La artesanía desahuciada de Perucha

Perucha1Los enérgicos impulsos de divulgación periodística, así como la enérgica campaña de crowdfunding que han organizado los alumnos de su escuela y vecinos del barrio de La Ventilla han impedido que el Instituto de la Vivienda de Madrid (IVIMA) haya hecho efectivo la expulsión por desahucio urbanístico de Domingo Perucha, el último artesano del deporte del pedal. Ajeno a la estandarización de la liturgia ciclista, de como se ha de personalizar la extensión de quienes pasan más tiempo sobre el sillín que acostados, su taller continúa a pleno rendimiento, un refugio de lo que se moldea como si fuera la primera vez, la innovación silenciosa que permanece en el valor de cada agraciado.

La Ventilla, situado en el distrito de Tetuán, extensión de la especulación más rapaz del Madrid que no se cansa de crecer malformada, ha venido desde finales del siglo pasado planeando la obsesión por crear modernidad artificial utilizando el brazo ejecutor de IVIMA, que continúa la senda de todas las alcaldías del PP en la capital de España: los vecinos alojados en residencias poco estilizadas por el paso del tiempo y la carestía de sus fachadas parecen contar únicamente como fronteras humanas del extrarradio, allí donde ese límite lo vaya estableciendo la presión especulativa. Únicamente la lucha pertinaz de varios residentes y el advenimiento de la crisis inmobiliaria han detenido la crónica de un derrumbe planeado. Perucha ha continuado blandiendo el soldador con la paciencia de quien no necesita acelerar el tiempo, pero el tiempo de los intereses se obstina en alcanzarle, aunque pareciera estar a salvo del hormigón, aunque los pedales mantengan el brio de los especialistas en contrarreloj.

Perucha2A diferencia de aquellos que han insistido en tirar abajo el trabajo de una vida, Perucha se ha dedicado a construir con descuidada obstinación el curriculum que se talla a través de las manos rugosas. En sus paredes hay medallas olímpicas, campeonatos nacionales e internacionales, actividad pionera en encontrar equilibrio aerodinámico sobre las dos ruedas. El equipo ONCE de ciclismo adaptado se gestó a partir de su esfuerzo individualizado, reduciendo pesos, eliminando oponentes por medio de la emprendeduría real, en busca del grial con pedales. Su historia es la que ha obtenido algún espacio para que la denuncia de toda la zona haya resonado más allá de Madrid, aunque la gloria deportiva de Perucha haya alcanzado la cúspide del podium mucho antes de la codicia publicitaria de los políticos de cuerpo presente. Quien sabe, tal vez el triunfador de hoy se vea acorralado dentro de unas décadas en la calle del olvido, amortizado ya el cupo de aprovechamiento multimedia del personaje. No hay piedad por parte del que sobrevive como un carroñero agazapado tras esa chirriante honorabilidad de la cosa pública, pendiente de la inmediatez de sus plazos electorales, tomando decisiones a vista de plano desde donde nunca se adivinan los temores encajados entre bloques y pequeñas moradas. Así el justiprecio deja de tener su primario sentido y se convierte en la herramienta más perversa de la nacionalización inversa: quedarte con lo humildemente privado a precio de risa, en demasiadas ocasiones sin un interés general que lo justifique, mientras se regala el músculo público sin planeamiento macroeconómico honrado.

Perucha3A sus 78 años, Perucha parece que ha decidido no bajarse nunca de la bicicleta, mantener el pedaleo arropado por un pelotón protector y cálido. La meta es difícil de vislumbrar, porque las amenazas de palas y gruas no dejan comprobar donde acaba esta etapa. El trabajo se aniquila con el empuje cobarde que alcanza siempre su puertos y metas volantes e ignora, de la misma manera egoista, los besos, las coronas pero se embolsa el cheque y el champán. Afortunadamente, los miembros de su equipo ciclista y aquellos que respetan el legado de la artesanía del esmerado soplete han obtenido los recursos para finalizar el eco de una voz triunfal; esa difusión exponencial que se conseguirá acerca de lo que encierran las paredes del taller de Perucha supone el último esfuerzo para que la competición no sea en balde.

Que no nos den equino por bovino

http://es.noticias.yahoo.com/video/cospedal-ni-el-pp-ni-135022132.html

¿Estamos todos tan locos que nos zigzaguea el tímpano cada tarde de lunes? Qué va, no ponemos la sintonía chirriante ni por asomo. Esta realidad la hemos dejado en el vomitorio con adjetivación digna de ello, sin dobleces; escupimos bilis sobre las semanas de esa actualidad que hay que rastrear para que aparezca al menos con los bordes dignificados a golpe de servilleta impura. Hoy tocó nueva sesión cospedaliana y, eruptos guturales aparte, se le entendió algo así como una carrerilla de papeluchos judicializados, ya se verá el sello a estampar en esos documentos imperativos que, para ser expiatorios de tanta injuriosa necedad periodística, han tardado una eternidad en ser anunciados… para dentro de unos días, al estilo de los IVA a cobrar según lo ingresado que viene siendo promesa electoral y ejecutiva año tras año.

Lo cierto es que nos han mal acostumbrado a las grandes citas parlamentarias y así nos alcanzan las decepciones; con lo reconfortante que resulta para nuestras células ávidas de agrietarse una rueda de prensa cospedaleña afirmando, entre titubeos, que sí, que no, que nunca se deciden, como paripear esas demandas por supuesto civiles contra ellos mismos, o no. Tal vez las rellenarán de decenas de sonrojados compañeros de filas que aparecen en letras con esa caligrafía fotocopiada que apuñala a destiempo sus animosos compromisos ciudadanos. Han retardado el disparo judicial, de acuerdo, pero siempre con el certero objetivo de hallar una diana que les permita rematar el plazo Y, así, de semana en semana. Aburridos al extremo, intentando solapar una realidad judicial que confian esquiva con sus propias miserias a la vista de despacho a diario. Debe ser tan repugnante ir a trabajar cada lunes, fichando en una cueva que carece de horario y en el que siquiera suena la campana que libera de tanta porquería acumulada; así nos ha ido al resto, mirando esas sedes como si fueran altares de la democracia indirecta, a tiro de voto de cada presunta voluntad, sin saber que tras sus luminosos se ocultaba opacidad sin secretaria risueña, sin ganas de acumular más carnet incómodos. Dolores, estamos tiesos soportando tu agrietada impostura; si nos vamos a la mierda, tú te encargas cada lunes de recordarnos que no hay asidero para evitar siquiera que las suelas se pringuen.

CarneCaballo1Tan lejos estamos del azul de Génova, de sus sacrificios en busca de un futuro que llega, que sin haber hecho catas cárnicas previas, nos ha dado, de soslayo, por consumir trazas equinas; livianas tiras de carne de caballo, como sin saberlo, eficazmente machacada entre vaca y vaca, para que ser pobres no se digiera todavía con la dignidad del llamado al carnicero con esa cabeza bien alta. No hay problema, la liebre nunca recorrió nuestros secanos hambrientos pero le dimos compostura gustativa mirando las orejas cortas para otro lado. Ahora nos la cuelan empaquetada, a precio de rebozado granjero, de praderas con esos mamíferos a punto de sacrificar que nos resultan agradables en el abrazo tierno y en el paladar maduro, plásticos con imágenes siempre animadas desde el rotulador gráfico que produce una inercia móvil, que cabalga sin fotograma. Albondigas, canelones, hamburguesas, todo deja de parecer cárnicamente piripintado cuando nos alertan de la estafa de masticar una mezcla con ese 1% de cadera caballuna; es hermoso, corre en los hipódromos donde apostamos por la misma musculatura que nos maneja la tinta quinielística, en busca de esos regates que necesitan la misma proteina pero con rostro humano; todo es cercano, parte de nuestra protección cultural, sin poder olvidar que las papilas gustativas se arrodillan ante las córneas cuando el hambre ha sido desterrada en tan solo media generación. Qué sabroso, en todo caso, cuando se amasa el hambre que pagamos en función del logotipo que presenta el plato. Así está bueno, para qué pedir entonces respuestas conclusivas, resúmenes de lo digerido, si salimos pagando la cuenta y hasta dejando una suculenta propina.

CarneCaballo2Lo que ingerimos está en relación con esa microcultura que en la familia, a diario, nos pone el plato imperativamente frente al apetito sin remisión. Así funciona el hambre, así nos condiciona la gula por devorar lo primero que cae frente a nuestras fauces con olor cotidiano. Las canículas estomacales nunca nos han permitido la exquisitez de ese paladar que se atragantó de hormigón sencillo, de crédito tramposo, mientras allende nuestras fronteras vieron la trampa manufacturada. A nosotros nos la escondió el grupo de empresas que Nestlé diversifica para que nada parezca monopolio del maltratamiento, de las escalas cárnicas con olor carnívoro, con sabor rojizo, sangriento, de parentesco mamífero, cercano. A engullir que son ningún día. Y, ahora, mentiras luminicales, como las de Cospedal. Vamos todos juntos a demandar a un fantasma que nos atemoriza; unos los del destierro, otros los del hambre.

Sobre-Cogedor

A man holds a picture of former People's Party (PP) treasurer Luis Barcenas investigated for bribery during a demonstration against austerity measures and political corruption in ValenciaSemana a semana el nivel de corrupción que vamos conociendo es proporcional al volumen de nuestras exigencias ciudadanas. Las respuestas, las consecuencias, resultan tan sobrecogedoras como la ausencia creciente de repercusiones en aquellos delitos a plena luz del día, políticos y penales, que nos han llevado a pisar la calle sin abrigo, expuestos al desprecio de irresponsables políticos y la amenaza violenta de quien ya parece no hacer el paripé de estar para servir y protegernos. Ya no es que se atrincheren en la casa común, que nos adviertan de consecuencias desagradables por tomarnos en serio el cuerpo legal de derechos y libertades, su osadía no se reduce a eso; directamente, desde escopetas de caza menor, se dedican a compararnos por casualidades onomásticas con animadores del quebranto constitucional, como si las pistolas rupturistas fueran equiparables a su contrario, a la llamada al cumplimiento riguroso de, al menos, ese articulado sacrosanto que nos dicen inmutable salvo para imponernos ladrillos de déficit o entregarnos a los brazos raquíticos de una Bruselas en llamas.

Cuanto más se reniega de esa entelequia que son las dos Españas a imagen y semejanza de todo lo que suene a complaciente bipartidismo, a la placidez de lo dual, más se gesta un contigo o contra mí. Aunque las mareas inunden las avenidas, a pesar que las encuestas certifiquen un descrédito galopante de todo aquello que tenga ínfulas institucionales, contestar a algunas cuestiones telefónicamente, al calor del piso con las facturas en orden, no corresponden con una voluntad proporcional de enfrentar cambios que exijan sacrificios equivalentes. Si hoy no salimos al encuentro de la honradez, mañana tampoco lo haremos por algo tan peregrino como introducir un sobre en una urna, menos aún si se empeñan en convocarnos cuando las hojas han comenzado a batir en retirada. Y así, con la tranquilidad que otorga haber invertido en la desidia y el conformismo ajeno, se sentarán a esperar la colecta canjeable por sillón, dietas y coches.

Seguramente, a este lado de la calle, no se nos puede ni pasar por el inconsciente el escenario en que todo permanezca inmutable durante tres años, a la espera de tiempos catastróficos. Estamos convencidos que todo esto sirve de algo, que la Historia no puede ser cruel de manera constante, violenta con los golpes recibidos en las mismas mejillas, si bien la memoria no invita al optimismo; una gota no hace océano pero hay millones de ellas que no sólo vienen buscando su reagrupamiento sino que, por sí solas, van inundando la esperanza colectiva con aventuras heróicas, plenas de firmeza en el convencimiento de que los siguientes pasos valdrán la pena ser transitados, sin huellas debajo que marquen la ruta.

Manifestacion23F2Claro que estamos antes un golpe de Estado, pero no ante una coincidencia de violentas fechas. El actual levantamiento no ha dispuesto de armas y uniformes, ni falta que hace. Les ha bastado unos millones de papeletas electorales en el contexto idóneo. ¿Quién nos defiende ante la toma de nuestra patria? Nosotros, como de costumbre. ¿Quién si no? Esa paciencia infinita que mostramos se va reposando en el ánimo de los sobrecogedores, que continúan disponiendo de lo ajeno a sabiendas que somos gente de orden, bien educada, y que tenemos un límite. ¿O no?

 

La hoguera del incendio de la corrupción

Senado1El Congreso de Los Diputados no ha podido disfrutar esta semana de siquiera un atisbo de eso que se denomina Debate del Estado de la Nación pero que, ni en los momentos de mayor euforia macroeconómica, ha superado un descafeinado toma y daca de argucias dialécticas y brindis al sol para continuar con ese laissez passer que se ha sostenido al albur de especulación y dinero falso, generado a partir de burbujas que a poco que toman altura, explotan. No es la primera vez que esto ocurre en nuestra Historia reciente, pero como los damnificados de hoy son los rescatados de mañana, y vuelta a empezar, las consecuencias sólo han recaido sobre una ciudadanía tremendamente olvidadiza de los compromisos y los programas traicionados.

En las sesiones que componen el debate, Rajoy ha conseguido retener dos excelentes logros para esa autoestima que ha cultivado en los últimos meses a golpe de ignorar la realidad, de convivir con el silencio de los muros de Moncloa: Hacer que las inquisitivas cuestiones acerca de la corrupción quedaran tan lejos de sus tímpanos como cuando se nos aparece a través de plasma, y poder leer todo lo que le han escrito entendiendo a la perfección la letra utilizada. Lo primero es un síntoma de que no siente el más mínimo rubor ante el escenario corrupto que va acorralando su futuro político a corto plazo y su credibilidad como dirigente; lo segundo, que el equipo de asesoría presidencial ha aprendido de errores pasados y ha conseguido, finalmente, resolver definitivamente un problema capital con tarjetones gigantes y letra en Comic Sans 60 en negrita, cursiva y subrayado. Ya entendemos como los hombros presidenciales se han ido hundiendo a medida que ha tenido que ascender y descender la tribuna de oradores cargado con kilos de papel enladrillado.

Pero esto ya no es la Cámara de representantes de un Estado democrático con cierta apariencia de civilización. Lo que ocurre dentro, con todas las butacas ocupadas, en la actual situación, no es más que el eterno retorno de la política cuando las palabras y los aplausos caminan muy lejos de las verdaderas intenciones de los togados. Tras los leones, los muros acribillados, se esconde un pasado aún más lejano; una fantasma inmenso que se posiciona, como una planeta paralelo, sobre el edificio y sus ocupantes. Un Senado romano en vísperas de las murallas en llamas, mientras el privilegio de sus miembros les mantenía ajenos al fin de sus días, rodeando a un Severo sordo y ciego, perdido por no oir los gritos internos y externos, pidiendo energía y rendición, a partes iguales.

Senado2Mariano, desconfía de los aplausos de la bancada a la que le das la espalda con demasiada indulgencia. Por sus silencios, sus inexactitudes al justificarse, sus filtraciones, sus afirmaciones y traiciones, sus intereses, los conocerás. Entre todos ellos hay más puñales que corbatas, demasiados intereses que no están dispuestos a hundirse con un líder que ha cometido un error de novato en la poco insigne carrera de protector de peligros inexistentes a comisión indeterminada: Cuando el contable sabe más de la cuenta, hay que liquidarlo para que no se marche con la libreta delatora rondando sobre tus planes el resto de la existencia. El PP no sólo ha dejado vivito y coleando a cuatro delincuentes de calculadora, sino que ha caido en sus amenazas, siendo parte activa en la protección del enemigo. Normal que ahora las murallas ya prendan y se derrumben, y el César se queda inconscientemente solo ante una turba que no entiende si le anima o vocifera en busca de su cabeza. Las referencias a la corrupción se han topado con el silencio, los requerimientos para que salga a defender el fuerte, con el insulto y el cinismo de quien se oscurece bajo una corona de pesados laureles que lobotomiza como una de eléctricos espinos.

Un pasaporte se desvirga con dinero

Yoani1Yoani Sánchez ya está en Brasil. A falta de próximas giras papales, y con los Rolling Stones sin tour mundial a la vista, la bloguera cubana toma el relevo anunciando una serie de bolos a lo largo y ancho del planeta por casi tres meses para visitar, de este modo, más de una decena de países con el supuesto objetivo de realizar conferencias y encuentros con sus groupies. Una vez más, resulta altamente curioso como una ciudadana del país caribeño que ha afirmado carecer apenas de recursos puede permitirse gastos muy por encima de su supuesto nivel de vida; no olvidemos la polémica a partir de los miles de tuits mensuales que envía y que, afirmaba, lo hacía a través de un servicio de sms, pagando una cantidad por mensaje que, multiplicada por el número total, supondría una auténtica fortuna para cualquier cubano.

En este caso ha accedido a la nueva política fronteriza de la Isla para recibir un pasaporte que le permite salir y entrar libremente al país, cuestión que viene permitiendo el reencuentro de miles de familias que se han mantenido separadas por el doble alejamiento. No hay que olvidar que la política de bloqueo empecinada por el gobierno norteamericano impide el libre movimiento no solo de personas, sino de recursos y material de todo tipo hacia Cuba, además de mantener una política aduanera infinitamente más restrictiva y por la que no parece recibir ningún tipo de reproche, a la vista de como soportan con un estoicismo inusitado miles de turistas los indiscriminados controles aeroportuarios en base a su legislación en materia de terrorismo y seguridad. Esto, parece ser, debe ser soportado para acceder a la supuesta tierra de la libertad, mientras que la modificación de la normativa cubana no merece salir del espectro de críticas y sospechas habituales.

Yoani2La labor supuestamente periodística de Yoani Sánchez trasciende cualquier nivel razonable de critica en razón de su profesión. Tras haber regresado voluntariamente a Cuba en 2004, después de un período de dos años viviendo en Suiza (parece que las fronteras nunca han sido demasiado altas), su labor redactora ha tornado en posición de star system del mundo bloguero a raíz de haber conseguido el Premio Ortega y Gasset de periodismo que otorga en España El País, dotado con 15.000 euros, medio para el que colabora como una suerte de corresponsal de opinión. Un galardón prestigioso hasta esa edición de 2004 prefirió funcionar como soporte de instrumentalización política del cuarto poder, ascendiendo a los altares de la fabricada relevancia un producto que le ha otorgado al rotativo español ese pilar que necesitaba para continuar su labor de desgaste informativo para con todos aquellos Estados latinoamericanos que no se han plegado a las exigencias editoriales del Grupo Prisa, fundamentalmente desde el brazo ejecutor de la editorial Santillana. Que se lo digan si no al actual ejecutivo venezolano, que no pasó por el aro de las imposiciones de la mencionada compañía y se negó a renovar contratos multimillonarios de compraventa de manuales educativos para el sistema público; difícil olvidar el tratamiento activo en el apoyo del Golpe de Estado de 2002 por parte de un medio que era referencia de cierta progresía socialdemócrata, y de ahí se han continuado desparramando las dudas acerca de cualquier proyecto de gobierno en el continente americano que no cuente con sus productos y servicios.

Yoani3Yoani Sánchez puede ser una ciudadana crítica con la Revolución cubana, una amante de las democracias occidentales y sus mecanismos de resolución o generación de conflictos, que de todo tienen, pero no puede seguir intentando disfrazarse de habitante en penuria que vive y sufre una supuesta pobreza material que convierte sus letras en sacrificio luchador, que pretende alzar su narrativa a los altares de la martirización por la redención de sus conciudadanos. El pasaporte que ha tramitado no le abona esa tourné que ha emprendido, comenzando por Brasil y que la llevará a otros países de la región antes de cruzar el Atlántico y saludar a sus mecenas europeos. Si su acción es instrumental como otra herramienta más para desgastar los cimientos del sistema cubano, está en toda su disposición ser transmitente de ideas ajenas a partir de un rostro y unas letras sin alma propia. Lo demás es marketing que se lleva el soplo nada inocente de la Historia.

Choque de trenes

ColauTalegon1La evidente desafección de la clase política por parte de la mayoría ciudadana viene provocando consecuencias más allá de la pérdida de credibilidad tanto de las formaciones tradicionales como de sus principales líderes y responsables. Las fases se vienen sucediendo con mayor celeridad de lo que podría preverse, seguramente forzadas por los escándalos de corrupción y manifiestas mentiras por parte del Gobierno, así como de los portavoces del Partido Popular, mientras la columna opositora del momento, encarnada en un ex ministro agotado y con la mochila agujereada, se empeña en jugar al canovismo con la connivencia de medios de comunicación y malabaristas a sueldo de opinión y tertulias varias.

Ese desplazamiento en el interés colectivo ha dado paso en la última semana, no por casualidad pero sí por distintos motivos, a centrar la información en doble rostro de mujer, anónimas ambas para la gran mayoría, focos a cinco columnas en la actualidad. Ada Colau, representante y rostro visible de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, ha puesto en los tímpanos de la actualidad una poco acostumbrada sinceridad en la calificación del escenario del que nos vienen desahuciando a base de desgaste, de ese cambio de cerraduras que nos ha dejado fuera, de la noche a la mañana, de las instituciones y foros donde nos entendíamos indirectos protagonistas. Esa es la claridad que la ciudadanía demanda de sus representantes, y ha tenido que esperar a verlo por parte de un congénere frente a quienes deberían, motu proprio, haber tomado las medidas necesarias para detener el ánimo de usura de unos pocos frente al drama de expulsión y muerte de demasiados. Esa voz de Colau, a pesar de los posibles patinazos que ante tanto micrófono y sobreexposición a la radiación de las opiniones torticeras se pueden sufrir, no desgasta su firmeza cuando transmite los planteamientos y proyectos de un movimiento que nace sin ánimo de enquistarse en el acomodo del reciclaje futuro, así como empatiza a la primera porque se sabe que en todo hay buena voluntad, honradez y entrega sin lucro a una causa en la que apestan demasiadas toneladas dinerarias.

ColauTalegon2Los medios de comunicación se han frotado las audiencias con esa presencia tan poderosa de Ada Colau, pero han bailado como posesos con la aparición de la joven socialdemócrata Beatriz Talegón, transmitiendo sin los papeles con mala letra de rigor pero con una melodía que chirría a las corbatas y las salas de los grandes hoteles. Eso nos ha gustado de inicio a todos, socialistas y no, en la globalidad del arco parlamentario e ideológico; el mensaje de la vuelta al origen, recordando a sus mayores que de nada valen siglas e imposturas frente a las acciones y omisiones traidoras, la ha convertido en una inevitable star system política que le ha granjeado el favor de los focos y el desfavor de las viperinas desconfianzas. Lo ha afrontado, en todo caso, con el alma sin escudar, invirtiendo sin leer la letra pequeña en toneladas de supuesta sinceridad; lo cuento todo porque la verdad ha de triunfar y está de mi parte, parece haber firmado, y está muy bien porque al resto nos puede recordar como el paisaje que debería ser lógico recibe todas las trampas posibles para que se mantenga recogido. Una semana plena de respuestas, entrevistas, atenciones, quizás han llegado a desalentar a Beatriz Talegón, que no parece haber entendido que si debutas en el primer equipo ya no puedes comportarte como miembro de la cadena de filiales; salir a la luz pública acompañada del peso pesado López Aguilar, miembro del anterior gobierno que tampoco se esmeró por reconducir una normativa hipotecaria injusta, y recibir abucheos y desconsideraciones dialécticas, no puede sorprender.

ColauTalegon3¿De qué trata todo esto? De ser famoso cuando no se pretende. También de entender que puesta la cámara frente a nuestro rostro en prime time, las cosas cambian inevitablemente. Y, sobre todo, que la población de estas tierras quiere referentes que se le parezcan, que no tengan que sostener mentiras para mantener su status quo. A su vez, por supuesto, existirán las armas que trabajan para que eso no suceda, para que los héroes parezcan artificiales y granulosos. Y también aparece la torpeza narrativa que quiere comparar lo que no es comparable. Ada Colau y compañía es ciudadanía en busca de corregir y advertir sobre las arrugas que no permiten plegar los poderes económicos, con connivencias indeseadas; Beatriz Talegón es parte del sistema, con rostro amable, con probable intención de desplegar cirugía futura en su partido y las instituciones. Pero unirlas en un mismo titular es poco más que provocar un desagradable choque de trenes.

A la rica transparencia

Ha sido aparecer de una manera notoria, maloliente, la corrupción que en épocas de algarabía postransicional se mantenía a buen recaudo, y la exigible transparencia ha dejado de ser una obligación que creíamos inmutable para convertirse en la moda de esta temporada invierno-primavera. A la rica transparencia, oiga, parecen bramar las manos sucias y las lenguas pastosas de la política institucionalizada. Lo relevante en su versión más putrefacta ha sido comprobar que la acción indebida no ha mutado, en este país, ni de manera puntual ni se encuentra arrinconada en excepcionales perversidades de un político por aquí, un empresario por allá. La parrilla de salida de la mala práxis con respecto a los dineros, bien saliendo de manera irregular, bien no entrando por el conducto tributario establecido, parece no tener ni una pieza destacada para que ésta sea vigilada, arrinconada y obligada a entregar sus hirientes armas; las tramas, por el contrario, a medida que se van descubriendo, denotan un mal hacer con idénticos patrones y, sobre todo, con un apellido común: impunidad.

Transparencia1Por primera vez en treinta y cinco años la ciudadanía parece haber enterrado la capacidad de asombro ante la certeza de que el titular escandaloso de hoy puede quedar sumergido en el encabezado ominoso de mañana. Nos vemos, no cabe duda, retratados como sociedad al ir hilvanando el trajín que nos ha traído hasta aquí, y para eso no ha hecho falta más que un lustro, tan celeroso ha sido el derrumbe de la falsa opulencia que nos trajo la democracia y que nos hacía presagiar que cualquiera de sus pequeñas alteraciones quedaría corregida por obra y gracia de los santos apostolados de las instituciones, la división de poderes, los vigilantes de los vigilantes y, en fin, eso que a muchos representantes públicos les apasiona denominar el Estado de derecho que nos hemos otorgado. A partir de esas premisas con esqueleto de Torre de Pisa, inclinándose imperceptiblemente hacia el abismo sin que pudiéramos percibirlo de manera cotidiana, resulta irreprochable que la ciudadanía, en general, se deba sentir inimputable moralmente; como sociedad no podíamos preverlo, si acaso pudimos detener la construcción antes de que los cimientos armaran todo este jaleo. Y es que no hay transición posible ni creible que intente sustentar su éxito en un simple cambio de cromos que oculta lo que hay entre bambalinas, esa herencia impoluta que protegió y dio cobijo al empresariado que se embolsó las ganancias de la esclavitud y la barbarie, sin un mercado libre, sin competidores y siendo parte del ejército no cautivo, como un soldado más al servicio de la gloria del Caudillo; esa ausencia de renovación en la cúpula militar que vio reforzada su musculatura al recibir mimos y prebendas del primer gobierno socialdemócrata, como un mensaje de rendición ante los sables y los fusiles todavía amenazantes, con las pistolas del tricornio humeantes en su sed de recordar Aquí estoy yo. Y, por supuesto, con la creación de un proceso político que pintó los murales de todos los colores del espectro democrático de manera que la ceguera ante tantas papeletas por elegir no permitiera vislumbrar que la ruta estaba perfectamente diseñada para que nada se saliera del perfil.

Transparencia2No es sencillo confirmar si la estructura de elección y representatividad es el germen o la metástasis, pero no cabe duda que unas buenas listas cerradas, donde el que se salga del círculo cae al abismo y se queda sin cenar caliente, ha ayudado al capital a no tener que diversificar innecesariamente a sus rehenes; obtener el puesto número seis por Madrid, por poner un ejemplo, se convierte en lucha de guadañas en la oscura noche de los comités y las asambleas: nadie te conoce, nadie repara en tí, pero tienes el escaño asegurado. Una vez comprobado lo mullido del sillón cuatrienal, ¿quién va a recordar la supuesta obligación de defensa de los intereses ciudadanos de tu distrito, provincia, o como quiera denominarse? Aquí se levanta el pulgar o se mira para otro lado según marque el ritmo de rueda del jefe de equipo. De este modo, ciento y largo diputados cobran, viven, existen, se contonean al sonido de un único silbido. Pero aquí se paga a escote, el de ellos; aquí no brota aquel que disiente y lo argumenta, sino el que calla, otorga, y presume de ello. El problema es que las alcantarillas han dejado de realizar cotidianamente sus tareas de mantenimiento y la porquería ha aflorado en doble sentido, que a fin de cuentas es la dirección inevitable. Como no andamos muy duchos en el noble arte de la transparencia real, pues jugamos a la que sabemos: una especie de strip poker pudoroso, en el que enseñamos cacho pero nos reservamos alguna prenda. No resulta erótico, sino patético, ver lanzarse de un bando a otro declaraciones de IRPF y patrimonio, mientras la paga extra se guarda bajo la manga. ¿La queremos con IVA o sin IVA? Sencillamente, preferiríamos no haber tenido que llamar a estos fontaneros.