Puente aéreo sin alas

A una semana de arrancar motores, con cronómetro a ritmo de minutos por días, los pasajeros se impacientan, sin tripulación, con el aire acondicionado apenas silbando una brisita que llega aderezada con una especie de saliva que se adhiere a todo, con repugnancia. Y, para colmo, al comandante y los suyos le ha dado por repasar el curso de vuelo. Definitivamente, esto ya no trata de tender puentes, sino de no romper alas; da igual, “capítulo 1. El avión…”, y paciencia.

La situación a estas alturas, no cabe duda, se asemeja al retorno indeseado por un túnel del tiempo que carece de señalética; De aquí al próximo domingo es imposible encontrar modo de transporte político que recorra, a cualquier lado al oeste del Mediterráneo, esos 505 kilómetros que, visto el mareo que provoca la actualidad desde Barcelona y a Madrid, el mundo gira en un sentido absurdo mientras yo te espero, tal y como recita Quique González y parece que piensan desde Moncloa al Palacio de la Generalitat. ¿Quién se dará antes la vuelta para apretar el gatillo en este duelo de guante oscuro? Es evidente, tras la sonoridad escandalosa de los sordomudos, que ninguno ha escuchado las reglas antes de comenzar a andar y contar hasta diez, nueve, ocho. Sólo restan siete, y cada uno ya se está pringando de sudor nervioso, 24 horas de vaivenes, detención, protesta, Puigdemont y Rajoy; Trapero y un señor de Sevilla; la impresora de Rufián que multiplica hasta un millón de papeletas y la guardia civil requisando fardos de cuadrículas, blanquísimas, impuras.

No debemos perder de vista el simil de las pistolas al amanecer, retornando en ese dispositivo móvil que nos habrá de colocar, irremediablemente, ante el tiro de gracia de las urnas o quizás ellas rematando a los votantes sin silencio. Los tertualianos no se cansan de repetir que ya nada será igual, que es el tiempo de la política, mientras se rasgan los discursos tras no haberse percatado de como desde un recurso hasta un incendio va un paso de seis años, lento, uno menos para voltear y armar el disparo fatal. Los responsables de las instituciones, a elección vista, son también muy de viajar, con el objetivo de verse con otros elegidos y, supuestamente, tratar asuntos de lesa gravedad para amortiguar nuestras asustadizas previsiones colectivas: de Madrid, a Bruselas, recorriendo Estrasburgo, Ginebra o Nueva York. El Puente Aéreo, no. Recuerden, los aviones se oxidan, sin alas, en la pistas; sus cábinas, huérfanas de chófer. Los precios, políticos, por las nubes.

En un Estado-Nación que requiere de más de una decena de banderas para festejar cualquier logro deportivo colectivo no hay que resultar muy astuto previendo que los símbolos los carga la codicia económica y política, a la espera de mezclar pólvora con votos, represión con sulfanato de legalidad vigente, butifarras con callos. Venga, levantemos un muro nuevo, de altura media para que pase todo menos las esperanzas y los huesos rabiosos, y activemos dinamita y trinitrotolueno a mansalva en otro puente con aluminosis. ¿El tiempo de la política? Este cronómetro con el segundero loco de contar ya no sabe llegar a tiempo, dar la hora, sonar a en punto. No hay más que poner a prueba a Google, sus herramientas se disparatarían hasta crear un caos en el orden del “todo a un click” si a alguien se le ocurriera buscar algo tal que así: “Declaraciones conciliatorias referéndum Catalunya”. Castellanicen la denominación territorial si les place, el derrumbe de las columnas cibernéticas sería igualmente estruendoso. Así que no jueguen con binarismos incontrolables y preparen el sesteo con las informaciones de costumbre, tan rigurosas como enfocadas a que la calle esté a temperatura ambiente. Y es que cuando la política se estrella, el mesianismo recoge los restos.

Anuncios

Es sólo una cuestión de fe

Puedes recordar lo que viví, lo que pasó, y todavía no estoy yo… Sin embargo, ambos estaban esta mañana, cerquita, a contracorriente, a contrachaqueta. Marcialidad dental y cabellera de orden del lado de costumbre; coleta risueña y premolares anárquicos, al frente y de frente. Pasan los meses, no así el gusto por los remake políticos, lo que no obsta para que maleame tú para guapearme yo. Segundo round, herrajes fuera de los guantes.

Dicen que encendí más de una luz, que os engañé, pero no sabes como soy. Es sólo una cuestión de fe, casi es una decisión que nunca he tomado yo… Se ven para sonreirse, para calentar el lado contrario del mismo espacio mullido, y nudillo de caricia. Están de acuerdo en que nunca podrán ser Zipi y Zape, porque lo suyo es más de Mortadelo y Filemón, de garrotazo y tentetieso, a saber en qué dirección se acabará guiando el mazo electoral.

Si, tenía miedo y también tenía un hueco aquí que no dejaba hablar, sólo decir lo que querías oir…. en privado, mientras las cataratas de votos han ido fluctuando, desde 2015, sin leyes de la Física electoral que consiguieran maniobrarlas. Hoy es ayer sin mañana, cautivamente armados aquellos acorralados que sueñan con no dejar votante con cabeza antes de claudicar en ese destino que es siempre universal: el de la derrota de lo inerte.

La cosa sigue igual, pero al revés… y sabes que te engañé, más de una vez ¿Y qué, y qué? Qué le voy a hacer… Condenados al navajeo lejano pero tan reñidos en distancia corta que se incomodan sin tertuliano de por medio; ¿Cómo afrontar una riña descensurada para dirimir un duelo a dos años vista? Así las cosas, ministros reprobados e investigados en barrena, no hay peor augurio que el que emerge de una bala mojada, impulsada por pólvora de goma, en un amanecer que tiende a eclipse. Total, es sólo una cuestión de fe.

Condenados al indulto

Josefa Hernández ha salido de prisión. Tras tres días ingresada en el penal de Tahíche (Lanzarote), su defensa ha conseguido la suspensión de la pena privativa de libertad que se le había impuesto por no proceder a la demolición de su vivienda, situada en el Parque Rural de Betancuria (Fuerteventura). En realidad, su letrado no tuvo que realizar una especial labor para obtener esta medida de gracia con tanta celeridad, toda vez que el caso ha saltado a la gran pantalla con la energía que proyecta esa sensación de injusticia per se, hasta alcanzar la gloria de convertirse en el primer indulto de la historia de España anunciado antes incluso de ser aprobado. Tres días. La cosa juzgada no admite dudas, el proceso es correcto en base al ordenamiento jurídico estatal, y tanto el juez como la fiscalía no han puesto fácil al ejecutivo la concesión de la medida de gracia, si bien su opinión no resulta preceptiva. Tres días.

Josefa1¿Por qué el caso de Josefa Hernández ha alcanzado un grado de simpatía colectiva tan desarrollado con respecto a otras tantas situaciones difíciles de comprender desde el punto de vista de la empatía social? El decorado, sin duda, ha aderezado generosamente el campo de cultivo. Por otro lado, alguno de tantos ejemplos de injusticia para con ciudadanos desvalidos tenía que ser el que colmara el vaso de la incomprensión que hace más de un lustro ha llegado para quedarse en cuanto a la aplicación del sistema penal según quien sea el receptor del castigo. Vivienda de autoconstrucción humilde, de supervivencia; hijas y nietos sin ingresos, a su cargo; abuela coraje que, no obstante, asume su infracción y cumple con la justicia, en la medida de sus posibilidades, de por si sumamente precarias: multa sí, derribo nunca. Y mientras, el litoral atestado de chalet lujosos bordeando la pleamar. Complejos hoteleros de poderosas multinacionales haciendo negocio en terreno protegido, amnistiada su riqueza.

Finalmente, a la división de poderes le encanta estos conflictos de baja intensidad, sobre todo desde la trinchera ejecutiva. A fin de cuentas, electoralismo populista es el principio rector favorito de quien se afana en utilizar el término como descrédito permanente del contrincante. Cree el ladrón… Todo un Presidente del Gobierno anunciando con antelación primorosa la concesión de un indulto así. Inspirador.

Josefa2Centremos el asunto: el proceso judicial se ha realizado conforme a derecho, siguiendo todas las garantías procesales, y ha desembocado en una sentencia firme. El hecho de cosa juzgada, a partir de ahí, se ha enfrentado a la insensibilidad de la ley en casos como el que nos ocupa, algo que ocurre muy a menudo en nuestro panorama normativo. Pero fundamentalmente ha desembocado en la gran pantalla que alimenta el estado de opinión, la barbarie de la toma de decisiones irracional. Desde Mariano Rajoy al concejal más cercano al término geográfico donde se encuentra la morada de la familia Hernández, presta a derruirse, ahora solicitan la apertura de un debate político donde lo que tendría que haber es una administración eficiente, ayudas de carácter social y familiar adecuadas, así como un panorama de acción vertical que permita a las diferentes entidades de derecho público coordinar las labores de atención ciudadana. De lo contrario, ese demagogo debate que no se va a llevar (de antemano lo sabemos) a término continuará condenando al indulto a aquellos pocos que escalen hasta el prime time y, de este modo, sólo permaneceremos iguales ante la injusticia.

Huelgas silenciadas

Movistar1Hubo un tiempo en el que la iluminación del capital alumbró una nueva veta de beneficios incalculables con sólo hacer un click en la organización del trabajo. De la noche a la mañana, miles de trabajadores directos, que organizaban sus reclamaciones laborales de manera eficaz a través de sus plataformas sindicales y el control que disponían de las relaciones de trabajo a través de sus respectivos convenios colectivos se fue al garete con el invento de la subcontrata. Unos lustros después, nos hartamos sin saberlo de ver a tantos y tantos congéneres con uniformes y logotipos serigrafiados a la ropa de trabajo de corporaciones. que pagan su exiguo salario de manera indirecta: bienvenido a la irresponsabilidad empresarial.

A través de esta vía no sólo se consigue, efectivamente, intentar eludir la confrontación empresa-trabajadores en la ordenación de las condiciones de trabajo, al abonarle la factura a contratas que se comen el marrón y evitan manchar la imagen original si ésta fuera la encargada de establecer horarios leoninos y sueldos de miseria; además, se persigue la disgregación del colectivismo, casi como si se organizara una pelea de fieras, con todas esas microempresas y autónomos estrechando costes para obtener la porción que sea posible de la tarta. No obstante, el error siempre se termina cometiendo, ya que la avaricia es extremadamente golosa y, de este modo, resulta complicado saber detener la tuerca antes que ésta ceda en su aleación.

Los técnicos encargados de reparar las averías de los usuarios de Movistar y de instalar los servicios de fibra óptica y demás productos de la multinacional de las telecomunicaciones nacional, privatizada al gusto del capital a finales de los noventa en esa “era milagrosa” del ministerio económico de Rodrigo Rato, han dicho “basta ya” a las condiciones que pretende, una vez más, imponerles el operador y que, de media, suponen salarios que oscilan entre los 600 y los 800 euros por jornadas de trabajo maratonianas. Afirman, a su vez, que los costes de desplazamiento a los hogares de los clientes, por ejemplo, son abonados por su propio pecunio, como ejemplo paradigmático de hasta donde puede ir retornando la ambición empresarial cuando la normativa laboral se despista a su favor.

Huelga de Hambre telefónicaMiles de incidencias se reparten por todo el Estado, ya que lo que comenzó en las grandes urbes en semana santa se ha extendido al conjunto del Estado, con enorme seguimiento en una huelga esperanzadora, toda vez que, precisamente, ha conseguido eliminar esa apuesta por el individualismo feroz a través de la subcontratación, unificando las demandas de mejoras en las condiciones de trabajo a pesar de no trabajar “en” la misma empresa, pero sí “para” la misma empresa. La presión que se viene obteniendo a través de esas múltiples reclamaciones de los usuarios, que no obtienen respuesta hasta pasado, de media, una semana desde la aparición de sus correspondientes averías, así como las reclamaciones de corrección en las facturas por no disponer del servicio contratado, parece no hacer mella aún a Movistar, que resiste la embestida con personal propio y priorizando, como no, a los grandes clientes.

Pero, sobre todo, esta resistencia responde a dos factores que pueden centrarlizarse en uno sólo: la estabilidad empresarial. Las grandes corporaciones no entienden que se puede ser líder de un determinado sector ofreciendo mejor producto y mejor servicio y que, para ello, repartir el beneficio que genera entre sus empleados revierte en una plantilla satisfecha, que traslada su buen hacer y mejor trato al cliente y éste, nuevamente, continúa confiando en la empresa. Que va. La gran corporación sólo reparte entre su consejo directivo y accionistas de todo el orbe, que ganan con el esfuerzo ajeno únicamente con el sudor de su pulgar, al apretar la tecla de “compro” y “vendo” desde Albacete o desde Kuala Lumpur. Y Movistar, al cierre de ayer, no sólo no padece ganchos en el parqué sino que, muy al contrario, lidera las subidas del grupo del Ibex 35.

Porque ese es el titular que hoy refieren las grandes cabeceras informativas del gigante Movistar. Y ayer. y los días anteriores. De la huelga, ni mu. Bueno, sí, cuestiones como ésta, a modo de resumen. Y de lo que no se habla, no existe. Ningún informativo de las cadenas televisivas nacionales, mucho menos los periódicos de gran tirada, han tenido espacio para tratar una huelga masiva que se prolonga ya por espacio de dos semanas en una de las principales empresas societarias de este país. Falso. Espacio sí le dedican, pero en sus espacios publicitarios prime time o en página impar, a todo color.

Deportista por un día

MARIANO RAJOYAdemás de las frases más desafortunadas de Carlos Floriano o Rafael Hernando, al gurú de la derecha política española Pedro Arriola también se le debe suponer esa estrategia tan yankee de poner a sus respectivos candidatos a aparentar una rutina de actividad física cotidiana los días de reflexión de las respectivas campañas electorales. Una mácula más en una estrategia que se va deshaciendo a la misma velocidad que el andar despreciable que comenzaron tomando frente a sus nuevos adversarios, hoy en Andalucía ya compañeros de bancada.

En serio, ¿Por qué trasladar una ficción tan manida a la vida política española? Más aún, a individuos que se ve a la legua no realizan más ejercicio cotidiano que subir y bajar el pie derecho del coche oficial. Porque tiene un pase haber instaurado esa cita sabatina en los tiempos del hipermusculado José María Aznar, tanto así que el ex presidente se lo tomó a pecho y dorsal con tanto ahínco que en algunas estapas de su segundo mandato se pueden encontrar más instantáneas del castellano leonés corriendo, jugando a paddel o haciendo abdominales que en tareas propias de un gobernante.

Deportista1Pero repetir, como con desidio electoral, el mismo argumento para el día antes de los comicios a un señor de provincias como Mariano Rajoy, con ese cuerpo deshilachado desde la quijada cubista hasta el desequilibrio de unos previsibles pies planos, que lo que entiende por deporte se ciñe a leer compulsivamente el “Marca”, no parece que vaya a despertar en el electorado más que sorna o cierta grima lastimera. Pero como en las elecciones generales de 2011 el resultado les salió a pedir de voto, lo de cambiar el rumbo de la impresión a transmitir al potencial votante en la jornada preelectoral se quedó en el desfiladero por el que suelen echar a andar al jefe del ejecutivo cuando le instalan alguna equipación más propia de ir a comprar churros que de bajar calorias. Y, horror, el experimento se repitió en los pasados comicios europeos para con … Arias Cañete. Si el perfil era susceptible de chirriar más aún, con el antiguo ministro de agricultura y medio ambiente los estrategas de la formación conservadora dieron en el clavo. No obstante, e imaginando que las previsiones de las respectivas encuestas y sondeos les tenían más despiertos que de costumbre, se dieron de bruces con la innovación en la fórmula, un ejemplo de poner negro sobre blanco y, alehop, al candidato se le incluyó, en el uniforme deportivo de rigor, nada más y nada menos que una bicicleta. Bueno, en realidad dos, la segunda con esposa incluida, para dar ese toque familiar al paseo bajo el sol que buscaba ternura pero, viendo el sobrepeso del candidato, más bien transmitía lástima.

Deportista3Las elecciones al Parlamento Europeo otorgaron una mínima victoria a los populares, así que el pedaleo informativo quedó como argucia electoralista adecuada. Visto así, ¿Qué podríamos esperar para el fin de semana pasado, en clave andaluza? Efectivamente, más calorías en desbandada, aunque sea fugazmente. Juan Moreno Bonilla tampoco goza de una apariencia que haga imaginar al candidato a la Junta ayer derrotado habitual de gimnasios y centros deportivos. Tanto es así que en las imágenes de sus brinquitos sevillanos, más en forma se vislumbra la Torre del Oro al fondo (imagen muy casual, por supuesto) que Bonilla y sus sonrientes acompañantes. Al equipaje, esta vez sí a juego con la actividad a realizar, sólo le falta la etiqueta colgando para certificar que lo excepcional ni es huevo, ni es gallina. Con lo bien que se está un sábado de reflexión con la familia, comiendo, haciendo la compra (que falta hará, con tantos días fuera de casa) o dando un paseo en ropa de civil. Y lo ajustado a la realidad del común de los votantes ser natural. Pero no, al candidato popular lo que le gusta es subir pulsaciones antes del batacazo. El sudor que les espera en mayo y noviembre promete ser torrencial.

Partido político revisable

CadenaPerpetua1La realidad supera a la suposición en el panorama político actual, no cabe duda. Aunque adivinen el rostro enjuto del estilizado Secretario General del PSOE a la vera del jefe del gobierno patrio, su vena cava se encuentra rebosante de nutrientes pactistas, y tras este intercambio primigéneo de pactos en torrente, su cuerpo le pide que el ritmo no pare. Esa supuesta Grosse Koalition que tanto se supone y, a la vez, el diputado madrileño niega antes que el gallo marque la hora de los comicios, comienza a tomar cuerpo en fascículos; y, como buena historia relatada a través de porciones, la primera entrega supone un capítulo piloto, capaz de sorprender, aturdir, desorientar al espectador, pero nunca decepcionar. En el caso del pacto para una reforma del Código Penal (y van…), lo de Pedro Sánchez fue firmar y renegar, como su tocayo mesiánico salvo que, en este caso, parece no querer alejarse de la crucifixión política que se le avecina.

Se ponga como se ponga el blanqueamiento dental con capacidad bípeda designado, a medias y a ratos, como cabeza visible del enésimo proyecto socialdemócrata fracasado de antemano, suscribir un acuerdo calificado “de Estado” (la miopía soberbia del bipartidismo carece de bastón y de perro guía) por iniciativa propia para, acto seguido, anunciar su denuncia inmediata, resulta imposible de explicar a aquellas huestes que quedan formando trinchera con las uñas. Y evitar, al día siguiente, a los mismos medios que silenciaron el día anterior, entregándoles únicamente una declaración en la que denota ánimo pactista con el partido al que se pretende derrocar, ya sitúa directamente la estrategia en el gabinete de comunicación de Génova 13.

CadenaPerpetua2Y es que al PP, si fuera por sus compañeros de rotación gubernamental, la purga se las hacen sin necesidad de subir la tapa del váter político. Resulta de todo punto normal que Rajoy y sus huestes se sientan en la salsa menos picantona a la hora de afrontar la pelea definitiva con la pureza de Podemos y sus inmaculados cuadros en esto de la confrontación electoral. A fin de cuentas, tras 35 años de jugar al “corre, corre que te pillo” en un círculo milimétrico, debe resultar hasta tedioso competir con aquellos que viven en una contradicción demasiado instalada en la corteza ideológica como para suturar las heridas entre sus simpatizantes a cada golpe de timón excusada en la “responsabilidad de gobierno”, y zarandajas similares. Para las imputadísimas señorías de la bancada derecha, todos sus pecados se expían con un par de padres suyos; es lo que tiene vivir con una valla fronteriza a ambos márgenes: ni sale emigrante en busca de pan y voto, ni accede más allá de la descendencia social que acepta votar PP porque es patria, España, y olé.

CadenaPerpetua3Sí, el principal interesado en estar cerca del partido gobernante es, aunque parezca una paradoja ufológica, el propio PSOE, aterrorizado con la posibilidad de perder esa reconfortante medalla de plata acostumbrada a colgarse sin necesidad de esprintar. La hora de las navajas chapuceras, renovada en última instancia a través de la condescendencia de los delegados socialdemócratas con su propio porvenir como formación política destacada, les ha dejado a los pies de Pedro Sánchez, capaz de firmar un documento que llevará al ejecutivo popular a incluir un nuevo capítulo de penas fagocitador de la propia esencia que alumbró el Código Penal de 1995 y que, definitivamente, situará a este Estado inestable en la vanguardia europea del castigo frente a la redención y la reinserción a pesar de tener uno de los niveles más bajos de todo el continente en cuanto a índices de criminalidad se refiere. Da igual, el secretario general del PSOE le ha cogido el gusto a jugar a hombre de Estado antes siquiera de soñar con rozar tal dignidad, mientras deja a su espalda, en lontananza a un partido político revisable de principio a fin.

Derecho a la ensoñación

Érase que se era un Estado-Nación mal habituado a residir entre desconchones y grietas tan antiestéticas que, de cuando en cuando, recordaban el riesgo de fractura desde la base hasta el vértice de sus cimientos poco porosos. Entre los límites geográficos de esa unidad de destino en lo irracional (vale, denominémosla España, que ahorra caracteres que es un primor), había que por ahora habíase un gobierno (minúsculo en sus minúsculas) y hasta un presidente (diminuto en su diminutez), con mucho trapo pero poca lengua. De la extranjera, que no de la extemporánea, sobrado de ésta de la punta al trapo. Pues ocurría que le ocurre sortear fronteras (de pega, territoriales, productos de la egoista condición humana. Ninguna interior, no se sofoquen) y el alma tolerante, la prestancia por la libertad alimentada con esteroides y la faz (sin tics, desencajada pero con los párpados enhiestos) ínclita, ella misma orbitando en posición de busto romano sin toga, convertían su presencia internacional en un replicante mal armado para las respuestas, pero inmutable en su silencio aventajado para no tropezar, para que los adoquines no se levanten sobre arena de playa.

??????????????????????????????????????Nous sommes tous Charlie y en esas se atribulaba Rajoy, expedito en tareas de evacuación de las intolerancias internas mientras cruzaba brazos con otros tantos de dudoso linaje exentos de rojizo atuendo, tal vez no tanto a través de la piel política. Pero a la vuelta de excursiones como las que posicionan en primera línea la antítesis del fracaso estratégico, el derecho a la ensoñación torna en pesadilla, se disgrega la voluntad del ser frente a la imposición del estar. ¡Libertad de expresión, qué sabia recomendación! Hoy en día se sigue repitiendo como un mantra que protegemos frente al golpeo externo, una especie de mantra que recubre la exégesis necesaria en cuanto algo decimos, pero no queda nada claro si hacemos, si residimos en su esencia.

Ensoñación2Y eso es así porque resulta de incómoda digestión enarbolar a pachas la banderola gigantesca para parapetar el libre acceso a decir y defender aquellas determinaciones humanas que considera un concreto grupo social legítimo en su impulso y, nada más tomar tierra en la patria inconexa que minúsculamente se dirige, reforzar el respeto al silencio debido: Abogados en trena, defendidos en suspenso, terroristas todos. No hay paz para los postcondenados, no hay ligereza en la pantalla inconexa del “si tú me dices ven, te encierro todo”. Es hecho de particular evidencia en el plano jurídico que sin soporte defensivo no hay causa que merezca la consideración democrática de tal ficción humana. Pues hoy, todos a la carcel. Si hay delito desde la raíz letrada, ¿hoy era el día de pronosticar el suspenso del proceso debido? Reza la prensa menos edulcorada que los delitos que se le imputa al cuerpo de abogados del entorno de Sortu vienen con harinas de otro costal pero los perros suelen transitar sin hueso. Cuando el término “terrorismo” hace acto de presencia allende cualquier gota de agua, algunos parecen sentir el abrigo más reconfortante para jugar sin reglas en el tablero que sigue desconchándose. Hablar de paz es oler a derrota, deben pensar; un grillete a tiempo, un tiempo agrietado.

Ensoñación3Debe ser que como queda poco tiempo para emprender más reformas sobre no ya las imperfecciones propiamente hechas, sino tal vez para impedir una aluminosis metastásica, se coge gusto en el desconcierto universal de amenazas generalizadas, con ese enemigo común inconexo pero disfrazado con ropajes de textura simétrica, para poner paños ardiendo frente labios y lenguas y cuerpos y gestos y ánimos. Frente a todo. Frente al país mismo, desgarrado, hecho añicos, jirones, trizas, polvo contaminante que evapora ácaro contra ácaro. Y no es plan. Ley mordaza, ley que sueña con el sueño del silencio. Multas como recetas, que funcionan a modo de trampolín para negar la mayor siempre y cuando el primer paso exista, si hay salvoconducto no hay delito. ¿Qué usted se muere víctima de Hepatitis C? Si hay receta, hay medicamento. ¿Qué le parece que la cultura está hecha unos zorros? Si usted aprovecha mi aumento de subvenciones, yo graciosamente le aplicaré mi porcentaje de IVA correspondiente. Y así, poco ladrillo resta para que el hormigón quede a la vista.