Plazos incomprensibles, realidad desconcertante

Finalmente nuestro análisis a raíz de los plazos y modos de la sucesión socialdemócrata cara a los comicios generales de 2012 no se ha cumplido. Hemos errado en lo primero, no así en lo segundo. Efectivamente, la presión de algunos barones del partido en el poder, demandaba con estrepitosa intensidad la necesidad acerca de un mensaje que aliviara las alforjas que suponen enfrentarse ante el electorado vendiendo el producto podrido que llega de Madrid después de esperar en aduanas europeas un salvoconducto, ignorando éste las fechas de caducidad y los plazos óptimos de disfrute y aprovechamiento de la mercancía.

Los tiempos, como decimos, se han acelerado. No es ninguna novedad; una relevante mayoría, en cantidad e importancia, de analistas políticos nacionales ha venido anunciando la posibilidad de exclusiva antes de las elecciones locales y autonómicas del próximo mayo. Es apostar a cierto caballo vencedor, sin tara y con jockey estilizado. En primer lugar por esa extendida impresión de que, si algo domina el jefe del ejecutivo, son los tiempos. Y esos tiempos los ha marcado como un hábil lanzador de penaltys. Lo discutible es comprender con quien ha consensuado esas zancadas, y si el camino hasta el balón era el conveniente para el golpeo.

Si el PSOE quiere mantener alguna posibilidad de evitar una debacle superior a la que se fue gestando a partir de 1996, con derrotas internas, de ideología, contenido, coherencia, transparencia y democracia, así como vapuleos externos, la fecha del primero de octubre era la línea de meta que permitía a sus cuadros organizativos y liderazgo probable establecer un cauce de actuación y objetivos adecuados en tanto en cuanto gozarían de plazo para recuperar el margen de distancia estadística con los neocom patrios y, a su vez, evitar el lastre de tener que echar la vista atrás, cual corredor de fondo, por si algún enemigo se acerca en la distancia cuando lo creíamos ampliamente superado. José Luis Rodríguez Zapatero, en su glosario de justificaciones, dejó caer de forma liviana una que era todo. La familia. No hay más vueltas en los vericuetos del viscoso entramado político moderno. Complejo y tortuoso. Maligno y calavérico. Su situación personal, producto de un desgaste asfixiante en los últimos tres años para un núcleo de parentesco acostumbrado a otros ritmos en su andar han situado al premier nacional en una agonía diaria difícil de comprender para los que asumimos que la alta política es sacrificio no dubitativo. Se mire por donde se mire, se disfrace y trabaje como se quiera y pretenda, el anuncio realizado en estos días por el Presidente del Gobierno es innecesario de cara a la confianza que pueda o no generar el gobierno nacional cara a las reformas por plantear y, sobre todo, realza el brillo del mandoble en la estocada de los derechistas de este Estado nuestro.

El PSOE se tendrá que ajustar el nudo, mientras que Zapatero se lo suelta antes de lo indicado

Efectivamente, el PP se ha encontrado con un obsequio tentador y con sólo un lazo atravesado: el alivio personal de ZP que le permitirá desenvolverse a nivel público en campaña con mayor gracia y creatividad y, sobre todo, con cierta complacencia de un sector del electorado de izquierdas que lo tenía cruzado y que, a partir de ahora, puede entender los mitines de campaña como una gira de despedida, cual estrella del rock en decadencia. Pero esos aplausos en los bises, cuando entone la letra nostálgica de sus mejores éxitos, no le servirán para evitar que sus contrincantes repitan a sus trece millones de fanáticos la consigna de que han conseguido derrumbar una torre antes de que las termitas roan la superficie. A Presidente muerto, Rejoy impuesto. Este anuncio entierra el mensaje de los representantes socialdemócratas, de Frontera a Finisterre. Ahora todo será mensajes más vacuos y aplausos secos y sordos. Y, mientras, la terna de candidatos que analizamos en este espacio de encuentro mutuo ha acelerado su descomposición por tantas prisas hasta empujar a únicamente dos la batalla por el pulso mortal. Sin eliminatorias ni contenido, sin corrientes ideológicas ni propuestas. Sencillamente, la batalla por el mando, realzando el abandono teórico de un partido que sólo ha mantenido (rescatado, en realidad), un logo, cual multinacional vendedora de estupefacientes dialécticos.

Rubalcaba o Chacón. Blanco o negro. No hay historia pero hay tiempo. Demasiado. Lo que aplasta este egoismo poco consensuado es la capacidad de regeneración de lo marchito, sin ambages ni recovecos. Se estudie desde cualquier perspectiva interesada, la bandeja brillante está en la mesa de los populares, con la cabeza de un Presidente que entregan en el convite de mitin de domingo. Y eso es una victoria sí o también. Habiendo retrasado la propuesta de futuro a la caída de las hojas hubieran conseguido el margen adecuado para hablar y discutir únicamente de lo que importa: los proyectos que presentarán a los ciudadanos para retomar su confianza y reestablecer el equilibrio en los proyectos de futuro de la nación. Lo de ahora es un circo, y si esa bufonada es la que plantean para sobrevivir, es preferible que se ahorren el acto de los titiriteros peleándose por la damisela disfrazada de Moncloa.

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Una respuesta a Plazos incomprensibles, realidad desconcertante

  1. Muy buen articulo gracias.
    Debemos informar a la gente de lo que está pasando.

    Saludos.

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