Impertinencia láctea

Érase, que en mala hora se era, amigo o conocido fugaz de Carmen Machí, y por esas suertes de la transmutación publicitaria, la lineal actriz cómica poseía el don de la presencia acogedora en tus rutinas más básicas. Sus poderes comenzaban como algo inocente, echando la tarde con su íntima Marina para dejar los cotilleos varoniles aparte y centralizar el té con pastas a ritmo de regulador intestinal lácteo. La santa anfitriona cometió la torpeza de tratar un temita baladí, intrascendente, a la espera de que el aburrimiento hiciera mella en la incómoda visita y, así, despacharla antes de comenzar la telenovela; poco podía imaginar que había pinchado en hueso, que había destapado el tarro de las esencias activas. Comenzaba así el reino de la intromisión machiana.

El revoltijo gastrointestinal, el plácido corre que te pillo gaseoso, acababa de toparse con una nueva heroína armada de verde plasma bacteriológico. A la espera de ser rescatada por una serie de postín que parece haberse acostumbrado a tenerle entre lejanas rejas, la conciencia pública llegó para recordarle que su tono de ama de casa a punto de estallar debía contener energías de sobra para luchar, a lácteo partido, contra la retención de líquidos, sólidos y demás presencias incómodas en vientres ajenos. A partir de ahí, ningún estómago ronroneante estaba a salvo de su sonrisilla sabelotoda, aprovechona de la fama que precede su perfil entre las féminas proletarias.

De vuelta a casa, tras desfacer entuertos de bilis y muy colón nuestro, nada podía detenerla. Daba igual que te escondieras en la cocina; el poder descompresor de la Machi se introducía por cualquier resquicio hogareño y, sumida tú en la inoportuna fabada veraniega, te soltaba la lengua para obligarte a confesar que dentro de tí habita el maligno. Concha, en exclusiva documentada, abre su alma a la redención activa.

El poder se le estaba yendo de las manos. Su indolente poderío expulsor transmutaba hacia un formato de claustrofóbica Conexión Carmen, acorralando a esas inocentes coleguitas que sentían el gélido visor de una cámara acusadora, difundiendo sus miserias estomacales a un ritmo de acelerado dogma sonriente, escalofriante. Marchar lejos no aseguraba la escapatoria, ni siquiera en aquellos espacios públicos donde, supondrían, la libertadora de esfínteres atascados encontraría su rechoncha kriptonita. Ataviada con su pareo protector, hasta las hembras más estilizadas quedaban atrapadas en la ardiente arena de la justicia láctea.

Buscar refugio en la propia guarida del enemigo, intentando vislumbrar donde reside su dietético poder, es caer en la peor de las ratoneras. Rodeada de sus poderosos envases, ni una sonrisa elaborada puede despistarla de su ineludible misión. En este estremecedor documento, podemos estudiar a la víctima que más próxima estuvo a conseguirlo. A pesar de no triunfar con su primera táctica de distracción, aún guardaba un repoker de ases bajo el abrigo: a sus caprichosos familiares no le gustan los tropezones. Por un pelo, pero ni así. Carmen tiene respuesta para cualquier ataque con pretensiones de regateo en el noble arte de desgasear los conductos.

No hay barreras que puedan detener el reto machiano. Su última misión la ha llevado a allanar el rincón de máxima virginidad hogareña: el cuarto de baño. Resulta tan estremecedor el relato visual de los hechos, que nos vemos en la obligación de ahorrárselos. No existe antídoto ni remedio para que la impertinencia láctea entre en sus vidas, ríndanse al monopolio del perfil rectilíneo. Desde Esperanza Sur, cada día surca los cielos patrios aquel gorgorito enrabietado que nunca se fue. Pobre de tí si osas atragantarte con ese refresco burbujeante.

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5 respuestas a Impertinencia láctea

  1. José Malax dijo:

    Hola Tinejo:

    (Por si te sirve a tu ya bien documentado artículo).

    En Dinamarca, en el 2009, y a consecuencia del resultado de una investigación que demostraba que la publicidad de Danone era engañosa, prohibieron/retiraron los anuncios.
    Este es uno de los artículos que escribió el periódico Politikken “La gigante láctea Danone da falsas promesas sobre salud”: http://politiken.dk/tjek/tjekmad/tjekmadartikler/ECE819375/maelkegigant-giver-falske-loefter-om-sundhed/

    Saludos

    • tinejo dijo:

      Gracias por la información, estimado José y, sobre todo, por querer compartir tu tiempo en nuestra Casa Querida.

      De las grandes corporaciones alimenticias nada bueno se ha escrito. Bajo su inocente apariencia disgregada en cientos de productos inofensivos, se esconden unos tentáculos hambrientos.

  2. Estos prodcutos vienen a vendernos soluciones que nuestro propio cuerpo nos dá; terminaran vendiendonos saliva por tarros al vacio, para poder deglutir alimentos intragables, o simplemente babear “extra rato” delante de nuestro tele-vi-sor. Inocuos eso sí , a ver si por casualidad le da a alguno de nuestros dirigentes por tomarlo asiduamente, y la fastidiamos.
    El negocio está en decirte lo que necesitas, hacerte debil, y luego venderte la solucion.
    Viviremos para contarlo… por que les interesa.

    • tinejo dijo:

      Sin duda viviremos para contarlo… y para comprarlos. Pero resulta cómicamente patético ver como famosos de baratillo se prestan a realizar un papel de vendedores de lo inocuo, poniéndose en el papel de trilero publicitario. Los argumentos del guión son, por otra parte, lamentables. Pero, por desgracia, las neveras familiares se llenan de esos productos por la falsa confianza que les desprende el famosete en cuestión.

      Vivir para ver…. y consumir.

      Gracias por visitar tu Casa Querida.

  3. Interesante analisis gastrointestinal de una libertaria de los bolos alimenticios 😀

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