Dicen que aquí sí PODEMOS hacerlo

A pocas horas de haberse finalizado el recuento electoral de los correspondientes sufragios para conformar el Parlamento Europeo, los macro análisis ya se han desgranado en forma, como de costumbre, bien de grandes titulares (no hay más que comprobar la caída de un 77% al 49% de porcentaje de votos de los dos grandes partidos desde las generales de 2011 a hoy) o de excusas redactadas a toda prisa por las maquinarias de comunicación de unos mastodontes que se saben artríticos pero posponen su ineludible cita con la rehabilitación interna (Cospedal destacando que España es, junto a Alemania, el único Estado de la UE donde gana el partido que gobierna es de mercadotecnia de grasas trans). Como consecuencia destacadísima no admite discusión que la irrupción de Podemos en estos comicios comprende el gran titular, tanto por haber alcanzado de la nada cinco eurodiputados como por su manera de enfocar, en poco más de tres meses, una campaña electoral ahondando en estrategias realmente transparentes y sobrias de financiación (crowdfunding parciales) y de comunicación (utilización real de los canales de social media, bidireccionalidad permanente, asambleas participativas, ausencias de liderazgo, etc.). A partir de ahí, y con los resultados más que a la vista, ponemos la lupa en batallas parciales que pueden haber arrojado las primeras balas este domingo europeista que, a pesar del interés de Partido Popular y Partido Socialista, no vio la desactivación de la maquinaria ciudadana con su arma más eficaz: la opinión democrática.

PabloIglesiasPodemos Madrid: Si tras el fracaso en las posibilidades de converger a estos comicios con IU hacía presagiar una débil capacidad de esta joven formación para alcanzar, a lo sumo, un escaño, los resultados finales han hecho sonrojar a cualquiera que en este país se dedique al negocio de las encuestas y las predicciones políticas. En ningún rincón del Estado han pasado desapercibidos, pero ha sido en Madrid donde su irrupción ha resultado demoledora. En el conjunto de la Comunidad han resultado la tercera fuerza política, superando en más de quince mil votos a Izquierda Unida y manteniendo esa posición en la mayoría de los municipios más poblados, incluyendo la propia capital, donde UPyD también ha hincado la rodilla. Pero no sólo en el centro peninsular se han erigido como principal fuerza hostigadora de “la casta”: Aragón, Asturias, Baleares y Cantabria también han apostado fuerte por esta renovadora opción. Queda por ver su capacidad para alcanzar estrategias conjuntas con otras fuerzas progresistas de cara a una hipotética participación en las elecciones municipales del próximo año, a donde se verán abocados a participar tras esta expectativa hecha carne politica, y si Pablo Iglesias no se verá superado por ese liderazgo que ha generado su propia imagen. Una cuestión es el deseo de participación colectiva y otra el insuperable torrente de vanidad política que provoca este torbellino. Su eficaz tandem con Juan Carlos Monedero, la otra cara de este intelectualismo académico, debe servir a Podemos de equilibrio para alcanzar la madurez como organización sin demasiados tropiezos a lo largo de esta ilusionante adolescencia.

WillyMeyerOtra oportunidad perdida: IU triplica presencia en la Eurocámara, cierto. Y roza el 10% de los sufragios, no hay duda. Pero da la sensación que su expectativa siempre choca con errores que, por su propia configuración analítica, por su materialismo histórico en vena, no debería cometer. En Asturias, por ejemplo, sus votos unidos a los de Podemos hubiera permitido a la izquierda real superar al PSOE, de igual manera que en, por ejemplo Canarias, territorios donde la formación socialdemócrata mantiene un respaldo histórico y ejerce actualmente tareas ejecutivas. En Andalucía, donde gobierna en coalición, se estanca por no decir que se deja avasallar electoralmente (duplicar sus sufragios en el actual contexto no puede significarse como heróico) por el efecto “Susana Díaz”, así como en Extremadura no han sido capaces de explicar al electorado su posición neutral frente al bipartidismo y sus menesteres. Una conclusión a primera vista puede encontrarse en un cierto rechazo de ciertas capas de potenciales electores en cuanto a sus formas, su aparato, su discurso: no dicen lo mismo que las dos grandes formaciones en decadencia, pero lo hacen desde los mismos púlpitos, utilizando similares estrategias de mercadotecnia, de publicidad de producto embotellado, y eso les entierra para muchos en el mismo pozo de desconfianza manifiesta.

BilduEuropaBildu viaja a Bruselas: En los mentideros de Euskadi se ha venido afirmando que, a pesar de encontrarse en frágil minoria, el PNV y el PSE estaban encantados dejando gobernar a Bildu tanto en la alcaldía de Donostia como en la Diputación Foral de Gipuzkoa, afirmando que su incapacidad para hacer política desde las instituciones acabaría destrozándolos solos. Pues parece que las predicciones han errado de manera atronadora: Bildu no sólo obtiene un eurodiputado, sino que en Gipuzkoa se ha alzado como primera fuerza política, además de mantener su preponderancia en todos aquellos municipios de las tres provincias vascas donde la izquierda abertzale ha destacado, antes y después de la desaparición de ETA, con o sin ilegalización de partidos.

CoalicionCanariaLas coaliciones cómodas se desmoronan: Mientras diferentes fuerzas progresistas no sólo han encontrado eficaces vías de entendimiento, así como mensajes unitarios para explicar a la ciudadanía sus planes reales de cara a Europa, uniones temporales de partidos clásicas, como la que han mantenido CiU, PNV y CC se han visto detenidas ante cualquier expectativa de aprovechamiento del suelo bipartidista. Resulta complicado, por ejemplo, que tres fuerzas enfrascadas en realidades antagónicas en sus respectivas Comunidades Autonómas sean capaces de movilizar más allá de sus afiliados. De este modo, ERC ha impuesto su carga de pureza en el mensaje en cuanto al proyecto secesionista en Catalunya; en Euskadi ya hemos visto como Bildu ha ensombrecido cualquier confianza de los peneuvistas; y, finalmente, Coalición Canaria, se ha derrumbado notablemente, a pesar de mantener una vía de confrontación muy fructífera electoralmente con el Gobierno Central a cuenta de las posibles prospecciones petrolíferas frente a las costas de Lanzarote y Fuerteventura. Pues a pesar de solicitar voz para detener los planes del ministro, precisamente canario, José Manuel Soria, el PP ha triunfado en el archipiélago, dándose datos tan desoladores para el partido nacionalista como el cosechado en la capital, Santa Cruz de Tenerife, donde actualmente ostenta la alcaldía: quinta fuerza política, duplicando sus papeletas tanto PP como PSOE, y siendo superado por IU y Podemos.

VidalQuadrasSi la derecha se divide… se queda igual: A diferencia de la movilización que se ha registrado en la zona izquierda del arco parlamentario, la irrupción de Vox para esta campaña electoral puede significar su primer y último impacto como marca electoral. El veterano político conservador Alejo Vidal-Quadras no ha podido revalidar el acta de eurodiputado que ostentaba tras su larga trayectoria en el Partido Popular, y el pírrico 1,5% de votos no parece buen punto de partida ni para atraer a nuevos votantes, ni mucho menos, para arrebatar protagonismo institucional al PP. Más allá de las encuestas, la campaña de crowdfunding donde solicitaban 250.000 euros para sufragar los gastos electorales y que recaudó 6 miseros euros le debían haber servido como la mejor encuesta para detener máquinas antes de chocar de frente con la realidad. Un discurso idéntico, cambiando el verde por el azul, no parece la mejor herramienta en estos tiempos.

marine-le-pen¿Quo Vadis, Europa?: La extrema derecha se impone en Francia, los euroescépticos hacen lo propio en Inglaterra, mientras en Dinamarca tanto de lo mismo, es decir, de espaldas a Europa. Por su parte, Estados como la República Checa o Polonia expresan más por lo que callan que por lo que dicen: la participación ciudadana en ambos países, por debajo del 20%. Hungria y Grecia siguen sonriendo ampliamente la intolerancia racista, pero en el segundo también es cierto que la izquierda real encuentra una victoria de mérito. Ya se solicitan elecciones anticipadas en varios países a tenor de los resultados hoy conocidos. Quo Vadis, Europa? En ocasiones, si bien el horror a la frivolidad historiográfica impulsa a no hacerlo, da la sensación que nos empeñamos en repetir la peor de las realidades. El comienzo de este siglo, sin ir más lejos, parece querer calcar algunos ingredientes del anterior al mismo ritmo anual. Confiemos que las próximas dos décadas nos lleven la contraria.

Quedar tercero no te convierte en filial

El término democracia se viene desgastando en un ritmo instántaneo, preso de bocas que justifican cualquier sonido, cualquier tono, arguyendo incansablemente cómo detentar la propiedad de tan inalcanzable aspiración ciudadana. La federación autonómica de IU Extremadura ha tomado con firmeza la necesidad de acercarse, con la mayor proximidad a su alcance, a la quimera de decidir, colectivamente, su destino como expresión política durante los próximos cuatro años. Efectivamente, las urnas le han otorgado nuevamente una presencia en forma de tres representantes dentro del Parlamento autonómico; a pesar de la insistencia de los grandes bloques corporativo-políticos en argumentar que la individualidad del voto irradia mensaje global de un electorado que es uno y trino, que la ausencia de mayorías absolutas es una advertencia espiritual de urnas que son como arcas de la alianza, como caliz de política eterna, lo único racionalmente inmutable y cierto se expresa en el recuento que equilibran esas normativas estadísticas asignatorias de voluntades por escaños. De éstos, IU Extremadura ha pasado a ostentar de cero a tres. La competición política ha querido, caprichosamente, que el eterno aspirante se convirtiera en llave del torneo electoral en liza; como aquel glorioso Tenerife que le sustrajo heróicamente dos trofeos ligueros al poderoso Real Madrid, de la misma manera que la ambición coruñesa se topó con guantes ché en forma de guardameta con alma de trotamundos.

El discurso preelectoral de la Dirección Federal de Izquierda Unida no calibró su propia capacidad de renovada movilización progresista. De este modo, asegurar firmemente que serían freno engrasado de cualquier aspiración de poder liberal que fueran capaces de detener se convirtió en un nuevo brindis gratuito a esa vía funesta de optar por convertirse en entretenido filial antes que en rabioso competidor. La coalición de izquierdas es precisamente éso, una suma de pensamientos, realidades y voluntades, que toma su legitimidad dialéctica y política de su diversidad y reflexión interna, de todo aquello que, entre sumas y restas, se ha ido tornando multiplicación, vivificando una promesa de cambio real entre un significativo segmento de la ciudadanía comprometida con la superación de estructuras condenadas como las que padecemos.

La decisión adoptada por el Consejo Político Regional de IU Extremadura es incontestablemente consecuente con lo propugnado a sus bases y a su electorado, los mismos que confiaron en la honestidad de la que han hecho gala abusando de sus herramientas de democracia interna. La vía sencilla, la que desde todos los frentes indignados que vienen iluminando calles y plazas de la geografía patria se critica y combate, hubiera consistido en la sumisa entrega, a modo de tierna comparsa, del inmenso botín que supone recuperar la confianza de un nada desdeñable segmento del electorado extremeño. Si el máximo órgano de decisión regional de la coalición ha preferido no sacar tajada de décenas de cargos políticos y de confianza en variopintas escalas de la maquinaria autonómica, si ha optado por no traspasar su apoyo a dos formas de entender la res publica tan alejada del ideario progresista y tener las manos libres para, eficazmente, sustentar la balanza de las grandes líneas de actuación de los poderes ejecutivo y legislativo extremeño, la crítica que salpica cualquier informativo visto, oído y escrito sólo puede haber sido lanzada desde la afinidad a los grandes intereses partidistas, más aún en tierra de implantación feudal de una marca y una manera de expresar el ideario socialdemócrata tan ibarrista, populachero y abrumador, presto permanentemente a azuzar la bandera de los miedos y terrores cavernícolas. Disfrazar la entrega de miles de esperanzas bajo el manto de un pacto de solidaria izquierda supondría la rendición absoluta a la justa ambición de abandonar la tercera plaza de este desequilibrado Campeonato histórico en el que Izquierda Unida debe recordar que se hace camino al andar. Con paciencia, con democracia interna y compromiso; con un inmaculado sello de auténtica conciencia de clase, con la comprensión de que la opinión de todos cuenta, y de que esas opiniones se están multiplicando, más aún si se cambian las cerraduras y se cierran los portalones en la cara de esas restas que, no obstante, dan la escalofriante sensación, invariablemente, de esconder un juego de llaves maestras bajo el falso ropaje encarnado.