Puente aéreo sin alas

A una semana de arrancar motores, con cronómetro a ritmo de minutos por días, los pasajeros se impacientan, sin tripulación, con el aire acondicionado apenas silbando una brisita que llega aderezada con una especie de saliva que se adhiere a todo, con repugnancia. Y, para colmo, al comandante y los suyos le ha dado por repasar el curso de vuelo. Definitivamente, esto ya no trata de tender puentes, sino de no romper alas; da igual, “capítulo 1. El avión…”, y paciencia.

La situación a estas alturas, no cabe duda, se asemeja al retorno indeseado por un túnel del tiempo que carece de señalética; De aquí al próximo domingo es imposible encontrar modo de transporte político que recorra, a cualquier lado al oeste del Mediterráneo, esos 505 kilómetros que, visto el mareo que provoca la actualidad desde Barcelona y a Madrid, el mundo gira en un sentido absurdo mientras yo te espero, tal y como recita Quique González y parece que piensan desde Moncloa al Palacio de la Generalitat. ¿Quién se dará antes la vuelta para apretar el gatillo en este duelo de guante oscuro? Es evidente, tras la sonoridad escandalosa de los sordomudos, que ninguno ha escuchado las reglas antes de comenzar a andar y contar hasta diez, nueve, ocho. Sólo restan siete, y cada uno ya se está pringando de sudor nervioso, 24 horas de vaivenes, detención, protesta, Puigdemont y Rajoy; Trapero y un señor de Sevilla; la impresora de Rufián que multiplica hasta un millón de papeletas y la guardia civil requisando fardos de cuadrículas, blanquísimas, impuras.

No debemos perder de vista el simil de las pistolas al amanecer, retornando en ese dispositivo móvil que nos habrá de colocar, irremediablemente, ante el tiro de gracia de las urnas o quizás ellas rematando a los votantes sin silencio. Los tertualianos no se cansan de repetir que ya nada será igual, que es el tiempo de la política, mientras se rasgan los discursos tras no haberse percatado de como desde un recurso hasta un incendio va un paso de seis años, lento, uno menos para voltear y armar el disparo fatal. Los responsables de las instituciones, a elección vista, son también muy de viajar, con el objetivo de verse con otros elegidos y, supuestamente, tratar asuntos de lesa gravedad para amortiguar nuestras asustadizas previsiones colectivas: de Madrid, a Bruselas, recorriendo Estrasburgo, Ginebra o Nueva York. El Puente Aéreo, no. Recuerden, los aviones se oxidan, sin alas, en la pistas; sus cábinas, huérfanas de chófer. Los precios, políticos, por las nubes.

En un Estado-Nación que requiere de más de una decena de banderas para festejar cualquier logro deportivo colectivo no hay que resultar muy astuto previendo que los símbolos los carga la codicia económica y política, a la espera de mezclar pólvora con votos, represión con sulfanato de legalidad vigente, butifarras con callos. Venga, levantemos un muro nuevo, de altura media para que pase todo menos las esperanzas y los huesos rabiosos, y activemos dinamita y trinitrotolueno a mansalva en otro puente con aluminosis. ¿El tiempo de la política? Este cronómetro con el segundero loco de contar ya no sabe llegar a tiempo, dar la hora, sonar a en punto. No hay más que poner a prueba a Google, sus herramientas se disparatarían hasta crear un caos en el orden del “todo a un click” si a alguien se le ocurriera buscar algo tal que así: “Declaraciones conciliatorias referéndum Catalunya”. Castellanicen la denominación territorial si les place, el derrumbe de las columnas cibernéticas sería igualmente estruendoso. Así que no jueguen con binarismos incontrolables y preparen el sesteo con las informaciones de costumbre, tan rigurosas como enfocadas a que la calle esté a temperatura ambiente. Y es que cuando la política se estrella, el mesianismo recoge los restos.

Anuncios

Dicen que aquí sí PODEMOS hacerlo

A pocas horas de haberse finalizado el recuento electoral de los correspondientes sufragios para conformar el Parlamento Europeo, los macro análisis ya se han desgranado en forma, como de costumbre, bien de grandes titulares (no hay más que comprobar la caída de un 77% al 49% de porcentaje de votos de los dos grandes partidos desde las generales de 2011 a hoy) o de excusas redactadas a toda prisa por las maquinarias de comunicación de unos mastodontes que se saben artríticos pero posponen su ineludible cita con la rehabilitación interna (Cospedal destacando que España es, junto a Alemania, el único Estado de la UE donde gana el partido que gobierna es de mercadotecnia de grasas trans). Como consecuencia destacadísima no admite discusión que la irrupción de Podemos en estos comicios comprende el gran titular, tanto por haber alcanzado de la nada cinco eurodiputados como por su manera de enfocar, en poco más de tres meses, una campaña electoral ahondando en estrategias realmente transparentes y sobrias de financiación (crowdfunding parciales) y de comunicación (utilización real de los canales de social media, bidireccionalidad permanente, asambleas participativas, ausencias de liderazgo, etc.). A partir de ahí, y con los resultados más que a la vista, ponemos la lupa en batallas parciales que pueden haber arrojado las primeras balas este domingo europeista que, a pesar del interés de Partido Popular y Partido Socialista, no vio la desactivación de la maquinaria ciudadana con su arma más eficaz: la opinión democrática.

PabloIglesiasPodemos Madrid: Si tras el fracaso en las posibilidades de converger a estos comicios con IU hacía presagiar una débil capacidad de esta joven formación para alcanzar, a lo sumo, un escaño, los resultados finales han hecho sonrojar a cualquiera que en este país se dedique al negocio de las encuestas y las predicciones políticas. En ningún rincón del Estado han pasado desapercibidos, pero ha sido en Madrid donde su irrupción ha resultado demoledora. En el conjunto de la Comunidad han resultado la tercera fuerza política, superando en más de quince mil votos a Izquierda Unida y manteniendo esa posición en la mayoría de los municipios más poblados, incluyendo la propia capital, donde UPyD también ha hincado la rodilla. Pero no sólo en el centro peninsular se han erigido como principal fuerza hostigadora de “la casta”: Aragón, Asturias, Baleares y Cantabria también han apostado fuerte por esta renovadora opción. Queda por ver su capacidad para alcanzar estrategias conjuntas con otras fuerzas progresistas de cara a una hipotética participación en las elecciones municipales del próximo año, a donde se verán abocados a participar tras esta expectativa hecha carne politica, y si Pablo Iglesias no se verá superado por ese liderazgo que ha generado su propia imagen. Una cuestión es el deseo de participación colectiva y otra el insuperable torrente de vanidad política que provoca este torbellino. Su eficaz tandem con Juan Carlos Monedero, la otra cara de este intelectualismo académico, debe servir a Podemos de equilibrio para alcanzar la madurez como organización sin demasiados tropiezos a lo largo de esta ilusionante adolescencia.

WillyMeyerOtra oportunidad perdida: IU triplica presencia en la Eurocámara, cierto. Y roza el 10% de los sufragios, no hay duda. Pero da la sensación que su expectativa siempre choca con errores que, por su propia configuración analítica, por su materialismo histórico en vena, no debería cometer. En Asturias, por ejemplo, sus votos unidos a los de Podemos hubiera permitido a la izquierda real superar al PSOE, de igual manera que en, por ejemplo Canarias, territorios donde la formación socialdemócrata mantiene un respaldo histórico y ejerce actualmente tareas ejecutivas. En Andalucía, donde gobierna en coalición, se estanca por no decir que se deja avasallar electoralmente (duplicar sus sufragios en el actual contexto no puede significarse como heróico) por el efecto “Susana Díaz”, así como en Extremadura no han sido capaces de explicar al electorado su posición neutral frente al bipartidismo y sus menesteres. Una conclusión a primera vista puede encontrarse en un cierto rechazo de ciertas capas de potenciales electores en cuanto a sus formas, su aparato, su discurso: no dicen lo mismo que las dos grandes formaciones en decadencia, pero lo hacen desde los mismos púlpitos, utilizando similares estrategias de mercadotecnia, de publicidad de producto embotellado, y eso les entierra para muchos en el mismo pozo de desconfianza manifiesta.

BilduEuropaBildu viaja a Bruselas: En los mentideros de Euskadi se ha venido afirmando que, a pesar de encontrarse en frágil minoria, el PNV y el PSE estaban encantados dejando gobernar a Bildu tanto en la alcaldía de Donostia como en la Diputación Foral de Gipuzkoa, afirmando que su incapacidad para hacer política desde las instituciones acabaría destrozándolos solos. Pues parece que las predicciones han errado de manera atronadora: Bildu no sólo obtiene un eurodiputado, sino que en Gipuzkoa se ha alzado como primera fuerza política, además de mantener su preponderancia en todos aquellos municipios de las tres provincias vascas donde la izquierda abertzale ha destacado, antes y después de la desaparición de ETA, con o sin ilegalización de partidos.

CoalicionCanariaLas coaliciones cómodas se desmoronan: Mientras diferentes fuerzas progresistas no sólo han encontrado eficaces vías de entendimiento, así como mensajes unitarios para explicar a la ciudadanía sus planes reales de cara a Europa, uniones temporales de partidos clásicas, como la que han mantenido CiU, PNV y CC se han visto detenidas ante cualquier expectativa de aprovechamiento del suelo bipartidista. Resulta complicado, por ejemplo, que tres fuerzas enfrascadas en realidades antagónicas en sus respectivas Comunidades Autonómas sean capaces de movilizar más allá de sus afiliados. De este modo, ERC ha impuesto su carga de pureza en el mensaje en cuanto al proyecto secesionista en Catalunya; en Euskadi ya hemos visto como Bildu ha ensombrecido cualquier confianza de los peneuvistas; y, finalmente, Coalición Canaria, se ha derrumbado notablemente, a pesar de mantener una vía de confrontación muy fructífera electoralmente con el Gobierno Central a cuenta de las posibles prospecciones petrolíferas frente a las costas de Lanzarote y Fuerteventura. Pues a pesar de solicitar voz para detener los planes del ministro, precisamente canario, José Manuel Soria, el PP ha triunfado en el archipiélago, dándose datos tan desoladores para el partido nacionalista como el cosechado en la capital, Santa Cruz de Tenerife, donde actualmente ostenta la alcaldía: quinta fuerza política, duplicando sus papeletas tanto PP como PSOE, y siendo superado por IU y Podemos.

VidalQuadrasSi la derecha se divide… se queda igual: A diferencia de la movilización que se ha registrado en la zona izquierda del arco parlamentario, la irrupción de Vox para esta campaña electoral puede significar su primer y último impacto como marca electoral. El veterano político conservador Alejo Vidal-Quadras no ha podido revalidar el acta de eurodiputado que ostentaba tras su larga trayectoria en el Partido Popular, y el pírrico 1,5% de votos no parece buen punto de partida ni para atraer a nuevos votantes, ni mucho menos, para arrebatar protagonismo institucional al PP. Más allá de las encuestas, la campaña de crowdfunding donde solicitaban 250.000 euros para sufragar los gastos electorales y que recaudó 6 miseros euros le debían haber servido como la mejor encuesta para detener máquinas antes de chocar de frente con la realidad. Un discurso idéntico, cambiando el verde por el azul, no parece la mejor herramienta en estos tiempos.

marine-le-pen¿Quo Vadis, Europa?: La extrema derecha se impone en Francia, los euroescépticos hacen lo propio en Inglaterra, mientras en Dinamarca tanto de lo mismo, es decir, de espaldas a Europa. Por su parte, Estados como la República Checa o Polonia expresan más por lo que callan que por lo que dicen: la participación ciudadana en ambos países, por debajo del 20%. Hungria y Grecia siguen sonriendo ampliamente la intolerancia racista, pero en el segundo también es cierto que la izquierda real encuentra una victoria de mérito. Ya se solicitan elecciones anticipadas en varios países a tenor de los resultados hoy conocidos. Quo Vadis, Europa? En ocasiones, si bien el horror a la frivolidad historiográfica impulsa a no hacerlo, da la sensación que nos empeñamos en repetir la peor de las realidades. El comienzo de este siglo, sin ir más lejos, parece querer calcar algunos ingredientes del anterior al mismo ritmo anual. Confiemos que las próximas dos décadas nos lleven la contraria.

Candidatos encapotados

A lo largo de esta silenciosa campaña diseñada por el Partido Popular y el Partido Socialista únicamente hemos podido extraer de manera cristalina un par de cuestiones, a cada cual más desalentadora. En primer lugar, que los candidatos en primera línea de salida, Miguel Árias Cañete y Elena Valenciano, lideran sus respectivas listas electorales movidos por intereses poco alineados con el compromiso que se espera en cuanto a su vocación europeista y cosas de buen gobernar; el primero está ávido de una comisaría que le cobije al albur poco azaroso de los lobbys que más le ponen, y la candidata socialdemócrata necesita asegurarse un remanso de supervivencia quinquenal frente al batallón que se avecina entre sus filas en busca de posiciones de salida autonómicas y nacionales, en donde probablemente cuente con muy pocas simpatías sin la gabardina de Rubalcaba. La segunda realidad que ambas formaciones nos han dejado bien clara es que su silencio, las puntillas que han forzado en estas dos últimas semanas, bien aderezadas por polémicas que han agotado tiempo y paciencia ciudadana, ha conseguido la desmovilización exponencial de la ciudadanía para con las urnas; con unas elecciones sin ley D´Hont a la vista, sin mínimos electorales y con circunscripción única, el llamamiento a sus fans incondicionales les basta y les sobra para mantener un nivel aceptable de eurodiputados a pesar del batacazo que sufriran a ambos lados de esa misma barrera de cortante coral político que forman. Mañana, dicen los institucionalizados más optimistas, se puede ganar por primera vez obteniendo un pírrico 13% de sufragios. Y el bipartidismo, en lugar de preocuparse por esa evidente deslegitimación global de la principal herramienta de un Estado Social y Democrático de Derecho, ya se encuentra preparando los globos y los confettis para celebrar la epidemia de desconfianza con eslóganes intrauterinos: unos dirán que refuerza sus políticas de esfuerzos no compartidos; otros remarcaran que están dando los pasos correctos de cara a próximas citas electorales. De Europa ni hablamos, claro.

JoseBlanco1Pero tras esas dos fachadas se alzan candidaturas encapotadas, entendiendo esta definición desde su doble acepción castellanoparlante: en los puestos de salida hacia un sillón europarlamentario se encuentran nombres y rostros a los que el futuro próximo amenazaba tormenta en caso de quedar fuera de una bancada con derecho a vivir sin dar palo, así como, precisamente, esas mismas posiciones obtenidas a través de su única virtud conocida (esto es, la negociación de pasillos, el intercambio de favores y súplicas. La supervivencia del mínimo esfuerzo, vaya) les permite cubrir su ominosa presencia casi asegurada en Bruselas y Estrasburgo con el capote del anonimato de la cartelería, con el conocimiento de esos pocos que mañana se activarán frente a sus siglas sin tener el carnet ni la necesidad de fichar electoralmente para continuar en las naves llenas de agua.

El PSOE, no obstante, tiene la mínima decencia de colgar en su web el curriculum de sus alistados, lo que no resulta necesario para escudriñar el recorrido vital y político de su número diez a las elecciones europeas. José Blanco, bien agazapado en el ecuador de las previsiones socialdemócratas, obtendrá su billete con el mismo silencio con el que aprovechaba las sesiones del Congreso de los Diputados para cabezadas varias. Su fidelidad como afiliado desde 1978, único logro que se le conoce, culminada con la batalla cruenta frente a los controladores de vuelo como ministro de Fomento, bien vale una siesta larga y bien mullida. Unos puestos más abajo, pero con certificación de seguridad parlamentaria, se encuentra el joven Sergio Gutiérrez, que ya conoce la comodidad del euroescaño al heredar el de Magdalena Álvarez cuando ésta pasó a ocupar la Vicepresidencia del Banco Europeo de Inversiones que tanto le cuesta abandonar desde su nueva realidad de imputada mayúscula; o Jonás Fernández, que cuenta con el enorme mérito de destacar su cargo de consultor en el bufete de los recordados Carlos Solchaga (inspirador de esa filosofía tan de izquierdas acerca de que la mejor política industrial es la que no existe, y otras modernidades ochenteras del progresismo que nunca fuera) y José Recio. En los últimos puestos con cinturon de seguridad incorporado podemos hallar ejemplos tan edificantes para la progresía como el del madrileño Borja Cabezón, que en su CV destaca ser Director Técnico del programa Jovenes Líderes Hispanoamericanos, promovido por la Fundación Carolina y el…. “Banco Santander”. Eso es independencia de izquierdas, y los demás andamos tuertos y mal equilibrados.

CarlosIturgaizEl Partido Popular, por su parte, amplifica su demostrada transparencia ahorrándonos en su web el perfil profesional y académico de sus candidatos. ¿Para qué tanta semblanza si es difícil no conocer los hechos más destacados de prácticamente todos los elegibles situados en las primeras veinte posiciones? Como destacar tantas trayectorias con una brillantez que no se explica desde la sobriedad de sus puestos de partida resulta agotador, baste aplaudir el sacrificio de Carlos Iturgaiz, cediendo dieciseis puestos por delante a compañeros de amor liberal, siempre tan proclive al entendimiento, la conciliación y la solidaridad desde sus tiempos de lider en Euskadi (baste recordar con que tono de afabilidad objetó el reconocimiento comunitario a la PAH por ver violencia y complicidad proetarra en todo lo que se mueve lejos de su órbita craneal subarrendada). Gracias a esa generosidad, “jóvenes valores” como Pilar Ayuso, que en estos días nos ha recordado que hay que votar a partidos “serios” y que España es la admiración en toda Europa, o Luis de Grandes, el González Pons del aznarismo, tan sonriente como incisivo en la intolerancia, podrán seguir cultivando su particular Imserso en business class. Tenemos más capotas repartidas en baluartes del centro-inmovilismo, tímidos por ocupar los primeros planos, como la ex ministra “hoy soy marxista pero hago chas y aparezco derechizada” Pilar del Castillo, o el premier Polaris hortofrutícola World, Ramón Luis Valcárcel. Así que ya saben, todos a votar, que hay demasiados hombres y mujeres comprometidos bajo la nube negra deseosos de hacer turismo gracias a su silencio, a su inacción.

 

¿Votamos o compramos?

Si retiramos los eslóganes finales, si nos presentan estos poco más de treinta segundos de campaña comercial indefinida, resultaría complicado saber exactamente qué producto están ofreciendo a nuestro desnutrido bolsillo. Lo que sí resulta cristalino es que tras tanto paisaje, tras tanto físico deslumbrante, tras tanta afirmación con expectativas de consumo, cualquier ciudadano sin Delorean en sus neuronas tendría claro que el emisor de las secuencias con ánimo de sosiego mercantilista persigue que, una vez finalizado el látigo devorador, salgamos raudos al establecimiento más próximo a requerir que nos surtan de lo suyo, de lo que malamente venda. Pero no, retírense de los escaparantes más cercanos, porque hasta y sólo el 25 de mayo podrán formar parte exclusiva del producto que les pone en bandeja este anuncio. El destino se denomina “colegio electoral” y la corporación que les insta a acelerarse en busca de su mercancia no es otra que el Partido Popular. ¿Y el candidato? ¿Y alguna pista sobre sus propuestas para que los ingredientes no se nos indigesten? Ni rastro, que eso de separar consumismo con representación electoral es de un rojerío que hágaselo ver.

El PSOE dice, y dice bien en su trailer para el preverano 2014, que su intención principal pasa por mover Europa. Visto el ritmo activo de los actores que secundan su propuesta, y retirando de la misma manera siglas y colores, resulta evidente que no han sabido, o peor aún, no han querido transmitir a la compañía de comunicación que se encarga de esta campaña que el público objetivo es el conjunto de la ciudadanía a través de una ideología, una manera de entender Europa. Cuando los treinta segundos de spot se funden en negro, a lo más que alcanza el ideario visual y sonoro es a tentarnos con salir raudos a comprar leche hipedesnatada, enriquecida con omegas varios, para que nuestro corazón no palpite frenéticamente al ritmo de la desazón política. O quizás la socialdemocracia española pretenda realizar un viraje inmediato en su objeto social y ahora esté interesada en dedicarse a la organización de carreras populares o subidas verticales por estas tierras en llamas.

Europa1En formato gráfico la cosa no mejora. En la cartelería sí que los candidatos bicéfalos parecen condenados a “dar la cara”, pero a medias. Elena Valenciano no parece cómoda sin arropar su gaznate en este tiempo entre textiles, a medias entre el pañuelo de una damisela de Serrano y una activista alejada de gritos y fronteras. Se pretende un palestino, pero se queda más cerca de Estrasburgo que de Gaza, que eso pretende la cosa inamovible. De la unión fiscal, de los equilibrios ciudadanos en la Europa comunitaria, de las reclamaciones para que desaparezcan los lobbys que marcan tendencia inagotable en cuanto a la lucha desclasada se refiere, ni jota, ni soe. Sí se encuentra, en cambio, la “P” de perdidos en una envidiable foto-carnet que la arrimará a Bruselas de la misma manera que a los millones de despistados socialdemócratas españoles les aleja de la más mínima esperanza de encontrar bajo el puño y la rosa alguna predicción progresista en cualquier futuro próximo.

Europa2Y para no desentonar con la alianza de intereses a ambos lados de las urnas, siempre en busca del desapego más quejumbroso, de esa necesidad de parecer que te activan cuando no hay mayor somnolencia electoral que hacerte bostezar a propósito, Arias Cañete y los suyos no se quedan atrás. Ambos dejan claro en sus respectivas cartelerías que rojo y azul son colores que monopolizan, que buscan inundar nuestra inconsciencia para que no veamos más allá, ni mas acá. “Lo que está en juego es el futuro”, situado frente a un señor entrado en años (y no busquen más entradas perversas, que de los juegos dialécticos sabemos cuando retirarnos), y una mirada difusa entre el añil, los brillos, y unos binóculos que realzan párpados y pestañas en búsqueda de abrazos comunes. Ni vemos su futuro, ni nos resulta sencillo justificar su pasado, pero se obstina en remarcarnos que algo va “en la buena dirección”, y de no ser el colesterol y la carga triglicérica del protagonista, resulta complejo acompasar la señal con algún mensaje clarividente.

¿Votamos o compramos? Las dos grandes estructuras políticas, a pesar de sus más que pronosticable debacles en intención de voto, ¿nos tratan como consumidores a conciencia o se les ha acabado el repertorio de lugares comunes? Resulta evidente que enviarnos lejos de las urnas, tal y como están sus evidencias, les resulta más beneficioso que animar a votantes del pasado a encontrarse el domingo, tal vez, con ganas de doblar otros comodines, de ponerse de puntillas a ver qué hallazgos pueden encontrar en los estantes superiores.

Acorraladitos

Corralito2Y en éstas llegó Chipre y mandó temblar. Los millones de pequeños ahorradores europeos, que coinciden con aquellos estratos sociales que llevan un lustro soportando intervenciones enmascaradas, aumentos desproporcionados de la imposición indirecta y un desempleo galopante que amenaza cada mañana a todos y cada uno de los asalariados que tienen aún la fortuna de serlo, observan con pavor desde el pasado viernes como el fantasma último de la gran estafa planea sobre sus miseras cuentas corrientes: una funesta suerte de corralito financiero que lanza su candado sobre la falsa placidez de los depósitos bancarios para retener, primero, su reintegro y proceder al adelgazamiento unilateral, después, sin juego de sartenes por medio, con vistas a seguir pagando cuentas ajenas.

A lo largo de los próximos días el Parlamento chipriota debatirá (?) una batería de medidas orientadas a utilizar de mascota ejemplarizante al minúsculo Estado insular con vistas a continuar la senda del recobro de una deuda que escala y escala sin permitirnos conocer el grosor de su titularidad expansiva. Una vez más nos encontramos ante la consecuencia de trayectorias similares, difícilmente casuales por cuanto responden a un recorrido extrapolable a todos aquellos países de la zona euro que se ven acorralados por la Troika y su voracidad incontrolada: La aparición de una burbuja financiera e inmobiliaria que, aprovechando el espejismo de falsa prosperidad que presentaba la primera, desencadenó un aumento del crédito descontrolado en relación al PIB real, con la connivencia de un descontrol de precios sobre los bienes inmobiliarios. El fácil acceso a los empréstitos hipotecarios genera una economía virtual que pone en el mercado ingentes cantidades de euros respaldados por ladrillo de plastilina, que se van derritiendo a medida que el colapso en los precios y el cierre del grifo crediticio comienza a provocar fugas de desempleo, impagos y estancamiento macroeconómico. El desenlace ya lo venimos conociendo, si bien los últimos vagones aún no han pasado por el andén.

Corralito1Si algo se ha mantenido como principio sacrosanto de la economía capitalista, asentada en la intermediación financiera y su política de depósitos como refugio inalterable de las alcancías ciudadanas, es el aseguramiento de las cantidades acumuladas moneda a moneda, honradamente, con un máximo de 100.000 euros a razón de cada cliente en virtud de la propia normativa comunitaria y nacional, a través de los respectivos fondos de garantías. Con la línea que se pretende cruzar en el epicentro mediterráneo se derrumba por completo, si es que todavía mantenía respiración no asistida, la mermada confianza ciudadana en el entorno, por muy duro y tormentoso que se ha venido presentando desde finales del año 2008. La mayor parte de la gente puede ir desarrollando parciales caparazones para protegerse del desmantelamiento parcial del Estado Social, el aumento de tasas, impuestos y contribuciones, el encarecimiento de los bienes indispensables de consumo, pero necesita irse a la cama con la mínima placidez de ese colchón más o menos recio de su capacidad hormiguera para fabricar un inmediato porvenir algo mullido; si se le azuza con la vara recaudadora en su bolsa de viaje, el pánico ante la injusticia puede perder los estribos.

Corralito3Establecer una imposición sobre los fondos propios de la economía doméstica no sólo resulta gravemente injusto por lo anteriormente expuesto, sino que viola y transgrede cualquier mínima confianza que aún pueda depositar la ciudadanía en los planes de sus gobernantes para salir de ésta porque se estaría frente a un atraco sin pasamontañas, a plena luz del día, y con el agravante de secuestro: el modus operandi que los dueños de Europa planean pasa por el cierre temporal de las sucursales bancarias para arrinconar el dinero lejos de sus legítimos propietarios, hacerse con una parte sustancial del botín, y salir a cara descubierta diciéndole a los agraviados que lo hacen por su bien y que no se alteren que la cosa podría ser peor.

Imagínese el presente panorama sobrevolando democracias sospechosas desde la óptica deformada de Bruselas, a las que se pone en la picota cada vez que optan por recuperar para la riqueza y gestión nacional aquellas concesiones en manos de multinacionales europeas que no cumplen los requisitos y acuerdos establecidos. Si en Venezuela o Ecuador se optara por una intervención directa en los fondos ciudadanos ya estaríamos desayunándonos con titulares que alertarían de expropiaciones, nacionalizaciones y atentados contra la economía de mercado. Por estas tierras, en cambio, no se escucha ni una brizna de escándalo frente a algo que es mucho más que todo eso: estamos ante un auténtico recobro, después de haber soportado como viene fluyendo el crédito desde el BCE a los bancos privados a un 1% con fondos provenientes de nuestros tributos comunitarios, mientras los Estados miembros los reciben a un interés cinco o seis veces superior.

Estamos acorraladitos. Vivimos la crisis argentina a finales del siglo pasado con indiferencia de confianzudos conquistadores de segunda generación, seguros de que esas aberraciones económicas eran producto y consecuencia de los desmanes latinos del mal vivir y peor gestionar. Pues ya están aquí, por mucho que Merkel, Oli Rehn o De Guindos por estas tierras siempre salgan prestos a poner el nunca antes que el pero. El viernes cayó el último fortín del descanso ahorrador; ahora sólo cabe preguntarse: ¿Estarán mis ahorros igual de esbeltos que cuando los vi la última vez?

¿Qué hay de lo mío? De lo suyo hay para Rato

Rato1En su mocedad, allá por mediados de los setenta, Rodrigo el privatizador todavía no era amante pertinaz de las telenovelas y, por lo tanto, no consideraba necesario engalanar sus sosos nombre y apellido con un “de” por medio. Era, simplemente, un joven-viejo, con ese rostro tan poco ye ye, atribulado sin duda en formarse adecuadamente en el innoble arte del desfalco y tentetieso que, por esas etapas, ya tenían en Ramón Rato Rodríguez y Ramón Rato Figaredo a ilustres prohombres entre sus filas. Tanto es así que papá y el tito, aún sin dominar el superpoder de delinquir continuadamente en las cosas monetarias y eludir la celda, pasaron una temporada a la sombra carabanchelera. Pero no se engañen, que los responsables de haber hundido a conciencia tres bancos y eludir una cantidad más que suculenta (Díaz Ferrán también es pupilo de la escuela Ratiana, como se puede comprobar) entraron en democracia como elefantes delicados, con energía pero sin que sus apellidos sonaran demasiado alto en los salones transitorios.

No en vano, la democracia tuvo la capacidad memorable de teñir y colorear demasiados rostros ocres. Y en esa transformación en technicolor, Fraga y Rato senior se encontraron frente a un suculento cheque para las imberbes arcas de Alianza Popular a cambio de que el vástago Rodrigo tuviera escaño a la mayor brevedad posible. ¿A cuanto el kilo de diputado? que se podría haber dicho, y con esas telas se vistieron las primeras comodidades de lo que algunos aún se empeñan en calificar de modélica reforma del status quo político e institucional tras la muerte del dictador.

Rato2A pesar de la abrumadora victoria de los socialistas en 1982 (202 escaños), las elecciones celebradas en el año del Mundial de España también recogieron la discreta noticia de la entrada en el Congreso de un joven de 35 años, asturiano de parentesco y candidato por Cádiz, bisnieto de un alcalde de Madrid (muy caro cotizaba, y sigue cotizando, el gramo de congresista en las listas por la capital del Reino)  y, de profesión, sus apellidos. Las informaciones adquieren relevancia a medida que el músculo de sus protagonistas toma la dimensión que la proteina de la política le inyecta, y la masa más fibrosa de Rodrigo Rato se alcanzó con su ascenso a Vicepresidente y Ministro de Economía y Hacienda en los gobiernos de José María Aznar. En menos de una década, las principales empresas públicas, la mayoría con rentabilidad positiva y generadoras de plusvalías fundamentales para el sostenimiento de aquellos servicios obligatoriamente deficitarios, se pusieron de manera veloz y opaca en manos privadas, cercanas, amigas, a precio de ganga. La herencia de los favores que duraría para Rato, doblemente, eternamente.

Con la excusa de la obligatoriedad por parte de Bruselas (¿a qué nos recuerda ese desvío de responsabilidades en la toma de decisiones de la soberanía nacional?) de eliminar los monopolios empresariales, no sólo se optó por liberalizar ciertos mercados, sino que se profundizó con exquisito entusiasmo interesado en crear Villalongas y cia, Aliertas sin alertarnos, una camada, en suma, de empresarios manufacturados con el único curriculum de haber dejado los presentes adecuados a la puerta de Génova. Ejemplo del milagro económico español, así se le calificó durante otra larga década; el genio de las finanzas que permitió la mayor etapa de prosperidad que el Reino recuerda desde el imperio de Carlos I. Sí, las burbujas con cierto grosor no estallan con tan sólo aproximar una aguja. En el Fondo Monetario Internacional tardaron un tiempo nada prudencial en darse cuenta.

Rato3Hundido el barco de su honorabilidad, el Rato rata dejó de recibir y tuvo que dedicarse a pedir el reingreso en el club de los favorecidos, dentro y fuera del partido, sin necesidad de que papá regresara con el talonario del Suero. Y por ahí el destino de la existencia demuestra la hermosura del círculo, ese elemento cíclico que nos informa desde la memoria genética y que en el caso nada casual de Rodrigo le alcanzó a recordar que la banca es lo de los suyos. La transmutación de Caja Madrid en una entidad financiera con salida a bolsa, accionistas y campana en el parqué, todo eso que sus antepesados lideraron con la frescura de entenderse por encima de cualquier complicación social y penal, supuso también lanzarse sin remisión a maquillar contabilidades, estafar a sus clientes, arruinar la torre que nunca se inclina del todo.

Y así, por ahora, sigue la estela que marcan las estrellas del destino humano, esa que nos empeñamos reiteradamente recorrer siguiendo las huellas de nuestros ancestros, sin levantar la cabeza para prevenir el muro que nos aguarda. No importa, a los Rato, a los Figaredo, siempre les espera una emboscada dulce, unas trincheras desguarnecidas. Ayer puede haber entrado en calidad de imputado por la puerta de un juzgado, pero hoy ya ha salido raudo a enredarse en las suaves sábanas de las telecomunicaciones privatizadas, en ese testamento vitalicio que firmó para nuestra colectiva ruina. Pase lo que pase, de lo suyo hay para Rato.

De la prima de Rajoy a la de riesgo: Surtido de mentiras visuales de un tiempo a esta parte

Explicar en qué consiste ese temor perpetuo que se cuela en nuestros titulares y agría nuestros desayunos es cosa bien sencilla: En momentos como el actual, en que la balanza de pagos estatal es deficitaria y la economía privada se constriñe como un acordeón reseco, cualquier Estado optaría por devaluar su moneda para ser más competitivo en el mercado exterior. Como sea que nuestra soberanía monetaria ha sido cedida a una entelequia supranacional que baila al son del más opulento, esto es, Alemania, el índice que alerta sobre la salud financiera de áquel o éste país recae sobre la prima de riesgo: la cantidad de deuda pública emitida y el valor en el que se cotiza. Las perspectivas de crecimiento a medio plazo no resultan halagüeñas, menos aún con una estrategia obsesionada en disminuir el déficit público cuando el peso del endeudamiento nacional recae en manos privadas, con lo que la prima de riesgo ha venido manteniendo su nivel de supervivencia gracias a la adquisición masiva de ésta por parte, fundamentalmente en las últimas subastas, de la banca española, que consigue liquidez por parte del BCE (o sea, con los tributos de la ciudadanía comunitaria) a un generoso 1% de interés, cantidades multimillonarias que se dedican a reinvertir en deuda soberana en lugar de hacer fluir el crédito entre empresas y particulares y reactivar la economía real. Pero mientras ésta trampa capitalista, que de libre mercado hace tiempo que no se enorgullece, tiene los días contados por el cierre del caudal monetario de Bruselas, los inversores privados intentan deshacerse masivamente de deuda española en los mercados secundarios al no hallar indicios de crecimiento a medio plazo, con lo que la prima aumenta sin control. Dicho ésto, ¿Se encuentra alguna conexión entre el problema matriz y las soluciones impuestas por el Ejecutivo liderado por Mariano Rajoy?. Mutilaciones improvisadas en la cobertura sanitaria y educativa pública, en las políticas activas de empleo o en el campo de la investigación no parecen ser teclas que enlacen de ninguna manera con el problema real, pero van dejando en manos de unos pocos aquellos sectores sostenidos por el esfuerzo colectivo en las manos privadas de costumbre. El Partido Popular negó, en su última etapa en la oposición, con tenacidad casi desquiciada, que fuera a implantar medidas como las que venimos sufriendo en las últimas semanas. Mientras, se dedicaba a pulir esa técnica tan de los conservadres, consistente en realizar declaraciones con apariencia de rueda de prensa pero sin periodistas delante, o bien con la prohibición de realizar preguntas a la finalización de la respectiva intervención. Ayer, perfeccionó por completo esa estrategia antidemocrática, anunciando un severo recorte de 10000 millones de euros en sanidad y educación por medio de un párrafo encubierto en un comunicado inerte enviado a los medios y, en la tarde de hoy, el Presidente del Gobierno se ha alzado al Olimpo de la irregularidad política al salir disparado de la sesión del Senado hacia el garaje, eludiendo a los profesionales informativos en su propia cara.

Todo esto en sólo 100 días. Demasiado pocos para confiar en un repentino viraje de la situación que haya obligado a las huestes conservadoras a modificar su estrategia de gobernanza. Y es que, hace sólo cuatro meses, éstas eran algunas de las afirmaciones que repetían hasta la extenuación. Diviértanse o, más bien, deprímanse:

El programa de La Sexta, El Intermedio, realizó un brillante monográfico sobre las mentiras centradas en la esclavista Reforma Laboral:

Un surtido de mentiras en technicolor, con la melodía más adecuada:

Y para poner el broche de heces a este largometraje de fraude democrático, les facilitamos el video en el que pueden comprobar como Rajoy ha hecho mutis por el foro senatorial esta tarde. En el segundo 50 observen como una periodista es retirada violentamente de la escena…. del crimen político.