La información devastada. Libia opaca, ONU desorientada

Como aperitivo, dos preguntas que resultan fundamentales para acercarnos a lo que viene sucediendo en Libia desde este fin de semana: ¿Cómo consiguieron convencer con tanta celeridad a China y Rusia para que se abstuvieran en la resolución del Consejo de Seguridad en cuanto al establecimiento de una zona de exclusión aérea? Y, a partir de esa premisa ¿Por qué, si se han conseguido los objetivos aprobados en dicha resolución, se vienen bombardeando palacios y edificios gubernamentales? A partir de ambos interrogantes, el caos se apodera de la información veraz, de tal modo que si se cumple con lo estipulado en la resolución indicada, no se pueden ejercitar acciones terrestres, directas, en la contienda civil de Libia, con lo que se dejaría el escenario en manos de la misma cruenta realidad bélica. Si, por el contrario, la coalición internacional que viene disparando misiles Tomahawk a mansalva sobre territorio libio decide ampliar su escenario y política de acción, se encontrará con el rotundo rechazo de chinos y rusos, con lo que esa plausible segunda fase debe estar bien masticada en Londres, París y Washington porque, de lo contrario, únicamente se está consiguiendo dejar más desértico aún el panorama en la tierra de los beduinos.

Hay otras opciones, claro que las hay. Pacíficas, respetuosas con las políticas internas y la resolución de conflictos civiles de los Estados con belicosidad latente o concreta. Pero de ésas no nos informan, con lo que la trama se deshilacha con roturas profundas. En el Eliseo, principal impulsor de esta celerosa embestida internacional, no se alberga asomo de candidez, con lo que tenemos que asumir que las acciones en liza pretenden enviar a Gadafi lejos del control de los recursos naturales codiciados por el mundo occidental. El ejecutivo galo se ha apresurado a legitimar y reconocer el gobierno insurgente, como si el fantasma popular que ha tomado y perdido ciudades a lo largo y ancho del desierto libio tuviera una organización, estructura y, sobre todo, legitimidad política más allá de las mismas armas que enarbolan con la energía de Gadafi y los suyos. Empate macabro, realidad informativa opaca para nuestros paladares de noticia veloz y necesidad de héroes y villanos.

En Bahrein, Yemen, Marruecos o Argelia se aplasta a movimientos de mucha mayor envergadura sistémica con la misma energía con que se ignora su decencia en el mensaje y su reclamación de apoyo internacional. Debe ser que por esos lares los intereses de las multinacionales extirpadoras de la sangre y el músculo de la corteza africana tienen sus negocios bien atados. Pero en Libia parecía que los tiros iban hacia las mismas dianas, gracias a un gobierno al que se ha venido abrazando en los últimos años con una extremidad, mientras con las otras tres se firmaban a toda pastilla contratos y contratos de explotación energética.

Enarbolar la dignidad de la ciudadanía oprimida duele tanto en la consciencia y la razón del racionalismo europeo que comienza a resultar inquietante este período de “mini guerras” con avales de una organización supranacional incapaz al estilo Versalles. Ojalá fuera cierto, ojalá en la mano levantada de nuestros representantes en el Consejo de Seguridad residiera una mínima sensibilidad por aquellos que mueren entre tanto tiro cruzado. Pero no es así, más al contrario de aquellas decisiones vienen estas balas.

Sangrante es la mentira de nuestros democráticos dirigentes, pero de auténtico infartado resulta saber que no sabemos nada. Los videos y las imágenes que nos acercan resultan tan cinematográficas como aquellos destellos verdes bailoteando sobre el cielo negro de Bagdad, realizadas para sugestionar mentes debiluchas, las mismas que en mayo acudirán raudas a la llamada del miedo. En este instante, el PP no ha establecido el más mínimo pero a la estrategia del ejecutivo, consciente que esta guerra es la suya, la de los suyos. La batalla por la información veraz y razonada es la nuestra.

 

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4 respuestas a La información devastada. Libia opaca, ONU desorientada

  1. iosuna86 dijo:

    Me gusta tu visión sobre esta invasión.

    Lo que está claro es que está en juego el sistema capitalista y Estados Unidos todos los perritos falderos detrás de él no lo pueden permitir.

    Ya han encontrado la legitimidad para entrar a por el petróleo (una revolución en Libia).

    Pueblos olvidados como el sudanés o el birmano, con conflictos que duran décadas, no merecen ni una columna mensual en los medios.

    Pero esta intervención sí es “humanitaria”, ¿no?

    Me cago en toda la hipocresía de quienes nos manejan (de gobernar se olvidaron hace mucho).

    Un saludo!

    Al final, ¿quién decide?

    ¿El pueblo libio o la coalición?

    Pues ni uno ni otro.

    Al final, elige Estados Unidos.

    El sistema capitalista está en juego y no van a permitir intromisiones, ni de otros países de la coalición, ni del propio pueblo libio.

    Lamentable la comunidad internacional en no ayudar a pueblos desterrados y olvidados como el sudanés pero sí intervenir a su antojo en sitios donde existe petróleo con el único in de que no suba el precio de las cosas.

    ¡Qué ASCO!

    Eso es, buscad legitimidad a esta masacre para controlar el petróleo y para que los precios no suban más en Occidente.

    No nos equivoquemos, no buscan ayudar al pueblo Libio (hasta hace 4 semanas, no existía para ellos), están en Libia porque está en juego el sistema capitalista. Y para salvarlo, intervención “humanitaria”.

    ¡Hipócritas!

    ¡Id a Sudán! O ¿no os interesa?

    ¡Hipócritas!

    http://yoyepunto.blogspot.com/2011/03/y-occidente-que-otra-vez-interviniendo.html

  2. iosuna86 dijo:

    Jeje… le he dado sin querer a Control + V y te he pegado un comentario que acabo de dejar en público que no me habían dejado comentar.

    Ya lo siento.

    Un saludo!

    http://yoyepunto.blogspot.com

    • Tinejo dijo:

      No te preocupes, así podemos disfrutar en este blog de ambas opiniones, ambas acertadas y cristalinas. Demasiados intereses en juego mal enmascarados en acciones políticamente honestas o humanitarias. Todas falsas, todas dolorosas para cualquier lucidez.

  3. Pingback: La información devastada. Libia opaca, ONU desorientada | Wiki colaborativa Pedia

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