Que no nos den equino por bovino

http://es.noticias.yahoo.com/video/cospedal-ni-el-pp-ni-135022132.html

¿Estamos todos tan locos que nos zigzaguea el tímpano cada tarde de lunes? Qué va, no ponemos la sintonía chirriante ni por asomo. Esta realidad la hemos dejado en el vomitorio con adjetivación digna de ello, sin dobleces; escupimos bilis sobre las semanas de esa actualidad que hay que rastrear para que aparezca al menos con los bordes dignificados a golpe de servilleta impura. Hoy tocó nueva sesión cospedaliana y, eruptos guturales aparte, se le entendió algo así como una carrerilla de papeluchos judicializados, ya se verá el sello a estampar en esos documentos imperativos que, para ser expiatorios de tanta injuriosa necedad periodística, han tardado una eternidad en ser anunciados… para dentro de unos días, al estilo de los IVA a cobrar según lo ingresado que viene siendo promesa electoral y ejecutiva año tras año.

Lo cierto es que nos han mal acostumbrado a las grandes citas parlamentarias y así nos alcanzan las decepciones; con lo reconfortante que resulta para nuestras células ávidas de agrietarse una rueda de prensa cospedaleña afirmando, entre titubeos, que sí, que no, que nunca se deciden, como paripear esas demandas por supuesto civiles contra ellos mismos, o no. Tal vez las rellenarán de decenas de sonrojados compañeros de filas que aparecen en letras con esa caligrafía fotocopiada que apuñala a destiempo sus animosos compromisos ciudadanos. Han retardado el disparo judicial, de acuerdo, pero siempre con el certero objetivo de hallar una diana que les permita rematar el plazo Y, así, de semana en semana. Aburridos al extremo, intentando solapar una realidad judicial que confian esquiva con sus propias miserias a la vista de despacho a diario. Debe ser tan repugnante ir a trabajar cada lunes, fichando en una cueva que carece de horario y en el que siquiera suena la campana que libera de tanta porquería acumulada; así nos ha ido al resto, mirando esas sedes como si fueran altares de la democracia indirecta, a tiro de voto de cada presunta voluntad, sin saber que tras sus luminosos se ocultaba opacidad sin secretaria risueña, sin ganas de acumular más carnet incómodos. Dolores, estamos tiesos soportando tu agrietada impostura; si nos vamos a la mierda, tú te encargas cada lunes de recordarnos que no hay asidero para evitar siquiera que las suelas se pringuen.

CarneCaballo1Tan lejos estamos del azul de Génova, de sus sacrificios en busca de un futuro que llega, que sin haber hecho catas cárnicas previas, nos ha dado, de soslayo, por consumir trazas equinas; livianas tiras de carne de caballo, como sin saberlo, eficazmente machacada entre vaca y vaca, para que ser pobres no se digiera todavía con la dignidad del llamado al carnicero con esa cabeza bien alta. No hay problema, la liebre nunca recorrió nuestros secanos hambrientos pero le dimos compostura gustativa mirando las orejas cortas para otro lado. Ahora nos la cuelan empaquetada, a precio de rebozado granjero, de praderas con esos mamíferos a punto de sacrificar que nos resultan agradables en el abrazo tierno y en el paladar maduro, plásticos con imágenes siempre animadas desde el rotulador gráfico que produce una inercia móvil, que cabalga sin fotograma. Albondigas, canelones, hamburguesas, todo deja de parecer cárnicamente piripintado cuando nos alertan de la estafa de masticar una mezcla con ese 1% de cadera caballuna; es hermoso, corre en los hipódromos donde apostamos por la misma musculatura que nos maneja la tinta quinielística, en busca de esos regates que necesitan la misma proteina pero con rostro humano; todo es cercano, parte de nuestra protección cultural, sin poder olvidar que las papilas gustativas se arrodillan ante las córneas cuando el hambre ha sido desterrada en tan solo media generación. Qué sabroso, en todo caso, cuando se amasa el hambre que pagamos en función del logotipo que presenta el plato. Así está bueno, para qué pedir entonces respuestas conclusivas, resúmenes de lo digerido, si salimos pagando la cuenta y hasta dejando una suculenta propina.

CarneCaballo2Lo que ingerimos está en relación con esa microcultura que en la familia, a diario, nos pone el plato imperativamente frente al apetito sin remisión. Así funciona el hambre, así nos condiciona la gula por devorar lo primero que cae frente a nuestras fauces con olor cotidiano. Las canículas estomacales nunca nos han permitido la exquisitez de ese paladar que se atragantó de hormigón sencillo, de crédito tramposo, mientras allende nuestras fronteras vieron la trampa manufacturada. A nosotros nos la escondió el grupo de empresas que Nestlé diversifica para que nada parezca monopolio del maltratamiento, de las escalas cárnicas con olor carnívoro, con sabor rojizo, sangriento, de parentesco mamífero, cercano. A engullir que son ningún día. Y, ahora, mentiras luminicales, como las de Cospedal. Vamos todos juntos a demandar a un fantasma que nos atemoriza; unos los del destierro, otros los del hambre.

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Una respuesta a Que no nos den equino por bovino

  1. Et Dazton dijo:

    http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/48392-cantando-y-vistiendo-el-muerto.html *Cantando y vistiendo el muerto* http://www.kaosenlared.net A la fraternidad libertaria En el annimo los Falsos mitos sobre el anarquismo se seala que: La anarqua social no tiene absolutamente nada que ve…

    El 25 de febrero de 2013 18:20, Casa Querida

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