El jurisionista

Dadme una ley y removeré el sistema. Eso, mucho antes de afrontar una sala decorada de antemano para acoger una nueva sesión de prevaricación acelerada, debió programar el desterrado juez Elpidio Silva. Glosado y hecho. Hay que resultar un hábil prestidigitador del contorno procedimental más sugerente, haber recorrido todas sus eróticas curvas normativas, para presentarse como ese Merlín legislativo frente al desprecio de un juez que ni el mismo Brassens hubiera sido capaz de parodiar angustiosamente, con sus mandobles despreciativos a todo aquello lejos de su áltiva concupiscencia magistrada, y salir desde la primera sesión investido de una vitola dominadora, un ave no fénix jurisionista.

Elpidio1Es de una evidencia primaria que un juez que tiene sobre su estima y su esfuerzo haber obtenido plaza en primera posición de entrada maneja con versatilidad de brújula hasta la más recóndita servidumbre de paso  en los estrechos pasajes del derecho procesal. No obstante, el binomio Elpidio Silva-Conde Pumpido, supera cualquier mina antipersona que el sistema, encarnado en esta fase represiva en parcialidad togada, pudiera prever. La renuncia a su defensa, el ruego por parte de ésta de ser liberada de una carga inasumible por diferencias irreconciliables en la estrategia judicial, y la pronosticada suspensión, destartalada la calvicie desmelenada de Arturo Beltrán, ha situado el futuro inmediato de esta renovada farsa de dependencia de poderes en algo que sólo puede desembocar en granuloso espasmo social e institucional. Que a la vera, a la verita suya, María Tardón, ex consejera de Caja Madrid, se haya sentado sin propósito de recusar su mullido asiento ha aumentado los grados de la estufa que calienta un desenlace que, a buen seguro, va a marcar un hito jurisprudencial digno de ser recordado en las futuras facultades de Derecho, en aquéllos tiempos aún por llegar en los que uno, dos y tres no sean seis sino la suma sin resta.

Elpidio2Con el doble estigma que fue posado sobre los hombros de Baltazar Garzón debiéramos haber aprendido que de nada vale enaltecer los principios básicos de un supuesto Estado de Derecho cuando éstos, caso de la separación infranqueable de los poderes que lo conforman, se quedan en dogmas sin fe, sin ley y sin justicia. Segundo juez que le pone el cascabel al felino, segundo que sale de su selva para ser arrastrado tras los barrotes del zoológico de la democracia con adiós. En el primero de los casos, los medios de comunicación de amplio espectro, paradigmas de aspiración a convertirse en ese cuarto poder que no marca distancias sino que las estrecha, insistieron en que rompiéramos la yema sin probar la clara: rumorología de deficiencias en su labor instructora en casos de especial relevancia, con el resultado de impedir el enjuiciamiento de criminales peligrosísimos; ínfulas de star system agobiado por las estrecheces de su sala; sueños de grandeza política desde que se dejó abrazar por el electoralista oso socialdemócrata…. pero, ¿Quién puede recordar cuales fueron las consideraciones jurídicas que justificaron su punto y apartado de la carrera con rugoso ídem? Pues ahora estamos en las mismas, en la versión 2.0, mejorada por ambas partes en su refinamiento antes de descender la ladera del campo de batalla. El juez Silva, con 30 cañones de condena por banda, micro en pompa y a toda mecha, viene desplegando la máxima de que en el amor y en la guerra vale todo. Y más. Sus habilidades dilatorias trascienden el legítimo interés de coronarse eurodiputado en los comicios más previsiblemente fragmentados del largometraje, toda vez que resultan un hito argumental más para alcanzar su salvación y la de la justicia. Acercarse a la lejanía de sus inquisidores también aleja la guillotina de nuestros gaznates. Quedan unas cuantas palomas, a buen seguro, por salir de su chistera.

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6 respuestas a El jurisionista

  1. Pingback: El jurisionista | EL VIL METAL. | Scoop.it

  2. Alfaqueque dijo:

    Reproducido en el chiscón
    Un abrazo amigo.

  3. Pingback: De bufones y bufonadas | CambiaCalp

  4. Futbolín dijo:

    Jo jo jo que gracia tienes, habría para ponerte una demanda “jurisica” por partir de risa a tus lectores, un abrazo.

  5. juan puebla dijo:

    Justicia paisana que va de pobre y desdeñada a puta malpagada en manos de una plutocracia dictatorial que la devora y corrompe. “Escapad gente tierna, que esta tierra está enferma…”

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