La importancia del líder. Sucesión socialdemócrata contra la debacle

A estas alturas del cuento tal vez no sea necesario explicarlo, pero por si los votos, hemos de recordar que cuando nos dirigimos, cada cuatro años, a ejercer nuestro derecho a decidir en las elecciones generales, elegimos a los diputados y senadores que conformarán las dos Cámaras de Representantes de que consta nuestro poder legislativo. Y es éste el que, con las mayorías que se formen, establece y propone al poder ejecutivo, esto es, al Presidente del Gobierno y a los correspondientes ministros. Aún así, nos hemos acostumbrado desde los primeros comicios democráticos a aceptar, tanto los que conocen esta realidad jurídica como los que no, que quien puebla con su rostro los carteles en representación de tal o cual partido político (habitualmente coincidente con el número uno de la lista al Congreso por Madrid) será, en caso de victoria, el jefe del ejecutivo los siguientes cuatro años. En realidad, esta tradición se ha cumplido religiosamente, si bien, con la ley en la mano, una formación política que alcanzara la mayoría absoluta y, por tanto, no necesitara de pactos con otras fuerzas del hemiciclo para pactar gobierno, podría proponer a usted, a nosotros, a Chiquito de la Calzada o a Iniesta como Presidente y tan campantes.

De cara a la galería, las estructuras políticas son conscientes de la necesidad de un líder de cara a sintetizar sus ideas, propuestas y voluntades y empatizar éstas con los anhelos de la población. Crear una simbiosis entre un rostro, un tono y una forma de vestir y los votantes. En la trastienda, el colectivo en forma de Asamblea, Comité u Órgano de dirección es el encargado de preparar el panorama público que se esboza y presenta a la ciudadanía, así como las decisiones que lleva a término el gobierno y el grupo parlamentario que lo representa. Esto es así de sencillo y así de trasparente, pero ni por ésas somos capaces de enterrar la necesidad de liderazgo.

El PSOE vivió una esperanzadora revolución en el año 2000, precisamente cuando las huestes socialdemócratas, asoladas tras el varapalo electoral de Joaquín Almunia y el fiasco producido con el relevo chapucero de Josep Borrell, percibieron que desde la marcha de Felipe González las ideas y propuestas se estancaban ante la ausencia de una presencia que las definiera, les diera color y forma. De este modo, y contra todo pronóstico, alzaron a la jefatura del partido a un semidesconocido diputado por la provincia de León, José Luis Rodríguez Zapatero, que fue capaz de mimetizarse con la imagen de un renovado socialismo, moderno y solidario, atento a las necesidades de los más débiles y consciente de los problemas internacionales. Esta manufactura ha valido dos elecciones, y a la vez el retorno a una etapa en la que, ante ausencia de ideas y proyectos, la figura del líder se disuelve sin remisión.

A diferencia del PP, donde la ausencia de ideología a defender ni mucho menos programa a sostener hacen que el hooliganismo mantenga erguidos doce o trece millones de papeletas, los socialdemócratas españoles necesitan ilusionar a sus condicionales, ofreciendo un fichaje de postín, de auténtico relumbrón, para que éstos regresen a la cancha a dejarse la voz y la energía por sus ideas. Ambas situaciones conducen a un mismo despropósito: la poca o nula necesidad de articular proyectos innovadores y valientes y llevarlos a término en caso de alzarse con la correspondiente victoria electoral. IU prepara y traslada ideas, programas políticos y acciones de ejecución real, y el electorado se lo recompensa con indiferencia y desgana. El circo triunfa.

Dicho esto, podemos establecer, sin lugar a dudas, un par de aseveraciones: Zapatero no será el próximo candidato a a jefe del ejecutivo por parte del PSOE y esta formación no anunciará el nombre de su relevo de cara a las próximas elecciones generales hasta el otoño del presente año. Al intentar engrasar la máquina de fabricar ideas y proyectos, los socialdemócratas patrios han comprobado que se encuentra oxidada y sin posibilidad de sustitución en tan poco margen, así que se encuentran ante la necesidad de optar por lo que mejor saben hacer: fabricar un candidato afable y cercano, joven y moderno. Desgraciadamente, no se percibe en lontananza un molde ni remotamente cercano a esos parámetros, así que, en previsión de la debacle que se avecina, no queda más remedio que suponer que, entre la terna siguiente, se encuentra el rostro que asumirá la derrota electoral en mayo de 2012:

¡Yo quiero!... bueno, quería.

Manuel Chaves: El Presidente del partido siempre ha aspirado a rondar el papel de candidato, lo que demostró a todas luces al abandonar la presidencia de la Junta de Andalucía. La polémica acerca de las subvenciones concedidas de forma dudosa a varias empresas cercanas (en una de ellas su hija fue contratada) y el maremagnum acontecido a cuenta de varios ERE en los que se han “colado” amigos y familiares de los socialistas andaluces le han salpicado de lleno, y le dejan en muy mala posición de salida.

Ahí te quedas, a ver quien sabe de economía más que yo

Elena Salgado: Sin posibilidades y, seguramente, sin aspiraciones. Desde su llegada al Ministerio de Economía, a Pedro Solbes hasta se le añora. Dura e inflexible, sus medidas impopulares son su carta de presentación, igual que cuando lideró el Ministerio de Sanidad. El problema es que esas decisiones poco simpáticas tampoco han sido eficaces, con lo que su perfil cala poco o nada entre la ciudadanía. Desaparecerá del mapa político en 2012, igual que su antecesor, y al poco tiempo suspirará y lo agradecerá.

¡Anda ya! Pero si lo mío es frenar la gripe A y visitar Jeques

¡Anda ya! Pero si lo mío es frenar la gripe A y visitar jeques

Trinidad Jiménez: Debe ser muy amiga del Presidente del Gobierno, porque salvo ser hija del magistrado Jiménez Villarejo y licenciada en Derecho, poco curriculum más posee como para haber asumido tantas y tan diversas tareas en el ejecutivo nacional. Su futuro en primera linea de la política socialista queda a expensas de lo que suceda a partir de las elecciones de 2012, en la que no se la verá muy cerca de la fotografía de portada. Tras ostentar la Secretaría de Estado para Iberoamérica y el Ministerio de Sanidad, con dudosos resultados, se obstinó o se obstinaron en que enfrentara su sonrisa permanente a Esperanza Aguirre en las municipales de mayo, pero ni en su tierra de acogida, Madrid, la quisieron los compañeros de partido, y Tomás Gómez le disputó y arrebató la candidatura en unas intensas primarias. El Presidente recompensó su derrota con una cartera “menor” (je), Asuntos Exteriores, donde se encuentra encantada de visitar a jeques y sátrapas, así como obsequiarnos con su cercanía al vecino marroquí y desdén hacia la causa saharaui.

¿Qué? ¿Qué me quereis como vuestra líder suprema? ah, no, que me vaya y no vuelva. EFE/ Juan M. Espinosa

Leire Pajín: Licenciada en Psicología, su profesión y la de su madre ha sido la política, entendida ésta como forma de vida. Tras convertirse en la diputada más jóven de la historia de la democracia española, con veintitres años, la irrupción de Zapatero y su equipo en la dirección federal le ha abierto las puertas a diversas responsabilidades públicas, consumando su ascenso al olimpo de la política con el nombramiento como Ministra de Sanidad. Le encantaría ser candidata, pero espera su turno. Va rápido, pero no es tonta.

Rostro de cándidato crédulo, o de Presidente imposible

José Bono: En el año 2000 todos le daban como el seguro candidato a la Presidencia del gobierno en caso de victoria socialista, pero un diputado de León le dejó con las ganas. Mejor, porque otra cara de la época felipista no era el mejor argumento para volver a La Moncloa y su victoria electoral era más que complicada. A pesar de todo, como buen superviviente político, abrazó a su otrora contrincante y aceptó el Ministerio de Defensa, muy acorde a su personalidad estricta. Tras una ruptura de cara a la galería, viene presidiendo el Congreso de Diputados en la actual legislatura. ¿Le gustaría ser el candidato socialista en 2012? Pues claro. ¿Puede serlo? Con su habilidad y ambición, desde luego.

Más que ministro, con esta pose lo mio era ser Borbón

José Blanco: Otro que ha pasado del insti al coche oficial sin mancharse de barro los zapatos. No se puede discutir que ha sido un fiel y aguerrido escudero de Zapatero desde el año 2000, y eso se paga y bien. Otra cosa es su indisimulada pretención de convertirse en algo más de lo que su intelecto le permite. No tiene perfil para enfrentarse electoralmente a nadie y lo sabe, por eso en su tierra natal, Galicia, ni se ha postulado. Pero claro, a lo mejor es que una Comunidad se le queda corta y, sin anteojos, cree que las fronteras de sus posibilidades se han difuminado. En todo caso, objetivamente es una alternativa imposible de cara a los comicios de 2012, porque no conseguiría el refrendo del aparato socialista.

Vayase señor Zapatero, que vengo yo!

Váyase señor Zapatero, que vengo yo!

 

Carme Chacón: Es ambiciosa, continúa manteniendo el estratégico apoyo del poderoso Partido Socialista de Catalunya, y ya ha dado muestras públicas de pretender optar a la candidatura. Dispuesta hasta a enfrentarse en unas hipotéticas primarias al Presidente del Gobierno, la confianza que le otorga el referido apoyo de los socialistas catalanes se une a su trayectoria al frente del Ministerio de Defensa, lo que le hace albergar la sensación de poder resultar interesante para el electorado socialdemócrata más moderado y centrista. En todo caso, de esa mezcla está por ver que sabor y aroma resultan, porque a lo mejor la suma acaba restando. Está entre el trío de los favoritos a encabezar el cartel.

Parezco el Doctor Maligno pero soy bueno como un sobao pasiego

Alfredo Pérez Rubalcaba: No descubrimos nada si afirmamos que es el favorito de las apuestas. Su firmeza en todos las responsabilidades públicas que ha ostentando, su dilatada experiencia y su capacidad de oratoria son las credenciales que hasta hacen temblar un poco a la oposición, convencida de su victoria. En su hábil línea de actuación, no se ha querido referir acerca de su posible candidatura a la Presidencia del Gobierno, y realmente nadie más allá de su círculo íntimo puede asegurar que lo desee. Lo cierto es que su desgastada salud y la presión familiar pueden desestabilizar una balanza que a muchos dentro del PSOE les gustaría que cayera del lado del cartel “Rubalcaba, Presidente”. Lo que es seguro es que no lo veríamos en unas primarias disputándole la candidatura a nadie. Él es de los generales que gustan de ser nombrado a hombros de su huestes.

José Luis Rodríguez Zapatero: Recordando esta emotiva campaña, en momentos en los que cualquier economista aficionado ya veía mascar la tragedia, no parece el candidato idóneo. Porque, como apuntábamos al principio, por desgracia la ciudadanía pide líderes, no ideas, y a esas exigencias conducen estas campañas. A Rey muerto, Rey puesto.

El tercio de los sueños

Cumplidas las dos terceras partes de la competición, el cielo está al alcance de tres conjuntos, mientras que en el infierno se van dilucidando dos plazas fijas.

La competición en Segunda División ha llegado a esa etapa donde los aciertos y errores ya resultan definitivos, donde levantar la cabeza o cometer un traspiés provoca sensaciones inapelables de cara a la clasificación final. Los resultados que se han producido en esta jornada en lo que respecta a los conjuntos que sueñan con alcanzar la gloria del ascenso directo o evitar el descenso al infierno de Segunda B marcan el devenir de los próximos domingos con enfática trascendencia.

El grancanario Rubén Castro dio tres puntos vitales al Betis (0-1) en Montilivi, ante la revelación de la categoría, el Girona, y vuelve a colocar a los de Pepe Mel en el liderato de la competición, amén de haber supuesto un bálsamo de optimismo para los verdiblancos. Con la desesperada situación empresarial que vive el Rayo Vallecano, puesto en venta por su máximo accionista, la familia Ruiz-Mateos, y la distancia que mantiene con el quinto clasificado (ya que el Barcelona B ocupa la cuarta posición), los sevillanos tienen en su mano conservar las distancias que les llevarán en poco más de dos meses a Primera División.

Marc Bertrán no está rindiendo al nivel esperado, y el Tenerife lo sufre

Otro canario, el tinerfeño Ángel, marcó los dos goles del Elche que les permiten, provisionalmente, acceder a la zona de play off. Su victoria (2-1) ante el irregular Córdoba certifican la trayectoria ascendente ilicitana, y el potencial de su plantilla les hace ser un rival temible de cara al tramo final de competición. El filial blaugrana, por su parte, volvió a dar una exhibición de juego y goles (4-0) ante el Gimnástic, y alcanza una honorable cuarta posición.

El otro filial de la competición, el Villarreal, dio la sorpresa en Balaidos (0-1) y deja una jornada más a los gallegos fuera de las dos plazas de ascenso directo, si bien su situación es más plácida, por juego y estabilidad institucional, que la del Rayo Vallecano.

En la zona baja, Ponferradina y Albacete parecen empeñados en certificar sus respectivos descensos de categoría. En un partido a cara de perro, ambos conjuntos dieron la sensación de no poder aspirar más que a repartirse las dos últimas posiciones de la categoría, si bien el conjunto leonés puso el pundonor necesario para romper el empate que se vislumbraba (2-1), arrastrando a los albaceteños al pozo en lugar de dar muestras de resurrección futbolística.

La UD Las Palmas, con un gran Armiche, consiguió la victoria tras quince jornadas de sequía ante un buen Valladolid (2-0) y vuelve a encomendarse al pundonor de sus canteranos para intentar realizar la hombrada y salvar los muebles. El CD Tenerife, por su parte, cosechó su tercera derrota consecutiva (2-1) en Soria, y parece que el efecto Tapia se ha diluido definitivamente. No obstante, los rivales que se mantienen fuera de las cuatro posiciones de descenso continúan sin dar tampoco muestras de resurrección, lo que permite tanto a amarillos como a blanquiazules mantener un halo de esperanza, siempre y cuando consigan un mínimo de siete victorias en las trece fechas que restan para clausurar la competición.

Cuba desde la Pupila Insomne

La sección de información internacional de los principales diarios nacionales suele constar de cuatro, a lo sumo de seis páginas. En los espacios televisivos, dicho apartado no cubre más allá de los ocho minutos de un total aproximado de treinta, siempre y cuando no haya sucedido algún hecho particularmente destacable, en su mayoría tragedias impredecibles (vease Japón durante estos días). Por lo tanto, espacio tan poco preeminente en medio del batiburrillo protagonizado por el deporte, en todas sus vertientes, en lo que a productos de información general se refiere, aquel debería aprovechar toda su dimensión en seleccionar meticulosamente su contenido diario. Este planeta, con más de ciento noventa países en liza y acercándose a los siete mil millones de habitantes, encierra tantas historias dignas de ser contadas, que en cuatro folios o unos pocos minutos antes del fútbol pero después de los hechos patrios hay que realizar selección de gourmet periodístico para acercar al ciudadano aquello que, objetivamente, resulta más destacable en las últimas veinticuatro horas.

Todo esto viene a cuento por la obsesión que despiertan ciertos Estados para nuestros redactores de la sección de internacional, independientemente de la orientación ideológica de los mismos, ya que ésto ha ido gradualmente desapareciendo en la medida que su supervivencia se sustenta en la contratación de publicidad, no en el euro abonado al adquirirlo. En este sentido, y salvando hechos indiscutiblemente protagonistas como los actuales movimientos revolucionarios en el norte de África o el ya mencionado terremoto cerca de Japón, cualquier hecho que pasaría desapercibido de ocurrir en la mayoría de los Estados, se convierte en titular de la mañana si se desarrolla en Bolivia, Venezuela y, como no, en la estrella de los noticieros: Cuba.

La realidad de Cuba, según Latuff

Estos tres países tienen en común su baja importancia macroeconómica en el contexto mundial, pero la obsesión por todo aquello que ocurre dentro de sus fronteras asombra tanto como la ignorancia que sostenemos acerca de la cotidianeidad de protagonistas que afectan, y mucho, al devenir de nuestra nación. Un español medio opina sin remilgos sobre como se vive en Cuba, qué tipo de mandatario es Chávez, etc., además de hacerlo habitualmente en contexto de enfrentamiento al más puro estilo de tertulia futbolera de lunes. Y esto es así porque la manera de enfocar todo aquello que ocurre en la Latinoamérica socialista produce apasionamiento, pero a su vez sobredimensión interesada. Si usted no es amante de la política allende nuestros mares, ¿Sabría decir el nombre de los dos últimos Jefes de Gobierno de Paraguay? ¿Podría recordar las siglas de, al menos, uno de los principales partidos políticos de El Salvador? En cambio, cuantos conocimientos y leyendas albergamos de lo que se cuece en La Habana o Caracas, a pesar de su idéntica dimensión universal, minúscula frente a la importancia, en términos absolutos, que genera aquello que ocurre en Berlín, Pekín o Moscú. Importancia que afecta a nuestra cotidianeidad, por cuanto en capitales como las citadas se deciden y proyectan hechos y políticas sumamente estratégicos para nuestros bolsillos, para nuestras esperanzas. Aún así, medios de comunicación considerados progresistas no se ruborizan al tildar a Hugo Chávez de dictador, tras una decena de elecciones ganadas con el aval de los observadores de la UE, la OEA o el Centro Carter, mientras calificaban de “Presidente” al dudoso Vladimir Putin.

Esta abrumadora paranoia ejerce un influjo de parcialidad sobre la opinión pública nacional, un apasionamiento interesado que se deshilacha siempre por el borde más fino. Mientras realidades como las expuestas repetidamente por organismos dependientes de la ONU, en lo que respecta a los excelentes resultados cubanos en materia de alfabetización, esperanza de vida infantil o servicio sanitario básico, quedan oscurecidas por historietas amarillistas que suceden a lo largo y ancho del globo, el abrumador peso de la diplomacia norteamericana para mantener un embargo criminal sobre la isla caribeña pasa de puntillas por nuestra consciencia y nuestra dignidad.

Para finalizar esta ligera reflexión, que no reflexión ligera, nos enorgullece compartir con nuestros lectores la lectura y visita a un honesto medio de información independiente centrado en acercarnos realidades que no aparecen en esas cuatro páginas de internacional, obstinadas demasiado a menudo en aplastar nuestra posible opinión discordante en relación a sus obsesiones.

http://lapupilainsomne.wordpress.com/

Trilogía revolucionaria en el magreb: éxito de crítica y público

Debe ser terrible, de cara al show televisivo mundial, que las necesidades ciudadanas reprimidas y aplastadas durante décadas estallen incontrolablemente e impidan organizar convenientemente el batiburrillo de imágenes, anécdotas, escándalos y, en definitiva, carnaval de realidades puras o cocinadas que se mezclan y hornean para ser degustadas a las dos y a las ocho de la tarde.

En artículos anteriores analizábamos la inoportunidad de extraer facilonas conclusiones sobre la realidad desbordada en el norte de África en relación con la caída del muro de Berlín y, por ende, el castillo de naipes formado desde Moscú hasta Varsovia, Bucarest o Praga. La conclusión definitiva era la ausencia de un centro de poder y una política y vinculación común entre todas estas dictaduras mediterráneas, similares en su pleitesia yankee y sionista, encabezadas por dinosaurios ávidos de petrodólares, pero sin un plan común, sin una ideología que irradiara y justificara una vía de acción colectiva. Desde tiempos de Nasser o Ben Bella, el magreb carece de conciencia universal, ni tan siquiera ya emana de esas tierras el hedor anticolonialista que permitía manipular las mentes patrias para sostener sacrificios y esfuerzos.

Todo esto, a pesar de no quedarnos más remedio inicial que sospechar acerca de las noticias que nos acercan diariamente, hacía presagiar una explosión incontrolada, una mecha con varios destinos, presta a explotar como un caos inevitable. Pero no, a medida que pasan los primeros días de este año 2011, la movilización contra las dictaduras en el magreb se va rebelando en forma de revolución por entregas, por cómodos capítulos para no perder el hilo de la trama. Efectivamente, mientras se sucedían los hechos valientes en Túnez como historia principal de la primera parte, nos iban codimentando el guión con tímidas tramas paralelas; algunas manifestaciones aquí y allá, en Argelia o en Yemen. Consumado el primer acto heroico estrenan la segunda parte, comprobado el éxito de crítica y público, con Egipto como protagonista. En este caso se repite el esquema que ha arrasado en taquilla, con una población imparable y constante, valiente e inexpugnable frente al sátrapa incólume, que no da su brazo a torcer, pero perfeccionado en relación a su antecesor. Nos encontramos ante un archienemigo militar, más rocoso y mezquino, sin atisbo de debilidad y dipuesto a resistir hasta el fin de los días, todo esto aderezado por nuevas minitramas que nos iban anunciando ya los posibles derroteros de próximas entregas.

El triunfal desencadenamiento de esta perfeccionada trama de faraones modernos dio paso a la resolución de la intriga que ya acechaba a los consumidores de éxito popular, emocionados ante tanta leyenda histórica por minuto: ¿Cómo se resolvería la trilogía, con que nos sorprenderían para mejorar lo ya visto? Imposible pero cierto, Libia. A por todas, sin medias tintas. Nos sugerían que el protagonista podría ser Bahrein, Argelia, incluso Marruecos, pero se dieron cuenta que tenían que rematar la jugada a lo grande, no volver sobre los pasos andados.

Y en esas estamos, presenciando la más enquistada y violenta de las revueltas. Se cuenta, que no se ve, acerca de ciudades liberadas del yugo tirano, de miles de muertos bombardeados por aviones y tanques, de la incosciente resistencia del maligno, encerrado tras las torres de Trípoli a la espera de un enemigo que avanza pero no llega, que se ha organizado en un plis plas y ya controla la práctica totalidad del país. El final es conocido pero hasta que podamos disfrutarlo en pantalla de 50 pulgadas, a todo color, nos relamemos con los capítulos previos. Hasta ese momento nos quedaremos con las ganas de saber si están preparando cuarta entrega, pero parece arriesgado por si el nivel del espectáculo desciende. En estas epopeyas siempre hay un pero: algunas tramas paralelas nunca se concretan, pero mientras los espectadores asciendan la principal a categoría de leyenda…

El dilapidador ambulante

En los westerns que tanto disfrutábamos en la infancia, ésos en los que, a medida que íbamos cumpliendo años,  progresivamente trasladábamos nuestra simpatía de los emprendedores cowboys hacia los heroicos indios, aparecía recurrentemente un personaje secundario pillo y timador, un emprendedor de lo cutre.

Algo así, pero cambiando el humor por el drama. El vendedor ambulante, que aparecía en las poblaciones recien constituídas intentando aprovecharse de la ignorancia y la desesperanza ajena ofreciendo productos supuestamente milagrosos, es una figura incrustada en casi cualquier espacio y tiempo de la historia. Su final, en todo caso, siempre es el mismo, sangriento y brutal a manos de algún estafado, indignado doblemente con la certidumbre inocente del engaño y la pérdida de sus escasos recursos.

Estos titiriteros comerciales, como decimos, han cultivado su brillantez sobre la estupidez ajena, y es presencia confirmada en cualquier sociedad y momento histórico, si bien sus ropajes y actitudes evolucionan en la medida que sus ancestros fracasan.

Hemos analizado en artículos anteriores el momento actual que padece el conjunto de Cajas de Ahorros en nuestro país a raíz de la agresiva campaña de modificación y transformación de su naturaleza jurídica por parte del ejecutivo nacional. Como recordamos, se han ido dando una serie de pasos, confusos en su inicio, terriblemente clarificadores en estos días, que demuestran a las claras unos propósitos espurios. Hagamos memoria:

1. El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, comienza a hablar de la reestructuración del sistema financiero español, atendiendo especialmente a la supuesta debilidad en los ratios de solvencia y morosidad por parte de las entidades de ahorro. Anima a buscar alternativas de cara a reordenar el mapa de las Cajas, dejando abiertas las posibilidades.

2. Tras varias intervenciones en la misma línea, comienzan a embrionarse uniones estratégicas de Cajas de ahorros, siendo Caja Navarra, Caja de Burgos, CajaCanarias y Sa Nostra (ésta última se descolgaría finalmente) la asociación pionera en anunciar una agrupación bajo la fórmula de un SIP (Sistema Institucional de Protección), con el objeto de buscar sinergias financieras para mejorar sus perspectivas de negocio.

3. El Ministerio de Economía y Hacienda anuncia la obligatoriedad, antes de fin del año 2010, de conformar grupos de cajas bajo esta fórmula o fusiones reales, poniendo a disposición de dichos movimientos empresariales el denominado FROB (Fondo de Reestructuración Bancaria Ordenada), de cara a agilizar la financiación necesaria para acometer los procesos mencionados. Las cantidades solicitadas se tienen que devolver en un plazo máximo de cinco años a un tipo fijo del 7,75%. Salvo Banca Cívica, el resto de uniones acuden al auxilio de esta fórmula de financiación.

4. Conformados los principales SIP, bajo la figura obligatoria de una entidad bancaria de nueva creación formada por las cajas participadas en cada proceso, se anuncia la obligatoriedad de que dichas entidades coticen en bolsa en un plazo que no puede superar el mes de marzo del año 2012. Las entidades de ahorro que opten por mantener su naturaleza jurídica o los SIP que no abran su participación en el mercado bursatil, deben cumplir unos mínimos extremos de exigencia solvente (10% de ratio), prácticamente inalcanzables (Unicaja ó BBK son las excepciones hasta la fecha). De este modo, las integraciones eficaces se transforman en nacimientos de nuevas entidades bancarias, en las que las cajas fundadoras se reservan un porcentaje superior al 51% del accionariado y el resto, dependiendo de la decisión de cada Consejo de Administración, saldrá a bolsa, entrando capital privado que, en caso de concentración, puede variar diametralmente la naturaleza y objeto del destino fundacional y social de las Cajas.

5. Actualmente, y bajo las premisas descritas anteriormente, en las que desde el gobierno estatal se ha venido culpando a las entidades de ahorro de excesiva morosidad en operaciones dudosas (en muchos casos auspiciadas por la clase política desembarcada en los órganos de gobierno de las Cajas), así como de su inviabilidad jurídica de cara a la atracción de inversores extranjeros se ha logrado desnaturalizar de manera sensacionalista la esencia de las Cajas, motores económicos gracias a la reinversión social, así como garantes eficaces de la atención cercana y preocupada de sectores poco atractivos a nivel de rentabilidad para los bancos (pensionistas, entidades sociales, etc.). La obligatoriedad de conformación de una entidad bancaria sobre los pilares de las cajas, lo que, a primera vista, podía sonar a contrasentido, por duplicidad de funciones, se ha destapado como la esencia misma del plan ejecutor comenzado hace año y medio. Las Cajas se quedarán convertidas en meras fundaciones enrocadas en su porcentaje de participación en el banco matriz, que decidirá en términos estratégicos como dotar las correspondientes obras sociales. A la entrada de capital privado, éste, vinculado a alguno de los socios fundadores, en escenarios de concentración accionarial, puede resultar definitivo para el enterramiento, gradualmente, de un modelo eficaz que se han encargado de demonizar impunemente.

6. El último capítulo de este defenestración de soberanía nacional ha tomado forma por obra y gracia de una nueva generación de vendedores ambulantes, representados por el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Los mercados y los inversores internacionales han dejado de presentarse como figuras abstractas para concretarse en algo tan terrenal e inquietante como jeques y petrodólares. De este modo, el titiritero se ha llevado a Oriente Próximo una maleta llena de productos con magnífico envase y un contenido milagroso: Bancos nuevos, con muchos fondos de ahorradores y pequeños empresarios, así como ingentes promociones inmobiliarias en cartera, listas para vender. Compre señor, que le sale barato. El jefe del ejecutivo, en un nuevo acto de soberbia incompetencia y ausencia de mira histórica, ha anunciado la entrada de capital quatarí y dubaití en nuestro sistema financiero-social, como un logro estratégico de agarrate y no te menees.

En todo esto, cabe preguntarse ¿la democracia qué es? Mientras nuestros antiguos socios, a los que recíbiamos en Moncloa o visitábamos en jaimas, se convierten en tiranos desterrados de nuestro selecto grupo sólo cuando el pueblo expresa lo que ya se sabía, firmamos acuerdos con sus primos hermanos, los que mañana se podrán ver en la misma tesitura de conflicto interno. La honestidad no abunda ni en la política ni en la información, pero nadie oculta que los socios del oro negro lo son en tanto en cuanto vendan barato, suministren bien y mantengan su apariencia de dirigentes generosos al más alto nivel. Hasta ahí, amigos. Si a tus hambrientos súbditos les da por rebelarse y nos obliga a aparentar condena e indignación, no te llamo más.

Quatar es dictadura, es expolio de los recursos naturales para gloria de monarcas absolutos derrochadores y pretensiosos. Aún así, somos cómplices históricos de la injusticia porque no gozamos en nuestro subsuelo del maná fundamental de la vida moderna. Y rematamos la jugada con la más trágica de las ventas ambulantes. ¡Cajas baratitas, oiga. Por ciento cincuenta millones le cedo el control de una recién limpita y lustrosa! Confiemos que al final de la película los vecinos del poblado descubran el engaño y obliguen a reparar la estafa.