Cambio de marcha

Tras exitosos mítines por las principales ciudades del Estado, la maquinaria ciudadana de Podemos ha alcanzado el epicentro de la capital a toda velocidad, imprimiendo una marcha más en su estrategia política social con el objetivo de alcanzar la última meta: el palacio de la Moncloa. Sin embargo, esta multitudinaria “Marcha por el cambio” tal vez no haya avanzado hasta extraer el total de prestaciones que le permite su carrocería; resulta indudable que el encuentro ha sido un éxito, más allá del juego a doble altura de recontar asistentes para impulsar o frenar, según intereses, el número que importa, esto es, el que acabará dentro de las urnas. Aumentan las revoluciones, hay un cambio de marcha, el circuito parece moderadamente despejado pero, ¿se avanza por el sendero y con el vehículo inicial?

CambioMarcha1Para ser más hay que concretar menos, esa parece una odiosa clave política que se viene cumpliendo en cualquier escenario con derivación en lo electoral. Desde la irrupción de Podemos, como un torbellino, en los pasados comicios al Parlamento europeo, la exponencialidad de su crecimiento en intención de voto y sintonía social ha sido la nota dominante, tal vez a la misma velocidad en que la moderación en el gasto de la espontaneidad ha comenzado a hacerse eco en el silencio de lo concreto. Aunque no se puede discutir sobre el nivel de ataque desleal en lo democrático que ya están padeciendo de manera hemorrágica los principales dirigentes de la formación magenta, lo cierto es que ante un escenario como éste, más que previsible para politólogos y analistas sociológicos de la experiencia de Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Carolina Bescansa o Iñigo Errejon, esquivar los golpes fuera del ring permite cambiar las reglas, pero no eludir cualquier arbitraje. El tiempo del reposo ha dado paso a la época de los eslóganes, por cada punto porcentual en aumento de los diferentes sondeos parece estancarse el ilusionismo político. Son los mismos acompañados de muchos más, parece que continúan idénticos postulados, hasta de cuando en cuando regresan para sintonizar sus “greatest hits”, pero de casta le viene al galgo desde que la criatura sociológica adquirió estructura de partido político al uso.

CambioMarcha2La cuestión es si esta populosa demostración de fuerza supone la cima sobre la que Podemos comienza a vislumbrar las atalayas institucionales a conquistar y, para descender a la conquista, necesita soltar lastre. Los mítines recientes de la pujante formación política ya se leen, con repicar de aplausos, al ritmo del eslogan: declaraciones estudiadas, mensajes publicitarios disfrazados de contenido político y algún que otro chascarrillo en prime time forman el verso de lo que en un principio fue ágil prosa. No es cuestión de entrar a valorar si tras la ilusión hay solución, sino si la vieja política no se estará instalando en la estrategia de aquello que aspira a remodelar los cimientos carcomidos un cierto conservadurismo estratégico, una sinergia involuntaria con todo aquello conocido para, precisamente, aspirar a sustituirlo. El pavor de PP y PSOE a estas mediciones sociológicas a ras de calle se encuentran acompasadas a la falta de capacidad para soportar reducciones notables en su acomodada colocación de cargos y colaboradores con sueldo público, pero en cuanto a formas de sustituir el liderazgo macropolítico, los partidos habitualmente gobernantes han seguido en diferentes momentos de la historia reciente discursos y tácticas similares. Critican lo que conocen, porque saben que funciona, si bien Podemos llegaba para ser y actuar de manera diferente. De otro modo, estar sin ser supone no una marcha por el cambio, sino un cambio de marcha, haciendo uso del freno-mano que no elimina el movimiento pero limita la velocidad. Habrá que ver si, de todos modos, el combustible alcanza para llegar al destino.

Dicen que aquí sí PODEMOS hacerlo

A pocas horas de haberse finalizado el recuento electoral de los correspondientes sufragios para conformar el Parlamento Europeo, los macro análisis ya se han desgranado en forma, como de costumbre, bien de grandes titulares (no hay más que comprobar la caída de un 77% al 49% de porcentaje de votos de los dos grandes partidos desde las generales de 2011 a hoy) o de excusas redactadas a toda prisa por las maquinarias de comunicación de unos mastodontes que se saben artríticos pero posponen su ineludible cita con la rehabilitación interna (Cospedal destacando que España es, junto a Alemania, el único Estado de la UE donde gana el partido que gobierna es de mercadotecnia de grasas trans). Como consecuencia destacadísima no admite discusión que la irrupción de Podemos en estos comicios comprende el gran titular, tanto por haber alcanzado de la nada cinco eurodiputados como por su manera de enfocar, en poco más de tres meses, una campaña electoral ahondando en estrategias realmente transparentes y sobrias de financiación (crowdfunding parciales) y de comunicación (utilización real de los canales de social media, bidireccionalidad permanente, asambleas participativas, ausencias de liderazgo, etc.). A partir de ahí, y con los resultados más que a la vista, ponemos la lupa en batallas parciales que pueden haber arrojado las primeras balas este domingo europeista que, a pesar del interés de Partido Popular y Partido Socialista, no vio la desactivación de la maquinaria ciudadana con su arma más eficaz: la opinión democrática.

PabloIglesiasPodemos Madrid: Si tras el fracaso en las posibilidades de converger a estos comicios con IU hacía presagiar una débil capacidad de esta joven formación para alcanzar, a lo sumo, un escaño, los resultados finales han hecho sonrojar a cualquiera que en este país se dedique al negocio de las encuestas y las predicciones políticas. En ningún rincón del Estado han pasado desapercibidos, pero ha sido en Madrid donde su irrupción ha resultado demoledora. En el conjunto de la Comunidad han resultado la tercera fuerza política, superando en más de quince mil votos a Izquierda Unida y manteniendo esa posición en la mayoría de los municipios más poblados, incluyendo la propia capital, donde UPyD también ha hincado la rodilla. Pero no sólo en el centro peninsular se han erigido como principal fuerza hostigadora de “la casta”: Aragón, Asturias, Baleares y Cantabria también han apostado fuerte por esta renovadora opción. Queda por ver su capacidad para alcanzar estrategias conjuntas con otras fuerzas progresistas de cara a una hipotética participación en las elecciones municipales del próximo año, a donde se verán abocados a participar tras esta expectativa hecha carne politica, y si Pablo Iglesias no se verá superado por ese liderazgo que ha generado su propia imagen. Una cuestión es el deseo de participación colectiva y otra el insuperable torrente de vanidad política que provoca este torbellino. Su eficaz tandem con Juan Carlos Monedero, la otra cara de este intelectualismo académico, debe servir a Podemos de equilibrio para alcanzar la madurez como organización sin demasiados tropiezos a lo largo de esta ilusionante adolescencia.

WillyMeyerOtra oportunidad perdida: IU triplica presencia en la Eurocámara, cierto. Y roza el 10% de los sufragios, no hay duda. Pero da la sensación que su expectativa siempre choca con errores que, por su propia configuración analítica, por su materialismo histórico en vena, no debería cometer. En Asturias, por ejemplo, sus votos unidos a los de Podemos hubiera permitido a la izquierda real superar al PSOE, de igual manera que en, por ejemplo Canarias, territorios donde la formación socialdemócrata mantiene un respaldo histórico y ejerce actualmente tareas ejecutivas. En Andalucía, donde gobierna en coalición, se estanca por no decir que se deja avasallar electoralmente (duplicar sus sufragios en el actual contexto no puede significarse como heróico) por el efecto “Susana Díaz”, así como en Extremadura no han sido capaces de explicar al electorado su posición neutral frente al bipartidismo y sus menesteres. Una conclusión a primera vista puede encontrarse en un cierto rechazo de ciertas capas de potenciales electores en cuanto a sus formas, su aparato, su discurso: no dicen lo mismo que las dos grandes formaciones en decadencia, pero lo hacen desde los mismos púlpitos, utilizando similares estrategias de mercadotecnia, de publicidad de producto embotellado, y eso les entierra para muchos en el mismo pozo de desconfianza manifiesta.

BilduEuropaBildu viaja a Bruselas: En los mentideros de Euskadi se ha venido afirmando que, a pesar de encontrarse en frágil minoria, el PNV y el PSE estaban encantados dejando gobernar a Bildu tanto en la alcaldía de Donostia como en la Diputación Foral de Gipuzkoa, afirmando que su incapacidad para hacer política desde las instituciones acabaría destrozándolos solos. Pues parece que las predicciones han errado de manera atronadora: Bildu no sólo obtiene un eurodiputado, sino que en Gipuzkoa se ha alzado como primera fuerza política, además de mantener su preponderancia en todos aquellos municipios de las tres provincias vascas donde la izquierda abertzale ha destacado, antes y después de la desaparición de ETA, con o sin ilegalización de partidos.

CoalicionCanariaLas coaliciones cómodas se desmoronan: Mientras diferentes fuerzas progresistas no sólo han encontrado eficaces vías de entendimiento, así como mensajes unitarios para explicar a la ciudadanía sus planes reales de cara a Europa, uniones temporales de partidos clásicas, como la que han mantenido CiU, PNV y CC se han visto detenidas ante cualquier expectativa de aprovechamiento del suelo bipartidista. Resulta complicado, por ejemplo, que tres fuerzas enfrascadas en realidades antagónicas en sus respectivas Comunidades Autonómas sean capaces de movilizar más allá de sus afiliados. De este modo, ERC ha impuesto su carga de pureza en el mensaje en cuanto al proyecto secesionista en Catalunya; en Euskadi ya hemos visto como Bildu ha ensombrecido cualquier confianza de los peneuvistas; y, finalmente, Coalición Canaria, se ha derrumbado notablemente, a pesar de mantener una vía de confrontación muy fructífera electoralmente con el Gobierno Central a cuenta de las posibles prospecciones petrolíferas frente a las costas de Lanzarote y Fuerteventura. Pues a pesar de solicitar voz para detener los planes del ministro, precisamente canario, José Manuel Soria, el PP ha triunfado en el archipiélago, dándose datos tan desoladores para el partido nacionalista como el cosechado en la capital, Santa Cruz de Tenerife, donde actualmente ostenta la alcaldía: quinta fuerza política, duplicando sus papeletas tanto PP como PSOE, y siendo superado por IU y Podemos.

VidalQuadrasSi la derecha se divide… se queda igual: A diferencia de la movilización que se ha registrado en la zona izquierda del arco parlamentario, la irrupción de Vox para esta campaña electoral puede significar su primer y último impacto como marca electoral. El veterano político conservador Alejo Vidal-Quadras no ha podido revalidar el acta de eurodiputado que ostentaba tras su larga trayectoria en el Partido Popular, y el pírrico 1,5% de votos no parece buen punto de partida ni para atraer a nuevos votantes, ni mucho menos, para arrebatar protagonismo institucional al PP. Más allá de las encuestas, la campaña de crowdfunding donde solicitaban 250.000 euros para sufragar los gastos electorales y que recaudó 6 miseros euros le debían haber servido como la mejor encuesta para detener máquinas antes de chocar de frente con la realidad. Un discurso idéntico, cambiando el verde por el azul, no parece la mejor herramienta en estos tiempos.

marine-le-pen¿Quo Vadis, Europa?: La extrema derecha se impone en Francia, los euroescépticos hacen lo propio en Inglaterra, mientras en Dinamarca tanto de lo mismo, es decir, de espaldas a Europa. Por su parte, Estados como la República Checa o Polonia expresan más por lo que callan que por lo que dicen: la participación ciudadana en ambos países, por debajo del 20%. Hungria y Grecia siguen sonriendo ampliamente la intolerancia racista, pero en el segundo también es cierto que la izquierda real encuentra una victoria de mérito. Ya se solicitan elecciones anticipadas en varios países a tenor de los resultados hoy conocidos. Quo Vadis, Europa? En ocasiones, si bien el horror a la frivolidad historiográfica impulsa a no hacerlo, da la sensación que nos empeñamos en repetir la peor de las realidades. El comienzo de este siglo, sin ir más lejos, parece querer calcar algunos ingredientes del anterior al mismo ritmo anual. Confiemos que las próximas dos décadas nos lleven la contraria.