto seguido, anunciar su denuncia inmediata, resulta imposible de explicar a aquellas huestes que quedan formando trinchera con las uñas. Y evitar, al día siguiente, a los mismos medios que silenciaron el día anterior, entregándoles únicamente una declaración en la que denota ánimo pactista con el partido al que se pretende derrocar, ya sitúa directamente la estrategia en el gabinete de comunicación de Génova 13.

CadenaPerpetua2Y es que al PP, si fuera por sus compañeros de rotación gubernamental, la purga se las hacen sin necesidad de subir la tapa del váter político. Resulta de todo punto normal que Rajoy y sus huestes se sientan en la salsa menos picantona a la hora de afrontar la pelea definitiva con la pureza de Podemos y sus inmaculados cuadros en esto de la confrontación electoral. A fin de cuentas, tras 35 años de jugar al “corre, corre que te pillo” en un círculo milimétrico, debe resultar hasta tedioso competir con aquellos que viven en una contradicción demasiado instalada en la corteza ideológica como para suturar las heridas entre sus simpatizantes a cada golpe de timón excusada en la “responsabilidad de gobierno”, y zarandajas similares. Para las imputadísimas señorías de la bancada derecha, todos sus pecados se expían con un par de padres suyos; es lo que tiene vivir con una valla fronteriza a ambos márgenes: ni sale emigrante en busca de pan y voto, ni accede más allá de la descendencia social que acepta votar PP porque es patria, España, y olé.

CadenaPerpetua3Sí, el principal interesado en estar cerca del partido gobernante es, aunque parezca una paradoja ufológica, el propio PSOE, aterrorizado con la posibilidad de perder esa reconfortante medalla de plata acostumbrada a colgarse sin necesidad de esprintar. La hora de las navajas chapuceras, renovada en última instancia a través de la condescendencia de los delegados socialdemócratas con su propio porvenir como formación política destacada, les ha dejado a los pies de Pedro Sánchez, capaz de firmar un documento que llevará al ejecutivo popular a incluir un nuevo capítulo de penas fagocitador de la propia esencia que alumbró el Código Penal de 1995 y que, definitivamente, situará a este Estado inestable en la vanguardia europea del castigo frente a la redención y la reinserción a pesar de tener uno de los niveles más bajos de todo el continente en cuanto a índices de criminalidad se refiere. Da igual, el secretario general del PSOE le ha cogido el gusto a jugar a hombre de Estado antes siquiera de soñar con rozar tal dignidad, mientras deja a su espalda, en lontananza a un partido político revisable de principio a fin.

Derecho a la ensoñación

Érase que se era un Estado-Nación mal habituado a residir entre desconchones y grietas tan antiestéticas que, de cuando en cuando, recordaban el riesgo de fractura desde la base hasta el vértice de sus cimientos poco porosos. Entre los límites geográficos de esa unidad de destino en lo irracional (vale, denominémosla España, que ahorra caracteres que es un primor), había que por ahora habíase un gobierno (minúsculo en sus minúsculas) y hasta un presidente (diminuto en su diminutez), con mucho trapo pero poca lengua. De la extranjera, que no de la extemporánea, sobrado de ésta de la punta al trapo. Pues ocurría que le ocurre sortear fronteras (de pega, territoriales, productos de la egoista condición humana. Ninguna interior, no se sofoquen) y el alma tolerante, la prestancia por la libertad alimentada con esteroides y la faz (sin tics, desencajada pero con los párpados enhiestos) ínclita, ella misma orbitando en posición de busto romano sin toga, convertían su presencia internacional en un replicante mal armado para las respuestas, pero inmutable en su silencio aventajado para no tropezar, para que los adoquines no se levanten sobre arena de playa.

??????????????????????????????????????Nous sommes tous Charlie y en esas se atribulaba Rajoy, expedito en tareas de evacuación de las intolerancias internas mientras cruzaba brazos con otros tantos de dudoso linaje exentos de rojizo atuendo, tal vez no tanto a través de la piel política. Pero a la vuelta de excursiones como las que posicionan en primera línea la antítesis del fracaso estratégico, el derecho a la ensoñación torna en pesadilla, se disgrega la voluntad del ser frente a la imposición del estar. ¡Libertad de expresión, qué sabia recomendación! Hoy en día se sigue repitiendo como un mantra que protegemos frente al golpeo externo, una especie de mantra que recubre la exégesis necesaria en cuanto algo decimos, pero no queda nada claro si hacemos, si residimos en su esencia.

Ensoñación2Y eso es así porque resulta de incómoda digestión enarbolar a pachas la banderola gigantesca para parapetar el libre acceso a decir y defender aquellas determinaciones humanas que considera un concreto grupo social legítimo en su impulso y, nada más tomar tierra en la patria inconexa que minúsculamente se dirige, reforzar el respeto al silencio debido: Abogados en trena, defendidos en suspenso, terroristas todos. No hay paz para los postcondenados, no hay ligereza en la pantalla inconexa del “si tú me dices ven, te encierro todo”. Es hecho de particular evidencia en el plano jurídico que sin soporte defensivo no hay causa que merezca la consideración democrática de tal ficción humana. Pues hoy, todos a la carcel. Si hay delito desde la raíz letrada, ¿hoy era el día de pronosticar el suspenso del proceso debido? Reza la prensa menos edulcorada que los delitos que se le imputa al cuerpo de abogados del entorno de Sortu vienen con harinas de otro costal pero los perros suelen transitar sin hueso. Cuando el término “terrorismo” hace acto de presencia allende cualquier gota de agua, algunos parecen sentir el abrigo más reconfortante para jugar sin reglas en el tablero que sigue desconchándose. Hablar de paz es oler a derrota, deben pensar; un grillete a tiempo, un tiempo agrietado.

Ensoñación3Debe ser que como queda poco tiempo para emprender más reformas sobre no ya las imperfecciones propiamente hechas, sino tal vez para impedir una aluminosis metastásica, se coge gusto en el desconcierto universal de amenazas generalizadas, con ese enemigo común inconexo pero disfrazado con ropajes de textura simétrica, para poner paños ardiendo frente labios y lenguas y cuerpos y gestos y ánimos. Frente a todo. Frente al país mismo, desgarrado, hecho añicos, jirones, trizas, polvo contaminante que evapora ácaro contra ácaro. Y no es plan. Ley mordaza, ley que sueña con el sueño del silencio. Multas como recetas, que funcionan a modo de trampolín para negar la mayor siempre y cuando el primer paso exista, si hay salvoconducto no hay delito. ¿Qué usted se muere víctima de Hepatitis C? Si hay receta, hay medicamento. ¿Qué le parece que la cultura está hecha unos zorros? Si usted aprovecha mi aumento de subvenciones, yo graciosamente le aplicaré mi porcentaje de IVA correspondiente. Y así, poco ladrillo resta para que el hormigón quede a la vista.