Perdemos

Perdemos1La potencial ilusión que pueda generarse ante el partido electoral de vuelta y vuelta que se avecina en los próximos meses, desde la aparición de Podemos, Ganemos y cuantas propuestas políticas de denominación positiva se formen, se trastabillea ante la realidad de que el panorama-país que continuamos amasando únicamente parece conducirnos, a partir de la imagen en 360 grados que nos empeñamos en tomar, a la conclusión de que la sociedad española se empeña en evacuar una suerte de Perdemos más allá del resultado de los comicios. Elementos más que aparentes nos invitan a carecer de la confianza tuerta de los esperanzados perennes, toda vez que de derecha a izquierda, si alguien se atreve a definirse sin pudor en algún punto iluminado de este mapa político tenue, continúan asomando desde la impúdica reiteración de los malabares electoralistas de turno hasta el deja vu de estrategias ochenteras, en versión beta, para que la batalla siga igual. Con más siglas, pero sobre cemento fresco.

Perdemos2Este Estado castellano-parlante a la orilla derecha del Atlántico no puede tomarse en serio con actuaciones neocolonialistas de corte burricalvo. Si el asomo del ridículo se advertía en el comienzo de la pasada Cumbre de las Américas, con dos de sus ex presidentes firmando un manifiesto favorable a intereses privados para con la República de Venezuela, la votación en similares términos realizado en la Cámara Alta nacional reclamando la liberación de presos en ese país resulta el colmo del descrédito. ¿Se imaginan sufrir similar aberración desde Congresos extranjeros? La soberanía nacional mancillada, poniendo en cuestión la legitimidad de la democracia local, resulta intolerable para cualquier nación digna. Y Venezuela, salvo que las reglas del juego hayan sido modificadas en medio del partido, es un sistema democrático representativo, así validado por todo tipo de organismos internacionales rigurosos. ¿Detención de delincuentes o de opositores? La justicia es quien lo dilucida, en virtud de la separación de poderes. ¿régimen o dictadura? Repetir calificaciones que no se ajustan a la verdad no modifican la misma, pero la distorsionan en el entendimiento común de miles de ciudadanos. ¿Aversión a un país democrático mientras se modifica la normativa penal para evitar la justicia universal a delincuentes extranjeros de potencias a respetar? Mascarada de país de tercera. ¿Negocios y abrazos con sátrapas y sus naciones, líderes en opacidad jurídica, pena de muerte, torturas y tiranía? Reglas del juego a la inversa.

Perdemos3La esperanza por obtener el brote democrático a este juego encasillado que resulta la política-comercial de bajo standing pareció asomar a través de la formación liderada por Pablo Iglesias y su eclosión en los pasados comicios europeos. Pero, de la misma manera que su ideología o principios se han ido ensombreciendo al ritmo que aumentaba la expectativa electoral vía encuestas, el rigor ha dejado paso a esa manera tradicional de hacer política a ritmo de hitos con flash a la vista. Ayer tocó regalar un pack de Juego de Tronos al monarca de turno, como una graceja que viste al líder pero no aporta ni una clave de gobernabilidad. Ah, y de concreción en materias ejecutivas, desde la políticas más generales hasta aquellas cuestiones tan peregrinas como si por monarquía o república debemos comenzar a poner las tejas, no esperen novedades hasta que las butacas se ocupen y la iluminación baje unos grados.

Perdemos4Y es que en España no queremos saber la verdad porque no estamos preparados para conocerla. Cristóbal Montoro bien lo detecta, ya que cuando se es capaz de empujar por el acantilado de la inseguridad jurídica y tributaria a un país que se dice serio aprobando amnistías fiscales opacas, lo de proteger a amigos y dejar al descubierto a oponentes supone un mínimo regate a tres cuartos de campo de la portería. El gobierno del PP se permite hechuras de juez trasatlántico cuando de poner en barbecho las garantías procesales extranejeras se trata, mientras su ministerio de la verdad se apresta a eliminar todo rastro del hijo pródigo, milagro y resurrección de aquello que califica al propio partido como un circo de ratones. Con las paletas en solfa. Con la naricilla olisqueando la próxima trampa sin queso.

Perdemos5Pero no se preocupen, eviten venirse abajo. Recuerden que la hermosura se viste de candidato todavía tanto a derecha como a izquierda, aunque aún no se entiende demasiado bien por qué lo llaman así cuando quieren decir centro. Si todo falla, si la ciudadanía se aburre de promesas o, sencillamente, no tiene a mano algo de agua para tragárselas, ponga usted un líder joven y de buen ver que no diga nada y le preparen todo. Es de una exportación que abruma, el último grito made in usa en mercadotecnia política. Para economía y esas zarandajas, ya contratan a lubricados despachos de asesoramiento transversal (ese hito en léxico electoral de nuevo cuño), que igual les preparan la declaración de la renta que les formulan un programa y sus fechas de anunciación. Ya sabe, si no vota es porque no quiere, bolivariano desalmado.

 

Huelgas silenciadas

Movistar1Hubo un tiempo en el que la iluminación del capital alumbró una nueva veta de beneficios incalculables con sólo hacer un click en la organización del trabajo. De la noche a la mañana, miles de trabajadores directos, que organizaban sus reclamaciones laborales de manera eficaz a través de sus plataformas sindicales y el control que disponían de las relaciones de trabajo a través de sus respectivos convenios colectivos se fue al garete con el invento de la subcontrata. Unos lustros después, nos hartamos sin saberlo de ver a tantos y tantos congéneres con uniformes y logotipos serigrafiados a la ropa de trabajo de corporaciones. que pagan su exiguo salario de manera indirecta: bienvenido a la irresponsabilidad empresarial.

A través de esta vía no sólo se consigue, efectivamente, intentar eludir la confrontación empresa-trabajadores en la ordenación de las condiciones de trabajo, al abonarle la factura a contratas que se comen el marrón y evitan manchar la imagen original si ésta fuera la encargada de establecer horarios leoninos y sueldos de miseria; además, se persigue la disgregación del colectivismo, casi como si se organizara una pelea de fieras, con todas esas microempresas y autónomos estrechando costes para obtener la porción que sea posible de la tarta. No obstante, el error siempre se termina cometiendo, ya que la avaricia es extremadamente golosa y, de este modo, resulta complicado saber detener la tuerca antes que ésta ceda en su aleación.

Los técnicos encargados de reparar las averías de los usuarios de Movistar y de instalar los servicios de fibra óptica y demás productos de la multinacional de las telecomunicaciones nacional, privatizada al gusto del capital a finales de los noventa en esa “era milagrosa” del ministerio económico de Rodrigo Rato, han dicho “basta ya” a las condiciones que pretende, una vez más, imponerles el operador y que, de media, suponen salarios que oscilan entre los 600 y los 800 euros por jornadas de trabajo maratonianas. Afirman, a su vez, que los costes de desplazamiento a los hogares de los clientes, por ejemplo, son abonados por su propio pecunio, como ejemplo paradigmático de hasta donde puede ir retornando la ambición empresarial cuando la normativa laboral se despista a su favor.

Huelga de Hambre telefónicaMiles de incidencias se reparten por todo el Estado, ya que lo que comenzó en las grandes urbes en semana santa se ha extendido al conjunto del Estado, con enorme seguimiento en una huelga esperanzadora, toda vez que, precisamente, ha conseguido eliminar esa apuesta por el individualismo feroz a través de la subcontratación, unificando las demandas de mejoras en las condiciones de trabajo a pesar de no trabajar “en” la misma empresa, pero sí “para” la misma empresa. La presión que se viene obteniendo a través de esas múltiples reclamaciones de los usuarios, que no obtienen respuesta hasta pasado, de media, una semana desde la aparición de sus correspondientes averías, así como las reclamaciones de corrección en las facturas por no disponer del servicio contratado, parece no hacer mella aún a Movistar, que resiste la embestida con personal propio y priorizando, como no, a los grandes clientes.

Pero, sobre todo, esta resistencia responde a dos factores que pueden centrarlizarse en uno sólo: la estabilidad empresarial. Las grandes corporaciones no entienden que se puede ser líder de un determinado sector ofreciendo mejor producto y mejor servicio y que, para ello, repartir el beneficio que genera entre sus empleados revierte en una plantilla satisfecha, que traslada su buen hacer y mejor trato al cliente y éste, nuevamente, continúa confiando en la empresa. Que va. La gran corporación sólo reparte entre su consejo directivo y accionistas de todo el orbe, que ganan con el esfuerzo ajeno únicamente con el sudor de su pulgar, al apretar la tecla de “compro” y “vendo” desde Albacete o desde Kuala Lumpur. Y Movistar, al cierre de ayer, no sólo no padece ganchos en el parqué sino que, muy al contrario, lidera las subidas del grupo del Ibex 35.

Porque ese es el titular que hoy refieren las grandes cabeceras informativas del gigante Movistar. Y ayer. y los días anteriores. De la huelga, ni mu. Bueno, sí, cuestiones como ésta, a modo de resumen. Y de lo que no se habla, no existe. Ningún informativo de las cadenas televisivas nacionales, mucho menos los periódicos de gran tirada, han tenido espacio para tratar una huelga masiva que se prolonga ya por espacio de dos semanas en una de las principales empresas societarias de este país. Falso. Espacio sí le dedican, pero en sus espacios publicitarios prime time o en página impar, a todo color.

Los a la derecha firmantes

AznarGonzalezCuando se habla de “bipartidismo”, imposible no pensar en esta idílica pareja. Entre ellos se fraguó, durante la última década del siglo pasado, un deja vu histórico de alto voltaje, actualizando el pucherazo de Cánovas y Sagasta a un centenario vista. Todo atado y bien atado. En las afinidades, en los intereses, se acaban encontrando los más irredentos antagonistas, si bien en el caso del binomio PSOE-PP cada vez resulta más complicado recordar si, en efecto, alguna vez desde 1978 y el primer gran acuerdo de las fuerzas ordenadas, que no de orden, en realidad fueron líquidos políticos divergentes. En el sumidero electoral en el que andan ambas formaciones metidas parece claro que los millones de votos que van a ir perdiendo serán succionados en la misma dirección de las agujas del reloj, esto es, a la derecha y a toda pastilla.

Felipe González y José María Aznar comparten más de lo que desechan en sus bifurcados senderos hacia el poder y el dinero. Han utilizado ambos como nadie, si no instaurado en versión alto copete, las puertas giratorias, desde Gas Natural hasta Endesa, pasando por asesoramientos de dudosa compatibilidad moral para con eso que ya no parece valer, como es el prestigioso cargo (o así debería serlo) de ex Presidente del Gobierno. Se alinearon y se dejaron de alinear con unos y otros dirigentes, pero ambos les rieron las gracias a Alemania, se confrontaron de pega y se amaron con Francia, y se postraron ante los Estados Unidos como jefes de todo esto, desde la OTAN que sí, que no, que nunca te decides, hasta postrar a España bélicamente en montañas lejanas plagadas de cadáveres inocentes.

AznarGonzalez2Pero como su reino no es de esta Iberia en busca de nuevos acomodos en las instituciones, ambos han tenido unos buenos años para granjear sus correspondientes simpatías en tierras allende los mares y en conquistas pudientes. Esa visión, tan extensa como la codicia les permita, ha conformado que se alcen como discretos estrategas comerciales al mismo ritmo que se erigen, de cuando en cuando y tal y como se les exija, de faros de cartón piedra en la defensa del término más embarrado que puede leerse en titulares a cinco columnas: “Libertad”. Coincidiendo con la próxima Cumbre de Las Américas, Felipe González y José María Aznar han reaparecido juntos y bien revueltos, junto a otros veintitres ex presidentes latinoamericanos, suscribiendo un manifiesto en defensa de ese supuesto valor supremo en Venezuela. Les acompañan en la cruzada caribeña dirigentes tan adorados en sus países de origen como puede ser el caso del argentino Jorge Duhalde, el colombiano Álvaro Uribe, el magnate mexicano Vicente Fox, el boliviano Jorge Quiroga o el uruguayo Luis Alberto Lacalle. Todos ellos comparten similar espacio en el curso de la historia, esto es, el abandono de las conductas que representan por parte de sus respectivas ciudadanías, si no, en algunos casos, hasta el intento de persecución judicial por acciones nada instructivas.

AznarGonzalez3El grupo de los 25 se muestra tremendamente preocupado por lo que ocurre en un Estado que ha visto como el grupo político que ostenta la responsabilidad de gobernar ha vencido en 16 de los 17 comicios realizados desde la llegada al poder de Hugo Chávez, con ratificación de las principales instituciones observadores en cada uno de los procesos electorales; que ha conseguido disminuir radicalmente los índices de pobreza alimentaria y educativa del conjunto de la nación; o con avances de trazo grueso en materia de lucha contra la desigualdad. Esos mismos ex dirigentes, que retornan del pasado para imponer la visión del presente con la connivencia de las grandes plataformas de comunicación a uno y otro lado del océano, ¿Se preocuparon de levantar una mínima crítica a Pinochet en vida? Más bien lo dejaron retornar plácidamente de Londres a su cueva, en primera clase. ¿No tiene ninguno nada que suscribir ante la violencia estructural de México y sus países limítrofes? Calla, que son de los nuestros. ¿En qué medida les quitó el sueño las atrocidades de las monarquías árabes para con sus ciudadanos? Lo inversamente proporcional a los jugosos contratos firmados con las potencias saudies.

AznarGonzalez4En Venezuela se libra una de tantas batallas del capital tras la desaparición de Hugo Chávez, con las mismas espadas en alto que aguardaban su momento desde la atalaya de Miami, el mismo faro que vigila Quito, La Paz o La Habana. En el caso del país caribeño, sus recursos energéticos lo convierten en pieza codiciosa que no puede dejarse escapar por más tiempo. ¿Alguien recuerda lo que sucedió en Paraguay tras el arrinconamiento de Lugo? ¿Preocupa la corrupción generalizada de El Salvador, Honduras o Guatemala? En el caso de nuestra ramplante pareja de ex gobernantes, ¿Ha osado suscribir acaso un párrafo solicitando la libertad del pueblo saharaui frente al expolio y destierro del ogro marroquí? Cuidado, que la libertad se escribe con Mont Blanc. Para la sangre, ya está la de los desaparecidos en el combate de la avaricia.

AznarGonzalez5De tanto repetirse en según qué medios de según qué capitales, se empeñan en consolidar un Ministerio de la Verdad virtual que nos injerte la premisa de que Venezuela no es una democracia, que sus problemas de inseguridad son sinónimo de guerracivilismo, y que el desabastecimiento de sus mercados internos no supone un embargo multinacional encubierto, sino torpeza y crueldad de sus mandatorios, que se las ha olvidado comprar el pan y la leche al salir a tirar la basura. En ésas se encuentra el capital, y para él aportan su fidelidad nuestros pizpiretos ex jefes del ejecutivo. Mientras, en España, sus antiguas formaciones continúan idolatrando ambas figuras, a las que llevarán en procesión en los próximos comicios. Después se sorprenderán al verse en la obligación del fustigamiento, con borbotones de votos huyendo de esas heridas que la ideología, la honradez política y la auténtica libertad no son capaces de cicatrizar.

Pater publiequitas

MaltratoEl género es cosa peliaguda cuando se trata de equiparar lo malo con lo peor. Bien debe ya saberlo el community manager de la Guardia Civil que se arredró la competencia de empalagar de supuesta igualdad un tuit funesto, tanto por su torpeza como por un claro desconocimiento de la etimología legal que acompaña a la condición en cuanto víctima y verdugo de la violencia de género. No hay mal que por bien no venga, ya que además de haber tenido que poner en práctica sus conocimientos de gestión de crisis en entorno social media, suponiendo que el interfecto haya adquirido los conocimientos académicos al efecto, miles de ciudadanos han vuelto a refrescar las diferencias en aquello que no se separa para beneficiar, sino para igualar en la madurez y erradicar en el canibalismo entre iguales.

Viene a cuento esta introducción a raíz de cómo se continúa extirpando el gen de la equiparación en la vertiente sana del tallo social a partir del reflorecimiento de una nueva hornada de publicidad televisiva de machismo indisimulado, imposible de cauterizar a simple vista y que, de este modo, acaba desangrando cualquier campaña de sensibilización ciudadana (no ya decir a partir del papel mojado de la normativa al efecto, tan caduca desde que se asoma a aspectos tales como la equiparación salarial, la inserción de la mujer plenamente en el mercado laboral, derechos y libertades en el plano práctico, etc.) para que nuestros infantes dejen de lado sus diferencias más allá de aquellas que son propias como formación de la personalidad en razón del sexo y la orientación humana que cada uno establezca de manera singular. Pongamos como primer ejemplo este muy “familiar” spot de Gas Natural, contando nada menos que con el televisivo chef Jordi Cruz, que igual te canea por no saber quitar la piel a un rape que, sobre la marcha, se convierte en especialista energético. Para eso, ya se sabe, hay que hablar con el macho del hogar, que la señora, a lo sumo, está para abrigar a la prole ante las racanas decisiones del progenitor y, una vez convencida la autoridad familiar, acercarle mansamente el teléfono, permitiéndose para equilibrar, a ojos de la compañía, una miradita reprobatoria sin más atrevimiento.

A la compañia enérgetica este modelo tradicionalista de grupo familiar le pone. Una vez convencidos, se marcha la tez huraña del pater familia y aparece la alegría y el desenfreno. Por supuesto, esposa y retoños no son más que simple acompañamiento, decorado de quien toma las decisiones, el que manda. Moderneces de igualdad, las justas.

Claro que hay otras compañías que por exceso, se empanan en toneladas de defecto. Imaginemos la secuencia a la inversa: nuestro radar antimachismo saltará por los aires, la campaña sería retirada de inmediato y el snack promocionado se acabaría atragantando entre los dirigentes de la compañía. Pero como desde algunas cúspides ven que en la cara oculta de la igualdad todavía se despiertan unas sonrisas, aquí no ha pasado nada. Nuestro filtro permite escapar demasiadas virutas de polución machista, pero seguimos aspirando. Qué se le va a hacer.

¿Excepciones? Está claro, a la vista de este último corte, que nada más ajeno a la realidad. Si de la pantalla más consumida por el común de los hogares nacionales emanan regularmente secuencias de esta guisa, ¿qué podemos esperar resolver con campañas informativas, planes educativos, y otras zarandajas que no cotizan en prime time? Pues, a lo sumo, un desorientado tuit de nuestras fuerzas del orden diciendo que es igual lo que no es lo mismo. Y eso, por desgracia, empezando la casa por el tejado para no tener que ver los destartalados cimientos en que se asienta el manido principio de igualdad insatisfecho. A otra sociedad con ese cuento.