Guía del autoestopista galáctico

Si existe un personaje antipático en esta incatalogable categoría literaria (denominable, siendo terriblemente básico, surrealismo-ficción), ése es Ford Prefect. O quizás sólo sea la extensión universal de un británico cachondo que posee un universo completo para trasladar su particular personalidad, aquí envuelta en un extraterrestre escribano de esa epopeya didáctica que es la Guía del autoestopista galáctico, una especie de Biblioteca de Babel borgiana en su complitud informativa pero repleta de una universalidad tontuna, despistada en ese infinito que funciona con tanta mediocridad como nuestra estructura tras las páginas de Douglas Adams. ¿Qué se puede esperar de un miembro de ese todo que sabe poco más allá de que su destino se engloba en la respuesta 42?

Ford Prefect es el líder de la manada, la pureza despistada entre el desconcierto y el ritmo infernal de un caos que, para el lector del tercer milenio, suena a realidad de lunes de riesgo; un humanoide transmutado en aventurero divulgador que sintetiza un esfuerzo de tres lustros en algo fundamentalmente inofensivo es también ese Aleph progresivo de aguja en un pajar de estrellas y, a la vez, oficinista de tetris y solitario con la presión y el colesterol en niveles más que aceptables. Mientras, el insoportable Arthur Dent aparece como el protagonista más vacío de la historia de la literatura, preso de una odisea que renueva los votos del desconcierto absoluto. Y él, a verlas venir…

Los amantes celebérrimos del género tendrán que poseer, como un imprescindible anexo, amor apasionado por el humor británico de solemne desconcierto. Y, para colmo, con aderezo de hiperespacio. ¿Cómo si no podemos ponernos bajo un bulldozer antes de desayunar, tomar unas cuantas pintas a toda pastilla y asimilar, de sopetón y con el estómago vacío, que nos hemos convertido en el último ser vivo de un planeta derruído con la misma velocidad que nos levantaban bloques de adosados frente al paisaje que previamente habíamos adquirido a precio de toalla, fundamental para la supervivencia galáctica?

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3 comentarios en “Guía del autoestopista galáctico

  1. Siento contradecirte, pero el nombre del personaje del que hablas (si no me equivoco) es Arthur Dent, no Ford Perfect. Éste es el amigo extraterrestre.

    • Efectivamente, nombramos a ambos, pero en quien centramos nuestro bosquejo es en Ford, auténtico protagonista a nuestro juicio con su planicie sentimental, su encanto tenue y el residente de las gracietas que marcan el ritmo.

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