La Historia al caer el telón de ETA

El jueves 20 de octubre de 2011, por la tarde, tres dirigentes de Euskadi Ta Askatasuna (ETA) han anunciado que la asociación armada a la que representan abandona definitivamente su acción bélica, asesina y hueca. Ese fue el pitido inicial a un proceso aperturado desde la máxima complejidad social, imposible de reflexionar desde ningún ámbito con la más mínima garantía. Pero sí nos traslada obviedades pasadas, aspiraciones futuras y, sobre todo, expectativas con respecto a la altura de los masivos interlocutores que, a estas horas, buscan micrófono y medalla para dar lustre a su recorrido.

En el día 0 de un Estado en calma macroasesina, sin la angustia de cientos de ciudadanos que se despiertan acompañados de un reconfortante extraño que cuida sus espaldas y sus cráneos, es indiscutible que esta fecha marca una tinta luminosa, eufórica, en la Historia de España, de Euskadi. Nada es casual. Tras la mesa encapuchada, negruzca, encabezada por el hacha y la serpiente que significan ausencia de ideas y futuro, se han trasladado mensajes y propuestas en las que descansa la razón de cientos de ciudadanos, de toda condición responsable, de todo ámbito esencial, hasta condensar un discurso medido y profundamente elaborado. No así consensuado, no desde todos los vértices. Baste como ejemplo la desesperación del Lehendakari, desde un aeropuerto norteamericano, intentando embarcar para no desplazarse demasiado de la histórica instantánea que ya están horneando en el cuarto de revelado.

Lokarri, es decir, lo que sirve para unir, ha escenificado de manera magistral el capítulo trascendental de este largometraje sangriento, de cientos de rombos. Por este lado del guión, evidentemente había un conseso productivo a la hora de rematar un mensaje liberador. Todos los ponentes, defensores y potenciadores de esta cumbre de luz y taquígrafos estaban al tanto de los títulos de crédito. Desgraciadamente, cuando el éxito está asegurado, el ansioso e insaciado espectador acepta que le esperan secuelas, segundas y terceras partes, que pueden empeorar el producto original; en este caso, ese desarrollo es inevitable, el nudo grueso del ovillo a deshilachar. Se podrá discutir la ausencia de generosidad redentora de los encapuchados, la necesidad de gestos inmediatos, rotundos, casi libertarios tras tanto pánico acumulado durante más de cuatro décadas, pero eso no va a ocurrir. Ni ahora ni a medio plazo. Los manuales de Historia, la literatura y el desarrollo de las respuestas ahora enterradas irán abrillantando una época timorata.

Lo que sí van quedando son cadáveres… políticos. ¿Cual será el alimento miserable de los Mayor Oreja, Rosa Díez y demás profesionales de la supervivencia pública a costa de enarbolar el terror amplificado? La de Sodupe ha llegado a montar un adorador tejemaneje electoral con el único propósito de monopolizar el micrófono de su discurso rabioso, lejos de la democracia organizativa de su antigua formación. Esta misma noche hablaba de prudencia, de incomprensión ante la supuesta euforia inmadura de la mayoría de opinión. Según la voz en el desierto fértil, en concomitancia con la portavoz de la AVT, su única aceptación comprenderá la rendición, la entrega de armas y la petición incondicional de perdón sincero. La trinidad de la arrogancia cobarde, el terror a perder el espectro alimenticio.

Sigamos con las preguntas, auténticas protagonistas de esta impactante velada. ¿Beneficia políticamente a alguien este anuncio, a día de hoy? A corto plazo, no parece. La gravísima contracción financiera que padecemos, unida a la desaparición, de facto, de la actividad terrorista hace más de dos años, ha despeñado su importancia ciudadana a niveles ínfimos en los últimos barómetros del CIS. A un mes vista de las elecciones generales, pocos votantes modificarán su decisión frente a las urnas en función de lo acaecido hoy, más aún con esa sensación de que tras el anuncio no hay negociación por parte estatal ni triunfo con rostro y apellidos por parte de nadie, aunque pueda aplaudirse a algunos más que a otros. Pero, sobre todo, porque lo que ahora se abre es el liderazgo en la forma de enfocar el cierre definitivo de la tragedia, y en ese devenir los electores tienen claro, en su esencia, cual es el perfil que prefieren en la punta de lanza del Estado de Derecho. Eso no resta que desde el entorno abertzale el espectáculo esté bien medido. Tal vez, sólo tal vez, necesitan despojarse del armamento antes de la presencia del Partido Popular en La Moncloa, a sabiendas que Rajoy tiene imposible justificar concesiones inevitables para que el futuro sea limpio. Porque ahí sí, a medio plazo, nos encontraremos con consecuencias políticas, siempre desde el lado de la realidad vasca. A diferencia de movimientos terroristas patrios del corte Grapo, Terra i Lliure o MPAIAC, borrados con relativa sencillez al no disponer de una cobertura ideológica asentada notablemente en su entorno social, ETA ha sobrevivido gracias al arraigo manifiesto de una orientación en la sensibilidad ciudadana de cierta relevancia en el territorio que, demagógicamente, pretendía liberar. Si alguien tenía dudas al respecto, la torpeza inconstitucional asumida por la mayoría política nacional que significó la Ley de Partidos Políticos dejó plena constancia. Mártires y más mártires sobrevivieron al éxodo institucional hasta que, en los pasados comicios locales, las siglas de turno de marca abertzale de izquierda sobrepasaron expectativas halagüeñas en el marco representativo. Ese destierro dio perspectiva a la organizada convicción ciudadana que en Euskadi cree, firme y pacíficamente, en un Estado soberano, e inundó de maná jugoso una consciencia latente en una sociedad madura.

¿Hay espacio para la amnistía presidiaria? En ningún caso. La paz no implica la desaparición de consecuencias penales equivalentes a cualquier delincuente que incumpla el pacto social. Aquí nos enfrentamos a cientos de reos que han balaceado fríamente a funcionarios públicos, responsables políticos, catedráticos ilustres… ciudadanos inocentes, muchos anónimos para el resto de sus compatriotas, en definitiva. Todo muy lejos del presidio de conciencia, del encarcelamiento por divergencia ideológica. El arrepentimiento es valorable desde su prisma redentor y mantiene unas consecuencias establecidas en la legislación de enjuiciamiento criminal, pero la reinserción y rehabilitación que inspira nuestro Código Penal no puede saltarse plazos a una quinta marcha que provoque derrapes innecesarios en la vía que debemos ir asfaltando. No obstante, queda por ver el fundamento jurídico de ciertas condenas, algunas muy cercanas en el tiempo, que mantienen a líderes políticos encarcelados bajo discutibles sentencias que pretenden mezclar palabra con pistola, que arremolinan discurso con dinamita. Quien sabe, tal vez sí alguno de esos reclusos sea mañana aplaudido a las puertas de un centro penitenciario y alzado como pacificador visionario. La Historia también se va escribiendo con algún borrón.

Los mezquinos deben quedar fuera cuanto antes, apagarles definitivamente el micrófono indecente que amplifican para masticar su miseria política, sus sobras con apariencia golosa. Por el lado contrario, determinados líderes de opinión, habituales de los atriles y escaños elegibles, tienen la oportunidad de demostrar altura política el día después del discurso aprehendido como dogma de campaña. Aquí hace falta extrema de perspectiva histórica, nadie puede apoderarse del futuro que entierra décadas de miseria. No se puede exigir cuando se es parte relativa de las huellas por formar, el vivo no puede reclamar perdón para los que no están, los que tal vez abrazaran la butaca y el café sin la nuca alerta. Porque, seamos dolorosamente honestos, las más de ochocientas víctimas masacradas por ignorantes pistoleros, por incapaces de romper el sonido del viento con la palabra y no con el acero atragantado de pólvora, tienen la única exigencia hereditaria de proteger la dignidad histórica de sus familiares, no el derecho a reclamar la imposición de su visión en el proceso. El dolor ante el fallecimiento abrupto, ante el asesinato, siempre expande ondas de dolor en un círculo humano, sea éste más o menos amplio. La sangre que se derrama por una cartera con pocas monedas a intercambiar por heroina, la sangre mancillada por la torpeza inhumana que pisotea ideas y propuestas; no obstante, a nadie se le ocurriría entregar el futuro penalista de millones de esperanzados ciudadanos a la revancha, a la necesidad de victoria caducada. Y la dignidad no puede borrar la memoria, abrazar la inmediatez con réditos palpables. En definitiva, José Luis Rodríguez Zapatero no puede afirmar, como hoy lo ha hecho, el compromiso con la dignidad de las víctimas etarras cuando ha abandonado la de cientos de miles de torturados, fusilados y expoliados demócrastas, de igual valor humano nacional, con una normativa sin sustento presupuestario, comprometido ni valeroso. Todos a una, todos frente a nuestro destino como sociedad.

Es seguro y comprensible que a muchos les irrita asumir en el centro del fotograma a esos responsables públicos elegidos bajo siglas detestadas, ver un final sin goleada, tan siquiera sin victoria por la mínima en el último minuto. Queda un mes para moldear un esqueleto descalcificado, una parte de nuestro recorrido social que hoy ha llegado a su inapelable fin. Es cierto que, tras el anuncio del cese definitivo de la violencia, no nos hemos detenido en la instancia inmediata a la afirmación largamente esperada; el trío encapuchado reclama la apertura de diálogo con el Estado español y francés para buscar las vías que rematen el guión. ¿Sabremos asumir que el fin de una metástasis en feliz regresión no tiene vencedores ni vencidos, no debe tenerlos nunca? Todos juntos lo diremos. Mascullen lo que mascullen algunos pigmeos políticos, esta noche hay muchos acertantes de primera categoría sin necesidad de apuesta azarosa: miles de ellos disfrutarán mañana de su primer café en décadas con una espalda únicamente tapada por sus respectivas chaquetas.

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5 respuestas a La Historia al caer el telón de ETA

  1. Estupenda reflexión. Estoy de acuerdo contigo. Un saludo. Pedro de Mingo

  2. donPepito dijo:

    Hay que tener mucho cuidado con lo que se dice. Si se respeta la democracia (o de eso se presume), es necesario no faltar al respeto a otros razonamientos democráticos. Creo que es algo básico.
    Cuando alguien piensa que la legalización de Bildu de hace varios meses, y el actual anuncio del cese definitivo de la actividad terrorista de ETA no son casualidades sino pasos de un proceso muy bien planeado entre dos partes; no se puede calificar este pensamiento como mezquino.
    Podrás decir que es una falacia, pero da la circunstancia de que es algo tan notorio que no necesita ni probarse…

    • miguelb dijo:

      Don Pepito:
      Mezquino tiene varios significados, entre ellos el de “pequeño, miserable”, o “falto de nobleza”.
      Decir de Mayor Oreja que es mezquino no es, en absoluto, inadecuado. Es miserable y actúa sin nobleza, pues defiende sus intereses en empresas de seguridad y que están obteniendo cuantiosos ingresos en el País Vasco.
      Al respecto, también desconfiarías de él si supieras por palabras de un policía que se la está jugando cada día que para algunos la existencia de ETA es un negocio. Esto fue hace ya algo más de treinta años. La relación de Mayor Oreja con empresas de seguridad no la conocí sino mucho después. Ata cabos.

    • tinejo dijo:

      Afortunadamente, queridos amigos, este proceso es imparable, y los mezquinos (con todas sus letras) que temen perder su alimento podrido andan por el camino correcto, porque poco queda antes de encontrarse el muro insalvable de la honradez, que les impedirá continuar su marcha. Ahora es el tiempo de la calma, del horizonte. No hay lugar para el interés perverso.

      Gracias por visitar Casa Querida y feliz nuevo tiempo!

  3. borja dijo:

    -.,..–.,.,,..,-..,-Por favor pedir a amigos,conocidos,familiares que no voten ni al psoe ni al pp pasarlo por favor.Si nadie vota a estos dos partidos los que ganen tendran que cambiar las cosas sin posibilidad de no hacer nada.Estarian obligados a cambiar la justicia y la leyes electorales la clave es que psoe y pp no tengan ni un voto.GENERACION NI NI,NI PSOE NI PP PASARLO PORFAVOR,hablar de ello con familiares y amigos y que nadie les vote y TODOS A VOTAR.Que voten a quien sea menos psoe y pp gracias.

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