El Eibar de la política

Ésta es la celebración que ayer se produjo en la localidad guipuzcoana de Eibar, tras certificar, por primera vez en su historia, el ascenso a Primera División. Tras 75 años de existencia, el conjunto armero se convertía oficialmente en el club número 60 en engrosar la lista histórica de participantes en la máxima categoría del balompié nacional. Desde luego es de lo más destacable, toda vez que estamos hablando del club con el presupuesto más modesto de la división de plata, así como de ser un conjunto recién ascendido, tras un periplo de tres ejercicios en Segunda B. Pero lo más destacable es que el club presidido por Álex Aranzabal sostiene un balance contable que es puesto como ejemplo en la Liga Profesional nacional, sosteniendo un equilibrio financiero impecable en base a una política que prima la estabilidad económica sobre las pretensiones deportivas. Pero eso no basta. Así lo establece el Real Decreto 1251/1999, de Sociedades Anónimas Deportivas, que en base al cálculo regulado en función de diversos factores, obliga a la Sociedad Deportiva Eibar a una ampliación de capital desde los 400.000 euros actuales hasta algo más de dos millones. De lo contrario, el próximo mes de agosto el conjunto eibartarra cambiará de categoría, en efecto, pero descendiendo un peldaño.

EibarCuriosa manera de legislar en busca de la regulación correcta de las sociedades deportivas. Mientras durante años se ha permitido a clubes sortear descensos y desapariciones realizando maquillajes rastreros, desde ampliaciones anuales de capital imposibles de completar hasta empréstitos inasumibles a medio plazo por los clubes en favor de financieras y sociedades de intermediación deportiva, lo que ha llevado a la ruina técnica (dejando de lado corruptelas directas, sobornos, chanchullos, etc., impunes de toda impunidad) a clubes con tanto arraigo social como el Zaragoza o Racing de Santander, entre muchos otros. El conjunto armero, además, intentará el más difícil todavía: alcanzar esa ampliación de capital con una limitación por adquisición de paquetes accionariales, dando por sentado que resulta más importante el mantenimiento del espíritu familiar, colectivo, del proyecto, que el ascenso a costa de la irrupción de fondos externos que arranquen de cuajo el alma deportiva del Eibar.

Y del fútbol a la política, un camino relativamente corto en terreno nacional. Más aún al comparar las coincidencias de las dos mayores alegrías colectivas que protagonizaron la jornada dominical, los ascensos que generaron esperanza, regocijo, confianza en que se pueden lograr los objetivos a base de trabajo, honestidad y coherencia. Como ya hemos analizado con detenimiento, la formación PODEMOS se alzó como el triunfador sin paliativos de la jornada electoral para elegir la composición del Parlamento Europeo, al dinamitar las encuestas y lograr cinco escaños con más de un millón doscientos mil votos. Y esto en sólo cuatro meses, utilizando herramientas de comunicación interciudadana, fomento de las redes sociales, potenciación de las asambleas y movimientos locales, y sobre todo a través de una estrategia de financiación electoral impulsada desde el crowdfunding transparente, el rechazo a su financión vía compromisos crediticios con las entidades bancarias y, en definitiva, gastando aquello que sus propios simpatizantes fueron capaces de recaudar a lo largo de la campaña.

PodemosPues bien, en base a sus resultados y a la estructura de subvención a formaciones políticas para estos comicios europeistas, Podemos optaría a recibir algo más de treinta mil euros por cada eurodiputado obtenido, así como 1,08 euros por voto logrado. En total, la formación liderada por el politólogo Pablo Iglesias debería recibir algo más de un millón y medio de euros pero hecha la ley, hecha la mordaza económica. Al haber declarado poco más de cien mil euros como gastos de campaña, y considerarse como subvención el reparto de las cantidades a presupuestar, ese es el tope que puede percibir la formación progresista. ¿Subvención o financiación? He ahí el quid de la cuestión, al tratarse de unas cantidades a percibir con posterioridad, lo que impide conocer la necesidad de inversión en campaña, y que castiga el rigor a la hora de no gastar aquello de lo que no se dispone. Como quiera que los partidos tradicionales mantienen un flujo monetario siempre deficitario, atrapados en su mayoría por empréstitos frente a las grandes corporaciones financieras, ante aquellas a las que reclaman con mimo y caricias que aflojen el yugo de los desahucios y las ejecuciones hipotecarias, sus gastos siempre serán superiores a lo amortizado con estas compensaciones monetarias pagadas por todos. En cambio, lo ganado en las urnas, en buena lid, por Podemos no le permitirá continuar creciendo estructuralmente, sino que se repartirá equitativamente entre los morosos, premiando el derroche frente a esa austeridad real que no casa con la que nos incitan a llevar a término aquellos que han sido vapuleados electoralmente, claro está, por vivir en una repugnante contradicción. Por poner un ejemplo, VOX, que no ha alcanzado representación en la eurocámara a pesar de invertir una cantidad muy superior a lo largo de la campaña, recibirá una compensación mayor que Podemos. Dos ejemplos de como el sistema proclama y reclama unos principios mientras los apalea cuando éstos toman forma lejos de su control.

 

Dicen que aquí sí PODEMOS hacerlo

A pocas horas de haberse finalizado el recuento electoral de los correspondientes sufragios para conformar el Parlamento Europeo, los macro análisis ya se han desgranado en forma, como de costumbre, bien de grandes titulares (no hay más que comprobar la caída de un 77% al 49% de porcentaje de votos de los dos grandes partidos desde las generales de 2011 a hoy) o de excusas redactadas a toda prisa por las maquinarias de comunicación de unos mastodontes que se saben artríticos pero posponen su ineludible cita con la rehabilitación interna (Cospedal destacando que España es, junto a Alemania, el único Estado de la UE donde gana el partido que gobierna es de mercadotecnia de grasas trans). Como consecuencia destacadísima no admite discusión que la irrupción de Podemos en estos comicios comprende el gran titular, tanto por haber alcanzado de la nada cinco eurodiputados como por su manera de enfocar, en poco más de tres meses, una campaña electoral ahondando en estrategias realmente transparentes y sobrias de financiación (crowdfunding parciales) y de comunicación (utilización real de los canales de social media, bidireccionalidad permanente, asambleas participativas, ausencias de liderazgo, etc.). A partir de ahí, y con los resultados más que a la vista, ponemos la lupa en batallas parciales que pueden haber arrojado las primeras balas este domingo europeista que, a pesar del interés de Partido Popular y Partido Socialista, no vio la desactivación de la maquinaria ciudadana con su arma más eficaz: la opinión democrática.

PabloIglesiasPodemos Madrid: Si tras el fracaso en las posibilidades de converger a estos comicios con IU hacía presagiar una débil capacidad de esta joven formación para alcanzar, a lo sumo, un escaño, los resultados finales han hecho sonrojar a cualquiera que en este país se dedique al negocio de las encuestas y las predicciones políticas. En ningún rincón del Estado han pasado desapercibidos, pero ha sido en Madrid donde su irrupción ha resultado demoledora. En el conjunto de la Comunidad han resultado la tercera fuerza política, superando en más de quince mil votos a Izquierda Unida y manteniendo esa posición en la mayoría de los municipios más poblados, incluyendo la propia capital, donde UPyD también ha hincado la rodilla. Pero no sólo en el centro peninsular se han erigido como principal fuerza hostigadora de “la casta”: Aragón, Asturias, Baleares y Cantabria también han apostado fuerte por esta renovadora opción. Queda por ver su capacidad para alcanzar estrategias conjuntas con otras fuerzas progresistas de cara a una hipotética participación en las elecciones municipales del próximo año, a donde se verán abocados a participar tras esta expectativa hecha carne politica, y si Pablo Iglesias no se verá superado por ese liderazgo que ha generado su propia imagen. Una cuestión es el deseo de participación colectiva y otra el insuperable torrente de vanidad política que provoca este torbellino. Su eficaz tandem con Juan Carlos Monedero, la otra cara de este intelectualismo académico, debe servir a Podemos de equilibrio para alcanzar la madurez como organización sin demasiados tropiezos a lo largo de esta ilusionante adolescencia.

WillyMeyerOtra oportunidad perdida: IU triplica presencia en la Eurocámara, cierto. Y roza el 10% de los sufragios, no hay duda. Pero da la sensación que su expectativa siempre choca con errores que, por su propia configuración analítica, por su materialismo histórico en vena, no debería cometer. En Asturias, por ejemplo, sus votos unidos a los de Podemos hubiera permitido a la izquierda real superar al PSOE, de igual manera que en, por ejemplo Canarias, territorios donde la formación socialdemócrata mantiene un respaldo histórico y ejerce actualmente tareas ejecutivas. En Andalucía, donde gobierna en coalición, se estanca por no decir que se deja avasallar electoralmente (duplicar sus sufragios en el actual contexto no puede significarse como heróico) por el efecto “Susana Díaz”, así como en Extremadura no han sido capaces de explicar al electorado su posición neutral frente al bipartidismo y sus menesteres. Una conclusión a primera vista puede encontrarse en un cierto rechazo de ciertas capas de potenciales electores en cuanto a sus formas, su aparato, su discurso: no dicen lo mismo que las dos grandes formaciones en decadencia, pero lo hacen desde los mismos púlpitos, utilizando similares estrategias de mercadotecnia, de publicidad de producto embotellado, y eso les entierra para muchos en el mismo pozo de desconfianza manifiesta.

BilduEuropaBildu viaja a Bruselas: En los mentideros de Euskadi se ha venido afirmando que, a pesar de encontrarse en frágil minoria, el PNV y el PSE estaban encantados dejando gobernar a Bildu tanto en la alcaldía de Donostia como en la Diputación Foral de Gipuzkoa, afirmando que su incapacidad para hacer política desde las instituciones acabaría destrozándolos solos. Pues parece que las predicciones han errado de manera atronadora: Bildu no sólo obtiene un eurodiputado, sino que en Gipuzkoa se ha alzado como primera fuerza política, además de mantener su preponderancia en todos aquellos municipios de las tres provincias vascas donde la izquierda abertzale ha destacado, antes y después de la desaparición de ETA, con o sin ilegalización de partidos.

CoalicionCanariaLas coaliciones cómodas se desmoronan: Mientras diferentes fuerzas progresistas no sólo han encontrado eficaces vías de entendimiento, así como mensajes unitarios para explicar a la ciudadanía sus planes reales de cara a Europa, uniones temporales de partidos clásicas, como la que han mantenido CiU, PNV y CC se han visto detenidas ante cualquier expectativa de aprovechamiento del suelo bipartidista. Resulta complicado, por ejemplo, que tres fuerzas enfrascadas en realidades antagónicas en sus respectivas Comunidades Autonómas sean capaces de movilizar más allá de sus afiliados. De este modo, ERC ha impuesto su carga de pureza en el mensaje en cuanto al proyecto secesionista en Catalunya; en Euskadi ya hemos visto como Bildu ha ensombrecido cualquier confianza de los peneuvistas; y, finalmente, Coalición Canaria, se ha derrumbado notablemente, a pesar de mantener una vía de confrontación muy fructífera electoralmente con el Gobierno Central a cuenta de las posibles prospecciones petrolíferas frente a las costas de Lanzarote y Fuerteventura. Pues a pesar de solicitar voz para detener los planes del ministro, precisamente canario, José Manuel Soria, el PP ha triunfado en el archipiélago, dándose datos tan desoladores para el partido nacionalista como el cosechado en la capital, Santa Cruz de Tenerife, donde actualmente ostenta la alcaldía: quinta fuerza política, duplicando sus papeletas tanto PP como PSOE, y siendo superado por IU y Podemos.

VidalQuadrasSi la derecha se divide… se queda igual: A diferencia de la movilización que se ha registrado en la zona izquierda del arco parlamentario, la irrupción de Vox para esta campaña electoral puede significar su primer y último impacto como marca electoral. El veterano político conservador Alejo Vidal-Quadras no ha podido revalidar el acta de eurodiputado que ostentaba tras su larga trayectoria en el Partido Popular, y el pírrico 1,5% de votos no parece buen punto de partida ni para atraer a nuevos votantes, ni mucho menos, para arrebatar protagonismo institucional al PP. Más allá de las encuestas, la campaña de crowdfunding donde solicitaban 250.000 euros para sufragar los gastos electorales y que recaudó 6 miseros euros le debían haber servido como la mejor encuesta para detener máquinas antes de chocar de frente con la realidad. Un discurso idéntico, cambiando el verde por el azul, no parece la mejor herramienta en estos tiempos.

marine-le-pen¿Quo Vadis, Europa?: La extrema derecha se impone en Francia, los euroescépticos hacen lo propio en Inglaterra, mientras en Dinamarca tanto de lo mismo, es decir, de espaldas a Europa. Por su parte, Estados como la República Checa o Polonia expresan más por lo que callan que por lo que dicen: la participación ciudadana en ambos países, por debajo del 20%. Hungria y Grecia siguen sonriendo ampliamente la intolerancia racista, pero en el segundo también es cierto que la izquierda real encuentra una victoria de mérito. Ya se solicitan elecciones anticipadas en varios países a tenor de los resultados hoy conocidos. Quo Vadis, Europa? En ocasiones, si bien el horror a la frivolidad historiográfica impulsa a no hacerlo, da la sensación que nos empeñamos en repetir la peor de las realidades. El comienzo de este siglo, sin ir más lejos, parece querer calcar algunos ingredientes del anterior al mismo ritmo anual. Confiemos que las próximas dos décadas nos lleven la contraria.

Candidatos encapotados

A lo largo de esta silenciosa campaña diseñada por el Partido Popular y el Partido Socialista únicamente hemos podido extraer de manera cristalina un par de cuestiones, a cada cual más desalentadora. En primer lugar, que los candidatos en primera línea de salida, Miguel Árias Cañete y Elena Valenciano, lideran sus respectivas listas electorales movidos por intereses poco alineados con el compromiso que se espera en cuanto a su vocación europeista y cosas de buen gobernar; el primero está ávido de una comisaría que le cobije al albur poco azaroso de los lobbys que más le ponen, y la candidata socialdemócrata necesita asegurarse un remanso de supervivencia quinquenal frente al batallón que se avecina entre sus filas en busca de posiciones de salida autonómicas y nacionales, en donde probablemente cuente con muy pocas simpatías sin la gabardina de Rubalcaba. La segunda realidad que ambas formaciones nos han dejado bien clara es que su silencio, las puntillas que han forzado en estas dos últimas semanas, bien aderezadas por polémicas que han agotado tiempo y paciencia ciudadana, ha conseguido la desmovilización exponencial de la ciudadanía para con las urnas; con unas elecciones sin ley D´Hont a la vista, sin mínimos electorales y con circunscripción única, el llamamiento a sus fans incondicionales les basta y les sobra para mantener un nivel aceptable de eurodiputados a pesar del batacazo que sufriran a ambos lados de esa misma barrera de cortante coral político que forman. Mañana, dicen los institucionalizados más optimistas, se puede ganar por primera vez obteniendo un pírrico 13% de sufragios. Y el bipartidismo, en lugar de preocuparse por esa evidente deslegitimación global de la principal herramienta de un Estado Social y Democrático de Derecho, ya se encuentra preparando los globos y los confettis para celebrar la epidemia de desconfianza con eslóganes intrauterinos: unos dirán que refuerza sus políticas de esfuerzos no compartidos; otros remarcaran que están dando los pasos correctos de cara a próximas citas electorales. De Europa ni hablamos, claro.

JoseBlanco1Pero tras esas dos fachadas se alzan candidaturas encapotadas, entendiendo esta definición desde su doble acepción castellanoparlante: en los puestos de salida hacia un sillón europarlamentario se encuentran nombres y rostros a los que el futuro próximo amenazaba tormenta en caso de quedar fuera de una bancada con derecho a vivir sin dar palo, así como, precisamente, esas mismas posiciones obtenidas a través de su única virtud conocida (esto es, la negociación de pasillos, el intercambio de favores y súplicas. La supervivencia del mínimo esfuerzo, vaya) les permite cubrir su ominosa presencia casi asegurada en Bruselas y Estrasburgo con el capote del anonimato de la cartelería, con el conocimiento de esos pocos que mañana se activarán frente a sus siglas sin tener el carnet ni la necesidad de fichar electoralmente para continuar en las naves llenas de agua.

El PSOE, no obstante, tiene la mínima decencia de colgar en su web el curriculum de sus alistados, lo que no resulta necesario para escudriñar el recorrido vital y político de su número diez a las elecciones europeas. José Blanco, bien agazapado en el ecuador de las previsiones socialdemócratas, obtendrá su billete con el mismo silencio con el que aprovechaba las sesiones del Congreso de los Diputados para cabezadas varias. Su fidelidad como afiliado desde 1978, único logro que se le conoce, culminada con la batalla cruenta frente a los controladores de vuelo como ministro de Fomento, bien vale una siesta larga y bien mullida. Unos puestos más abajo, pero con certificación de seguridad parlamentaria, se encuentra el joven Sergio Gutiérrez, que ya conoce la comodidad del euroescaño al heredar el de Magdalena Álvarez cuando ésta pasó a ocupar la Vicepresidencia del Banco Europeo de Inversiones que tanto le cuesta abandonar desde su nueva realidad de imputada mayúscula; o Jonás Fernández, que cuenta con el enorme mérito de destacar su cargo de consultor en el bufete de los recordados Carlos Solchaga (inspirador de esa filosofía tan de izquierdas acerca de que la mejor política industrial es la que no existe, y otras modernidades ochenteras del progresismo que nunca fuera) y José Recio. En los últimos puestos con cinturon de seguridad incorporado podemos hallar ejemplos tan edificantes para la progresía como el del madrileño Borja Cabezón, que en su CV destaca ser Director Técnico del programa Jovenes Líderes Hispanoamericanos, promovido por la Fundación Carolina y el…. “Banco Santander”. Eso es independencia de izquierdas, y los demás andamos tuertos y mal equilibrados.

CarlosIturgaizEl Partido Popular, por su parte, amplifica su demostrada transparencia ahorrándonos en su web el perfil profesional y académico de sus candidatos. ¿Para qué tanta semblanza si es difícil no conocer los hechos más destacados de prácticamente todos los elegibles situados en las primeras veinte posiciones? Como destacar tantas trayectorias con una brillantez que no se explica desde la sobriedad de sus puestos de partida resulta agotador, baste aplaudir el sacrificio de Carlos Iturgaiz, cediendo dieciseis puestos por delante a compañeros de amor liberal, siempre tan proclive al entendimiento, la conciliación y la solidaridad desde sus tiempos de lider en Euskadi (baste recordar con que tono de afabilidad objetó el reconocimiento comunitario a la PAH por ver violencia y complicidad proetarra en todo lo que se mueve lejos de su órbita craneal subarrendada). Gracias a esa generosidad, “jóvenes valores” como Pilar Ayuso, que en estos días nos ha recordado que hay que votar a partidos “serios” y que España es la admiración en toda Europa, o Luis de Grandes, el González Pons del aznarismo, tan sonriente como incisivo en la intolerancia, podrán seguir cultivando su particular Imserso en business class. Tenemos más capotas repartidas en baluartes del centro-inmovilismo, tímidos por ocupar los primeros planos, como la ex ministra “hoy soy marxista pero hago chas y aparezco derechizada” Pilar del Castillo, o el premier Polaris hortofrutícola World, Ramón Luis Valcárcel. Así que ya saben, todos a votar, que hay demasiados hombres y mujeres comprometidos bajo la nube negra deseosos de hacer turismo gracias a su silencio, a su inacción.

 

Una pista de hielo armado

PatinazoPolitico3Se dedican profesionalmente a aquello diseñado para ser cubierto de manera circunstancial, ocupando sus butacas unos y otros, en cierto modo un poco todos; o, al menos, una parte proporcional de cada tendencia, por muy genéricas que éstas deban ser. Todo ello, claro, siempre y cuando supongamos que el común de los ciudadanos tienen un interés tan real como bien nutrido en cuanto a ver la política, a saborearla, con la certeza de que resulta importante para sus respectivas existencias.

Éstos a los que nos referimos, tan repetidos como aquellos cromos sin valor a la hora de cambiar en busca del ausente, del último, del único, han conseguido rellenar esos asientos ad eternum. Se presentan a los comicios con la certeza de estar únicamente revalidando de una manera medianamente incómoda casi un derecho transmisivo, una especie de renovación documentada; un par de fotos, unas firmas, alguna sonrisa, y vuelta a la realidad. Debe ser por eso, como primer argumento a valorar, por lo que el nivel de traspiés viene aumentando en cantidad y baja calidad durante las respectivas campañas electorales. Y, probablemente, la necesidad imperiosa tanto del PP como del PSOE por mantener los niveles de participación a dieta estricta ayudan a destensar los discursos y participaciones de sus candidatos, empeñados como parecen en calzarse unos patines bien afilados y lanzarse a trompicones sobre pistas de hielo armado. ¿Todas las caidas son fortuitas, o el sombrio ridículo de patujadas propias de no iniciados políticos son el eslogan de baja intensidad, unos desacordes que no arañan el disco y nos hacen saltar de canción en canción, imposible descubrir la melodia?

PatinazoPolitico2En el plenilunio de las campañas, las grandes formaciones, ahora en probable decadencia, allanan el camino de sus rostros mismos, con torpezas quien sabe si calculadas a partir del error permanente, de la confianza generada por ese salvoconducto electoral que les hace entender que no hay mal mayor que el canovismo de nueva esfera. ¿De qué manera si no se puede llegar a explicar que un candidato a obtener la mayoría minoritaria, ataviado con asesores de toda tendencia y colorido, enrede en prime time sus calculados mensajes con machismo de alto voltaje, aderezado con alta graduación, no apta para ciudadanos de política hepática, de soberbia intelectual indemostrable? Cuando estas situaciones se producen, lo último que se espera es que sus ejércitos acudan al rescate con armas silenciosas, provistos de capa sin espada, dejando el campo de campaña hecho unos zorros, sin vivos ni muertos. Sin discurso. Premeditación y alevosía; a falta de argumentos, buenos son los espectáculos de pirotecnia sin pólvora.

PatinazoPolitico1Todo este recorrido parece surgir como, por tanto, nueva estrategia de esos grandes diseños del marketing político, tan carentes primero de ideología y discurso, y que ahora parecen evolucionar hacia la supervivencia de sus clientes eliminando también hasta a los candidatos y sus eslóganes. Siguiendo este hilo conductor, y con el control de los medios de desinformación, el público cautivo, con las siglas y el mamporrerismo de su lado ya bien insertado en el ADN cuatrienal hasta el punto de repetir, como un roedor de laboratorio, el conductismo causa-efecto designado, se encargará de mantener los niveles de representación de sus huestes.

Esos patinazos cada día más habituales obtienen, además, un relleno superior en los espacios informativos destinados al análisis y el discurso político. Y qué decir de las boyantes redes sociales, ahora víctimas de un nuevo fantasma gélido que les invita a movilizarse ante su criminalización vacua, en lugar de ser pasto de campaña alternativo. ¿Es esa obsesión por buscar tipos penales imposibles para controlar la demencia violenta de unos pocos otra pirueta que lleva al poder de bruces contra la masa de hielo o, rindámonos a la evidencia, el virtuosismo malévolo del bipartidismo, entrando a la pista con movimientos patosos, agarrado a las barandillas, para provocar nuestra carcajada a punto de silenciarse? Si nos retiramos confiados, todavía con una sonrisa de peligrosa autoestima a cuestas, puede que a nuestras espaldas nos estemos perdiendo algún que otro triple salto que haga revalidar el triunfo de las malas artes.

El valor y el uso de la vida humana

IsabelCarrasco1Hace dos días ha sido asesinada, a la salida de su domicilio, la Presidenta de la Diputación Provincial de León (y varias condecoraciones más), Isabel Carrasco. Según avanzan las investigaciones policiales 48 horas después, parece asumir bastante certeza la autoria material por parte de una ciudadana con la que mantenía una relación personal y de anuencia política, y la cooperación necesaria o complicidad de la hija de ésta, con cierto recorrido en el Partido Popular, y que perdió su puesto de trabajo en la administración local hace dos años, sintiendo una animadversión que fue creciendo de manera paraonica, con la connivencia y alianza de su progenitora. Queda a estas alturas aún difuso el grado de participación de una funcionaria de la policia local leonesa que se ha encargado de entregar el arma homicida. Dicho esto, y salvo que giros más propios de la cinematografía que de la vida cotidiana dicten sentencia sorpresiva, lo que no parece que vaya a cambiar es el movil personal como nexo entre los imputados y la víctima. La cuestión política juega un papel, en tal caso, de germen a la hora de provocar la situación fatídica. Otras lecturas únicamente pueden entrar, y de hecho han entrado, desde la óptica de la oportunidad electoral, el sensacionalismo amarillista y la irracionalidad más o menos interesada.

Vayamos por partes. Núcleo principal desde el que parte la protección penal a la vida humana es, evidentemente, la salvaguarda de ésta y, en caso de que ocurra el tipo homicida regulado en el Código Penal, analizar las pruebas, el móvil, los agravantes y atenuantes que pudieran derivarse y, finalmente, imponer la pena correspondiente en busca del resarcimiento de las víctimas, la reinserción del penado y, en menor medida, el elemento punitivo del castigo como carga didáctica para evitar acciones futuras de la misma envergadura, protegiendo así al resto de la ciudadanía y aplacando la alarma social que se produce ante acciones semejantes. Las consecuencias inmediatas son el fallecimiento de un ciudadano y el dolor que provoca a su círculo cercano. En todo caso, la protección de la vida humana es un elemento evidentemente protagonista de primer nivel de cualquier Código Penal occidental, y ésta debe ser igual para todos los ciudadanos, tanto desde el lado del finado como del ejecutor de la acción punible. Pero cuando estamos ante un cargo político, aunque haya resultado víctima desde una acción de rencilla y venganza privada y personal, las alarmas son disparadas con demasiado interés, y hablar de modificaciones legales de cartón piedra, alertar de supuestos peligros apocalípticos que germinan en las sombras de la sociedad, y disparar comentarios inconexos para llegar a conclusiones perversamente disparatadas, se convierten en juez y parte fulgurante.

IsabelCarrasco2Cuando asustar al personal de norte a sur y de este a oeste con el fantasma de ETA resultaba cosa sencilla, los dos grandes partidos obtuvieron réditos valiosísimos en sostenimiento de niveles electorales a golpe de miedo y cierto victimismo que concluyó con una violación del cuerpo penalista estatal al aumentar, per se, las penas a aquellos asesinatos cometidos por miembros de bandas armadas organizadas. A partir de aquí, la protección de la vida humana toma categorías, el dolor de los seres queridos y familiares pretende apaciguarse superponiendo la venganza sobre los principios otrora principales de reintegración del procesado y, en definitiva, se le otorga valor negativo, en concepto de pena, en función de la naturaleza ideológica e inspiradora del delito. ¿De qué manera se puede instaurar en el ordenamiento jurídico de un Estado democrático, fundamentado en el principio de igualdad como uno de sus prioritarios sostenes, que merece más castigo poner fin a la vida de un ciudadano si ésta es cercenada por alguien que lo hace pensando que está eliminando a un enemigo en un conflicto, aunque éste sea ilusorio, que aquél que lo hace, tal vez, por algo tan miserable como hurtarle diez euros? En todo caso, el papel que juega la pena como elemento preventivo puede amilanar más de cometer el delito a quien se mueve por intereses vacíos que quien lo realiza premeditadamente imbuido por un factor ideológico que le hace sentirse soldado en un entorno bélico que le fabulan, que ciegan su prudencia y su raciocinio.

Desahucio1Y finalmente ha aparecido el universo paralelo que florece en los tribunales de la información. El homicidio de Isabel Carrasco ha dado para un paréntesis en la campaña electoral europea, miles de tuits y comentarios digitales de dudosísimo equilibrio en el paladar de las ideas, y varias reflexiones valientes que desde los altavoces de turno han querido, para no variar, arrastrarlas al submundo de la demagogia, precisamente el paraiso natural de los mismos que no soportan que alguna manzana vaya madurando su próximo bocado. Pablo Iglesias, de Podemos, es sólo un ejemplo, pero más que interesante para reafirmar el equilibrio torcido de manera interesada cuando un ciudadano es apartado violentamente de su destino. ¿Por qué quienes, desesperados por el acoso de las deudas, se quitan la vida, desterrados por el sistema, casi víctimas del caos colectivo, exterminados por todos con más o menos imprudencia, no tienen su minuto de silencio? Pero lleguemos al punto de inicio, lleguemos a más: Ni un homicidio político debe conllevar consecuencias de mayor rango penal ni social, ni el homicio de un político puede seguir recordando a quien, tal vez cerca de ese instante, haya sufrido violencia similar en el anonimato de la sangre sin escaño, que también en la muerte este sistema que viene expirando con él le recuerda que vale menos, que sólo merece silencio. Un Código Penal vigoroso no lo permitiría, y una sociedad madura tampoco.

¿Votamos o compramos?

Si retiramos los eslóganes finales, si nos presentan estos poco más de treinta segundos de campaña comercial indefinida, resultaría complicado saber exactamente qué producto están ofreciendo a nuestro desnutrido bolsillo. Lo que sí resulta cristalino es que tras tanto paisaje, tras tanto físico deslumbrante, tras tanta afirmación con expectativas de consumo, cualquier ciudadano sin Delorean en sus neuronas tendría claro que el emisor de las secuencias con ánimo de sosiego mercantilista persigue que, una vez finalizado el látigo devorador, salgamos raudos al establecimiento más próximo a requerir que nos surtan de lo suyo, de lo que malamente venda. Pero no, retírense de los escaparantes más cercanos, porque hasta y sólo el 25 de mayo podrán formar parte exclusiva del producto que les pone en bandeja este anuncio. El destino se denomina “colegio electoral” y la corporación que les insta a acelerarse en busca de su mercancia no es otra que el Partido Popular. ¿Y el candidato? ¿Y alguna pista sobre sus propuestas para que los ingredientes no se nos indigesten? Ni rastro, que eso de separar consumismo con representación electoral es de un rojerío que hágaselo ver.

El PSOE dice, y dice bien en su trailer para el preverano 2014, que su intención principal pasa por mover Europa. Visto el ritmo activo de los actores que secundan su propuesta, y retirando de la misma manera siglas y colores, resulta evidente que no han sabido, o peor aún, no han querido transmitir a la compañía de comunicación que se encarga de esta campaña que el público objetivo es el conjunto de la ciudadanía a través de una ideología, una manera de entender Europa. Cuando los treinta segundos de spot se funden en negro, a lo más que alcanza el ideario visual y sonoro es a tentarnos con salir raudos a comprar leche hipedesnatada, enriquecida con omegas varios, para que nuestro corazón no palpite frenéticamente al ritmo de la desazón política. O quizás la socialdemocracia española pretenda realizar un viraje inmediato en su objeto social y ahora esté interesada en dedicarse a la organización de carreras populares o subidas verticales por estas tierras en llamas.

Europa1En formato gráfico la cosa no mejora. En la cartelería sí que los candidatos bicéfalos parecen condenados a “dar la cara”, pero a medias. Elena Valenciano no parece cómoda sin arropar su gaznate en este tiempo entre textiles, a medias entre el pañuelo de una damisela de Serrano y una activista alejada de gritos y fronteras. Se pretende un palestino, pero se queda más cerca de Estrasburgo que de Gaza, que eso pretende la cosa inamovible. De la unión fiscal, de los equilibrios ciudadanos en la Europa comunitaria, de las reclamaciones para que desaparezcan los lobbys que marcan tendencia inagotable en cuanto a la lucha desclasada se refiere, ni jota, ni soe. Sí se encuentra, en cambio, la “P” de perdidos en una envidiable foto-carnet que la arrimará a Bruselas de la misma manera que a los millones de despistados socialdemócratas españoles les aleja de la más mínima esperanza de encontrar bajo el puño y la rosa alguna predicción progresista en cualquier futuro próximo.

Europa2Y para no desentonar con la alianza de intereses a ambos lados de las urnas, siempre en busca del desapego más quejumbroso, de esa necesidad de parecer que te activan cuando no hay mayor somnolencia electoral que hacerte bostezar a propósito, Arias Cañete y los suyos no se quedan atrás. Ambos dejan claro en sus respectivas cartelerías que rojo y azul son colores que monopolizan, que buscan inundar nuestra inconsciencia para que no veamos más allá, ni mas acá. “Lo que está en juego es el futuro”, situado frente a un señor entrado en años (y no busquen más entradas perversas, que de los juegos dialécticos sabemos cuando retirarnos), y una mirada difusa entre el añil, los brillos, y unos binóculos que realzan párpados y pestañas en búsqueda de abrazos comunes. Ni vemos su futuro, ni nos resulta sencillo justificar su pasado, pero se obstina en remarcarnos que algo va “en la buena dirección”, y de no ser el colesterol y la carga triglicérica del protagonista, resulta complejo acompasar la señal con algún mensaje clarividente.

¿Votamos o compramos? Las dos grandes estructuras políticas, a pesar de sus más que pronosticable debacles en intención de voto, ¿nos tratan como consumidores a conciencia o se les ha acabado el repertorio de lugares comunes? Resulta evidente que enviarnos lejos de las urnas, tal y como están sus evidencias, les resulta más beneficioso que animar a votantes del pasado a encontrarse el domingo, tal vez, con ganas de doblar otros comodines, de ponerse de puntillas a ver qué hallazgos pueden encontrar en los estantes superiores.

Chalecos salvapatrias bajo el escaño

ValencianoCañete1A lo largo de las próximas dos semanas, todos aquellos que aún no hemos conseguido ser hastiados por la política-show que campa de cabo a rabo a lomos bipartidistas, teles arriba, periódicos abajo, tendremos que ser sometidos bajo palio a las estocadas sin punta, al machete de hoja acolchada. Elena Valenciano y Miguel Arias Cañete son muy suyos, lo que viene a ser muy de sus partidos, del establishment, y ambos, puestos en solfa, nos arengan con eslóganes demasiado acordes, tal vez hasta acordados. Nos despistan de manera despiadada tratando sobre asuntos que están en la pista de aterrizaje y sin combustible, tan lejos de Bruselas como de las entendederas que todavía nos quedan con algo de riego: que si viajar en business o en turista, si pagar dietas de taxi o tomar el tren-lanzadera… Las dos grandes estructuras empresariales que dedican su negocio a esto de la política parece que, bajo sus asientos, siempre acomodados en primera fila, no esperan encontrar más que un confortable chaleco salvapatrias que les aleje del riesgo del voto masivo y, de este modo, insonorice sus terrores con el mullido confort de la abstención.

Partido Popular y Partido Socialista observan el horizonte con ganas de abrazarse y dejarse de vainas. Todo ha sido tan dualmente traicionado por aseveraciones que van y vienen y nunca se cumplen pero se recriminan que el lobo hace demasiado que les ha mostrado las orejas, el rabo y la lengua. Se pueden seguir pagando encuentas con preguntas significadas, ocultar en porcentajes de gatillo fácil que el producto que vienes vendiendo huele rancio, salpimentarlo recuperando ingredientes que en estas citas incluyes para la receta si bien, una vez superada la velada electoral, olvidas su aprovisionamiento. Todo eso se puede usar en perversa lid y, de hecho, es más rutina que excepción. Pero lo que anima todo ello es, precisamente, a que acudamos cada vez menos al establecimiento, que ese porcentaje ya de por sí manoseado se achate y se triture para que los más de los menos mantengan el equilibrio en las cantidades; fuera de la cabina parlamentaria el frio no decae.

Y mientras unos piden con el tono bajito que les votemos bajo el argumento de que, ahora sí, ahora más que antes, ahora más que nunca, el futuro se decide con ellos como estandartes, el presente nos dilapida con muestras repetidas de discursos, revanchas y censuras que hostigan lo inmediato para que el poder, el objetivo último y único, nos despiste, precisamente, de aquello que debe ser reclamado a corto plazo. Monago y Fernández Vara, tan cerca y tan más cerca, tiran de amnesia embotellada para reactivar esas mismas batallas con pistolas de agua, y ese cruce de disparos despolvoreados difícilmente supone para la ciudadanía entender qué va a cambiar o qué se está protegiendo cuando el ruido se escucha más por palmadas propias que por bofetadas en pragmatismo ajeno.

Las democracias nacen, se hacen, se recuperan y se defienden hasta la derrota, pero también, y es el panorama más tremebundo cuando el amanecer se despierta con estas tonalidades, se amnesian desde la trinchera interior. Desde luego, desde estos dos reactores (PSOE y PP) que no se ruborizan por despegar en aeropuertos sin tráfico, que prefieren no repasar los niveles de combustible antes de ascender en descenso, mirar por el retrovisor significa coordinar sus respectivas rutas y confiar que no falle ningún motor más y la improvisación se reduzca a repetir las normas de seguridad para que no se nos olvide que el sistema pasa por ellos, que el chaleco no es un paracaidas, que en la diversidad llegan sus retrasos.