Bye bye, medium class

Es comprensible que cada especulación terrible a nivel individual, ciudadano a ciudadano, desde el horizonte difuso de la crisis en aquellos albores de 2007 que suenan a azucarado paraíso hasta el forward permanente que impide rebobinar la nostalgia de tiempos cíclicos desconocidos por nuestra temerosa limitación temporal-existencial, pase de largo y retorne, en ocasiones a golpetazos sin anestesiante, para descendernos del pedestal mullido sin alforjas.

Hay tantas pistas en estas baldosas abruptas de nuestro cíclico camino: un señorito que compra su acta de diputado a aquél que hoy honran como procer de un sistema acuchillado, a golpe de talonario sangrientamente franquista, que vende fuentesantas a millones de euros la quiebra técnica a aquél otro que, por generoso prevaricador, es permanentemente indultado de izquierda a derecha, desde orondos a calavéricas, con grueso mazo europeo hasta fino rostro proafricano… todos libres de culpa, laburando ajenos a la gentuza que engrosa las desordenadas retahílas humanas de útiles desesperados hacia el retorno de las castas. Imposible no atender cómo la nobleza de los fondos volubles se ha encontrado con cierto sopetón a esa hornada de voluminosa clase media que exige el don de la oportunidad; a igual capacidad, en ese terreno de juego que se les escapó de las grasientas manos de la confianza social, iguales posibilidades de alzar el apellido Rodríguez a las altas instancias del ducado de toma de decisiones. Debimos darnos cuenta. Las pistas. Todo empezó la fría tarde en que los proletarios universitarios, de cálida cuna y sudoroso recorrido, entraban al trapo de esos nuevos escalones irregulares llamados, por ejemplo, máster MBA, diseñados para empinar el ascenso con virutas talonarias. Con cosas así mostraron la colita. Sin bandearla.

El contoneo más sugerente no tardaría en producirse. Cuando la especulación comienza, el quiebro de caderas está cantado; el bailarín novato sabe cuando la música toca a su fin, pero todos nosotros ni siquiera habíamos encontrado pareja para el baile. Esa es la clave, el tum tum; la clase media ha conseguido  aglutinar, con todo esfuerzo y honradez, un zurrón de derechos legítimos y hasta aquí hemos llegado. Los poderes políticos y económicos nunca han estado en conflicto: el segundo siempre ha teledirigido al primero, si bien su radio de acción ha escapado a las ondas controladoras que chocan contra sabias esquinas. Ahora no. Ha vuelto la tensión de clases y la purga intenta rescatar las castas evitando el conflicto social. Estirar la cuerda gelatinosa permite recoger velas de plastilina cuando la dilatación quema en las palmas de las manos sin callos. Grecia es un socrático ejemplo.

Todas las teorías de arreglo macroeconómico ajeno están descansando sobre los distendidos hombros de aquella mayoría ciudadana que vuelve a ser carne de sumisión, que no protesta mientras el que recibe sal no la aliña con vinagre seco. En esa mescolanza tibia lametea el hijo pródigo, los primos desahuciados, el núcleo suave que goza aún de un privilegiado en nómina del temible sistema. Mientras, el capital, que no conoce bandera, remueve patriotismo público mientras toma billete first class con destino cálido. En la pátria egea ya ocupa el 60% de las Plazas Inevitablemente Beligerantes: 200.000 millones de euros han volado por orden de aquellos que, a su vez, exigen contención y sacrificio a las víctimas de horario e hinflada hipoteca del sueño.

Pero el poder va más allá de arrojarnos nuevamente a las catacumbas de la servil gleva. El poder real advierte con prontitud al osado de su equívoco traspiés envalentonado. Hoy, sin ir más cerca, y de cara a presente futuro, el juez Garzón ha recibido once años de crucifixión pública por cometer torpeza mayor que sus aceleradas y pobres instrucciones llamativas. El principio de legitimación activa, elemento tan quisquilloso para la amalgama jurisdiccional del demandante anónimo, ha desaparecido por completo, dando vía libre a entidades iluminadas por Estatutos que no pasarían el más rugoso filtro de la democracia interna con el objeto predestinado de llegar al segundo escalafón del altar derrumbado de este paradigma fantasmagórico en que se ha presentado el espejismo público nacional: aquí ya no hay advertencias, sólo clavos con sangre y óxido de fábrica, a la espera de víctimas que rediman de potencial valentía a aquellos que continúen osando discutir el ritmo de la historia humana. Bien lo ha advertido la Correa del abogado de aquellos ladrones que pasan la tarde descansando en la maderas horizontales, a diestra y siniestra, de nuestra pretendida democracia. Las cosas vuelven a su sitio. Nosotros, al redil.

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9 respuestas a Bye bye, medium class

  1. Alfaqueque dijo:

    Al redil… del que saldremos, seguro.
    Un abrazo.

  2. Jorge dijo:

    “Medium class” ¿Eso qué es? Eso nunca ha existido, es el clásico invento para conformarse y no protestar.

  3. Elruso dijo:

    ‘Middle class’ is English.

  4. Lo más atroz de todo es la impunidad con la que actúan. La semana pasada De Guindos nos colocó el “banco malo” bajo otro nombre y no pasó nada, a pesar de que eso significaba encadenar a hipotecas a largo palzo a una mayoría de ciudadanos y a permitir que los bancos sacasen sus viviendas a precio de saldo -sin pérdida real gracias al dinero del FROB-, devaluando aún más lo que seguirán obligados a pagar esos ciudadanos rehipotecados.
    Esta semana Báñez dijo que la reforma laboral no crearía empleo. Y parece que tampoco va a pasar gran cosa. ¿A qué esperán los perjudicados?. ¿Todavía creen que este gobierno será la solución y que podrán pagar el alto precio que están pagando ya?.
    Si la respuesta es sí, léase rápidamente la edición de 10-02-2012 de elespigadordigital.wordpress.com. Sobre todo las viñetas y reaccione, por favor, reaccione ¿O es que quiere vivir el resto de su vida en la Inglaterra de Margaret Thatcher?.

  5. es mas facil inhabiliar a un juez con bombos y platilllos para distraer a la opinion publica y poder seguir con recortes y bancarizacion de un sistema acabado

  6. Pingback: Bye bye, medium class « TIC TAC PATXIGU

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