Amor mío al alba

Sí que nosotros, los hijos jóvenes, los infantes tiernos, somos herederos de una bandera tricolor honrada, luchadora y tristemente sangrienta, ensangrentada a golpe de huesos carnosos indefensos; desabridos calcios abandonados en cunetas que nuestros primos han aceptado pisotear con el objeto de que la arena rellene los huecos en los que puedan asomar blanquecinas dignidades. Estamos permanentemente al alba, al menos en nuestro corazón descorazonado, tiroteado contra el paredón de una democracia hueca, podridamente insensible en su instrucción de pataleta ominosa. Nos dieron una democracia con corona, torres y aguilas ocultadas; mala, sensible al destierro selvático, a la tierra muerta, malvendida al hormigón desvencijado mañana.

Todos nuestros días son la segunda semana de abril. Abrimos las ventanas de Omán, las rendijas de Buenos Aires, las callejuelas de Caracas y La Habana, la honradez mexicana, y ahora serpenteamos las avenidas españolas evitando el golpetazo de los porrazos antes grises, hoy azulados, siempre enemigos. La patria está arruinada desde que volvimos a una trampa instrumentada por los herederos que sonrieron como coartada, que nos permitieron pasear contando treinta antes de atizar contra los huesos moribundos, esperanzados.

Y mira que somos. Unos cuantos lúcidos continuamos reivindicando lo que nunca pudimos ser, y sin embargo seguimos creyendo. La Historia de la Humanidad es tan estúpidamente cíclica que los próximos días de esta microdiversidad existencial se nos aparece a golpe de microguerras económicas con el propósito deplorable de amasar en decenas de manos la multitud de nuestras riquezas, de nuestras esperanzas. Lo llaman crisis, pero la especulación real nace de la tierra cultivada por extensiones físicas agotadas permanentemente; lo que nos arruina es rapiña maligna de aquellos que se han hastiado de libertades y derechos colectivos. Aún así, la masa deviene entrega multitudinaria hacia la salvación planteada, al salto de rayuela con baldosas marcadas. ¡Huyamos, compañeros!, los pocos que quedamos sin haber sucumbido a la anestesia deshonrosa del destino lacayo que entregamos en forma de millones de papeletas estúpidas.

Nos quieren convencer que la República en sí, como forma de autogobierno, no aporta sensatez y altura histórica insertada en su propia reivindicación humana. Falso. Los sedimentos del aplastamiento ideológico han consolidado estructuras con múltiples formas y terminologías sobre la base sensata de aquella sustancia política que los primeros mediterranoides reivindicaron como suyo. A partir de ahí, la minoría de homo supersapiens continuamos polinizando la belleza de nuestra verdad para recordar, de norte a sur, que algún día descorrimos las cortinas y el sol entró por nuestras ventanas. Nos tapan los recovecos luminosos de nuestra honestidad pero, cuando los carceleros se despistan, invertimos nuestro poco tiempo en agitar las telas para que los rayos dorados tuesten algunas moléculas, aún a sabiendas que es el instante donde comienza nuestra cruel desaparición física.

Anuncios

4 comentarios en “Amor mío al alba

  1. Pingback: De una Cibeles a otra pasando por chita « CambiaCalp

  2. Pingback: El New York Times envía un mensaje por error a ocho millones de personas | noticia.news-infos.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s