De la prima de Rajoy a la de riesgo: Surtido de mentiras visuales de un tiempo a esta parte

Explicar en qué consiste ese temor perpetuo que se cuela en nuestros titulares y agría nuestros desayunos es cosa bien sencilla: En momentos como el actual, en que la balanza de pagos estatal es deficitaria y la economía privada se constriñe como un acordeón reseco, cualquier Estado optaría por devaluar su moneda para ser más competitivo en el mercado exterior. Como sea que nuestra soberanía monetaria ha sido cedida a una entelequia supranacional que baila al son del más opulento, esto es, Alemania, el índice que alerta sobre la salud financiera de áquel o éste país recae sobre la prima de riesgo: la cantidad de deuda pública emitida y el valor en el que se cotiza. Las perspectivas de crecimiento a medio plazo no resultan halagüeñas, menos aún con una estrategia obsesionada en disminuir el déficit público cuando el peso del endeudamiento nacional recae en manos privadas, con lo que la prima de riesgo ha venido manteniendo su nivel de supervivencia gracias a la adquisición masiva de ésta por parte, fundamentalmente en las últimas subastas, de la banca española, que consigue liquidez por parte del BCE (o sea, con los tributos de la ciudadanía comunitaria) a un generoso 1% de interés, cantidades multimillonarias que se dedican a reinvertir en deuda soberana en lugar de hacer fluir el crédito entre empresas y particulares y reactivar la economía real. Pero mientras ésta trampa capitalista, que de libre mercado hace tiempo que no se enorgullece, tiene los días contados por el cierre del caudal monetario de Bruselas, los inversores privados intentan deshacerse masivamente de deuda española en los mercados secundarios al no hallar indicios de crecimiento a medio plazo, con lo que la prima aumenta sin control. Dicho ésto, ¿Se encuentra alguna conexión entre el problema matriz y las soluciones impuestas por el Ejecutivo liderado por Mariano Rajoy?. Mutilaciones improvisadas en la cobertura sanitaria y educativa pública, en las políticas activas de empleo o en el campo de la investigación no parecen ser teclas que enlacen de ninguna manera con el problema real, pero van dejando en manos de unos pocos aquellos sectores sostenidos por el esfuerzo colectivo en las manos privadas de costumbre. El Partido Popular negó, en su última etapa en la oposición, con tenacidad casi desquiciada, que fuera a implantar medidas como las que venimos sufriendo en las últimas semanas. Mientras, se dedicaba a pulir esa técnica tan de los conservadres, consistente en realizar declaraciones con apariencia de rueda de prensa pero sin periodistas delante, o bien con la prohibición de realizar preguntas a la finalización de la respectiva intervención. Ayer, perfeccionó por completo esa estrategia antidemocrática, anunciando un severo recorte de 10000 millones de euros en sanidad y educación por medio de un párrafo encubierto en un comunicado inerte enviado a los medios y, en la tarde de hoy, el Presidente del Gobierno se ha alzado al Olimpo de la irregularidad política al salir disparado de la sesión del Senado hacia el garaje, eludiendo a los profesionales informativos en su propia cara.

Todo esto en sólo 100 días. Demasiado pocos para confiar en un repentino viraje de la situación que haya obligado a las huestes conservadoras a modificar su estrategia de gobernanza. Y es que, hace sólo cuatro meses, éstas eran algunas de las afirmaciones que repetían hasta la extenuación. Diviértanse o, más bien, deprímanse:

El programa de La Sexta, El Intermedio, realizó un brillante monográfico sobre las mentiras centradas en la esclavista Reforma Laboral:

Un surtido de mentiras en technicolor, con la melodía más adecuada:

Y para poner el broche de heces a este largometraje de fraude democrático, les facilitamos el video en el que pueden comprobar como Rajoy ha hecho mutis por el foro senatorial esta tarde. En el segundo 50 observen como una periodista es retirada violentamente de la escena…. del crimen político.