El humor nunca delinque

Hebdo1Pasear esta supervivencia sin límites prefijados careciendo de sentido del humor es peor que no vivir. ¿Para qué? ¿Qué fuerza vital puede alimentarse sin sonrisas, sobre todo aquellas que esparcen su jocosidad alrededor de nuestros principios? Porque resulta imposible tomarse en serio sin ser capaz de carcajearnos de las debilidades de aquello que sustenta nuestra razón de ser. Unos cuantos asalvajados ayer demostraron que esta premisa, cuando no se cumple, provoca el reverso de la condición humana, denostando la esperanza de la propia bestia y toda aquella humanidad que se abre paso en su vengativa podredumbre moral.

12 seres que echaban a diario a andar sus vidas, salpimentando la actualidad con el punto justo de acidez humorístico a temas de diversa actualidad, vieron cercenados sus respectivos caminos a golpe de bala cobarde. Y la comedia se hizo reivindicación: millones de ciudadanos levantaron las portadas de Charlie Hebdo en todo el mundo para defender el derecho a expresarnos con la libertad de consumir aquello deseado, sin prejuicio por no alimentarnos de aquello que no causa efecto en nuestra múltiples necesidades a sabiendas que será la papilla de otros tantos, felices, deterministas. La intolerancia es analfabetismo social, no hay otra. Algunos lo arrastran al límite más podrido al erigirse como jueces sangrientos de aquello que no entienden a través de sus minúsculas fronteras mentales. Pero otros, muy numerosos, se bastan con ametrallar el entendimiento propio de la inteligencia en desbandada al mantener durante 48 horas como trending topic el hastagh “#StopIslam”. Churras con merinas, sordina con ceguera.

Pero ojo, que no todo son kalashnikov en la viña del obtuso. Con el cinismo bien almacenado en la trastienda del poder político que nos viene acompañando, resulta antológico escuchar al interiorista Fernández Díaz lanzar soflamas a favor de la libertad de expresión sin peros mientras se encargaba de recubrirla con el hedor habitual de su gremio bajo chorros de ley mordaza. Y para hoy, doble ración de sordidez propia del populismo reaccionario al que nos acostumbra el derecha nacional: el video que antecede este párrafo, emitido en “La Tuerka” por el humorista Facu Díaz, ha sido denunciado y admitida ésta a trámite en la Audiencia Nacional por la Asociación Dignidad y Justicia (su nombre comercial si que es hilarante de 24 kilates) al entenderse que, en este caso, el humor está reñido con el buen gusto. “Ofensivo y humillante para las víctimas del terrorismo”, lo califica la entidad denunciante (premio Gregorio Ordoñez en 2011, por parte de presuntos compañeros de aventuras), si bien no parece sentir aversión ante las permanentes descalificaciones hacia miembros de Podemos por parte de destacados dirigentes del PP o periodistas de trazo largo, tildándolos de “amigos de los etarras” o financiados por Irán y otras lindeces. Cosas de la vis cómica patria.

Hebdo2Y como de humor parece que no vamos sobrados, de paciencia tampoco ibamos a ponernos rumbosos a estas alturas del cuento. Y es que al final la política emponzoña tanto el normal discurrir de la alegría colectiva que es imposible abstraernos a la corrupción rampante. Para que acaben de doblegar cualquier mueca sonriente, sepan que Sonia Castedo ha demandado a la periodista Nuria Roca, solicitándole 75000 euros en concepto de daños y perjuicios por calificar radiofónicamente sus maneras y andares al frente del consistorio alicantino. Así que la honradez tiene que plegar velas no ya en la alegría, sino en la firmeza de sus actos y convicciones, mientras todo lo que se impregna de delito levanta el hocico y saca pecho en su inmundicia. Definitivamente, malos tiempos para la humanidad y su necesaria alegría.

Se armó la Luiscabronera

Barcenas3Luis Bárcenas llevaba varios días toqueteando los botones de la aspiradora que, sin leerse el manual de instrucciones, sabía antes de sacarla del envoltorio que tenía potencia para succionar todo a su alrededor. Las primeras pruebas, por alguna esquina, le han dado muestras a lo largo de los últimos días de la potencia y calidad del instrumento a su alcance así que hoy se ha puesto manos a la obra y ha decidido dejar la manta impoluta de ácaros. Es sintomático que cuando se descubre la rara avis de un insecto alérgico, como es el caso, la exterminación a su alrededor es inversamente proporcional a la resistencia de su flexible exoesqueleto. Por ahora parece que la precisión helvética funciona a arreones y de manera selectiva, en busca y captura de los microbios que le han venido provocando más escozor, pero si algo es sabido en el común de la cultura popular la generalidad de las especies insectívoras no hacen ascos a compartir heces en barbecho. Eso sí, cuando uno de ellos resulta aplastado, el resto sabe poner con ágil eficacia patas y alas en polvorosa.

La desinsectación de hoy en la Audiencia Nacional ha utilizado productos de tanta toxicidad que ha dejado inconsciente tanto a Mariano Rajoy como a Dolores de Cospedal. De lo contrario, no se entiende la triquiñuela del Presidente del ejecutivo para responder sin hacerlo, teniendo como detestable aliado a un plumillas poco respetuoso con la profesión que le da cobijo; el redactor de ABC ha preferido sodomizar cualquier principio deontológico del periodismo para conservar su trabajo, aceptando primero la imposición de una pregunta pactada por parte de un director de su medio y saltándose, después, el pacto entre los colegas que cubren las ruedas de prensa en Moncloa para repartirse las cuestiones a plantear cuando éstas son limitadas y hacer de correveidile para producir una respuesta que, por escrita, guionizada y dramatizada, fue puro silencio. Aunque, como es costumbre, hasta leyendo robóticamente, con ese seseo metálico tan perturbador, lo que le han cocinado, no puede evitar dejar a la opinión pública exhausta de intranquilidad. Según Mariano Rajoy, analizada su comparecencia, la responsabilidad penal es la única que puede revolotear sobre la clase política gobernante, y como él se jacta de ser honrado se diga lo que se diga, con una mayoría absoluta en lontananza parlamentaria, pues la cara B de este disco rallado, la de la responsabilidad pública o política, no es menester de traer a colación porque su responsabilidad es seguir avanzando en la dirección que le parece a él recta, mientras una gran mayoría nos marea al verlo dar vueltas sobre su sombra. Es normal que esto ocurra cuando se gobierna más alejado de lo habitual del asfalto colectivo y el círculo estrecho, único sonido que digiere para construir su panorama, le asegura que aquí se ha alcanzado en el buen camino y, lo demás, envidia de una oposición debilitada y mezquina. Pero el despiste ya no es sobre el precio de una taza de café; en esta ocasión es el valor de una democracia adolescente lo que no se es capaz de tasar.

Rajoy2Lo más llamativo es la previsibilidad de los invertebrados a la hora de huir al olor del insecticida. El Gobierno no va a ceder al chantaje, ha afirmado, como si se le hubiera colado algún guión tras un atentado de ETA; lo mismo vale para un pisotón que para una rociada de Barceygon. María Dolores de Cospedal se ha empecinado en horario vespertino, obstinadamente, en buscar el mismo cobijo con distinto tono. Al menos a la Secretaria General del Partido Popular no le vibra el párpado izquierdo cuando miente, pero su melena alocada y la empecinada repetición de sustantivos y adjetivos no deja demasiada duda a la imaginación corrupta. Floriano, al amanecer… fue Floriano.

¿Y, ahora, qué? Ya se sabe que la eficacia de estas rociadas, aunque dejen de oler, se mantienen largo tiempo. No obstante, a algunos, desconfiados cuando el pestazo desaparece de la atmósfera, les da por repetir el tratamiento de exterminio, gas sobre gas. No parece que Bárcenas sea los que cumpla las instrucciones de empleo al pie de la letra; es un verso suelto sin demasiado oido para seguir aprendiendo lecciones de sus otrora compañeros. Y el verano no ha hecho más que comenzar a desparramar su bochorno judicial, con lo que eso despierta el apetito de los bichos.