Carolina, descansa

CarolinaBescansa1…. Por mucho que se empeñen en ubicarte en el centro de una hipotética polémica planificada con diurnidad y alevosía, que permite proyectar en claroscuro esas sombras que quedan poblando la Cámara, aunque sea con traje corbata, pajarita o broche al dorso. No eres tú, ni tu retoño, quienes provocan jaqueca en la bancada grisácea, ésa alrededor del arco iris que significó, reluciente, nuevos mensajes, formas frescas que humedecieron la emoción de millones de ciudadanos al rodear emocionalmente el Congreso sintiéndolo parte del paisaje propio. No, Carolina, tu presencia maternal en el hemiciclo en realidad significó alegría de la buena para la demagogia oficial, encantada de tener un elemento de distracción con tan buena resolución de pantalla. Eso, unos cuantos peinados de nuevo cuño, y ropajes coloridos aquí y allá, el séptimo arte del populismo patrio ancestral, diseñado al detalle para situar en primera línea todo aquello que se encuentre en las antípodas de la actividad real del poder legislativo.

Dicen que tienes guardería a mano, como si la posibilidad de delegar el cuidado de los bebés, desde el momento que existe la oferta instrumental, se convirtiera en obligación. No aceptan el colecho, o la lactancia materna a demanda, porque las moderneces ya las enterraron las muy progres diputadas socialdemócratas a mediados de los ochenta, y de ahí su indignación más acusada, si es posible, que la de las muy nobles señoras de la bancada popular. Y, para rematar, pero esto tú ya lo tendrías más que asumido antes de aparecer carrito en ristre al salón plenario, que eres una privilegiada por poder hacer lo que millones de madres trabajadoras lo tienen impedido en sus respectivas responsabilidades profesionales. Como hubiera dicho el ínclito Carlos Fabra, pero en esta ocasión con auténtico tino, “No han entendido nada”.

CarolinaBescansa2Las acciones extraordinarias tienen particular sentido cuando se realizan en aquellos escenarios con mayor público alrededor. Más allá de que, siguiendo tu trayectoria profesional sin tener que bajar siquiera de la corteza, sea público y notorio tu forma de entender el cuidado y crianza de tus hijos, lo que aleja la excepcionalidad teatrera que quieren colgarte los juzgadores profesionales de viga ocular acusada; mantener esa hermosa rutina de autonomía decisoria en una fecha de simbolismo trascendental sí genera un debate desde la imagen hasta la palabra. No sólo de proposiciones de ley vive el congresista. Millones de hombres y mujeres en este país se están planteando por qué su manera de organizar el equilibrio, casi siempre decidido por otros, entre familia y trabajo, ha de ser un trauma, una manera de desarrollar esa etapa esencial de la existencia que les mantiene ansiosos y con el sentido de culpabilidad permanentemente latente. Es notorio que resulta minoritario la posibilidad de disponer de un centro de cuidado de los hijos de carácter público cerca del hogar o el centro de trabajo, no hablemos ya en la propia empresa; o que la conciliación a través de las nuevas herramientas tecnológicas permiten, con la voluntad necesaria por ambas partes, rediseñar horarios y rutinas conciliando ambas realidades. Y para todos aquellos que, por la propia naturaleza de su acción laboral, esto resulte imposible, nada impide volver a pactar el mapa de derechos y obligaciones, de tal manera que esta cuestión se resuelva, de la misma manera que en fechas pretéritas se superaron conflictos que hoy pueden resultar sorprendentes, como el tiempo descanso, los permisos vacacionales, la protección in itinere o las jornadas laborales.

Podemos tendrá que presentar propuestas para pasar de los hechos a las palabras, es evidente, pero a su vez la discusión ya está en la calle, y si con gestos se abre un nuevo escenario en el que la política sea titular permanente en las conversaciones ciudadanas, de abajo hacia arriba, bienvenidas la nuevas formas. Mientras tanto Carolina, descansa, que la furia de los contrincantes no ha hecho más que empezar.

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Diaz abrumadorez

Tras varios diaz deshojando las margaritaz, Susana se ha dado cuenta que no tiene un ratón chiquitín, sino un roedor con los caninos afiladísimos que le espera con el lomo erizado justo al cruzar la frontera de Despeñaperros. Claro, con esas amenazas en lontananza, las hojas no tardarían en arrugarse al sol que ya comienza a desplegar sus rayos por la tierra andaluza, y Susana Diaz, tras ídem abrumadorez, con la presión de un partido desquiciado que sabe que quien controla la delegación sureña domina la elección a Secretario General vista la desbandada en la federación catalana, parece haber sido consciente de sus limitaciones a corto plazo. Por mucho Griñán, mucho Guerra, mucho Chavez y, sobre todo, demasiadas sugerencias González por radio, mar y televisión, ha recogido velas y, de Palos a Sevilla, ha puesto rumbo a custodiar sus riquezas, presupuestadas en diez puntos de rentabilidad obtenidas de manera indirecta, sin sangre, en las pasadas elecciones europeas a nivel interfronterizo.

SusanaDiaz1Es lo normal. Resultaría extraordinario, de una imprudencia propia de equilibrista, poco fértil en en las franjas de los grandes partidos, que un líder de volumen moderado, incipiente en su presencia pero con los hechos encapotados bajo los interrogantes, se aventure a saltar sin red antes de haberse amoldado a la flexibilidad del suelo elástico sobre el que suelen avanzar, habitualmente con ánimo vertical, a diferencia de la horizontalidad del resto de mortales. Aquí no hay triunfos, ya que ni siquiera el PSOE permite, con toda su mercadotecnia de primarias potenciales, del éxito antes de la apuesta, irrumpir al foro sin haber maniatado, paradójicamente, el aplauso colectivo con el volumen que se exige a sí mismo. Ante este panorama, Susana Díaz es rosa sin petalos maduros aún, y parece mantener a su albur los confidentes necesarios para no dejarse seducir por un liderazgo rodeado por cadáveres a todos lados del campo de batalla.

SusanaDiaz2Con la retirada del epicentro electoral por parte de quien parece construir su casa por el tejado más robusto de esa edificación socialdemócrata plagada de aluminosis democrática, se abre de par en par el panorama de la discordia controlada entre la ambición y la codicia; es hora de repartirse la fama de los restos, las sobras templadas, antes de que se convierta en putrefacción gélida, sin capacidad para nutrir aunque sepa y huela como sangre seca, dentro de un puño plagado de espinas impedido, rígido. Eduardo Madina, Pedro Sánchez y la candidatura folclórica de turno (Pérez Tapias y la Izquierda Socialista, tan llamativos en el anonimato, como si la izquierda dentro del centro se multiplicara al bramar, silenciándose al cohabitar en un rincón sin luz), se pliegan a sí mismos, se retroalimentan en la soledad de las alturas, ajenos a la exigencia de la militancia en desbandada que, casi despidiéndose, reclama para quedarse al postre que se pague a escote. Pero ni por esas, ellos se lo guisan y el plato, mohoso, tiene destino a la basura a la izquierda de las urnas; el delfín de Rubalcaba parece entender que diferenciarse, que la fórmula para hacer notorio su actual anonimato, supone una rebelión contenida pidiendo libertad de voto (el suyo, a lo sumo) para evitar abdicar al Borbón que ya se ha ido. Madina, por su parte, quiere el camino despejado del Congreso hasta el infinito, y poco más allá. Ser líderes es lo suyo, que de criticar la democracia de otras formaciones ya se encarga el departamento de comunicación y marketing correspondiente. Menos mal que para sus globales intereses, esas margaritas deshojadas no pueden ser podadas, o no hasta la raíz ya que la savia socialdemócrata parecer poseer los nutrientes indispensables para evitar a corto plazo el secano absoluto, y con eso ya se abonan de contentos.

La democracia exportada siguiendo el patrón Carromero

Las andanzas reaccionariamente quijotescas de personajes como Ángel Carromero padecen el tris de que pueden desembocar, a poco que se les deslice el pie de su acelerador libertario, en el ángulo contrario de su destino, encallados en una vía más que muerta. Si resulta de alguna manera posible abstraerse ideológicamente de cualquier circunstancia que tenga a la República de Cuba por protagonista, aunque sea, como en esta ocasión, de manera casi circunstancial, como de territorio que pasaba por allí, con sus curvas y sus irregularidades, debemos convenir que la situación del vicesecretario de las Nuevas Generaciones del Partido Popular de Madrid no genera más elementos de discusión en el ámbito penal que los que quieran ser lanzados con la punta impregnada de tinta ideológica de color patriotero chillón.

En efecto, si ni los medios de mayor raigambre reaccionaria discuten la imprudencia al volante de Carromero (con la inevitable salvedad que recojemos más adelante), conduciendo a una velocidad notablemente excesiva en un tramo mal asfaltado y en obras, lo evidente es que dicha acción conlleve una exhaustiva investigación policial y, a la vista de los hechos probatorios, una más que previsible querella por parte del ministerio fiscal en base a un presunto delito de doble homicidio imprudente. Esto es así por parte de cualquier sistema legal estricto y debe ser, no sólo respetado, sino apoyado por el Estado del que resulte nacional el infractor. Cosa bien distinta será si el acusado es finalmente imputado por los hechos objeto de la causa que se abra y, en aras de garantizar la cercanía del reo a su entorno familiar, así como hasta por una cierta dosis de humanidad carcelaria sentimental (como la comida de casa no hay ninguna, aunque sea de catering enrejado), solicitar la extradición para que cumpla la pena por estas tierras. Pero el Gobierno español y los responsables de su formación política (tanto montan que se montan tanto lío) se empeñan en enfangarse, de la mano de sus editorialistas de cabecera, poniendo la chirriante solfa en cuestiones que, de ocurrir por los asfaltos patrios, nadie osaría esparcir por los arcenes de la justicia universal.

Cómo olvidar el positivo por conducción bajo los efectos del alcohol del ex secretario general de los cachorros populares, Nacho Uriarte. El diputado popular tuvo que presentar con razonable celeridad su renuncia como representante de la formación conservadora en la Comisión de Tráfico del Congreso y fue, finalmente, sentenciado por el Tribunal Supremo a una retirada del carnet de conducir durante ocho meses y al pago de la correspondiente multa. Indiscutible, de sentido común. En cambio, los gruesos tentáculos que se deslizan desde Miami y dan sus vueltas de molusco cefalópodo vía Madrid se empeñaron primero, antes de que la verdad hiciera acto de presencia, en presentar una perversa situación conspiranóica, aderezada por supuestos vehículos que atosigaron al de Oswaldo Payá y cia hasta provocarles una salida de calzada y el fatal desenlace, que concluyó con el fallecimiento del opositor al gobierno cubano, así como el de su compañero de filas, Harold Cepero. La viuda de Payá se aprestó a sugerir una conspiración y la apertura de una investigación para aclarar lo que consideraba un asesinato orquestado por el Estado para con su esposo. Hilando esa teoría, tanto Ángel Carromero como el dirigente liberal sueco, Jens Aron Modig, que le acompañaba de adinerado escudero, serían héroes de una supuesta liberación del pueblo cubano, víctimas inocentes de la perversa maquinaria del país caribeño para deshacerse de enemigos del sistema. La cabecera de referencia del conservadurismo español ya dejaba claro, hace dos días, que Carromero se enfrentaba a un juicio-farsa, un proceso político con el objeto de utilizarlo como chivo expiatorio de una nueva andanada de tensión diplomática hispano-cubana.

Más allá de los putrefactos intereses para recuperar el control de una nación que consideran finca dolorosamente expropiada, el insistente y rabioso desprecio por la justicia marca el termómetro de esta forma de hacer política, hábil en la falacia permanente y a conciencia, capaz de repetir el término democracia con la misma insistencia que se juguetea de manera pervertida con su contenido. De la misma manera, el sensacionalismo acerca de la presunta habilidad de Ángel Carromero para violar la normativa vial, que le ha llevado a acumular más de cuarenta infracciones en los últimos tres años hasta tenerlo en vías de retirada del permiso de conducción, aporta un nulo contenido al elemento matriz de la causa principal. Desde luego, el joven dirigente popular demuestra con su actitud frente al volante un desprecio más que evidente al sistema de normas que debe proteger y respetar por su cargo político, pero eso es harina de otro depósito, marcha de otro vehículo. Que se sepa, ha recibido una notable cantidad de apercibimientos policiales por aparcar indebidamente o conducir a mayor velocidad de la permitida, pero nunca se ha visto inmerso en un proceso penal por homicidio imprudente… porque nadie ha fallecido debido a una decisión incorrecta al volante por su parte, hasta hoy. De igual manera que utilizar indebidamente su visa de turista para realizar actividades de índole política resulta reprobable y, posiblemente, perseguible desde otro cauce legal, pero carece de interés para el esclarecimiento del accidente circulatorio. Pero el fallecido era, casualmente, el popular Payá, su contacto, el receptor de la generosidad pecuniaria que le permitía a él y a otros, como Yoani Sánchez, mantener un nivel de vida insolidario con el entorno, ajenos al esfuerzo colectivo por la construcción de una sociedad que intenta avanzar en comandita, sacrificada en el conjunto. Si la víctima hubiera sido un anónimo colaborador de la contra extranjera tal vez no oliéramos a tanta tinta calavérica. Pero parece ser que en esos círculos cerrados que afirman trabajar por la democracia y la libertad de un pueblo que no parece tener excesiva intención de lanzarse a sus brazos sólo se reunen personalidades notables del trapicheo político, desde el pide prebendas Jorge Moragas hasta personajes tan siniestramente exóticos como Annita Ardin, denunciante de Julian Assange por un supuesto delito de violación. Casualidades de la vida moderna, de las autopistas mal iluminadas de la derecha internacional.

El desguace de finos utilitarios

Vayamos por sencillas partes, por una recta transición de los hechos:

– Campaña electoral, año 2008. El PSOE opta con cierta comodidad en los sondeos ciudadanos a renovar su mayoría al frente del legislativo y, por ende, a formar gobierno en solitario, sea éste con respaldo independiente en las Cámaras (Congreso y Senado), o con acuerdos puntuales junto a determinadas fuerzas políticas que respalden su acción de gobierno sin compromiso de cesión permanente de cotas de poder. En dicha campaña, padecemos la soberbia electoral del candidato a Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que viene en las anteriores semanas realizando actos imprudentes de altanería pública, con afirmaciones acerca del merecimiento nacional de ocupar un espacio en el G-8 o, como mínimo, una butaca preferente en el incipiente foro del G-20. Asimismo, no se rasga las vestiduras al afirmar que España está a punto de caramelo de praliné en el lícito propósito de alcanzar al vecino francés en el santificado índice del PIB. Hasta el alumno más novillero de primer curso de ciencias económicas era conocedor del modelo básicamente especulativo del escenario productivo español, un marco de crecimiento atrapado en su propia riqueza con forma de serpiente chupeteando su venenosa cola. Superado el escollo de renovación en las urnas, aparecen los primeros mensajes de tibia advertencia, de acelerada desaceleración, una suerte (en boca de los responsables públicos) de inevitable resfriado que exije un par de días de cama y a seguir disfrutando del carnaval económico.

– La cosa se pone fea, comienza una evidente restricción en el otorgamiento de préstamos hipotecarios y, por tanto, de creación de empleo en el sector de la construcción y de las promociones inmobiliarias. Se comienza a poner en el punto de mira a las entidades financieras, responsables primeros y últimos a ojos interesadamente desviados de la opinión pública, de un alza ficticio en los precios de la vivienda (como si nuestro modelo económico capitalista no se basara, como premisa fundamental, en el valor relativo de los productos de consumo en función de su demanda, de la posibilidad de llevárselo crudo en el menor tiempo posible y con el esfuerzo más liviano y engorroso que se consiga). El Ejecutivo central y la mayoría de fuerzas políticas representadas en el Congreso, entienden como urgente e indispensable la reforma del sistema de regulación del mercado financiero nacional.

– Pagan justos por pecadores, los enemigos engordados en el estómago propio braman consignas de cambio inmediato, a tiempo parcial, desde el redil ajeno. Se trata a las entidades bancarias y de ahorro por igual en cuanto a las cuotas de responsabilidad derivadas de un mercado primordial en la creación de riqueza nacional. Nadie advierte que el capital en movimiento es producto de un endeudamiento estrangulado dirigido a consciencia desde el aprobador y receptor, cara y cruz de un mismo escenario. Mientras, la gran banca se sienta a la diestra del pater Presidente y le susurra al oído la solución infalible al entramado irrespirable que se viene encima, ése que de repente todos detectan por arte de biribirloque. La respuesta procede, oh casualidad, de los principales acreedores de las grandes formaciones canovistas que se han venido subrogando la responsabilidad gobernante en los últimos treinta años. Consejos, al fin y al cabo, generosos y desinteresados.

– Las cerca de cincuenta Cajas de Ahorros repartidas por la geografía española son señaladas como elementos perturbadores del buen destino del flujo crediticio, filosofía inversora y, puestos al derrumbe reputacional sin retención, responsables últimos de esa debacle de la que ya vienen germinando brotes verdes que se chamuscan de inmediato, expuestos a la irradiación imprudente de gestores sin escrúpulos y despilfarro ineficaz. Nuevamente la casualidad quiere que aquellos que comienzan a utilizar los púlpitos informativos para advertir de una imprescindible reconducción de la realidad de las Cajas sean los mismos que pueblan sus respectivos Consejos de Administración en representación de las plazas en las que éstas se encuentran radicadas, orientando una política inversora basada en el retorno a misero coste de faraónicos proyectos en los que se corta la cinta con la misma tijera que se guarda a la hora de aprobar la operación crediticia de turno. En suma, una clase política que vino reformando la Ley de Cajas para asegurar su presencia en todos aquellos órganos decisorios de las mismas, indicando el destino para desmanes propios y ajenos en la cercanía y que, tras ver la luz de la eficiencia y sobriedad inversora, acusan a su propia silla vacía.

– Aparece la figura SIP (Sistema Institucional de Protección), una abstracción llamada a asegurar la viabilidad financiera de las Cajas de Ahorros, alentando la búsqueda de sinergías de negocio entre ellas y centrada en aquellas que no cumplen determinados requisitos en cuanto a sus ratios de eficiencia, volumen de negocio, riesgo de deuda, etc. Una estrambótica invención que persigue, inicialmente, la creación por parte de uniones de Cajas de un nuevo ente, en forma de institución con apariencia bancaria, llamado a liderar el negocio de cada fundador con una política única en sus territorios de origen, con creación de marca común que conviva con las restantes y evitando, en todo caso, el solapamiento de la red comercial de los integrantes así como potenciando, en definitiva, su eficiencia futura. ¿Eficiencia y mejora en los costes creando una nueva organización sin desmantelar las originarias? Parece descabellado, pero el Banco de España manda y muchas entidades de ahorro comienzan a obedecer.

– A mediados del año 2010 comienzan a darse los primeros movimientos, todos ellos de lo más variopinto: Cajas de Ahorros de mediano tamaño, con solvencia suficiente y moderación en su política de riesgos y salarios (Banca Cívica, hasta la obligatoria adopción de CajaSol), liderazgo de entidades de cierto volumen a las que se agregan satélites financieros en busca de cobijo (Bankia), descabellados proyectos con radicación exclusiva en una Comunidad Autónoma (NovaCaixaGalicia), integraciones minúsculas con el objetivo de cumplir el expediente (Unnim, Caja 3, etc.). Todo tipo de formas de entender la nueva normativa, de orientar un incierto futuro en busca de respuestas en el pozo de la desconcertante fortuna.

– Rectificación brusca: eso de un banco-faro-guía sobre el destino uniforme de matrimonios cajeros de conveniencia se torna en la obligatoriedad de segregación del total de activos, plantilla y negocio a la entidad matriz, salvo aquel adscrito a las respectivas obras benéfico-sociales. Toma del frasco, carrasco, en nombre de la santificada pero hasta ahora inadvertida consecución de la eficiencia. De un día para otro, se escrituran propiedades en nombre de las nuevas S.A., se novan contratos laborales, se redimensionan las políticas gestoras y de negocio, etc; pero, de mejora en la actividad puramente financiera, de sinergias favorables en la eficacia del método, nada de nada. Lo que sí se alumbra en partos fulgurantes es el nacimiento de una nueva clase de banqueros provenientes de las estructuras de aquellas entidades cesionarias, prestos a otorgarse sueldos astronómicos y situarse en un plano elitista en lo profesional, alejados de la noche a la mañana de sus otrora compañeros de fatigas. De igual manera, se ralentiza abordar las imprescindibles armonizaciones colectivas en cuanto a política de salarios, horarios, beneficios sociales, etc., de las respectivas plantillas.

– Muchas de las aventuras integradoras entre Cajas de Ahorros, en ningún caso voluntarias ni de manos desatadas, comienzan a desbarrancar por el desfiladero de condiciones más y más exigentes por parte del Banco de España y el Ministerio de Economía. Se advierte de la inviabilidad de aquellas uniones que no cuenten con un volumen de negocio cercano a los 150.000 millones de euros y se empiezan a colocar los acelerados plazos para enfrentar una nueva ronda de amores de pago, de roce sin cariño. Salvo excepciones muy localizadas (KutxaBank, tal vez Bankia, Ibercaja con algún amiguete de menor estatura, etc.), el resto de SIP alertan su radar de supervivencia en busca de salvación… en la cúpula. Esa camada de incipientes banqueros de amplísima nómina pero costumbres viciadas se reúnen y no se dejan de reunir en busca de un socio con el que seguir manteniendo el sillón caliente y el chófer en la puerta. La lentitud es el signo distintivo de estas rondas sin victoria a los puntos. En el comienzo del año en curso, el nuevo ministro de economía, Luis de Guindos, acelera los plazos para que esos contactos fructifiquen, so pena de excomunión financiera. A todas éstas, se van definiendo las subastas de aquellas entidades de ahorro podridas por dentro, impunes por fuera. El sector bancario comienza su devorador propósito inicial, adjudicándose la bicoca del animal herido (marca, clientes, patrimonio, etc) por cantidades tan astronómicas como un euro (Banco Sabadell-CAM). Porque, claro, los 3.000 millones necesarios para cicatrizar su necrosada herida provienen de las plaquetas tributarias, la de los impuestos públicos y, así, servida limpia y sin escamas, la gran banca se va quedando con entidades que bien podrían fusionarse y, tras ese reflote con capital de todos, inaugurar una nueva y solidaria banca pública, en compromiso innegociable de no rivalizar con la actividad de intermediación financiera del la banca privada, pero desarrollando esa gestión poco rentable pero fundamental para la necesidad de ver fluir crédito a la economía más débil (familias, pymes, etc.), además de gestionar de manera directa los más de 45.000 millones del Instituto de Crédito Oficial (Préstamos ICO), y no depender de su sospechosa utilización por parte de la gestión indirecta que realizan las entidades bancarias en forma de loteros que conocen el premio de antemano.

– Hoy, día uno de la nueva crisis que vendrá mañana hasta la hecatombe de pasado, el desguace del sector de Cajas de Ahorros es un hecho. Entidades nacidas del cooperativismo y solidaridad local, sin ánimo de lucro y sin dueños, han sido puestas miserablemente en el mercado privado, otorgándoles su valor el ondulante precio de una acción cotizada en lugar de un objetivo balance o una reinversión de sus beneficios en la plaza respectiva por medio de su acción social, cultural, medioambiental o de promoción deportiva. De su ganado, cuando proceda, prestigio. Se mutila así, de paso, la creación de riqueza indirecta en base a la pérdida de centenas de millones de euros que ahora pasan a engrosar, en el mejor de los casos, departamentos de marketing y publicidad comercial y sesgada.

– Estos amaneceres del mes de marzo del fatídico año 2012 se han convertido en la línea de salida acelerada de la previsible conclusión de ese proceso de bancarización absoluta del sistema financiero español. Muchas de las entidades en guiada búsqueda de supervivencia difusa disfrutan de los miles de millones entregados por el FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) sin aparentar inversiones de mejora concreta en su fortaleza inmediata. Por el contrario, e ignorando supinamente el nuevo convenio regulador de Cajas, que explicita la asunción de medidas de reordenación en ningún caso traumáticas en el empleo, comienzan a plantear, reforma laboral bajo el brazo, despidos inmediatos, cierre de sucursales, congelación salarial, desaparición de beneficios sociales, etc. ¿Con qué propósito si tienen un incierto futuro a semanas vista? Ni más ni menos que para dejar limpito el patio delantero con el objeto de que pasen y entren los dueños de todo esto; la gran banca afila los cuchillos para hincar el diente a bajo coste a aquellos rivales a los que, en muchas provincias, nunca pudieron tumbar en buena lid, en el terreno de la prestación de servicios financieros y atención al cliente. Hoy son todos suyos, están a la venta. Y barato oiga, que el desguace ha terminado.

Las vallas electorales que no cesan

Si usted quiere participar de la fiesta de la Democracia, tome aire y respire hondo. Seguramente, estos vacuos consejos no le sirvan de mucho, pero al menos ganará unos segundos antes de bucear en la tensión horripilante que supone entender que, entre el espíritu del asunto y la realidad legisladora, la distancia entre los ciudadanos y sus potenciales representantes se vuelve un universo completito de agujeros negros y antimateria representativa.

En primer lugar, arremangado y dispuesto a hacer efectiva la honrosa voluntad de ser voz de una bolsa ciudadana más o menos dilatada, es hora de salir a batirse el primer cobre frente al envite iniciático de la LOREG. Avales y más avales son necesarios recaudar como demostración previa de una voluntad popular abstracta, ésa que, sin comprometerse, parece decir que nuestra formación política tiene cabida en las urnas futuras. En caso de que la saca no chorree nombres, apellidos y firmas, el escollo que se asoma en la primera curva se antojará definitivo para caer lesionados y sin posibilidad de recuperarnos a tiempo.

Quién sabe, tal vez nuestra voluntad de hacer efectivo el mandato democrático de la elegibilidad nos endurezca el ánimo y, de este modo, saltemos con esfuerzo la primera valla a sortear. Hecho ésto, olvídense de las rectas plácidas, pues someternos al antojo de los comicios exige una dósis extra de anabolizantes y esteroides electorales: mitines, pegada de carteles, aprovechamiento de la difusión masiva por medio de redes sociales, etc.; en definitiva, transmisión eficaz del concepto político hacia la zona del cerebro en el que resguardamos nuestras apetencias ideológicas, nuestra manera de entender el mundo. Así hasta ese domingo de uñas y dientes, de profunda tensión estadística y encuestas a pie de intención obsubjetiva. La culminación del ánimo democrático, de trasladar la voluntad ciudadana a los dignos recintos de la discusión política, vierten toda su intensidad en una jornada que ha derivado su solemnidad procedimental hacia una suerte de fanatismo futbolero, de rojo y azul a golpe de victoria o derrota hueca.

¡Albricias! límites y más límites sorteados, porcentajes locales, provinciales, nacionales y universales no han podido con la consciencia colectiva expresada en sobres y papeletas válidas, sin manchurrones rechazables. Estamos en línea de meta, respaldados por un puñado de escaños que, juntos y bien pertrechados, darán voz y batalla a miles de demandas invisibles. Nadie se acerca a nuestra espalda, la campanilla hace rato que nos ha alertado de que nos encontramos afrontando la última vuelta, tal vez la primera de muchas y exigentes pruebas. Pero… ¿qué es esa muralla de hormigón grisáceo que se levanta a toda pastilla sobre el recto horizonte? Nuevos límites, límites subjetivos; adiós mojigata LOREG, abran paso al despistado Reglamento del Congreso.

¿Qué usted ha obtenido cinco o más actas de diputado? ¿Qué se las prometía muy felices en su cabaña de grupo parlamentario propio? Stop, in the name of law. Cándido representante periférico, para armar la tienda de campaña en la Cámara Baja, necesita la base del 5% de los votos totales a nivel nacional. ¿Qué no los ha obtenido? No pasa nada, la norma es magnánima con el voluntarioso candidato minoritario, y le otorga carta de naturaleza grupal en caso de haber arañado el 15% en las circunscripciones en las que se haya presentado. Vaya, así que a usted le ha dado por rascar un escaño en tierras forales extrañas sin haber alcanzado ninguna de esas dos condiciones tan ligeras, meras normas de trámite al alcance de cualquiera. Pues entonces la generosidad democrática se hará carne en la noble Mesa del Congreso, que estudiará al detalle su caso para resolver acorde lo establecido en eso tan concreto denominado voluntad popular.

Y en éstas nos vemos. Quiso el rebaño que las ovejas de IU no siguieran descarriadas una legislatura más, y el 6,92% de votos totales computados salvó a la formación progresista de encontrarse ante la judicatura congresista. Pero claro, los dignos miembros de la Mesa ven con malos ojos que esos díscolos de Amaiur, que cambian de nombre como de estrategia (¡a los mayoritarios populares se la van a dar con queso Idiazábal!), vayan a recibir a estas alturas conmiseración democrática, y ahí busquen alojamiento en eso que llaman grupo mixto pero que sabe a salsa mal casada. Si hablamos de UPyD la cosa cambia, son situaciones radicalmente distintas, arguyen. La letra de la ley está para cumplirla… y para interpretarla.

Tener grupo parlamentario propio comprende fundamentales herramientas de acción normativa: presentación de iniciativas legislativas, acceso a las distintas comisiones del Congreso, tiempo de intervención en plenos y sesiones de control, etc. Pero, más allá de las consecuencias prácticas, se pone en valor el espacio representativo otorgado por los electores, se levanta o se retira la última valla para aquellos que llenan el minúsculo espacio que les otorgan las estructuras bipartidistas, bipolares. Qué tiempos aquellos en los que Coalición Canaria, con tres diputados acodados en la bancada peninsular, podían formar grupo parlamentario propio merced a la generosidad cedente del Partido Popular, que les prestaba a dos amiguetes de Soria o Ciudad Real a cambio de fieles manos alzadas, de intervenciones con oratoria pelotera y entregada. Los tiempos cambian, la legislación permanece. La interpretación de la misma, según de donde vengas, según lo que vayas a decir.

Silencios y Evasivas de nuestros Mantenidos

Para empezar, todo con gruesas y orondas mayúsculas, porque es fundamental resaltar lo que hay detrás de las tres palabras protagonistas de nuestro títular. Comencemos: Carmé Chacón, Ministra de Defensa del Estado español, responsable oficial y principal de nuestra participación en la masacre diaria de ciudadanos afganos alejados, por lo ya reconocido, del epicentro físico de la maldad terrorista pero desgraciados poseedores de la mayor reserva de litio mundial (principal componente en la fabricación de baterías de nuestros equipos telefónicos e informáticos), a cuestiones planteadas por los corresponsales informativos a la salida del Congreso de Los Diputados durante la sesión de control al Gobierno de hoy, en lo que respecta al asesinato de Osama Bin Laden, responde con evasivas cobardes y su correspondiente justificación sobre la base de que el Presidente del ejecutivo ya ha había hecho referencia a esa cuestión en el hemiciclo. Francisco Caamaño, titular de la cartera de Justicia, responsable de hacer cumplir efectivamente el cuerpo normativo nacional, así como de instruir a la Fiscalía estatal en sus actuaciones, mutis por el foro. No sólo estamos hablando de la cuestión anterior, que ha centrado la primera parte del diario de sesiones de la Camara Baja durante la jornada de hoy, sino que, a su vez, está obligado a responder en cuanto a la enérgica acción de la abogacía del Estado en lo que supone la amputación efectiva del derecho de sufragio activo y pasivo en lo que respecta a las listas electorales ilegalizadas por el Tribunal Supremo; su respuesta fue, simple y llanamente, una carrera corta hacia un despacho anexo para eludir con agilidad oronda el acoso mediático. Para rematar la faena de los Mantenidos, nos encontramos en el carrusell de escapistas a Jorge Moragas, diputado nacional y miembro de la ejecutiva nacional del Partido Popular, famoso por su encarnizada batalla como activista pancartero contra gobiernos como el de Venezuela, limitándose a sonreir bravuconamente y a realizar el manido gesto de encontrarse con problemas de faringe para evitar enfrentarse a una consecuencia propia de su cargo, esto es, responder a las cuestiones de los medios de comunicación como representante del segundo partido con mayor presencia numérica en el Congreso de Los Diputados.

Antes de continuar, y sin tener que introducir comentarios al respecto, rogamos que escuchen y visualicen la primera parte del siguiente video:

Las cuestiones que plantea Gaspar Llamazares, portavoz del grupo de IU-ICV en el Congreso de Los Diputados, son las mismas que están debatiendo una gran parte de la ciudadanía consciente, esa que no se toma la política cual si de derby futbolístico se tratara, sino que exije responsabilidad y argumentos a nuestros representantes públicos. Porque, no lo olvidemos, lo que se estaba tratando en el Hemiciclo atañe a la posición de un sistema de valores y herramientas jurídicas que hemos construído entre todos los españoles en los últimos treinta y cinco años, y que ha desembocado en un cuerpo penal y procesal pionero en sus derechos y garantías. Un sistema de justicia con filosofía de reinserción y reeducación, no de retribución. Un sistema que persigue la escrupulosidad procedimental y de actuaciones, desde la detención de un ciudadano hasta su puesta a disposición judicial y, si se estima la carga de la prueba objeto del procedimiento y se fundamenta de hecho y de derecho, finalizado el garantista proceso de recursos estipulados, concluye con su encarcelamiento, en base al objetivo último de conseguir que el reo se incorpore a la sociedad sin ánimo de delinquir nuevamente.

Frente a este musculado ejercicio de elaboración legal, que nos situó desde 1995 en la cúspide y primera fila del orden penal mundial, y que rematamos con nuestra adhesión al Tribunal Penal Internacional, nos encontramos hoy ante y frente a dos formaciones políticas, las abrumadoramente mayoritarias en cuanto a su representación parlamentaria, que justifican y se congratulan del asesinato planeado, a sangre fría, del presuntamente principal responsable del terrorismo mundial. Poco importa el devaneo diplomático de EEUU en las últimas horas, esquivo y desorientado en la manera de enfocar el post partido sangriento que realizaron hace dos días. En estos momentos no les cuesta reconocer que el reo estaba desarmado, pero que hubo que liquidarlo porque presentó resistencia. ¿Nos imaginamos tamaña justificación de un miembro de nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado si abatiera a tiros a un perseguido por las calles de cualquiera de nuestras ciudades? Escandalo mayúsculo, lamentaciones colectivas y paredón popular. En este caso se intercambia por exclamaciones de masivo júbilo en ciudades de norte y sur del orbe. Pero, sobre todo, lo que nos sonroja es que, según el Presidente del Gobierno, con la connivencia opositora popular, El destino de Bin Laden fue buscado por él. Atento, amigo ciudadano, no se oponga a lo que ordene un miembro de nuestras fuerzas armadas patrias, que probablemente reciba unos merecidos balazos sin conmiseración. Lo tendrá bien merecido, no lo olvide.

Algún despistado histórico ha comparado esta manera de actuar con la utilizada por las fuerzas especiales yankees, con el sólido apoyo del esclavo ejército boliviano, en el oscuro e inefable asesinato de Ernesto Guevara. Nada que ver en el sujeto ejecutado, incomparables sus destinos y el objeto de sus respectivas luchas. Pero cuantas similitudes en la manera de actuar, de evitar procesos públicos de líderes molestos. La falta de respetabilidad en lo que respecta a la soberanía popular de los Estados en los que se acometieron sendas acciones se responde por sí mismo en cuanto al sometimiento de ambos a las directrices y dólares norteamericanos. No obstante, y eso nunca lo olvidemos, estos procesamientos a golpe de paredón solitario y anónimo distan una barbaridad garantista de los juicios de Nuremberg, donde se optó, en período de guerra declarada, por detener y poner a disposición de la Justicia Internacional a los principales protagonistas del mayor genocidio que ha conocido la raza humana. Ahí estaban comandando los amigos americanos aunque, afortunadamente, contaron con el contrapeso de los otros vencedores de la contienda internacional. Hoy, unos sesenta y cinco años después, contamos con un Tribunal Penal Internacional no reconocido por un Estado que lidera el anterior Premio Nobel de La Paz. Poco más podemos contar, poco más podemos exigir. Ah, sí, que tras la supuesta prueba de que el enemigo público número uno del mundo libre, ergo de torturas sistemáticas a apresados sin las más mínimas garantías procedimentales en un tétrico presidio fuera de las fronteras norteamericanas, se encontraba en una residencia pakistaní bien delimitada, se optó por responder con la democracia de las balas y la propaganda instrumentalizada de la euforia visceral, sangrienta, de los ciudadanos-fanáticos. Todo esto, en lugar de elegir la vía de nuestro mayor tesoro: la democracia; el sistema de garantías y derechos, la legalidad de las ideas cocinadas duramente a lo largo de centurias. Todo eso, desterrado por nuestros amigos americanos, fue definitivamente golpeado, en lo que respecta a nuestro frágil Estado de Derecho, por los Mantenidos que hoy guardaban cómplice silencio frente al imperio de la ley, dentro del inmueble en el que reside la Soberanía Popular.

Trío de honestidad entre el fango y la barbarie

Durante la mañana de hoy se ha procedido en el Congreso de los Diputados a la escenificación del argumentario planificado y diligente de la barbarie y la conrazón bélico-económica. Los 340 diputados presentes en el hemiciclo allanaron con su complacencia el devenir de una acción militar mal planificada, injusta y, en lo que respecta a los ciudadanos a los que teóricamente rinden cuentas con esta patraña, mentirosa. ¿Todos siguieron el mismo patrón y discurso? Todos no. Entre el sandwich compresor de ideologías y discrepancias resisten algunas formaciones que representan, con su postura y valentía, a un segmento del electorado muy superior al que pesan en número de votos y escaños. Gaspar Llamazares, por IU y Francisco Jorquera, de BNG (su compañera de partido Olaia Fernández secundó el voto en contra), rompieron la monocorde melodía del resto de grupos con representación en la Cámara Baja. Y lo desafinaron con melodías directas y acompasadas, a través de la decencia y la razón.

Gaspar Llamazares. Aplausos.

Para comenzar con puntualidad dialéctica el circo levantado, José Luis Rodríguez Zapatero se aprestó a disparar la retahíla de frases y leyendas consensuadas por el Ejecutivo y repetida por sus miembros en los diferentes medios de comunicación desde la aprobación de la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU. Tal es la perseverancia de ese estudio a martillazos de dogmas comunes, que a preguntas que todos nos hacemos, como por qué no se aplican con igual contundencia ante tragedias humanas como la que viene ocurriendo en Yemen o Bahrein, la ministra de Asuntos Exteriores titubeó y carraspeó con énfasis taquicárdico mientras, como alumno en pleno examen oral, Juan Ramón Lucas escuchaba en su “Con el día por delante” la respuesta acordada.

El Presidente del gobierno se centró en defender la legalidad de la intervención armada a sabiendas de no necesitar ningún esfuerzo de oratoria o recursos de estrategia dialéctica, por lo que ni intentó vislumbrar al auditorio los planes acordados tras el establecimiento de la zona de exclusión aérea dispuesta, según sus propios términos, a finalizar con el genocidio del gobierno contra su pueblo, pero que no pretende expulsar del poder a Gadafi y sus acólitos. Con tremenda vaguedad informativa se podría esperar un tímido cruce de golpes con el principal partido de la oposición, pero ni por esas. La guerra de Irak y las funestas consecuencias electorales que sufrió el PP le llevan a padecer profundas pesadillas cuando tiene que enfrentarse a situaciones de este tipo, así que Mariano Rajoy se limitó a realizar tímidas preguntas de respuesta facilona y automática, así como a resaltar su carácter de formación solidaria con el destino glorioso y solidario en lo bélico de España, que a su juicio se encuentra casi de misión humanitaria por el país de los beduinos, como si los Tomahawk que caen por cientos estuvieran rellenos de alimentos y juguetes.

Joan Herrera, aguantando el chaparrón de su incomprensible postura. Foto de Ricard Cugat.

Tras la connivencia calcada en las alocuciones del resto de formaciones con representación en el Congreso, que obviaremos por insulsas y desaprovechadas, a partir del monolito ideológico formado por cientos de señorías sin oficio ni utilidad política y práctica, la intervención de los diputados Gaspar Llamazares, por IU, y Francisco Jorquera (BNG) y sus votos en contra (junto al de Olaia Fernández, también diputada del Bloque Nacionalista Galego) recogen lágrima y despiertan ilusión. Solos tres entre más de trescientos, pero sin cacareo monocorde, dignos en el compromiso y la idea, en la palabra y los argumentos. La intervención de Llamazares obligó al Presidente a despertar de su letargo guiado, y a pesar de su reciente desprecio a la federación de izquierdas (“IU es muy importante, tiene dos diputados” se burló en entrevista pública el otrora autodenominado ejemplo de talante) se vio obligado a improvisar más allá de las citas dispuestas en el discurso, afirmando que “En Afganistán no hay petroleo ni gas, es una desfiguración burda”, en defensa de los intereses que mueven a nuestro ejército en suelo asiático. Puede que sea cierto y que no dispongan de esos codiciados recursos naturales, pero resulta sospechoso que tiempo después de la intervención se descubriera, por casualidad (ejem), la mayor reserva de litio del mundo, superior a la que se encuentra en Bolivia (por si no entendemos lo que molesta que Evo Morales presida el supermercado de materias primas de latinoamérica), un material esencial para la fábrica de las baterias de los principales dispositivos electrónicos que utilizamos. Y, ante esa respuesta, tampoco queda muy claro si la intervención en Libia sí se encuentra inspirada por este hecho. Viendo la premura de nuestro poco innovador Gobierno en limitar la velocidad máxima en autopistas y autovías, su caluroso e inmediato abrazo a los dictados de París y su absoluta disposición a prestar las cuatro zarandajas militares que poseemos, da la sensación que va a ser cierta la información sobre el importante papel que juega en la viabilidad de la empresa privada Repsol sus contratos de extracción en suelo libio.

Francisco Jorquera, de BNG. El tercer honesto.

Magnífico el momento en el que el anterior Coordinador General de IU espetó a Zapatero su postura de reverso de La Odisea (ironizando con el nombre de la intervención aprobada , Odisea al amanecer), navegando rumbo a Troya, no a Ítaca. Magnífico por el gesto desorientado del jefe del ejecutivo, no acostumbrado a referencias literarias. En realidad, no acostumbrado a mucho más que los ladridos entonados desde la bancada de la gaviota, y su correspondiente bramido defensivo.

Gaspar Llamazares remató su brillante discurso preguntándose qué ocurre con los gobiernos patrios, que terminan sus legislaturas perdiendo el contacto con la ciudadanía que, remarcó, es mayoritariamente pacifista. Desde luego, así lo indica la práctica totalidad de las encuestas que se vienen planteando en los medios de comunicación de todo signo y orientación política.

Teniendo que reconocer el eco en el desierto, el silbido entre el grito, la postura de IU (salvando la negativa a secundarla por parte de Joan Herrera y, por ende, su socio ICV) y BNG, la honestidad y brillantez de sus respectivos discursos y el asomo de eso que muchos queremos ser, ciudadanos honrados formando un Estado honrado, nuestro y transparente, el altavoz de nuestra reivindicación se modula y amplifica nuestro sonido. Somos más de lo que el número de señorías dignos ocupan en la Cámara Baja, y en nuestra mano y energía está que aumente su espacio y relevancia en la toma de decisiones. Mientras tanto, gracias al triunvirato de los lúcidos por nadar entre el fango.