Dudas a raíz del No Rescate

Luis de Guindos ha sido el encargado de anunciar, a la hora prevista y en el sitio señalado, que algo no andaba bien del todo. Pero, precisamente, la evasión permanente de los términos, las trampas léxicas, así como el altavoz utilizado, constituyeron las únicas y anécdoticas diferencias con el escenario previsto.

La primera duda que ha surgido en la opinión pública ha sido ésta, precisamente. ¿Dónde se encuentra el Presidente del ejecutivo en el momento de comunicar a la sociedad algo de tamaña gravedad? Pues es sencillo: dejando hablar a su jefe. Si convenimos que España es un país técnicamente intervenido desde finales de 2010, cuando el anterior gobierno anunció el severo plan de ajustes inicial, lo propio es que sobre Rajoy mande un tecnócrata al servicio del capital, como ocurre actualmente en Italia sin tanto carnaval, y pretenden que se instale en Grecia si esos locos helenos continúan haciendo uso de la democracia y votando en conciencia. Pues bien, que es el ministro Guindos, si no? Él mismo se encargó de darnos una sonora pista hace pocos días, durante el nombramiento del nuevo gobernador del Banco de España; de Luis María Linde destacó, especialmente, su bajo perfil político, como si eso resultará ser, para un supuesto político, una virtud. De este modo, la máscara bajo la que asoma el anfibio rostro ocultado se ha desintegrado por completo durante la rueda de prensa que celebró ayer: Él manda y Rajoy cumple su sueño de ser Presidente, sea al precio que sea.

Y es que sobre su agenda y su protagonismo real en el acontecer del ejecutivo nacional, surge la segunda de las cuestiones. ¿Será verdad, tendrá tanta desfachatez el esquivo Rajoy, como para presenciar en directo el encuentro entre España e Italia esta tarde en Gandsk? Pues dependiendo quien se alce como su espontáneo portavoz, tendremos respuestas distintas. A esta hora de la mañana, la agenda de La Moncloa no dice lo contrario, así como su presencia ha sido confirmada por la práctica totalidad de medios de comunicación, entre ellos Telecinco por medio de su redactora Sara Carbonero. ¿Y qué interés especial tiene resaltar este nombre? Pues porque su actual pareja y cancerbero titular de la selección española, Iker Casillas, se encargó ayer, durante la rueda de prensa previa al encuentro, de desmentir la presencia de Rajoy en el encuentro, declaraciones recogidas por el periódico ABC, entre otros. Sólo faltaría que el líder de los populares no sólo hundiera España, sino también a la pareja más chic del panorama ibérico. ¡Por ahí no pasan sus votantes, amigo!

Tercera duda que nos corroe. ¿Si obvian el término rescate con tanta obsesión que parece que desean extirparlo del diccionario de la RAE, por qué razón debemos suponer que esta exclusiva solución dispuesta por la UE es más beneficiosa? Según las explicaciones puestas ayer sobre la mesa, parecería que nos encontramos frente a una generosísima póliza de crédito, a intereses de risa y a disposición de la empresa España para cuando tenga algún desajuste de tesorería. Qué cosas, parece tan ligero el panorama que hasta deberíamos preguntarnos porque no hemos ido antes a la sucursal de Bruselas a negociar este instrumento. Pero esta es la trampa para incómodos ratones y sólo están esperando que atrapemos el queso para que la víctima no tenga escapatoria. La letra pequeña de esta nueva fórmula del laboratorio financiero perverso no hemos tenido ocasión de leerla, a modo de analfabetos rescatables frente a preferentes soluciones. En primer lugar, porque todos sabemos qué entidades van a tener que hacer uso de la disponibilidad de esos fondos, y en todas ellas convergen desastres monetarios producidos por la especulación, la ambición, la codicia y la incapacidad de sus politizados gestores: NovaCaixaGalicia y los sueños de Feijoo de poseer una banca gallega a cualquier precio, CAM y sus despilfarros corruptos continuados ó el experimento Bankia, con siete cajas controladas por el PP y cosidas a toda pastilla para disolver las responsabilidades particulares de cada una, en una carrera de fondo hacia el estropicio financiero. ¿Qué hay o habrá otros casos en las próximas fechas? Es posible. Pero fundamentalmente estas miserias son las que nos harán acudir, raudos, a meter la mano en el cepo con olor a celulosa de algodón. Si, tal y como Luis de Guindos afirmó ayer, la situación es realmente una solución pactada gracias a la brillantez de su equipo de economistas y la clarividencia solidaria de su partenaire en el BCE, tampoco se comprende qué les ha llevado a optar por una póliza de 100.000 millones, una cantidad a primera vista muy superior a lo necesario para ir tirando hasta fin de mes. Nada bueno, sin duda, puede suponer; por Bruselas, que se sepa, manejan mejor la calculadora que en la torre inclinada de Plaza de Castilla. En cambio, todo indica que ese montante ya nos debe advertir de inmediatas y desastrozas informaciones de quiebras y fallidos bajo Los Pirineos.

Una última e inquietante duda. ¿Cuánto vamos a esperar para sentar a los malhechores ante una justicia objetiva?

Actualización vespertina: Finalmente, al resuelto Mariano Rajoy le ha dado tiempo a leer unos folios redactados por su equipo a toda pastilla, coger un avión privado con su vástago primogénito, poner cara de futbolero despistado, mantener una reunión en el descanso con el presidente polaco mientras el nene compraba las chuches, poner caritas a la pareja heredera a ver si le rescataban una sonrisa, y volver para ver mañana, en su anónimo almuerzo, el final de Roland Garros, suspendido por una lluvia que ha conseguido provocar merced a otra de sus habilidosas negociaciones europeístas. Qué desagradecidos los vasallos ibéricos, que a estas horas pueblan plazas y avenidas pidiendo que no vuelva, que se dedique a negociar su reincorporación al puesto de registrador que le tienen todavía reservado.