Todos estamos haciendo crac

Cada mañana todos venimos escuchando el crujido de nuestras conexiones neuronales; la almohada, impertinentemente jugosa, viene revertiendo su función acomodaticia y, en múltiples hogares patrios, se transforma en ladrillo insolente de vuelta y vuelta, de somnolencia histérica. Pero, cada mañana, seguimos haciendo crac cerebral, existencial. Los que mantenemos el lujo de dormitar de dormitorio a vehículo múltiple o individual, a corbata o mono, a ficha o desgobierno puntual, padecemos el terror del látigo sin chaleco anticuero, del gobierno enladrillado con atalayas de lanceros prácticos. El próximo domingo se desembocarán las multitudes, presas del extasis anaranjado y azul petróleo, de los tonos blandengues con tratamiento de alta costura, tratadas en el taller textil de la política carnavalesca. De aquí al encuentro dominical buscarán plumas, frivolidades, excentricidades del diseño electoral que rescaten mentes despistadas, masivas, al borde de cicatrizar la paranoía bidireccional en la toma de decisiones en éste o el otro ámbito. Gol es gol, excrecencia es olorosa de norte a sur del habitáculo.

Antes de los encuentros con esas urnas que saben a poco, que trasquilan nuestra voluntad a golpe de circunscripción manipulada, las aceras y las plazas han ido tejiendo el recuento hermosamente pegajoso de tantas y tantas voluntades silenciadas a golpe de estadística computable desde una barrera gelatinosa, resbaladiza. No importa. Golpe a golpe, innegabilidad a innegabilidad, nos vamos abriendo paso para revertir la inexpugnable condición del representante deshonesto. Algunas voces, aún colectivas, se silencian en la negrura de los espacios, paradójicamente, en blanco de los medios suntuosos. Vuelve a no importar. Por otro lado, lo digital asume la sustancia de lo verdadero, del eco real de una sociedad que no se calla desde el asfalto, a pesar de aquella premonición acerca del destierro de la información tradicional por la gratuidad canalla del trasvase informático de los contenidos relevantes. Es eso, lo contrario, lo que envilece el doble discurso acerca de la transmisión de la información necesaria y, a la vez, reclamada por los ciudadanos; ahora estamos en la tierra media de la discordia, de las demandas de quita y pon.

Como el asfalto es democráticamente pecaminoso, como los ricos detestan aquellos movimientos que restan su fortuna, aún lograda con todos los privilegios de la epidural colectiva, Nacho Vegas entrega doble ración de compromiso social antes del destierro, y lo hace frente en connivencia calurosa con el último reducto público, ante todos y evitando, en sus propias palabras, que la transacción gratuita inalterable enriquezca a algún orondo millonario marsupial. Así se escriben las vanguardias, desde la rima hasta la prosa. Y así nos permitimos allanar el camino de un verso sonoro que también es mensaje de compromiso. Qué lo disfruten y se animen a blandirlo.

http://www.rtve.es/radio/radio3/descarga-como-hacer-crac-nacho-vegas/

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