Trío de honestidad entre el fango y la barbarie

Durante la mañana de hoy se ha procedido en el Congreso de los Diputados a la escenificación del argumentario planificado y diligente de la barbarie y la conrazón bélico-económica. Los 340 diputados presentes en el hemiciclo allanaron con su complacencia el devenir de una acción militar mal planificada, injusta y, en lo que respecta a los ciudadanos a los que teóricamente rinden cuentas con esta patraña, mentirosa. ¿Todos siguieron el mismo patrón y discurso? Todos no. Entre el sandwich compresor de ideologías y discrepancias resisten algunas formaciones que representan, con su postura y valentía, a un segmento del electorado muy superior al que pesan en número de votos y escaños. Gaspar Llamazares, por IU y Francisco Jorquera, de BNG (su compañera de partido Olaia Fernández secundó el voto en contra), rompieron la monocorde melodía del resto de grupos con representación en la Cámara Baja. Y lo desafinaron con melodías directas y acompasadas, a través de la decencia y la razón.

Gaspar Llamazares. Aplausos.

Para comenzar con puntualidad dialéctica el circo levantado, José Luis Rodríguez Zapatero se aprestó a disparar la retahíla de frases y leyendas consensuadas por el Ejecutivo y repetida por sus miembros en los diferentes medios de comunicación desde la aprobación de la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU. Tal es la perseverancia de ese estudio a martillazos de dogmas comunes, que a preguntas que todos nos hacemos, como por qué no se aplican con igual contundencia ante tragedias humanas como la que viene ocurriendo en Yemen o Bahrein, la ministra de Asuntos Exteriores titubeó y carraspeó con énfasis taquicárdico mientras, como alumno en pleno examen oral, Juan Ramón Lucas escuchaba en su “Con el día por delante” la respuesta acordada.

El Presidente del gobierno se centró en defender la legalidad de la intervención armada a sabiendas de no necesitar ningún esfuerzo de oratoria o recursos de estrategia dialéctica, por lo que ni intentó vislumbrar al auditorio los planes acordados tras el establecimiento de la zona de exclusión aérea dispuesta, según sus propios términos, a finalizar con el genocidio del gobierno contra su pueblo, pero que no pretende expulsar del poder a Gadafi y sus acólitos. Con tremenda vaguedad informativa se podría esperar un tímido cruce de golpes con el principal partido de la oposición, pero ni por esas. La guerra de Irak y las funestas consecuencias electorales que sufrió el PP le llevan a padecer profundas pesadillas cuando tiene que enfrentarse a situaciones de este tipo, así que Mariano Rajoy se limitó a realizar tímidas preguntas de respuesta facilona y automática, así como a resaltar su carácter de formación solidaria con el destino glorioso y solidario en lo bélico de España, que a su juicio se encuentra casi de misión humanitaria por el país de los beduinos, como si los Tomahawk que caen por cientos estuvieran rellenos de alimentos y juguetes.

Joan Herrera, aguantando el chaparrón de su incomprensible postura. Foto de Ricard Cugat.

Tras la connivencia calcada en las alocuciones del resto de formaciones con representación en el Congreso, que obviaremos por insulsas y desaprovechadas, a partir del monolito ideológico formado por cientos de señorías sin oficio ni utilidad política y práctica, la intervención de los diputados Gaspar Llamazares, por IU, y Francisco Jorquera (BNG) y sus votos en contra (junto al de Olaia Fernández, también diputada del Bloque Nacionalista Galego) recogen lágrima y despiertan ilusión. Solos tres entre más de trescientos, pero sin cacareo monocorde, dignos en el compromiso y la idea, en la palabra y los argumentos. La intervención de Llamazares obligó al Presidente a despertar de su letargo guiado, y a pesar de su reciente desprecio a la federación de izquierdas (“IU es muy importante, tiene dos diputados” se burló en entrevista pública el otrora autodenominado ejemplo de talante) se vio obligado a improvisar más allá de las citas dispuestas en el discurso, afirmando que “En Afganistán no hay petroleo ni gas, es una desfiguración burda”, en defensa de los intereses que mueven a nuestro ejército en suelo asiático. Puede que sea cierto y que no dispongan de esos codiciados recursos naturales, pero resulta sospechoso que tiempo después de la intervención se descubriera, por casualidad (ejem), la mayor reserva de litio del mundo, superior a la que se encuentra en Bolivia (por si no entendemos lo que molesta que Evo Morales presida el supermercado de materias primas de latinoamérica), un material esencial para la fábrica de las baterias de los principales dispositivos electrónicos que utilizamos. Y, ante esa respuesta, tampoco queda muy claro si la intervención en Libia sí se encuentra inspirada por este hecho. Viendo la premura de nuestro poco innovador Gobierno en limitar la velocidad máxima en autopistas y autovías, su caluroso e inmediato abrazo a los dictados de París y su absoluta disposición a prestar las cuatro zarandajas militares que poseemos, da la sensación que va a ser cierta la información sobre el importante papel que juega en la viabilidad de la empresa privada Repsol sus contratos de extracción en suelo libio.

Francisco Jorquera, de BNG. El tercer honesto.

Magnífico el momento en el que el anterior Coordinador General de IU espetó a Zapatero su postura de reverso de La Odisea (ironizando con el nombre de la intervención aprobada , Odisea al amanecer), navegando rumbo a Troya, no a Ítaca. Magnífico por el gesto desorientado del jefe del ejecutivo, no acostumbrado a referencias literarias. En realidad, no acostumbrado a mucho más que los ladridos entonados desde la bancada de la gaviota, y su correspondiente bramido defensivo.

Gaspar Llamazares remató su brillante discurso preguntándose qué ocurre con los gobiernos patrios, que terminan sus legislaturas perdiendo el contacto con la ciudadanía que, remarcó, es mayoritariamente pacifista. Desde luego, así lo indica la práctica totalidad de las encuestas que se vienen planteando en los medios de comunicación de todo signo y orientación política.

Teniendo que reconocer el eco en el desierto, el silbido entre el grito, la postura de IU (salvando la negativa a secundarla por parte de Joan Herrera y, por ende, su socio ICV) y BNG, la honestidad y brillantez de sus respectivos discursos y el asomo de eso que muchos queremos ser, ciudadanos honrados formando un Estado honrado, nuestro y transparente, el altavoz de nuestra reivindicación se modula y amplifica nuestro sonido. Somos más de lo que el número de señorías dignos ocupan en la Cámara Baja, y en nuestra mano y energía está que aumente su espacio y relevancia en la toma de decisiones. Mientras tanto, gracias al triunvirato de los lúcidos por nadar entre el fango.

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3 respuestas a Trío de honestidad entre el fango y la barbarie

  1. Gustavo dijo:

    Estoy de acuerdo con tu opinión, pero te equivocas en los 3 honestos: son Llamazares por Iu, y Jorquera y Olaia Fernández por el BNG. Joan Herrera votó sí a la guerra. Deberías modificar esto.

    • Tinejo dijo:

      Efectivamente, al no haber intervenido en el turno de parlamentos erramos en el tercer voto discrepante con la intervención, de igual manera que no nos aventuramos a comentar la abstención recogida por haber sido fruto, presumiblemente, de un error. Lo poco que tienen que hacer algunas señorías para justificar sus ingresos y, aún así, a veces lo hacen mal. Gracias por tu comentario.

  2. Muy bueno gracias.
    Debemos informar a la gente de lo que esta pasando.

    Saludos.

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