Hablar por vejar

Letra MurgaSi nos tropezamos con otro individuo por la calle y, sin mediar torceduras humanas, éste nos inquiere en cuanto a su parecer con respecto a nuestros andares, sin dires ni diretes, no sólo en cuanto a la cercanía con el borde de la acera sino más bien respecto a supuesta grasa que podemos ir deponiendo pasito tum tum, pasito tum, nuestra reacción dificilmente puede encuadrarse en una soportable levedad del estar. Por el contrario, si otro bípedo rumiante aborda esa pausa cafetera que todos debemos otorgarnos para seguir combustionando el camino de vuelta y solicita hurtarnos una porción de paciencia con el objeto de compartir, vayamos a no saber de antemano porqué inquisitoria razón, aquella semblanza que ha formado de nosotros a razón de cuestiones de índole más o menos pública que conoce, no debería quedarnos más remedio que asentir, disentir, o ignorar. Y ahí no puede más que finiquitarse el libreto de turno.

Sirva esta imprecisa comparativa para encuadrar el texto que nos encabeza. El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, fiesta calificada de interés turístico internacional desde hace más de cuatro décadas y considerada una de las más vivarachas del orbe en los períodos de carnestolendas, cuenta con un período de singular expectación por parte del público local, protagonizado por las agrupaciones de murgas locales. Éstas, formadas por la sociedad civil, compiten en un concurso que rebosa de expectación pública y, por tanto, congrega a miles de tinefeños en directo y a través de los medios de comunicación, por ser las más valoradas no tanto por sus fantasías textiles (que también) sino por lo punzante de sus letras, que pretenden realizar un repaso de cabo a rabo de aquellas cuestiones que preocupan al ciudadano insular.

Letra Murga2  El golpeteo a la masa política local, así como las habituales sornas a los vecinos de la ínsula grancanaria, suelen protagonizar las rimas de estas agrupaciones, algunas con más punzamiento en la ironía carcajeante, todas ellas rayando el humor con el dolor. Pero tras leer ese encabezado que hoy les traemos a término, es sencillo comprobar que, en algunas ocasiones, la ironía se despeña antes incluso de asomar el borde de la mofa. Puede resultar más que posible que el ritmo de las sociedades se encuentre desacompasado de ciertas tradiciones, y lo que antes se reía, más tarde se encajaba, algo después se perdonaba y, no se sabe exactamente en qué borde temporal, se rechace. Y es que la letra de cabecera corresponde a una de las melodías incluidas en el libreto de este año por parte de la Afilarmónica Ni Fu-Ni Fa, murga decana del carnaval chicharrero, eliminada por parte de la agrupación tinerfeña tras la recomendación de un concejal del consistorio capitalino de autocensurar, con mucha delicadeza, esta intervención por su contenido homófobo.

Inicialmente, la reacción del grupo murguero giró en la autodefensa, mezclando en períodos especialmente delicados en cuanto a esta realidad, la libertad de expresión, con su encarnizada confianza en que la murga y su voz supone una especie de voz popular que no puede ni debe ser acallada. En efecto, resulta sospechosamente irónica que estas agrupaciones, con cuentan con un favor popular notable en la medida de los miles de individuos que se dan cita en sus concursos anuales, se erijan en exquisita prolongación de las inquietudes ciudadanas, ajenas a la censura, mientras se dejan abrazar por los prebostes políticos insulares, de todo signo político, como eventos consolidados y armónicos. El local de ensayo del murguero siempre acoge a la víctima institucional de sus partituras sin rubor, besando y abrazando al supuesto contrincante. A partir de ahí, la rima les permite sortear determinadas igualdades, consonando broma con sorna, risa con maledicencia.

Letra Murga3Esta letra difícilmente soporta el equilibrio entre la transgresión de las fiestas carnavaleras y el dolor sin gracia que se puede llegar a inflingir a miles de personas que asimilan con más dureza de la que la legislación contempla su condición sexual, asumida ésta al ritmo que marca el biorritmo individual y que no debe soportar prisas repugnantes por un colectivo sin rostro que lo utilice como caballo de mofa. Pero ese motivo no es el que ha llevado a Ni Fu-Ni Fa a renegar de su obra musical, quienes desde un principio han afirmado la inocuidad de su letra, conminada ésta a sobrevivir en el supuesto paréntesis carnavalero que deja de lado el equilibrio entre la diversión y el entorno. Libertad de expresión es aquél principio que, aquí también, se ha enarbolado por sus dirigentes para enfrentar su más que probable torpeza al intentar hacer reir fuera de temporada, lejos de la realidad social a la que pretenden utilizar como escudo humano para defender el caparazón de su estructura vocera popular. Hasta que el debate público, iniciado con la solicitud (siempre rogatoria, nunca inquisitiva) del anteriormente mencionado concejal socialista, les ha llevado a reconsiderar su posición.

Letra Murga4Florentino Guzmán (PSOE), alegría en alto como se puede divisar en una instantánea publicada en su cuenta de Twitter en la reunión con los letristas de la murga objeto de la polémica, parece dejar caer en saco roto sus supuestas buenas intenciones cuando aprovecha políticamente la controversia para liderar el desenlace de esta situación. Finalmente, como es costumbre, pueblo y política, ciudadano y concejal, son parte de un todo que se encuentra en febrero para decir y escuchar con una sonrisa tan temporal como inocua. En esta ocasión, el límite de la sorna aplacó la sonrisa del payazo murguero por unas jornadas. Pero viendo el espectáculo binómico que se forma entre ambas realidades cada año con total naturalidad, y la que se ha llegado a engendrar en despachos tan poco lucidos como el de esta instantánea, mejor esperar a la reprobación de una de las partes. La libertad de expresión tiene límite en la ley que la ciudadanía se otorga en cada momento de la Historia, pero el verdadero espacio de entendimiento entre personas que comparten un grupo social cierra filas ante la intolerancia mucho más rápido, o al menos de manera más eficaz, que la poca engrasada máquina del ordenamiento jurídico: La Ni Fu-Ni Fa no tendrá oportunidad de recibir, si así ocurriera, la respuesta reprobatoria ante una letra que ni hace gracia, ni es de este tiempo. En lugar de criticar, esto es hablar por vejar.

Disquisiciones veraniegas (III estivales, V petroleras)

La guerra del petróleo canario, sobre el que chapoteamos por quinta edición, aumenta su acopio de armas entre los principales frentes en disputa. Mientras, la compañía privatizada Repsol observa el mutuo lanzamiento de órdagos y continúa su plan de sondeos al mismo ritmo que suaviza a golpe de página a color diaria la beligerancia de los medios de comunicación del archipiélago.

RiveroSoriaEl petróleo canario, por no ser, aún ni es. El petróleo canario puede que sí sea en informes confidencialísimos de la petrolera de Brufau, pero a nivel externo supone una apariencia de potencial negocio, una riqueza que anuncian para todos pero no es más que para unos accionistas dispersos y poderosos. El petróleo canario, al emanar de las profundidades oceánicas, en medio de una nada demasiado cercana a la arena fértil en turistas de rentabilidad notoria y todo él rodeado del agua presta a desalinizarse para surtir las necesidades de unas islas secas, no tiene como destino (o no de manera imperativa) cubrir con bonhomía un porcentaje de la dependencia energética del Estado, sino los surtidores que más calienten al albur de los petrodólares.

El petróleo canario, si emana como torrefacto pegajoso en ubicaciones interfronterizas tan vagas como el oleaje que las circunda, que fantasmagóricamente trazan su radio de influencia en esto del capital y las posesiones terrenales de los reinos de pega, pagará poco al Estado pero deberá mucho a su ministro, José Manuel Soria, veloz por África, amodorrado al asomarse al Mediterráneo. Por su parte, el presidente del ejecutivo autonómico, Paulino Rivero, desprecia lo fósil, aparta su sonrisa de antaño a aquél que fue su vicepresidente cautivador, en ningún caso cautivo, en la pasada legislatura. Pero no le hace ascos desde una conciencia medioambientalista, ni mucho menos, como mencey de un territorio fragmentado en lo territorial pero cohesionado en su devoción por el cemento y el alquitrán. El petróleo canario encandilaría al Presidente si una idílica UTE formada por el gobierno regional y un par de empresas sondeadoras y extractivas llevara a término la aventura oceanográfica en busca del monstruo del chapapote embarrilado.

PetroleoEl petróleo canario no es todavía pero, en todo caso, nunca será para los ciudadanos del archipiélago. Ni para los del resto del Estado español, porque en este país las playas no se venden pero el subsuelo se regala. El petróleo es feo, pero lo usamos a diario, lo necesitamos como el agua porque su transformación en energía nos dan la vida tal y como la conocemos. No nos gusta en la puerta de casa pero sabemos que hay plataformas frente a las playas de otro, de la misma manera que saboreamos con primor un jugoso entrecot pero ni oir hablar del proceso de sacrificio en nuestros mataderos, de la agonía cruda y real de los animales para que el mercado de ágil, higiénico, seguro. Rentable. El petróleo canario también parece serlo, aunque en palabras de Repsol parece poco más que su búsqueda en medio del Océano Atlántico es acto de caridad petroquímicristiana, a suponer por la cantidad que se espera encontrar y los costes que supone su hallazgo y extracción.

El petróleo canario tiene permiso ministerial para hacerlo salir de su escondite, y también encuentra en lontananza un referendum que se acerca a fechas agigantadas en busca de enterrar su sombra, aún desenfocada, hasta mejores tardes políticas. Entre políticos canarios anda el juego, frente a información parcialísima andan los habitantes de Canarias, y contra el porvenir anda toda la personalidad del Capital, obviando el destino humano para alimentar la codicia inmediata.

Dicen que aquí sí PODEMOS hacerlo

A pocas horas de haberse finalizado el recuento electoral de los correspondientes sufragios para conformar el Parlamento Europeo, los macro análisis ya se han desgranado en forma, como de costumbre, bien de grandes titulares (no hay más que comprobar la caída de un 77% al 49% de porcentaje de votos de los dos grandes partidos desde las generales de 2011 a hoy) o de excusas redactadas a toda prisa por las maquinarias de comunicación de unos mastodontes que se saben artríticos pero posponen su ineludible cita con la rehabilitación interna (Cospedal destacando que España es, junto a Alemania, el único Estado de la UE donde gana el partido que gobierna es de mercadotecnia de grasas trans). Como consecuencia destacadísima no admite discusión que la irrupción de Podemos en estos comicios comprende el gran titular, tanto por haber alcanzado de la nada cinco eurodiputados como por su manera de enfocar, en poco más de tres meses, una campaña electoral ahondando en estrategias realmente transparentes y sobrias de financiación (crowdfunding parciales) y de comunicación (utilización real de los canales de social media, bidireccionalidad permanente, asambleas participativas, ausencias de liderazgo, etc.). A partir de ahí, y con los resultados más que a la vista, ponemos la lupa en batallas parciales que pueden haber arrojado las primeras balas este domingo europeista que, a pesar del interés de Partido Popular y Partido Socialista, no vio la desactivación de la maquinaria ciudadana con su arma más eficaz: la opinión democrática.

PabloIglesiasPodemos Madrid: Si tras el fracaso en las posibilidades de converger a estos comicios con IU hacía presagiar una débil capacidad de esta joven formación para alcanzar, a lo sumo, un escaño, los resultados finales han hecho sonrojar a cualquiera que en este país se dedique al negocio de las encuestas y las predicciones políticas. En ningún rincón del Estado han pasado desapercibidos, pero ha sido en Madrid donde su irrupción ha resultado demoledora. En el conjunto de la Comunidad han resultado la tercera fuerza política, superando en más de quince mil votos a Izquierda Unida y manteniendo esa posición en la mayoría de los municipios más poblados, incluyendo la propia capital, donde UPyD también ha hincado la rodilla. Pero no sólo en el centro peninsular se han erigido como principal fuerza hostigadora de “la casta”: Aragón, Asturias, Baleares y Cantabria también han apostado fuerte por esta renovadora opción. Queda por ver su capacidad para alcanzar estrategias conjuntas con otras fuerzas progresistas de cara a una hipotética participación en las elecciones municipales del próximo año, a donde se verán abocados a participar tras esta expectativa hecha carne politica, y si Pablo Iglesias no se verá superado por ese liderazgo que ha generado su propia imagen. Una cuestión es el deseo de participación colectiva y otra el insuperable torrente de vanidad política que provoca este torbellino. Su eficaz tandem con Juan Carlos Monedero, la otra cara de este intelectualismo académico, debe servir a Podemos de equilibrio para alcanzar la madurez como organización sin demasiados tropiezos a lo largo de esta ilusionante adolescencia.

WillyMeyerOtra oportunidad perdida: IU triplica presencia en la Eurocámara, cierto. Y roza el 10% de los sufragios, no hay duda. Pero da la sensación que su expectativa siempre choca con errores que, por su propia configuración analítica, por su materialismo histórico en vena, no debería cometer. En Asturias, por ejemplo, sus votos unidos a los de Podemos hubiera permitido a la izquierda real superar al PSOE, de igual manera que en, por ejemplo Canarias, territorios donde la formación socialdemócrata mantiene un respaldo histórico y ejerce actualmente tareas ejecutivas. En Andalucía, donde gobierna en coalición, se estanca por no decir que se deja avasallar electoralmente (duplicar sus sufragios en el actual contexto no puede significarse como heróico) por el efecto “Susana Díaz”, así como en Extremadura no han sido capaces de explicar al electorado su posición neutral frente al bipartidismo y sus menesteres. Una conclusión a primera vista puede encontrarse en un cierto rechazo de ciertas capas de potenciales electores en cuanto a sus formas, su aparato, su discurso: no dicen lo mismo que las dos grandes formaciones en decadencia, pero lo hacen desde los mismos púlpitos, utilizando similares estrategias de mercadotecnia, de publicidad de producto embotellado, y eso les entierra para muchos en el mismo pozo de desconfianza manifiesta.

BilduEuropaBildu viaja a Bruselas: En los mentideros de Euskadi se ha venido afirmando que, a pesar de encontrarse en frágil minoria, el PNV y el PSE estaban encantados dejando gobernar a Bildu tanto en la alcaldía de Donostia como en la Diputación Foral de Gipuzkoa, afirmando que su incapacidad para hacer política desde las instituciones acabaría destrozándolos solos. Pues parece que las predicciones han errado de manera atronadora: Bildu no sólo obtiene un eurodiputado, sino que en Gipuzkoa se ha alzado como primera fuerza política, además de mantener su preponderancia en todos aquellos municipios de las tres provincias vascas donde la izquierda abertzale ha destacado, antes y después de la desaparición de ETA, con o sin ilegalización de partidos.

CoalicionCanariaLas coaliciones cómodas se desmoronan: Mientras diferentes fuerzas progresistas no sólo han encontrado eficaces vías de entendimiento, así como mensajes unitarios para explicar a la ciudadanía sus planes reales de cara a Europa, uniones temporales de partidos clásicas, como la que han mantenido CiU, PNV y CC se han visto detenidas ante cualquier expectativa de aprovechamiento del suelo bipartidista. Resulta complicado, por ejemplo, que tres fuerzas enfrascadas en realidades antagónicas en sus respectivas Comunidades Autonómas sean capaces de movilizar más allá de sus afiliados. De este modo, ERC ha impuesto su carga de pureza en el mensaje en cuanto al proyecto secesionista en Catalunya; en Euskadi ya hemos visto como Bildu ha ensombrecido cualquier confianza de los peneuvistas; y, finalmente, Coalición Canaria, se ha derrumbado notablemente, a pesar de mantener una vía de confrontación muy fructífera electoralmente con el Gobierno Central a cuenta de las posibles prospecciones petrolíferas frente a las costas de Lanzarote y Fuerteventura. Pues a pesar de solicitar voz para detener los planes del ministro, precisamente canario, José Manuel Soria, el PP ha triunfado en el archipiélago, dándose datos tan desoladores para el partido nacionalista como el cosechado en la capital, Santa Cruz de Tenerife, donde actualmente ostenta la alcaldía: quinta fuerza política, duplicando sus papeletas tanto PP como PSOE, y siendo superado por IU y Podemos.

VidalQuadrasSi la derecha se divide… se queda igual: A diferencia de la movilización que se ha registrado en la zona izquierda del arco parlamentario, la irrupción de Vox para esta campaña electoral puede significar su primer y último impacto como marca electoral. El veterano político conservador Alejo Vidal-Quadras no ha podido revalidar el acta de eurodiputado que ostentaba tras su larga trayectoria en el Partido Popular, y el pírrico 1,5% de votos no parece buen punto de partida ni para atraer a nuevos votantes, ni mucho menos, para arrebatar protagonismo institucional al PP. Más allá de las encuestas, la campaña de crowdfunding donde solicitaban 250.000 euros para sufragar los gastos electorales y que recaudó 6 miseros euros le debían haber servido como la mejor encuesta para detener máquinas antes de chocar de frente con la realidad. Un discurso idéntico, cambiando el verde por el azul, no parece la mejor herramienta en estos tiempos.

marine-le-pen¿Quo Vadis, Europa?: La extrema derecha se impone en Francia, los euroescépticos hacen lo propio en Inglaterra, mientras en Dinamarca tanto de lo mismo, es decir, de espaldas a Europa. Por su parte, Estados como la República Checa o Polonia expresan más por lo que callan que por lo que dicen: la participación ciudadana en ambos países, por debajo del 20%. Hungria y Grecia siguen sonriendo ampliamente la intolerancia racista, pero en el segundo también es cierto que la izquierda real encuentra una victoria de mérito. Ya se solicitan elecciones anticipadas en varios países a tenor de los resultados hoy conocidos. Quo Vadis, Europa? En ocasiones, si bien el horror a la frivolidad historiográfica impulsa a no hacerlo, da la sensación que nos empeñamos en repetir la peor de las realidades. El comienzo de este siglo, sin ir más lejos, parece querer calcar algunos ingredientes del anterior al mismo ritmo anual. Confiemos que las próximas dos décadas nos lleven la contraria.

La guerra del petróleo canario (II)

Imagen de hoy, a poco de haber sido aprobado el Real Decreto por el que se autoriza a la compañía privada Repsol a comenzar las prospecciones petrolíferas necesarias para buscar y extraer el crudo que se encuentre en el subsuelo marino existente en aguas territoriales de Canarias. Como pueden comprobar, el almuerzo-conferencia (organizado por Nueva Economía Forum) que se celebra está patrocinado, casualmente, por la empresa beneficiaria de dicha concesión y a quien se agasaja, con nombre y apellidos, es al ministro canario José Manuel Soria, de quien se pensó que su nombramiento reposaba en el supuesto conocimiento del sector turístico pero de quien se va comprobando que tira más por la primera de las carteras acumuladas.

El ex vicepresidente del gobierno autonómico ha sido indiscutible protagonista de la aceleración de este proceso que parece no tener marcha atrás. Lo que ha consistido en una rumorología intermitente durante los últimos años en el archipiélago ha encajado todas sus piezas en un abrir y cerrar de ojos, y todo por el camino de la sordera social. Dicen que tras esta velocidad rotunda a la hora de abrir la veda del negro barril se aprecia un ánimo vengativo contra el ejecutivo autonómico presidido por Paulino Rivero (Coalición Canaria); Soria no disimula su rencor por la ruptura del pacto de gobernabilidad que sustentaba con los nacionalistas en la anterior legislatura para ver como las huestes del paulinato reiteraban su manida estrategia de abrazar al gobierno central, en ese momento en manos socialdemócratas, con el propósito de arañar una relación más sensible para con la Comunidad Autónoma. Esa quiebra de empatía personal y política se agudizó tras las pasadas elecciones locales y autonómicas, en las que el Partido Popular, con el ahora ministro como cabeza de lista, obtuvo la mayoría simple pero sufrió un pacto en cascada entre socialistas y regionalistas para desbancar a la formación conservadora en todas aquellas instituciones en que no gozara de representatividad absoluta.

Esta guerra abierta no para de disparar mensajes envenenados; unos, los que provienen del Ejecutivo central, justifican con argumentos de lo más variopintos la conveniencia y oportunidad del proceso extractivo inmediato, mientras que los emitidos por el entorno del Gobierno de Canarias insisten en la irremediable destrucción del entorno con esta decisión y, por tanto, el riesgo inmediato de ver deteriorada, implacablemente, la principal industria del archipiélago, el turismo. En ese sentido, algunos turoperadores poderosos, como el alemán TUI, ya han advertido su huida inmediata de Canarias en caso de que la industria petrolera pose sus plataformas extractivas a vista de las playas del noreste de Fuerteventura y Lanzarote, algunas dentro de las más valoradas a nivel europeo. Petróleo y turismo no son buenos compañeros de viaje, advierten expertos en la materia, mientras el ministro Soria utiliza argumentos ciertamente exóticos para desterrar esta afirmación, asegurando que en paraísos de sol y playa, como Brasil, ese paisaje está más que asimilado y ambas industrias no se han resentido en sus expectativas económicas. Sea como fuere, resulta incomprensible la estrategia del gobierno canario, no caracterizada precisamente por el respeto al medio ambiente (puertos de Granadilla y Arinaga, tendidos eléctricos aéreos, inexistencia de una apuesta por economías sostenibles y energías renovables, etc.), y que se viene empeñando en los últimos días en hacer las paces con aquellas entidades no gubernamentales que han sido opositores tradicionales de la política autonómica, desentendida con el entorno y víctima de masivas movilizaciones ciudadanas por algunas decisiones controvertidas, con tufillo a interés particular en las mismas. Sin ir más lejos, Paulino Rivero se ha reunido en estos días con responsables de Greenpeace para acordar estrategías comunes a la hora de paralizar el proceso petrolero que resulta inminente, y es todo tan sospechoso. En primer lugar, porque resulta difícil creer que organizaciones con un recorrido en la defensa del ecosistema tan abundante se dejen utilizar de manera notoriamente burda y, para finalizar, porque no se disimula que en la pataleta autonómica hay intereses que nada tienen que ver con el amor a la naturaleza.

Con dos mil millones de barriles por banda, cien mil millones de dólares a toda vela, el crudo depositado en las profundidades norteafricanas no van a reposar su inevitable futuro de refino por mucho tiempo. Se estima que con esa tasación mínima de reservas (que podría aumentar cuando comience la actividad de extracción y añadir bolsas de gas a la cesta de la compra), España cubriría el 10% de sus necesidades diarias de abastecimiento. Lo que queda por sufrir supone el torpedeo de cinismo, demagogia y mascarada para dilucidar quien obtiene mayor rendimiento económico de la negra tarta. El propósito real del Gobierno de Canarias es retroceder el procedimiento reglamentario de concesión para disponer del tiempo suficiente que supone montar una especie de UTE petrolera, un consorcio que asegure rendimientos participativos a la Comunidad Autónoma, negocio de refino a la empresa CEPSA (sin capacidad tecnológica para afrontar las extracciones, pero con una refinería a pleno rendimiento ubicada en Tenerife) y pastel industrial a aquella corporación que se avenga a cumplir el papel de succionador oficial de las profundidades archipielágicas. Soria dice que no hay tiempo, que estamos ante un huevo del que pretenden paladear su cruda yema dos hambrientos comensales, y uno de ellos (Marruecos) ya ha untado el mendrugo; Rivero afirma que, mientras lidere el gobierno de las Islas, no emergerá ni un barril de las profundidades canarias. La negra historia reserva nuevas entregas.

La guerra del petróleo canario

Cuando el Partido Popular alcanzó la Moncloa a finales de noviembre de 2011, uno de los pocos barones territoriales que alcanzó cartera fue el Presidente de los conservadores canarios, José Manuel Soria (sí, ese señor que, como pueden recordar, mantiene un inquietante parecido con José María Aznar pues, salvo en la considerable desproporción de centímetros verticales, hasta en el mantenimiento y supresión radical de mostacho conserva el ansía de clonación con el ex Presidente). Nada más y nada menos que la estratégica cartera de Industria, Comercio y…. Turismo, lo que alimentó la creencia que más que una confianza gestora se trataba de una venganza para con el insurrecto gobierno autonómico canario, sostenido a pachas por la aséptica formación Coalición Canaria (CC-PNC) y el Partido Socialista de Canarias (PSC-PSOE). De este modo, el frágil pacto de gobernanza en el archipiélago se vería más bombardeada, si cabe, por un líder de la primera fuerza en escaños en el Parlamento canario que, además, se convertía en la máxima autoridad en cuanto a la gestión de la primera (y única, a nivel macroeconómico) industria regional.

Soria, curtido en las máximas responsabilidades políticas en las Islas (Presidente del Cabildo Insular de Gran Canaria, Vicepresidente del Gobierno y responsable de Economía y Hacienda en la anterior legislatura, etc.), tiene como mayores logros públicos estar implicado en un turbio asunto de trato de favor al empresario nórdico Bjorn Lyng (Caso Salmón) a cambio de viajes y agasajos que, al más puro estilo Camps, quedó archivado casi como si el popular fuera víctima de una trama entre periodistas y gentes de mal vivir para incriminarle (música de El Equipo A) por un delito que no había cometido; y haberse empeñado en hacer ondear (véase derecha) en la Plaza de Santa Catalina (Las Palmas) una bandera insular que ríase usted de las miserias textiles rojigualdas de Plaza Colón. Bandera que, debido al viento que azota esa zona marítima de la capital grancanaria, cuesta un ojo de la cara, así como personal permanente, su patriótico mantenimiento.

Nada más tomar posesión del cargo, Soria hizo un veloz paripé visitando, en primer lugar, su tierra de origen para tratar (y restregar su poderío por la frente de su antiguo socio de gobierno y Presidente de la Comunidad Autónoma, Paulino Rivero) urgentes asuntos de índole turístico como la rehabilitación de la planta hotelera, tasas aeroportuarias, etc., pero, a la velocidad del rayo, demostró que sentía más querencia por el primero de sus concentrados títulos ministeriales que por el tercero grabado a fuego y oro en su cartera. De este modo, y sin previo aviso, se descolgó con un inusitado interés por un asunto que únicamente circulaba en forma de intrascendente rumorología por la actualidad canaria: la posible existencia de bolsas de petróleo al este del archipiélago, concretamente en los fondos marinos frente a las costas de Lanzarote y Fuerteventura. Tanto fue así que afirmó, sin anestesia informativa, que en las profundidades canarias existía crudo abundante y de gran calidad. ¿Cómo podía saber algo así el Ministro, si lo más cerca del agua que se le suponía era pescando piezas a contracorriente, en nórdicos riachuelos?. La opinión pública, tan desmemoriada, había olvidado que, en 2004, la compañía ahora muy privada Repsol obtuvo permisos para realizar estudios geológicos y geofísicos con el objeto de valorar la existencia de bolsas de petróleo en la zona indicada, durante seis años. Como fuere que los estudios a realizar en el lecho marino no fueron acompañados de preceptivas medidas medioambientales tendentes a conservar la seguridad del ecosistema, diversas instituciones públicas de Lanzarote, gobernadas por el PSOE, consiguieron paralizar el proceso, lo que no evitó que la compañía presidida por Antonio Brufau detectará la más que probable existencia de unas reservas equivalentes a mil millones de barriles, lo que traducido a capital especulativo de hoy supondría unos ingresos de más de cien mil millones de dólares, sin contar con la posible existencia de bolsas de gas.

Paralizado el proyecto durante la etapa de gobierno socialdemócrata en el Ejecutivo central, ¿Qué mejor momento para sacarlo del cajón de los jugosos recuerdos que con el regreso de los siempre leales populares y poniendo al frente a uno del terruño a devastar? No hay que olvidar dos elementos que se quedan rezagados frente a la codicia petrolera que supondría sacar a flote esa cantidad de crudo en un momento de fragilidad en su distribución, dependencia de Estados que no están por la labor de bailar al ritmo occidental, y escasez de reservas: Petróleo y turismo no son buenos compañeros de viaje, así como nadie puede asegurar que las prospecciones sean realizadas exclusivamente en aguas territoriales españolas, que no haya que pinchar en hueso Alauí. Para tal fin, Mariano Rajoy ya se encargó de enmascarar en la tradicional visita de cortesía al vecino marroquí como primera parada de su labor diplomática esta trascendental cuestión. Ahora toca encajar el puzzle de intereses que desembocarán, de una u otra manera, en plataformas permanentes frente a paradisíacas costas que quedarán, ipso facto, despobladas de turistas.

En esa guerra ganada y perdida (a partes iguales y según el pedestal desde el que se mire), las fichas se han venido moviendo, enmascaradas, desde más posiciones que la que ha mantenido el Presidente de los populares canarios con ansias de jeque atlántico: por mucho que se empeñe el Ejecutivo regional en disfrazarse de convidado mugriento y despistado, el Presidente del archipiélago ha venido luchando en incomprendida soledad (con el desprecio, ahora entendido, de su adlátere Soria por aquellos tiempos) con obtener el reconocimiento internacional a la consideración de aguas archipielágicas al conjunto de aquellas que comprenden el territorio canario como un todo, con el pretexto de poder controlar la navegación marítima entre islas y evitar, de este modo, que vertidos y acciones contaminantes más allá de las 200 millas territoriales quedaran impunes dentro del espacio interinsular. Puede ser, quien sabe, pero un Gobierno que ha venido despreciando la fauna marina hasta el extremo de modificar el catálogo de especies protegidas con tal de desterrar la protección de los sebadales y sus moradores frente al municipio de Granadilla (Tenerife), y obtener vía libre para construir un macropuerto de mercancías de dudoso interés general, no parece el más sensible a la hora de guerrear a pedrada batiente por la limpieza cristalina de sus alejadas aguas entre una isla y otra.

Como fuere que la concesión de nuevos permisos para finalizar los correspondientes estudios y proceder, si resulta rentable, a la explotación del negro maná abisal, parece inevitable, el Gobierno de Canarias se aferra a un nuevo argumento que chapotea entre la demagogia de máxima repugnancia y un contraataque de calculado suicidio. En lugar del tradicional Si no puedes con el enemigo, únete a él, el Ejecutivo regional ha optado por la mejorada versión Si no puedes con el enemigo, fabrica uno nuevo y alíate con él. La Ley 34/1998, del séctor de hidrocarburos, establece las competencias para otorgar autorizaciones en casos como el que nos ocupa en su artículo 3 y, cuando no supera el territorio de una CCAA, está por ver quien decide en última instancia. Asimismo, este análisis hay que enlazarlo con lo dispuesto en el artículo 8, y aquí es donde se aferran Rivero y los suyos para discutir la concesión ad hoc y sin rival de Repsol por parte del Gobierno central. Si bien afrontar los correspondientes estudios, así como la potencial actividad extractiva a profundidades notables no está en manos de cualquier compañía petrolera dada su compleja infraestructura, la administración regional se plantea encontrar un socio tecnológico que le permita la creación de un consorcio mixto, asegurándose un notable porcentaje de los beneficios derivados del negocio petrolero.

En esa estrategia juega un papel fundamental el apoyo de la opinión pública canaria, y para tal fin se ha ideado una estrategia basada en equiparar la posición del Ejecutivo regional con el denominado modelo noruego, por el que pingües porciones de la tarta petrolífera que emana cada día de las plataformas del Mar del Norte nutren las arcas públicas del Estado escandinavo, destinadas por la normativa estatal a sustentar el avanzado modelo social que lo ha colocado a la vanguardia de los países modernos. Lo que no están interesados en recordar es que para implantar un modelo noruego, en primer lugar, hay que ser Noruega, y no es el caso. Un territorio a la cabeza nacional en niveles de desempleo, precariedad en su sistema sanitario y educativo, fragilidad del tejido productivo, adulteración de los instrumentos de equilibrio económico para paliar su lejanía e insularidad (Régimen Económico y Fiscal, Zona Especial Canaria, subvenciones comunitarias, etc) y arraigado clientelismo político, no cambia de la noche a la mañana por la recepción de millones de petrodólares submarinos; al contrario, y con los dolorosos antecedentes que jalonan la historia de Canarias desde su invasión a finales del siglo XV, es fácilmente pronosticable un aumento de aquellas características provenientes del linaje colonizador que, desembocadas (y desbocadas) en una aristocracia política con una hoja de servicios desierta en su apartado de compromiso social, no temblarán en cambiar el gorro de paja por el turbante si la ocasión lo requiere. Sólo queda, por desgracia e inevitablemente, sentarse en la arena y confiar en que no nos impregne esa codiciada marea negra.