2015: Electoreando, que es enjundia

Encomendarnos a una suerte de propósitos y adivinaciones como manía de primeros de año resulta tan de obsolescencia politóloga programada como lanzarse a practicar jogging al amanecer del nuevo ejercicio: en el kilómetro cero sobre nuestras lustrosas zapatillas ya se va quedando marcada la huella de su abandono inmediato. De este modo, no hay nada que resulte más preferible que tirar por el camino de en medio, más que nada porque en los bordes de nuestro circuito no hay ni barandillas, ni arcenes, siquiera hay territorio, mapa, nada.

electorando22015 es año electoral puro y duro. El resto, silencio dramático. Aquéllos que aspiran a retener durante cuatro años el estado de las cosas desde sus respectivos púlpitos ya se han puesto visceras a la obra para que el paisaje se enfoque sin tanto ocre, con menos atardecer permanente. No ha sido ni engullir la duodécima uva y ya hemos recibido, en lugar de cava, confettis y serpentinas en forma de alborozos macro y micro económicos; que si menos impuestos, que si el paro no le preocupa al desterrado y la pérdida de empleo se la reflanflinfla a asalariados y otros menesterosos de nómina puntualmente famélica. Ha sido poner el cuentakilometros de la urna en modo on para que los términos “austeridad”, “sacrificio” o “crisis” se encuentren en el paredón de la RAE, si por la gobernanza estuviera a tiro el fusilamiento de los términos electoralmente incómodos. Ay, que Ministerio de la Verdad podrían capitanear los Guindos, Montoro y demás amados líderes patrios.

electoreando1Pero como hay estafas que no se saben cuanto duran, y ciudadanos que están hartos de resistir oleajes sin dique político de contención, mayo y noviembre se prevén citas memoriosas. En ambas (la segunda siempre y cuando Rajoy no pretenda artificios en el calendario para prorrogar la agonía de los cambios inevitables) el electorado va a arribar, en ausencia de diques y escolleras tramposas, inaugurando la memoria electoral de la microhistoria post Transición. Ni el bipartidismo y sus satélites nacionalistas de dudoso espectro pueden seguir sorteando con tanta facilidad la financión a manos llenas, ni la opulencia en campaña parece, a estas alturas, que revierta en mejor pesca. En todo caso, el caladero común promete multiplicar sus potenciales piezas, dejando la abstención en cosa de márgenes históricos, mientras que la irrupción de nuevas siglas en todo el arco de la estructura representativa nacional dirá adiós, como mínimo, al contubernio previsto con refinado tacticismo para un juego de dos. Ese plan general de ordenación electoral continuará, en efecto, poniendo el camino difícil a la soberanía popular, pero la realidad promete también dificultar que lo inalterable resulte, además, inalterado.

2015, un año que nace con la aguja preparada para tatuar su impronta a los cuatro congéneres siguientes. Sus descendientes quedarán marcados por la personalidad de este ejercicio que promete emociones fuertes desde su primer escalón. Aunque casi siempre ganen los mismos, de cuando en cuando aparece el Atleti, y hasta cae simpático.

Consejos a los Ministros

El Gobierno, unos de los tres poderes fundamentales del Estado, junto al legislativo y el judicial, ostenta la responsabilidad ejecutiva, y la Constitución regula su composición y atribuciones en su Título IV. Fundamentalmente, el Presidente del Gobierno y los Ministros que lo componen ostentan de manera colectiva una función política, una función ejecutiva y una función normativa. En este último punto, desarrolla de manera directa una función de creadora, con el instrumento reglamentario denominado real decreto, así como de manera extraordinaria con los instrumentos que emanan de los decretos leyes y decretos legislativos, convalidables posteriormente para consolidar su rango legal por las Cortes. De igual manera, tiene atribuida la capacidad impulsora para el desarrollo legal al proponer proyectos de ley a las Cámaras, de cara a su estudio, debate y aprobación.

Lo que viene ocurriendo cada viernes y que, hasta la aparición de la Vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría frente a los diferentes medios de comunicación, nos tiene con el corazón en un puño (cuando aparece y resume el contenido de las decisiones tomadas, sencillamente, el puño se cierra para triturar nuestra esperanza), no responde al perfil de un órgano colegiado que debe reunir a sus miembros para apuntillar o debatir de manera profunda determinadas vías de gobernanza que deben encontrarse perfiladas antes de entrar a ejecutiva escena. Para nada. Los miembros del Gobierno son la representación de las familias que han convenido sostener a Mariano Rajoy como aséptico cabeza de cartel, con esa apariencia bobalicona de sólo creerse él que es un líder sin contestación y respaldado por la unanimidad de la formación conservadora, y esos grupos no entran a la sala con espíritu colaborador, como elementos integradores de un órgano en el que descansa una responsabilidad crítica a estas alturas del desbarajute nacional.

Semana tras semana, la conclusión que se extrae al conocer el contenido de cada reunión es que la tramposa improvisación lo chorrea todo de puertas adentro. Varios ministros andan a la gresca, y no es ningún secreto precisamente porque si se puede segmentar de alguna manera a los miembros del ejecutivo, éstos se dividirían entre aquellos que, de manera más o menos disimulada, gestionan sus ministerios orientados por los intereses privados que surcan sus futuras codicias, y los que se estrenan en primera línea política y que, entre torpezas dialécticas y egolatrías mesiánicas propias del acelerón inesperado en sus respectivas carreras, descansan sus posaderas cada viernes sintiéndose imprescindibles para el futuro de la nación, de su nación.

Una mayoría absoluta, tal y como funciona la dinámica de partidos en nuestro país, se convierte en cientos de escaños que esperan las decisiones de sus compañeros de gobierno para levantar la mano en señal de asentimiento con el objeto de respaldar las decisiones tomadas previamente, quien sabe si en el Consejo de Ministros o en la sede de la formación política en cuestión. Pero con tantos miembros desquiciados en sí mismos y entre ellos, que si un Montoro afrenta a un Soria, que si un Guindos despreciando a una Báñez, que si un Wert volando torpemente libre, lo normativo desemboca en permanente improvisación con la nada deliciosa inocencia de creerse competentes mientras bloquean por completo el sistema.

La última zarandaja vestida de real decreto fue alumbrada en el día de ayer, equiparando las obligaciones de los ciudadanos desempleados con determinadas responsabilidades penales en beneficio a la comunidad. A partir de ahora, los primeros se verán obligados a participar en tareas de extinción y limpieza en la lucha contra los incendios. En caso contrario, podrán dejar de percibir la prestación a la que tengan derecho o ser sancionados. Con decisiones como éstas es imposible vislumbrar los planes del ejecutivo desde una óptica general: la principal obligación de un desempleado es personal, para con sus planes vitales, y el poder político no puede arrogarse la potestad de decidir su futuro individual o colectivo utilizándolos como cuadrilla para lo inmediato. Si el monte se quema más de lo habitual, la responsabilidad se encuentra en el área de medio ambiente; si faltan medios para su prevención, la estrategia coordinada de algunas carteras queda en entredicho; si la acción policial para atrapar con rapidez a los responsables no funciona, el Ministro del Interior debería dejar tanta rueda de prensa reveladora de secretos y ponerse manos a la obra en lo que le compete. Si las cosas cada día funcionan de peor manera, los Ministros no deberían reunirse para dar consejos, y tal vez deberían recibir unos cuantos.

Racimos de inmundicia

En estos escasos cinco meses de gobierno popular, como le gusta recalcar al Presidente Rajoy para despejar supuestas responsabilidades ejecutivas, hemos descubierto, por su mero actuar, características sonrojantes de una amplia representación de los responsables de las carteras gubernamentales. De este modo, el tertuliano Wert ya nos ha dejado más que claro que es precisamente éso, un tertuliano de los que se relamen con sus titulares de pacotilla, dispuesto a gozar con el escándalo que provocan frases que son griterío de mesa redonda, sin más conocimiento del medio que sus propios complejos como elemento del lado derecho del saloncito de debate; Fatima Báñez ha demostrado que sabe emplear su aptitudes en rogar a la virgen del Rocío que la deje como está y en perfeccionar sus habilidades en juegos para móviles. Todavía está a tiempo de tomar unas lecciones sobre legislación laboral, si tantas obligaciones no se lo impiden; Fernández-Díaz ha interiorizado la maldad que se esconde tras la ciudadanía que exige derechos y respuestas, respondiéndole con el látigo y la cachiporra de sus fuerzas represivas; y, finalmente, Luis de Guindos continúa su exitosa senda de directivo de empresas potencialmente quebradas, y quien se hunde en un Goldman Sachs, bien puede hacerlo con un Estado que sí se parece a Uganda, pero en mutilaciones varias e irreversibles.

De lo que sólo poseíamos fundados rumores, a modo de silbido bombardero, era del gusto laboral del actual titular de la cartera de Defensa, Pedro Morenés, por el negocio armamentístico. Su pasado como consejero de la empresa de fabricación militar Instalaza (véase web al respecto) suponía, desde el punto de partida, una macabra concatenación de responsabilidades, a primera vista, incompatibles. Pero el ministro ha aprovechado el maremagnum de desastres económicos y polémicas decisiones de sus correligionarios de Consejo para pasar fabulosamente desapercibido en este plazo de gobernación. Hasta ahora.

Morenés, como decíamos, representó a la citada empresa de la cosa militar desde 2005 a 2007, año en el que se aprueba la Ley 53/2007, de 28 de diciembre, sobre el control del comercio exterior de material de defensa y de doble uso. A partir de ahí ocupó el puesto de representante hasta el pasado 4 de octubre de 2011, tal y como recoge el Boletín Oficial del Registro Mercantil. Instalaza, entre su variado surtido de productos destinados a la excelsa decoración de un entrañable escenario bélico, mantenía como producto estrella en su catálogo las tristemente famosas bombas de racimo.

Pues bien, el artículo 8 de la citada ley limitaba la adquisición de determinados elementos armamentísticos, recogiendo lo dispuesto en el Tratado de Dublín. Una de esas limitaciones, en el marco del Derecho Internacional, hace mención al uso, almacenamiento y fabricación de las bombas de racimo, trampas diseñadas para causar la amputación y destrozo de máxima salvajada en los cuerpos vivos que tuvieran la desgracia de tropezarse con su mortífera presencia. No obstante, Instalanza decidió reclamar al Estado español, por supuestos incumplimientos contractuales, una indemnización de 40 millones de euros en concepto de desagravio por la prohibición aprobada, reclamación anunciada desde mayo de 2011 por lucro cesante de la corporación. Efectivamente, Pedro Morenés era su representante por aquellas fechas.

Cabría entender que desde su nueva responsabilidad de salvaguardar los intereses públicos en el área de defensa, Morenés habría optado por recusarse motu proprio del contencioso mencionado que, por supuesto, ha seguido su curso impasible. Pues los caminos excrutables del señor de la guerra parece que marchan por derroteros más silenciosos pero igualmente inmundos: supuestamente, Instalanza procederá a revender esa deuda adquirida con el Estado para que sea una tercera entidad la que se encargue de cobrar directamente de las arcas públicas, salvaguardando miserablemente la conexión del ministro en el entuerto belicista de esos podridos intereses del dinero sobre la vida, de la responsabilidad colectiva por debajo de la codicia que arrebata futuros.

En breve, cuarenta millones de nuestra saqueada tesorería, que ha visto como se ha llenado de nueva deuda para sanear un sector que decían inmaculado y ejemplo de gestión como el financiero, saldrán rumbo a indemnizar la decisión de no permitir la compra de artefactos que buscan aumentar el dolor y el martirio de víctimas siempre inocentes, más aún cuando éstas son niños que, años después de lanzadas las bombas, tropiezan con ese 30% de rango de fallo reconocido que queda enterrado en territorios devastados, confundiéndolas con una lata-juguete, una pelota-juguete, una muerte-juguete.

Dudas a raíz del No Rescate

Luis de Guindos ha sido el encargado de anunciar, a la hora prevista y en el sitio señalado, que algo no andaba bien del todo. Pero, precisamente, la evasión permanente de los términos, las trampas léxicas, así como el altavoz utilizado, constituyeron las únicas y anécdoticas diferencias con el escenario previsto.

La primera duda que ha surgido en la opinión pública ha sido ésta, precisamente. ¿Dónde se encuentra el Presidente del ejecutivo en el momento de comunicar a la sociedad algo de tamaña gravedad? Pues es sencillo: dejando hablar a su jefe. Si convenimos que España es un país técnicamente intervenido desde finales de 2010, cuando el anterior gobierno anunció el severo plan de ajustes inicial, lo propio es que sobre Rajoy mande un tecnócrata al servicio del capital, como ocurre actualmente en Italia sin tanto carnaval, y pretenden que se instale en Grecia si esos locos helenos continúan haciendo uso de la democracia y votando en conciencia. Pues bien, que es el ministro Guindos, si no? Él mismo se encargó de darnos una sonora pista hace pocos días, durante el nombramiento del nuevo gobernador del Banco de España; de Luis María Linde destacó, especialmente, su bajo perfil político, como si eso resultará ser, para un supuesto político, una virtud. De este modo, la máscara bajo la que asoma el anfibio rostro ocultado se ha desintegrado por completo durante la rueda de prensa que celebró ayer: Él manda y Rajoy cumple su sueño de ser Presidente, sea al precio que sea.

Y es que sobre su agenda y su protagonismo real en el acontecer del ejecutivo nacional, surge la segunda de las cuestiones. ¿Será verdad, tendrá tanta desfachatez el esquivo Rajoy, como para presenciar en directo el encuentro entre España e Italia esta tarde en Gandsk? Pues dependiendo quien se alce como su espontáneo portavoz, tendremos respuestas distintas. A esta hora de la mañana, la agenda de La Moncloa no dice lo contrario, así como su presencia ha sido confirmada por la práctica totalidad de medios de comunicación, entre ellos Telecinco por medio de su redactora Sara Carbonero. ¿Y qué interés especial tiene resaltar este nombre? Pues porque su actual pareja y cancerbero titular de la selección española, Iker Casillas, se encargó ayer, durante la rueda de prensa previa al encuentro, de desmentir la presencia de Rajoy en el encuentro, declaraciones recogidas por el periódico ABC, entre otros. Sólo faltaría que el líder de los populares no sólo hundiera España, sino también a la pareja más chic del panorama ibérico. ¡Por ahí no pasan sus votantes, amigo!

Tercera duda que nos corroe. ¿Si obvian el término rescate con tanta obsesión que parece que desean extirparlo del diccionario de la RAE, por qué razón debemos suponer que esta exclusiva solución dispuesta por la UE es más beneficiosa? Según las explicaciones puestas ayer sobre la mesa, parecería que nos encontramos frente a una generosísima póliza de crédito, a intereses de risa y a disposición de la empresa España para cuando tenga algún desajuste de tesorería. Qué cosas, parece tan ligero el panorama que hasta deberíamos preguntarnos porque no hemos ido antes a la sucursal de Bruselas a negociar este instrumento. Pero esta es la trampa para incómodos ratones y sólo están esperando que atrapemos el queso para que la víctima no tenga escapatoria. La letra pequeña de esta nueva fórmula del laboratorio financiero perverso no hemos tenido ocasión de leerla, a modo de analfabetos rescatables frente a preferentes soluciones. En primer lugar, porque todos sabemos qué entidades van a tener que hacer uso de la disponibilidad de esos fondos, y en todas ellas convergen desastres monetarios producidos por la especulación, la ambición, la codicia y la incapacidad de sus politizados gestores: NovaCaixaGalicia y los sueños de Feijoo de poseer una banca gallega a cualquier precio, CAM y sus despilfarros corruptos continuados ó el experimento Bankia, con siete cajas controladas por el PP y cosidas a toda pastilla para disolver las responsabilidades particulares de cada una, en una carrera de fondo hacia el estropicio financiero. ¿Qué hay o habrá otros casos en las próximas fechas? Es posible. Pero fundamentalmente estas miserias son las que nos harán acudir, raudos, a meter la mano en el cepo con olor a celulosa de algodón. Si, tal y como Luis de Guindos afirmó ayer, la situación es realmente una solución pactada gracias a la brillantez de su equipo de economistas y la clarividencia solidaria de su partenaire en el BCE, tampoco se comprende qué les ha llevado a optar por una póliza de 100.000 millones, una cantidad a primera vista muy superior a lo necesario para ir tirando hasta fin de mes. Nada bueno, sin duda, puede suponer; por Bruselas, que se sepa, manejan mejor la calculadora que en la torre inclinada de Plaza de Castilla. En cambio, todo indica que ese montante ya nos debe advertir de inmediatas y desastrozas informaciones de quiebras y fallidos bajo Los Pirineos.

Una última e inquietante duda. ¿Cuánto vamos a esperar para sentar a los malhechores ante una justicia objetiva?

Actualización vespertina: Finalmente, al resuelto Mariano Rajoy le ha dado tiempo a leer unos folios redactados por su equipo a toda pastilla, coger un avión privado con su vástago primogénito, poner cara de futbolero despistado, mantener una reunión en el descanso con el presidente polaco mientras el nene compraba las chuches, poner caritas a la pareja heredera a ver si le rescataban una sonrisa, y volver para ver mañana, en su anónimo almuerzo, el final de Roland Garros, suspendido por una lluvia que ha conseguido provocar merced a otra de sus habilidosas negociaciones europeístas. Qué desagradecidos los vasallos ibéricos, que a estas horas pueblan plazas y avenidas pidiendo que no vuelva, que se dedique a negociar su reincorporación al puesto de registrador que le tienen todavía reservado.

Al capital se le enreda la lengua

Puede sonarles extraños viniendo de un liberal como yo pero… (y aquí entra el resumen de su contradictoria reflexión) parece conveniente, según De Guindos, que en esta época donde su adorada ley de la oferta y la demanda se encuentra tan repleta de cláusulas interpretativas y trampas varias, las entidades financieras intervenidas por el Estado pasen a hacer causa común (con nuestros tributos, of course) y se nacionalicen en solidaria comandita. Efectivamente, el liberal con bipolaridad marxista puntual ha entendido que Bankia y otras estructuras bancarias que tienen control estatal para buscar su reflote y posterior venta a precio de saldo, no van a obtener en eso que llaman mercado pero quiere decir prostíbulo, la más mínima rentabilidad (así sea negativa, en su particular léxico tramposo). Por lo tanto, y siempre remarcando que el futuro (lo que quiera que ese vocablo signifique a estas alturas) de esa hipotética banca pública (prometemos que de sus capitalistas cuerdas vocales emergió esa denominación en su comparecencia de hoy) sólo supone, en su ortodoxia de libremercadista, una engorrosa aceptación transitoria de que la afirmación iniciática tiene trampa, como toda invención humana dispuesta a ser impuesta a golpe de insensibilidad, y que la privatización es cuestión de tiempo, ha procedido a alabar virtudes de lo odiado. Así, se ha dedicado a enumerar todas las posibilidades de que dispone la fusión de las fusiones fracasadas, con el banco de su indemnizado amigo Rato a la cabeza, bajo el mando de su ministerio, otorgando servicios a más de 17 millones de clientes y asegurando su solvencia presente y próxima. Es decir, aquel que protege y confía en la regulación inteligente del mercado asume que tiene mastondósticos productos en oferta sin adquirente a la vista, que aquéllos están siendo abrillantados con nuestra colectiva pasta y que, mientras su adorada divinidad del capital reune calderilla para hacerle la cobertura, va a tener que desempolvar sus apuntes sobre alternativas macroeconómicas para construir un artilugio que no le gusta pero del que destaca valiosas posibilidades en términos de solidez, crecimiento y solidaridad financiera.

Pero De Guindos no ha transmutado su burguesita inconsciencia tras quedar atrapado por consignas colectivas que alimenten sus recovecos cerebrales, sino que continúa por la senda de abrazar aquel negocio que queda en casa. De otra forma no se entendería como se puede continuar hablando de seguridad y robustez del fraude Bankia mientras se aumenta por miles de millones sus necesidades de inyección monetaria a diario. De este modo, con la conciencia anticipada de la debacle que iba a suponer el temblequeo de este hotentote de pega, Rajoy y sus escuderos de la dilapidación de tributos públicos llevan unas programadas jornadas afirmando que iban a inyectar sin rubor todo aquel parné que hiciera falta para que el fraude fuera completo, para que los que se han quedado al frente de la nave hueca fueran estimando al alza la masilla verdosa adecuada a sus planes de impunidad. Banca pública a tiempo parcial, fortaleza de algo que no se vende por imposible. Desde luego, con estratagemas tan miserables usando la estructura pública para validar su sistema de enriquecimiento, el capitalismo se retrata… pero se insufla oxígeno monetario desde aquello que adelgaza y reclama ligero y flexible.

Porque, y de eso no hay duda, el capitalismo saca pecho a medida que llena sus alveolos financieros arriesgando la expectativa ajena. Sirva como ejemplo el significativo caso de César Alierta, presidente de la muy privatizada Telefónica, que en un plazo inferior a doce horas ha resultado ejemplo perfecto de cómo se puede hacer loas a la mano invisible de sus muy visibles negocios. La cabeza marmórea de esa corporación que ha desarrollado mareados tentáculos por mercados tramposos, que tuvo el honor de trasladar al ex Presidente José Luis Rodríguez Zapatero a la sede de Ferraz durante una jornada electoral, facilitándole, que se sepa, los escrutinios y, que no se sepa, tal vez su camaradería tan de pupitre como la que servía Juan Villalonga a José María Aznar, ha afirmado esta mañana que, informe financiado por la empresa que preside y otras tantas de similar tamaño y calaña, la nueva reforma laboral es el instrumento idóneo para reactivar la economía nacional. Tanto es así que se atreve a asegurar como veremos síntomas de sólida recuperación en menos que canta un móvil, dando datos tan precisos como que en poco menos de un año estaremos sobre el 0,5% de crecimiento del PIB y comprobando la creación de un millón y medio de puestos de esclav…trabajo. Y así, amigos, se escribe la historia del fraude mercantilista, denominando “creación de puestos laborales” al centrifugado que han realizado con la destrucción medida de gran parte de la clase media. Tras alcanzar más de cinco millones de desempleados estables, sacan ahora de la lavadora empobrecida empleos en los que no se percibe mota de derechos laborales ni mancha alguna de estabilidad trabajadora o contraprestación salarial digna.

Ya entrada la tarde, el amigo de amargarnos horas muertas con llamadas comerciales al comienzo de la siesta u obsequiarnos con el servicio de atención al cliente más desquiciante que la mano del empresariado haya podido crear, ha visitado, junto a un ramillete de recaudadores del capital elegidos con mercantilista exquisitez, las dependencias oficiales del Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para utilizar el despacho de la gestión pública ejecutiva como cueva de negocietes ajenos, cerrando con dirigentes de la República Popular de China acuerdos comerciales de lucro privado por valor de 500 millones de euros.

Ahhh, la lejana China, motivo de escarnio, desconfianza y profunda crítica por el autodenominado mundo libre, libre de principios y equidad. El capital, burlón y promiscuo, ignora a propósito la simbología roja a sabiendas que tras sus puños y sus estrellas se encuentra el paraíso de miles de millones de manos esclavas que surten a ridículo coste sus estanterías, las mismas que empobrecen la balanza de costes de sus compatriotas de naves industriales clausuradas, imposibles de competir ante ese discurso en el que se enreda la lengua de la oferta y la demanda; que balbucea, ebrio de monedas mediatas, el principio del fin de su mundo intervenido.

El ansia de poder no madura en los Guindos

Nueva reforma financiera, ese titular tan impactante como vacuo a la hora de afrontar problemas largamente detectados y dejados secar al sol como calamares salados. Luis de Guindos, nuevo Ministro de Economía y viejo conocido del truculento mercadeo de valores y productos bancarios desde su alta responsabilidad en Lehman Brothers, toma su primera decisión de relativo calado haciéndonos creer que se ha caído de un idem, o que nosotros maduramos en una suerte de cerezos ácidos y tenemos tendencia suicida a precipitarnos bruscamente sobre un lecho áspero y puntiguado llamado desmemoria.

El FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) vuelve a abrir sus puertas, desparramando el venenoso maná de ayudas públicas a cambio de nuevas y celerosas fusiones. El mercado, dice el titular del ramo, necesita cuadrar sus números con honestidad contable, y ya no hay plazo para más escaramuzas en aquellos balances que otorgan un valor que no es tal sobre el activo inmobiliario secuestrado por las entidades financieras. Lo afirma, lo dice, lo grita a mandibula batiente, uno de aquellos que disfrutó como un mico hace menos de un lustro alentando el mercadeo especulativo de viviendas indecentemente tasadas por encima de su valor aproximado, que hizo negocio del bueno hasta que estalló una burbuja exhausta de aire mientras él y los suyos se ponían a buen recaudo. Desde instituciones que se han demostrado culpables sin paliativos de provocar una crisis a consciencia, tal es el caso de Lehman Brothers, las clases medias fueron arrojadas a la ilusión tolerable de un cierto progreso materialista: tasar, dar valor y, a su vez, igualar ese falso coste con préstamos hipotecarios para casa, coche, muebles y viaje, resultó el completo fraude que ha devuelto, con mayor crueldad, las cosas a su histórico lugar; las clases sociales, lejos de mantener su contracción progresiva, han comenzado a sufrir la dilatación de este big bang que resulta en la lucha por liderar la Historia.

Le han dado tantas vueltas a las entidades financieras nacionales, tantas nuevas denominaciones solapan a la vieja nomenclatura, que han conseguido eliminar de nuestro castigado recuerdo que, tras toda esa maraña de minúsculos bancos prestos a ser devorados por la santísima trinidad capitalista, todavía late la esencia de las Cajas de Ahorros. El desguace y posterior venta de aquellas entidades que tanto se obstinaron en gobernar, prostituir y orientar como un apéndice de su desmedido protagonismo voraz, otorgándose faraónicos créditos blandísimos y despilfarrando desde sus obras sociales como un monedero agujereado, no soluciona el problema de raíz, la trampa preparada desde sus púlpitos codiciosos. La última reforma es, a su vez, la conclusión de una estirpe que ha preparado el terreno para bancarizar definitivamente el sistema financiero nacional, eliminando el concepto solidario y equilibrador que impregnaba desde su fundación las entidades de ahorro. Por no hablar de la potente herramienta de generación de riqueza que alumbraba la respectiva Obra Social en los territorios de origen de las respectivas Cajas. ¿De verdad quieren reestructurar el sistema financiero? No tire al monte, no se recueste bajo el guindo de esos frutos incomibles que producen acidez a corto plazo; muy cerca de aquí, cruzando los Pirineos, tiene la respuesta a sus jaquecas. Tan sencillo como guiar desde la CECA (Confederación Española de Cajas de Ahorros) una macrofusión hasta obtener una única y gran Caja a nivel nacional, con orientación de servicio público y sin afan competidor para con la Banca privada; una entidad financiera que tenga determinada desde la Ley de Cajas el destino de los recursos destinados a obra benéfico-social, sin intervención decisoria de sus órganos de dirección, ahorrándole así al Estado partidas inversoras notables y democratizando y dando valor a esa devolución a la sociedad de lo financieramente generado. Pregunten por La Poste, pregunten desde donde se extraen los recursos monetarios para afrontar los gastos derivados del desarrollo de VPO (Vivienda de Protección Oficial) en el Estado francés. A veces es necesario soñar con que nuestros responsables políticos son capaces de tomar decisiones en beneficio de la sociedad a la que representan. A veces es necesario caerse de un guindo.