El correteo de la Sabi(n)a que nutre

Recuperar de nuevo los nombres de las cosas, llamarle pan al pan, vino llamarle al vino. Nos lo robaron todo, la gloria de estar vivos, pero no consiguieron robarnos la memoria. Ellos tienen también cuerpo bajo la ropa, manos que no acarician, dedos que no se tocan. Nosotros que queríamos vivir sencillamente, nombrar las amapolas. Si tú quieres ola, mi lengua es una ola. Nosotros que queríamos simplemente vivir. Y saber que muy pronto va a desbordarse el trigo pero mi vecino de arriba, en la barra del bar, dice que es Superman. Es una pena que su mujer no opine igual cuando el labrador de mi pueblo, cavando de sol a sol, llena de angustias sus manos, dando vueltas a la noria. Antes todos hemos sido albañiles, con las manos frías nos quedamos sin palas. El sudor del pueblo paga el piso de los alcaldes en Madrid. ¿Qué haremos con nuestras manos y nuestros fusiles, si antes de soldados, albañiles hemos sido? Pues los pajaros anidarán en tus manos y el tiempo pasará mientras nos insultamos. Nuestra dignidad se queda tirada en cualquier parque; mi denso olor a semen se desborda por esos espacios que ocupas en la alma colectiva. La ceniza y los despojos sobre el feto que nunca hemos tenido. El pasado que aulla como un perro que no exporta su emigración inmediata. Tu modo de abrigarme el corazón; la celda que ocupaste con ese bramido de árboles huecos. Tantas cosas hermosas que se han muerto. El padre que murió antes de nacer en esta estepa lluviosa, con gusanos y arena. El derrumbe de la cama en el vacío, sin mitos aparentes, demoronándose la Casa Tomada. La madrugada que grita en torno al fuego insomne pleno de colillas sin respeto, con mierda irremediable, infecunda. Las caricias con miga en las manos, enharinadas de pasión adolescente. Enséñame a tener paciencia y vivir a plazos, con el silencio del terror nocturno; créceme a bastonazos. Mi piel se llena de preguntas y silencios, pero apareció la vida cuando me astiaba de sed, con la necesidad de beber vida, de ingerir honradez. La dulzura de la carne nos reclamó el plazo extemporáneo del plazo pecador a manos llenas, como niños traviesos. El tiempo es una aventura que han inventado los viejos, y el presente es lo único que parece nos corresponde. La muerte es una puerta cerrada mientras en el cuerpo quede una gota de deseo, de ansia, de pasión por esa vida no asumida. Perdóname por abrumarte con mis impresiones, contando falsas historias de optimismo. Te besaré cuando La Luna me sugiera que temblamos cuales pájaros pasando de las palabras a los hechos. En realidad, tú y yo acabámos de nacer, mordiendo acordeones que llegaban tarde a la insurreción política y emotiva. Reconocimos nuestros rostros en Paris, cuando la arena nos hizo temblar los párpados. Esos relojes febriles multiplicaban el amor de los políticos regios, con retos rojos de las murallas virulentas. 1968. No reinventamos en el chicle agrio que tiraba a dar, contra los dientes honestos de la Historia. El traje marrón era el del amigo que iba camino de la fábrica robótica, muerta, moribunda. Fuimos vagabundos con poder electoral, cantando tonadas sombrías, sin amigos, sin fondo en sus ojos, con las flores secas, con el alma mustia.

Sabina1No para de llover, con alcohol se hace menos malo seguir el orden y la disciplina. Contamos los días que faltan, y nos llenamos la panza de vino en el extrarradio. La ciudad, con corazones pintados en los muros, es hostil y extraña. Pagamos extractos de amor apresurado a esos miserables que hacen rebaja a los desentendidos que piropean a las farolas titubeantes. Salimos del nicho cantando, erectos, pasando de la crítica epistolar. Somos pandilleros suburbiales, hijos del dolor y sobrinos de la necesidad callejera, con las escuelas cerradas sin palo ni taco; sin bolas marfileñas que olisqueábamos para el coloque que nos incita a vivir, a no reventar la propiedad de los que no te dejan elegir. A punta de navaja reclamas que no se mueva ni el Rato. La bronca asoma con la sonrisa de las chavalas que castañetean tu paso de Robin Hood carnavalero. Pero una noche la muerte te espero con las seis balas que desangran tu valentía, no tu egolatría urbana. Tu escoba sangrienta en mi balcón dispara mi desidia, mi tristeza con redes bigotudas. Piensatelo bien antes de poner tu pie en mi balcón, porque barrerás mi soledad y los comentarios callejeros cuando te muestres sin tu apariencia, sin tu disfraz, de niña Cenicienta. Los hechiceros de la noche te convirtieron en Cospedal de mala muerte. A pesar de eso, aprendamos a mirar de reojo a las señoras con incontinencia vomitiva. Aprendamos a fruncir los labios inferiores, zancadilleando el etilismo de la macarrada con placa sospechosamente tapada. Vistamos negro luto todos los dias, en busca de los bandidos con botellas en sus maletines. Seamos fugitivos con la cremallera descuidadamente bajada, con una doble sonrisa. Viajemos a lomos de una ciudad sin empedrado, en busca de ese encuentro siempre negado, siempre contaminado. Nuestro cielo se desparrama a golpe de azucarados recuerdos que ahora son ingratos, edulcorados. Desolado paisaje de antenas y de cables, de robótica humanidad.

Sabina2La noche que yo amo es turbia como tus ojos, larga como el silencio, amarga como lo que nos quema las neuronas. Nos picotean dos mil esquinas sin pasión carnivora, con la pedofilia de los penes rugosos, sin sangre. Esperamos tanto de la desolación nocturna, sin fichas de casino, sin graduación olvidadiza. Dame fuego y control para que la seriedad sea un vaso de té moruno. La delgadez de un papel de fumar es ese acelerador que nos mete el craneo en la lavadora para pisar el embrague no cautivo. Toda una vida de oficina y disimulo, toda una vida con la gente decente gritando la fealdad hermosa de los devaneos sin farola. De pronto un día el asfalto es de los valientes, y saliste a la calle para comerte el homigón con rimel de hermosura incontestable. Al echar a andar, el teléfono ardiente dijo ring, ring, ring. Tú nunca faltabas con tus senos con glandes presurosos, ignorando al príncipe que fuma Ducados, que tiene eyaculación precoz. No imites la gomina que sabes amoldar a mano derecha, son tiempos de rebajas sin comprador.

Sabina3Adiós mundo, adiós esperanza. No doy pasos adelante cuando mi copa huele a bromuro, cuando el cartón de tabaco huele a cianuro braseado. La cirrosis y la sobredosis con mancha, la ironía que antes eran dientes juveniles, valentía. Macarra al canto. Los tobillos nos los han desgastado los perros que buscan ese olor a moneda muerta. Sin temor, nos quedamos a la espera, con la vida entera por bandera, mientras el tren del pasado suelta carbón con pinta de vapor inocuo. Las tierras entre railes se carcajean, floridas, en busca de antiestamínicos con cuatro patas. No me pidas que levante los hierros antes de que suene el tren sin estación, porque cuando era más joven viajé en sucios vagones que iban y venían, sin camarotes, sin brandy. Llegaban a las paradas con colchones mustios, boyantes de semen absorbido, como resortes pornográficos que querías resetear con la suavidad del encuentro sin pan, con carne hambrienta. Extasiados, andaban de brazos de los extraños más consolados, los más extravagantes antes de caer la Luna pocha. Aún así, sé de ese amigo sin sombra, que se esconde en las azoteas para anular la contabilidad de nuestras esperanzas. No pierdas el tiempo conmigo, señor moralista. Huyamos del frío y busquemos en las tierras sin mercantilismo, donde sólo hay labios a precio de costo, a amor por abrazo. A trueque de sudor instantáneo. Apenas llegamos nos instalamos para siempre en las medidas de nuestros pliegues sin gimnasio, con las arrugas de la sal y el descuido generoso de los líquidos que emergen a partir del vaiven de niños-adultos. Gritos, azucar, sal, sabores de las uñas hasta los pelos con ataud, el recorrido del desengaño nunca cautivo. Nunca cumplimos años porque las fechas quedaron estancadas con un sol sin rutina. No teníamos costumbre de esconder la insolencia de esa desnudez que mata a otros hasta de lejos. Que vamos a hacerle, si nos gusta la rutina violenta que a otros escandaliza a la mínima muestra de carne lechosa, de puntitos con ganas de buscar cobijo procreador. Nunca entendemos el movil del crimen, a menos que sea pasionalmente político, escapando por pies cuando nadie entiende que el puñal es colectivo, que las ideas se hunden sobre la soberbia desabrida. El amor, en cambio, es preferible sin celos, sin hembras místicas que parecen haber nacido sin ombligo ni labios, plenas de impotencia rebelde.

Sabina4No soporto el dolor y busco un lejano país, fatigado, con todas las tonalidades bigotudas que trascienden los cuerpos esbeltos que nos hacen café a la mañana, sin churros, sin retrete estancado. Los sabios miran su geografía y no entienden por el odio que sentimos al repudiar la pasión de los humanos sin anillo. Los años que nos convirtieron en seres sin algodón y poliester encumbraron las sábanas más densas. El faroleo nos lleva a la noche sin ganadores, con la victoria permanente de la banca asexual, sin discipulos quejumbrosos, arrastrándonos a los rayos que queman la valentía bigotuda de las ratas limpias de la noche. Aún asi pedimos dos camas con ventanas al mar, trasnsparentes, con llaves silenciosas, saladas nuestras bocas podridas, sin nutriente. Nuestras nucas son rocosas como los picardías de barato que imprimen tentación sin punto G. Nuestros purgatorios están desolados, quemados con las pupilas de tanta inquisición anodina, de tamaña erección en el vacio de dedos con uñas que rascan heridas sin placer.

Y hasta aquí llegó la poesía del caminante que llenó la desolación rítmica de las suelas con baldosas a pleno pisotear. Quien sabe si nos da por gastar, más adelante, la acera con farolas y papeleras y neones con advertencias. Perdón por las conexiones. Gracias por la segunda parte que está cogiendo temperatura.

Ducados sin papel de liar

En esta guerra de precios del tabaco con filtro, los Ducados cotizan a la baja. Cuando abres la cajetilla de los truenos van saliendo machaqueos irregulares, abiertos los cilindros por las dos puntas, con todos los aditivos a la luz del día. Ni siquiera los cartelitos de advertencia en el exterior del recipiente han sido capaces de informarnos convenientemente de lo perjudicial que resultaba quitar el embalaje y dejarnos seducir por barcos, éxitos, chaqués y sonrisas. Ahora, cuando nos hemos puesto en manos de especialistas para quitarnos del vicio rosa que nos cautivaba a costa de nuestra salud mental y tributaria, somos capaces de percibir el tufo que desprende el faso sin papel de liar, con todo al aire, sin ni siquiera crear ya una incómoda adicción de redención, de “el último y lo dejo”.

Urdangarin2Carlos García Revenga, el veterano Secretario de las infantitas, es el último en enrollarse y ser prensado desde la factoría de ese tabaco negro que es el Ducado de los informes de corta y pega, las comisiones de palacio y que ha reventado en el cenicero tapado, con una abertura en el centro, pero sin agua dentro. De los Ducados a los rubios Coronas, la industria se tambalea; desaparece su publicidad de las web más exclusivas, pretenden arrebatarles el patrocinio balear asociado a la marca y, en los momentos de peor prensa, sus productos ni siquiera aparecen en las estanterías donde antes hacían acopio, a miles de euros la unidad. Qué tiempos aquellos, unos cobraban el ladrillo a dos mil el granito de veinte por veinte y otros, los más refinados, doblaban el importe por folio manchurrado. Hoy todos hacen cola, inapetentes, en las puertas de los juzgados pero estos últimos dirimen a la vez sus causas en la pérdida de privilegios que parecían inalterables. García Revenga es el último en reclamar su derecho a ser escuchado en sala con la misma velocidad que se le ha torcido el gesto cuando los magistrados han resultado obedientes y han procedido a pasarle papel de fumar en tejido de citación como imputado. ¿Cuanto le queda a Cristina I de Caixa para engrosar la línea humana de responsables penales? Quizás mucho, del todo, porque ella fuma a escondidas, con un par de amigos en la puerta para avisar por si se acerca demasiado la justicia cada vez más ciega. Pero, mientras, la plebe se entretiene viendo desfilar a plazos a los que primero aplaude y luego apedrea, por pura terapia, para quitarse el vicio.

UrdangarinQué pena que las autoridades no nos advirtieran con mayor énfasis y antelación todo aquello que perjudica muy seriamente nuestro porvenir. Por el contrario, los que se niegan a soltar el mechero que ilumina sus cuentas corrientes y dan calor a sus estómagos, no entienden del precio de la adicción y siguen pidiéndonos moderación mientras encienden una nueva con las últimas brasas de la anterior delación pasada por alto. Es el sempiterno círculo de las excusas placenteras, la culpabilidad sólo afrontada de humo para afuera. Qué malo es aquel día que aprietan por primera vez los labios y aspiran corrupción bajo las palmadas de sus compañeros más veteranos; en algún momento sienten la indirecta vacilación de estar haciéndose daño, pero la abstinencia ya les impide razonar hasta que caen en manos procesales. En ese momento sacan a la luz todas las excusas: lo estoy dejando, de mañana no pasa, pero si llevo más de un año que me he quitado. Pero no se lo creen, locos por salir de la magistrada consulta para abrazarse al clandestino énfasis del placer. Son una minoría, seguro, pero el producto continúa siendo rentable, aunque los Ducados manchen los dientes, la sonrisa, el porvenir. Aunque lo consuman después de haberle retirado el papel de liar.

No eres tú, somos todos

Ha sido destaparse la caja de los eternos truenos, en esta ocasión en el epicentro de la madrileña calle Génova, y el fenómeno turbulento no ha tardado ni una semana en descargar su furia atronadora sobre todo aquello que pasa pero no se dice. En realidad, es más bien todo lo que siempre fue pero en puntuales momentos de zozobra bipartidista deja de resulta pacífico. Asistimos, de este modo, a una suerte de guerras floridas, donde ambas tribús salen en comandita a la búsqueda de presas de ritual; son tradiciones que no derraman más sangre que la política, de manera puntual, pero que exige cada vez piezas más orondas. El desenlace, no obstante, cumple la semejanza mágica de destruir para regenerar. A nosotros, mientras tanto, se nos reduce la paciencia como jíbaros amantes de Onán, practicándonos la liturgia a nosotros mismos, con dolor.

Mulas1Mientras el Partido Popular sigue al pie de la letra las instrucciones que había redactado a partir del incidente Naseiro, seguro de que el accidente toca las mismas piezas y debe corregirse en base a equivalente procedimiento, las chispas que ayer irradiaron desde las antenas de Cristóbal Montoro parecieron decir “hasta que aquí hemos llegado”. En efecto, para una estirpe de profesionales de la política, que únicamente saben actuar en sus círculos más blindados, que despliegan su máxima energía en crear o sostener puestos a la imagen y semejanza de parejas y retoños, de la parentela más querida, cómo va a resultar soportable tener que enfrentarse al juicio del populacho, a la algarada que les impide escucharse; dónde se ha visto que con el esfuerzo que han realizado para captar 1.200 millones de euros de dinero putrefacto tengan que ser vilipendiados por exigencias mayores, primas hermanas de ética, moral pública, rigor legal y administrativo, y tantas zarandajas que sólo ellos dominan.

A partir del viernes pasado, y con los tambores y las trompetas llamando a la cacería a lo largo del fin de semana (los debates y asonadas en prime time aceleraron el retumbar bélico), las lanzas venían afilándose. Lo práctico de estos aztecas y motecas que pelean bajo la cobardía de la filtración, el rumor, los correveidiles a sueldo, es que conocen la ubicación del adversario antes de salir a la faena. No necesitan olisquear en las cuevas, andar con sigilo en busca del despiste. Se las saben todas. Sólo es cuestión de decidir qué miembros del clan rival son susceptibles de caer presos de sus redes, cuales resultan más prácticos para que algarabía de los propios resuene con mayor espacio en los periódicos de mañana.

Mulas2Irene Amy Alameda Martín se ha convertido en la indirecta Mata Hari del contraataque popular, dejando en la cuneta a sí misma, a su marido, el director de la Fundación Ideas, Carlos Mulas, o a ambos. Que si el pseudónimo era de la (y esa es otra), pareja, esposa o exposa de Mulas o, por el contrario, era un alter ego común bajo el que se desarrollaba, indistintamente, la creatividad articulista de ambos. Que si él no sabía que Irene estaba tras Amy pero la marca estaba registrada por los dos… Lo relevante es que estas batallas también se dirimen con un procedimiento muy similar a hundir la flota. Cuando pinchas en hueso, ya no sueltas la presa. Quiere decir esto que si un bando resulta desguarnecido, en lugar de limpiar sus trincheras, renovar a sus generales y motivar a la soldadesca, se lanza con carnívora violencia a arrasar al adversario. Ocurre también en sentido inverso: si en el primer movimiento se consigue del rival un arrepentimiento, una disculpa o la promesa de auditorías (ejem) internas, externas, sobrenaturales e infraterrenales, la revancha no puede resolverse por menos de una dimisión de peso.

Montoro1A lo largo de las próximas fechas PP y PSOE pretenden que la sangre vertida descienda por San Jerónimo, para que todos podamos olisquearla, tal vez hasta amamantarnos con su nutriente, y las fieras que braman frente a los leones se sacien y dispersen. Así ha sido siempre, así debe continuar. Lo que ocurre es que parece que no han aprendido de las anteriores desavenencias y la expansión de esa miseria colectiva frente a su opulencia corrupta ha llevado a una ruptura insoslayable, de las de juzgado. Ya nos da igual que Montoro nos tilde ruines por pretender saber donde ha dormido anoche, que Cospedal nos asegure que la escapadita a Suiza no fue suya, sino de alguien que se le parece. No eres tú, María dolores, somos todos.

 

 

Financia, que algo queda

Tres días después de que la bomba de racimo que supone para el Partido Popular, en particular, y para la credibilidad democrática, en general, el caso Bárcenas estallara, lo único cierto que sí se ha podido constatar es que la totalidad de la cúpula conservadora parece empeñada públicamente en poner orden, revisar cuentas, alejarse más si cabe del tesorero en suspensión provisional, pero con la convicción de que los negros sueldos entregados en sobres, de existir, fueron repartidos a limpiadores, conserjes y vigilantes nocturnos, no a ellos. Alguna voz ochentera ha decidido realizar tourné televisiva para clamar que éso, lo de los pagos en B a altos dirigentes del PP, era el pan y el caviar de cada mes para muchos, pero ni un hilillo de voz sumergida se ha atrevido a poner nombre y apellidos al más mínimo receptor.

PublicidadElectoral1Estamos ante uno de esos casos que echan a andar y desde el primer paso somos absolutamente conscientes de que su recorrido tendrá distancia de marathón. Las dos grandes formaciones a nivel nacional, así como los principales partidos autonómicos, apenas han intentado aprovechar el agujero en la línea de flotación conservadora para arremeter con todo el armamento en busca de altas responsabilidades y, por lo tanto, de prolongar su ocaso en cuanto a intención de voto a medio plazo. Todos callan porque deben callar, porque esa connivencia recíproca es parte de los pactos entre partidos que no se firman frente a una cámara. La posibilidad pecuniaria de repartir cantidades mensualmente de importes tan considerables y, por lo que se viene sospechando, a una cantidad nada desdeñable de miembros de la cúpula nacional, a lo largo de los años, plantea dos escenarios no antagónicos: Que la contabilidad de los partidos políticos es un choteo que no controla absolutamente nadie, y que el Tribunal de Cuentas revisa con el mismo ahínco de un oso perezoso, ó que la captación de dinero por parte de donaciones privadas, pagos de favores y protecciones políticas varias alcanza cotas de Cosa Nostra en el terreno político.

PublicidadElectoral2Desterrar esa vía de ingresos para que la transparencia del balance político sea pulcro y no permita el más mínimo atisbo de ¿qué hay de lo mío? está en las urgentes manos de esa inmediata regeneración que precisa el sistema si no queremos vernos ante las puertas de unas urnas con pretensiones anoréxicas, pero esta lección, si somos capaces de superarla, no debe hacernos cerrar el tomo de los desvaríos institucionales enquistados en nuestra joven y, cada día lo comprobamos con mayor crudeza, atragantada democracia.

La captación digamos prístina de los recursos que sustentan la actividad ordinaria de la diferentes estructuras políticas proviene, fundamentalmente, de porcentuales cantidades a cargo del erario público. Éstas se calculan a partir de diferentes variables en función de la dimensión alcanzada por los partidos en cuanto a su estructura territorial, el número de papeletas totales contabilizadas en los diferentes sufragios y la cantidad de representantes políticos que resultan designados a nivel nacional y local. Con la asignación de esas moduladas aportaciones de dinero colectivo, las formaciones deben sostener sus correspondientes estructuras, así como sufragar los gastos derivados de su necesidad publicitaria, centrada de manera principal en la antesala de los comicios en los que toman parte. Es en este último apartado donde dicha modulación de reparto ha sido, por herencia trasnochada, posiblemente malentendida, generosa desde el derroche.

PublicidadElectoral3De la misma manera que los propios análisis y estudios internos de una famosísima marca de bebidas refrescantes han demostrado que su inversión en marketing y publicidad apenas tiene influencia en la cantidad total de ventas de su producto estrella, con el desarrollo y aparición de una variadísima oferta televisiva primero, y de las redes sociales y los medios web después, la modificación en la intención de voto de los electores a lo largo de las diferentes campañas electorales en las últimas dos décadas apenas tiene un impacto de uno sobre cien potenciales votantes. Estos análisis son de pleno conocimiento en los comités electorales de los partidos, pero ninguno ha querido ser el primero en ponerle el cascabel al gato y de manera autómata, según se da el pistoletazo de salida en la correspondiente campaña, todos se lanzan furibundos a rellenar el mayor número de carteles estáticos, muros, paredes, páginas de periódicos y, en la actualidad, banner en las diferentes web. Todo ese derroche, a sabiendas de su ridículo resultado en la reversión de nuevos electores, se produce sin sentir la más mínima culpabilidad ante el despilfarro conocido. En el caso del refrigerio con sabor a cola, los accionistas y responsables de la Sociedad Anónima que lo fabrica entienden que, a pesar de su posición de indiscutible liderazgo y aceptación around the world, de su incontestable victoria sorbo tras sorbo, es conveniente continuar invirtiendo en recordar que están ahí, sin presión, realizando campañas que busquen la simpatía cotidiana del consumidor. Es su dinero y lo invierten como mejor consideren. En el caso de los principales partidos políticos, éstos ya gozan a diario de una extensa valla publicitaria que ya para sí querría cualquier empresa; los informativos de las diferentes cadenas de amplio alcance abren a mediodía y al atardecer con sus rostros, sus mensajes, sus titulares y sus proclamas, de manera gratuita. A diario. Está en sus manos, limpias de sobres, que el contenido de esas informaciones resulten positivas y convenzan cotidianamente al elector-consumidor. Lo demás, es derroche.

La explosión que no consta

BA4yqbcCAAEde6Y.jpg largeHasta cuando emergen a la luz pública hechos de una corrupción incontestable, tanto por su volumen pecuaniario como por su diametro incubrible de podredumbre ética, ha de transcurrir el reposo de los titulares y los análisis para cerciorarnos de que ni lo más negro deja de desteñir, de perder la obscuridad que parece indeleble para dejar pasar falsos tonos con brillo excusatorio, de colorada y fingida ignorancia o, a lo sumo, de la más diversa paleta de colores de camuflaje.

Para empezar, esa certidumbre con que todos obsequian al diario El Mundo al haber supuestamente destapado la exclusiva debe colocarse, cuanto eanos, entre mullidos almohadones. La cabecera que dirige Pedro J. Ramírez ha canalizado en el pasado importantes filtraciones con el objeto de revelar una apariencia de imparcialidad excesivamente teñida de intereses a un mismo lado de la balanza. Al dañar inicialmente a la formación política con la que se le presume mayor sensibilidad desde su consejo editorial podemos resbalarnos de manera descuidada en ese encerado periodístico que parece haberse realizado concienzudamente, con doble capa: Luis Bárcenas e ilustres nombres propios de la historiografía popular quedan seriamente dañados, pero únicamente en esa amnesia inmediata que inyecta el escándalo público; la probable prescripción penal de los delitos que se relatan transmite una sensación de que El Mundo ha marcado un imponente gol, pero fuera del tiempo reglamentario y, por lo tanto, estéticamente incuestionable pero sin mayor validez para el resultado final de este sacrificado match contra la corrupción. A su vez, su exclusiva se empeña ardorosamente en relatar, con más enfasis, el descarte de ciertas responsabilidades que en atribuir otras, pretendiendo deslizar la bonhomía de los actuales dirigentes del Partido Popular, en particular privilegiando un despiste intolerable de Mariano Rajoy en las mordidas de ida y vuelta, así como alzando a los cielos de la justicia interna suprema a Dolores de Cospedal, adalid desde un inicio de la presunta gran cruzada contra una podredumbre que, ahora, se destapa en toda su dimensión.

000000000 2010-04-06La financiación de los partidos políticos y las herramientas de control que se han autoimpuesto las principales formaciones, frágiles y disuasorias, han reflejado la escasa asunción de efectivos comportamiento de cristalino respeto democrático en sus estructuras: la creación de fundaciones propias y la aprobación de notables partidas de subvenciones públicas, los emolumentos internos por representación de cargos orgánicos y, sobre todo, la especialización en engrasar esas famosas puertas giratorias para que la supervivencia de los padres fundadores, dentro y fuera de las listas, se encuentre asegurada, ha escalado en estos días un paso más al constatarse los sueldos no contabilizados metidos en un sobre; los sobresueldos, vaya. La repugnancia es doble, porque el dinero provenía o bien de sus ingresos legales, que se nutren fundamentalmente de cantidades públicas, o de comisiones y mordidas ilegales a empresarios y favorecidos, dando una segunda vuelta de tuerca a ese tufo mafioso que ya se vislumbraba desde la Gürtel, pero que pretendía quedar como desafección de particulares honorabilidades. Ahora no. Ahora estamos frente a dos décadas de reparto de apestosos dividendos, gestionados desde el nucleo de la tesorería del partido hacia todas las direcciones y para todos los dirigentes. Que cualquier cargo de responsabilidad de los populares pretenda desmarcarse de su conocimiento supone una patada en el sentido común y la inteligencia colectiva. Que precisamente la actual Presidenta haya planteado una ignorancia absoluta sobre el particular sólo demuestra su anticipación al relato público de los hechos y provoca, por lo tanto, la sospecha de que pasado el período de posible ejecución penal y procesal de esta gigantesca trama se ha abierto la guerra civil para hacer desaparecer a cierta vieja guardia. La tierra yerma electoral que se presenta en el horizonte a medio plazo les permite acribillarse con holgado margen de amnesia ciudadana, o eso habrán valorado las gargantas profundas de esta algarada con aderezo a comisión.

Descongestión violenta

No es cosa de risa las funestas consecuencias maritales y sociales que puede provocar la adicción impostergable de esnifar a diario el spray nasal protagonista de este anuncio de 2011 que su fabricante, Grupo Uriach, ha considerado atemporal y, por lo tanto, nos obsequia con su visionado a todas horas, en cualquier cadena.

Es verlo y verlo y seguir sin comprender qué podredumbre sentimental habita en la pareja protagonista para que ella, en el momento de mayor éxtasis tras la dosis ingerida, decida emprenderla violentamente contra su compañero de cama a modo de abrupto almohadonazo, irritada por verlo disfrutar de su temporal descongestión. Al agredido parece ya darle todo igual, porque automáticamente se sumergue en un placentero sueño con las vías desatascadas, respirando a diestro y siniestro como alma que lleva al regazo del químico Morfeo. ¿Cual es el leit motiv de esta vanguardista puesta en escena para intentar vender el mayor número de sprays descongestionantes? Pues que todo en la vida consiste en tener los orificios nasales bien acicalados, que la felicidad somnífera consiste en esos segundos de esnifar líquido desengrasante y aspirar e inspirar con el sabor de los globos, el confetti y los bellos paisajes.

Pero, en serio, no es cosa de risa; probablemente por eso la damisela, hastiada de convivir con un yonqui de la oximetazolina, encuentra en la violencia el conducto para aliviar su desesperación. La adicción a fármacos legales, que se pueden adquirir a toneladas sin receta, marca la vida de muchas personas que cambian de establecimiento cada cierto tiempo para no sentirse marcados por esos boticarios que despachan con miradas acusadoras. Buceando por la red se encuentran cientos de casos de adictos desesperados por poder combatir con mayor sencillez su dependencia a la nicotina que al frasquito naranja de la felicidad. En efecto, el uso cotidiano de este principio activo posee un efecto boomerang de irreversibles consecuencias, afectando principalmente a la mucosa nasal, que queda más devastadas que los fondos marinos del Golfo de México, una congestión permanente que, a modo del mono de cualquier sustancia adictiva, recrea una excusa permanente para continuar consumiendo el producto y, finalmente, la pérdida irreversible del sentido del olfato. Visto así, la desagradable violencia del spot publicitario se relativiza: imagínense a su partenaire preparándose unos tiros de cocaína en la mesilla de noche, o quemando heroína en una cucharilla para entrar en trance, en plena alcoba, con vistas a provocar el sueño más placentero. Una ruina. Pues la oximetazolina, disfrazada de inofensivo bote naranja con supuestas propiedades de milagrosa descongestión, no se queda corta. Ahí es nada.

No obstante, y como estamos convencidos que el Grupo Uriach no pretende convencernos de que ser yonqui mola, tendremos que rendirnos a la desagradable evidencia de que volvemos a toparnos con un anuncio que hace uso de la violencia supuestamente inofensiva, almohada de por medio, para buscar un presunto tono cómico al desarrollo del guión. Si la agredida fuera la hembra, ¿cuanto tiempo habría aguantado el spot en emisión? Pues eso, que seguimos contemplando el fenómeno de la violencia desde dos prismas, tanto como para que, dos años después, se redifusione la algarada de alcoba y los responsables de la empresa comercializadora continúen considerando que es de lo más adecuado para que corramos ipso facto en busca de nuestra dosis.

 

 

Al trote más inhumano

El pasado 30 de diciembre Sorky Das Pont, un caballo de seis años que tuvo un mal día en una de esas competiciones obligatorias a las que son sometidos diferentes animales con el objeto de entretener y permitir el lucro descansado de insensibles bípedos, falleció a causa de las heridas que le inflingió uno de sus amos, Eugeni Sánchez, rabioso porque su cuadrúpedo esclavo no había realizado la carrera que esperaba. La conciencia de este sujeto debió quedar intacta o repuesta de inmediato, ya que se procedió a enterrar a toda prisa al animal, y a otra cosa. Esto es, señores y señoras, el mundo del trote balear, considerado casi deporte nacional por las islas mediterráneas.

Sorky1El conductor, Mateu Riera, aseguró bajarse de su mullido asiento de no deportista, y haber dejado al equino en buenas condiciones; me lavo las manos y de estas cosas yo ni relincho, debió pensar. Lo habitual en todos aquellos circos que se continúan permitiendo bajo el amparo del inofensivo trato a los animales participantes, en los que la responsabilidad sobre ellos es siempre diligentemente compartida, tanto como obviada cuando surgen a la luz pública las cotidianeidades insensibles y sangrientas que pululan con notable habitualidad por sus recintos. Ganaderos, picadores, banderilleros, toreros; cuidadores y mandadores en las luchas gallísticas…. todos participan de un proceso meticuloso para llevar a los animales a la extenuación y la muerte, pero ninguno acepta ser responsable del crimen que, como sociedad, cometemos permanentemente sosteniendo estas aberraciones.

Sorky Das Pont falleció sobre la ira de quien trafica con vidas mamíferas por apuestas que, oficialmente, no van más allá de unos cientos de euros. Imposible de creer. La codicia humana apesta sobre las palabras de expiación pública. Las peleas de gallos, permitidas y con competiciones regulares y de amplio seguimiento en zonas del sur de la península y en Canarias, sobre todo en la isla de La Palma, no tienen permiso para gestionar apuestas, pero en las galleras los billetes fluyen al mismo ritmo que se compran y venden ejemplares que puedan asegurar suculentos beneficios. En la hípica, a golpe de látigo, con esa supuesta elegancia que imprime visitar el hipódromo en domingo, después de misa, ya es otra cosa. Las élites sociales, al regular a través de sus instrumentos políticos qué debe ser considerada diversión de buen gusto, se han permitido taquillas a la luz pública donde practicar con decencia y sofisticación el descuido despreocupado de apostar para que el disfrute de la carrera sea más emocionante y atractivo. En los canódromos, con galgos sometidos a tropelías físicas cotidianas con tal de conseguir un campeón sobre decenas de infructuosos cadáveres de inocentes aspirantes, tanto de lo mismo. El trote balear no es, por supuesto, una excepción.

Sorky2El asesino confeso, Eugeni Sánchez, a caballo pasado, ha asegurado que pagaría lo que fuese (ya que con la derrota de su equino esclavo no pudo cobrar lo esperado) por volver atrás, siguiendo la estela monárquica de prácticar el público arrepentimiento al que obliga la presión de la infamia, que no de la sensibilidad que parece no albergar. Añadió también, como causa exculpatoria en lo que debe considerar falta de quinto grado en su escala de valores, que un mal día lo tiene cualquiera: así debe entender que se sostiene una sociedad civilizada, sobre la atrocidad privada que queda libre de mancha mientras ésta no emerga a los titulares y a esa incómoda crítica de los que no entienden su deporte, tan bello y noble, tan elegante sobre las herraduras y las crines castigadas.

Mientras el juzgado de turno prepara el procedimiento que llevará a Eugeni Sánchez a expiar su visceral canallada con una sanción menor, merced al cuerpo penal insensible al dolor que no resulte de las mentes y cuerpos de un homo sapiens sapiens, el aprovechamiento político del delito no ha tardado en aparecer en escena. El PSOE ha solicitado en el Consell balear que la institución insular se presentase como acusación particular en las diligencias judiciales en lugar de haberse hecho eco, durante las etapas en que ha ejercido el mandato en las instituciones del archipiélago, de las notorias irregularidades, casos de envenenamiento animal en forma de dopaje y demás tropelías ignoradas cuando el silencio de los golpes rebotaba en los graderíos llenos del deporte nacional. El PP, con mayoría absoluta y fiel siempre a los principios e intereses de su clase, ha optado por la coherencia insensible de ignorar la petición para que siga la fiesta, a toda velocidad, del trote extenuado.