El Axilio

F. en postura de docencia gramática frente a R. y sí, exiliado y exilado son equivalentes, pero a mí ya se me encasilló lo de exilado, es más tierno, retumba a menos lejanía. Pero entonces R. le recordó una tercera opción de estar alejado de lo tuyo, un destierro a secas, y la equivalencia fonética era sin duda indiscutible. De vez en cuando- le decía R.- todos nos encontramos sin excusa axilados ante el resto, y era cierto, y la carcajada de realidad, cuanto cierto en todo eso. Axilado, desde dentro con las caricias del primer aguacero personal adquiriendo el olor que en la calle no, pero imagínese en una reunión aburridísima y en el verano de esta isla. Absolutamente axilado. Las primeras reacciones no tardarían en aparecer, mientras que otro año en segunda, este equipo siempre igual, pero la mirada rezongando bajo el brazo que no puede ocultar un lago sin fondo, personalísimo. Y el axilado percibe como dentro del círculo ya está empujando su privacidad al contorno, y los contertulios comparten celerosos los últimos comentarios porque aquello hay que evitarlo salvo que un segundo salga valiente y marque encharcado que no, que es solidario y ya. Entonces aparece la diferencia sustancial entre la equivalencia primera y esta forma interna de decir chau. Es el comienzo de la contienda interna, de la guerra civil; los axilados se entienden hermanos de algo inevitable y ya no aceptan despropósitos sino que se rebelan ante los tonos de voz. Porque la autoridad impoluta no dirá nada explícito, sólo sus miradas y el retintín de ese regusto que se sabe desagradable, porque el vacío es cada vez más certero, abarca la reunión en sí y no de soslayo.

Ahí sí, que casi los axilados tendrán la oportunidad de despertar conciencias y sobacos políticamente correctos. Es la revolución de la diversión, amen que de la espontaneidad bienintencionada. En su mano está confrontarlo todo y se acabó la tontería, la democracia está a la orden del día y los niños vienen de Tora Bora con una langosta bajo el brazo, despertando el sabor a la sal natural.

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Un Rayo preconcursal

Los madrileños se estrellan en Huesca y no levantan cabeza desde la quiebra del imperio Nueva Rumasa. El Betis despierta en resultados, no en juego, mientras el Celta mantiene el ritmo de cabeza. Por abajo, el Tenerife es el gran beneficiado de la jornada, mientras el Salamanca se enfanga.

El Rayo Vallecano ha perdido fuelle en las tres últimas jornadas. El anuncio de su entrada en concurso de acreedores, como otras nueve empresas del emporio Nueva Rumasa, ha afectado en lo anímico al conjunto madrileño, que salió vapuleado de su visita a El Alcoraz. El Huesca, poco acostumbrado a tanta cosecha goleadora, endosó cuatro a los rayistas y continúa manteniendo una prudente distancia con la zona de descenso.

De este modo, el Celta, con su victoria en Tarragona (1-2), comanda en solitario una jornada más la tabla clasificatoria, mientras que el Betis recupera buenas sensaciones de cara a adquirir una de las dos plazas que dan acceso directo a Primera División, tras deshacerse en la segunda parte del Albacete (2-0). Los hombres de Pepe Mel continúan en una crisis seria de juego, pero los goles de Roversio y Jorge Molina en el último cuarto de hora de partido, pueden suponer un reencuentro con las sensaciones positivas verdiblancas.

En la zona noble de play off continúa firme el Granada, que demuestra que el rival que pasa por Los Cármenes suele marcharse con la cabeza baja. Cinco goles recibió la UD Las Palmas que, a pesar de ponerse por delante en el marcador en la segunda mitad y ver como el conjunto andaluz se quedaba con diez, recibió cuatro tantos de manera ingenua. Los de Paco Jémez continúan exhibiendo carencias impropias de un conjunto de la categoría de plata y sólo la fortuna ha permitido que no duerman en posiciones de descenso.

Julio Álvarez fue protagonista en la victoria del CD Tenerife ante el Xerez

Destaca también en la zona alta la victoria del Girona en el feudo del Villarreal B, lo que permite a los catalanes alcanzar, por primera vez en la temporada, las posiciones de play off. Aunque el partido más atractivo de la jornada se disputó en Los Pajaritos, donde el Barcelona B derrotó por 4-6 al Numancia. el blaugrana Jonathan Soriano fue el jugador más destacado, al anotar los tres primeros goles visitantes.

En la zona baja lo más destacable fue la victoria del Tenerife ante el Xerez (2-1). El conjunto blanquiazul, respaldado la noche del viernes por más de dieciseis mil espectadores, consiguió su tecera victoria de la era Tapia, lo que posibilita que duerma fuera de puestos descenso por primera vez en esta temporada, mientras que los andaluces cosechan su tercera derrota consecutiva y abandonan la zona de ascenso. El Salamanca salió vapuleado de su viaje a Alcorcón y se entierra en los puestos que otorgan pasaporte a Segunda B, mientras que la Ponferradina, a pesar de su empate en Huelva (1-1), parece el más firme candidato a abandonar la categoría a final de temporada.

A kilómetro el barril

A pesar de los bramidos de la balconada derechista, el gobierno estatal ha tomado, en los últimos dos meses, sendas decisiones estratégicas que demuestran una cierta capacidad independiente a la hora de tomar las riendas de las situaciones más acuciantes en lo nacional y en lo internacional.

Cuando, en vísperas del período navideño, el colectivo de controladores aéreos españoles lanzó un órdago dramático al conjunto del sistema productivo, el ejecutivo, apartado el ministro Blanco de la primera línea de la toma de decisiones desde su inicial aparición pública, sacudió la asonada con una respuesta caracterizada por la fortaleza y la implacabilidad. Efectivamente, la aprobación del estado de alarma, una herramienta constitucional que parecía reservada únicamente para situaciones de complicación militar o terrorista interna, situó los puntos sobre las ies y posibilitó la apertura de una negociación entre iguales. Actualmente, a pesar de que los grandes titulares hayan sesteado en relación a este asunto, el conflicto se ha encaminado hacia una transición que regulará las condiciones laborales del colectivo de controladores aéreos dentro de unas pautas de normalización salarial y, sobre todo, de equiparación con respecto a otros sectores productivos de igual o mayor importancia para el conjunto del Estado.

En manos de nuestro agónico fin

El Vicepresidente primero y Ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, fue el encargado de protagonizar ese radical cambio de posición gubernamental, estableciendo pautas contundentes de actuación que impidieran denotar tibieza o debilidad por parte del gobierno estatal. A su vez, como decíamos, utilizó una herramienta innovadora, no por ello útil y razonable, a la hora de sacar del enquiste una situación aparentemente enconada. Ese es precisamente el camino que ha seguido para una situación de diferente naturaleza, aunque sus resultados, consecuencias y, sobre todo, fundamentos, están por determinar.

España ha sido el primer Estado mundial que, en vista de la situación política y humanitaria desparramada a lo largo y ancho del norte de África, ha decidido limitar la velocidad máxima en autopistas y autovías nacionales. Así, a partir del próximo 7 de marzo, los vehículos podrán circular por este tipo de carreteras a 110 km/h como velocidad permitida, en base al argumento económico de reducir gastos en el consumo de combustible. La medida no parece copiada de ningún manual del buen mercantilista internacional, ni asesorada y arropada por los buenos amigos de la especulación capitalista, así que cabe preguntarse si estamos ante un nuevo golpe de mano del ministro-delfín, o si algo intencionado se esconde ante los buenos propósitos ahorradores de nuestra clase dirigente.

Veamos, las compañías eléctricas que operan en territorio español han anunciado y llevado a la práctica, una subida fulminante de sus facturas a comienzos del presente año, escudándose en la sostenibilidad de la red y el encarecimiento de la productividad energética. Dicha energía se produce a costa de bienes de dominio público en su mayor parte, como presas fluviales, pero aún así nos sangran con aumentos desorbitados en los tiempos que corren. Por otro lado, la estructura ferroviaria se está modernizando a la misma velocidad que desaparecen los trenes regionales y de vía estrecha. En lugar de ofrecer alternativas económicas y estructurales a los usuarios que ven como muchos trayectos desaparecen o sus billetes se encarecen, cortan hermosas cintas inaugurales, suben la tarifa, y a otra cosa.

Pero si en Libia las cosas se ponen feas (para Repsol, evidentemente, no para sus nobles habitantes), las medidas urgentes de corte paternalista no tardan en sucederse. No es de extrañar que el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, sea el primero de los mandatarios occidentales que haya anunciado su visita a Túnez. España tiene un déficit importador petrolífero, dependiendo en exceso de los acuerdos que en la zona en conflicto mantiene la otrora compañía pública de hidrocarburos. Cuando estábamos discutiendo acerca de la conveniencia de suprimir los límites de velocidad en aquellas vías aptas para ello, como ocurre hace años en Alemania, nos aparece una veloz decisión para proteger nuestro frágiles bolsillos. Aunque la cuenta del supermercado se haya disparado sin remisión, a pesar de que llegar a fin de mes adquiriendo lo indispensable sea para millones de ciudadanos una quimera. Es que nos quejamos de vicio.

Alta fidelidad nacional

Hasta que comenzó el siglo XXI, Joaquín Sabina coronó una intensa batalla que se despertó a finales de la transición en base al reinado de la palabra nueva, de la conexión con un público que reclamaba derribar las margaritas y los paseos a la orilla de la playa, el pasteleo cargado de azúcar blanca. Fue una batalla limpia, sin ganadores ni perdedores, pero en la que el de Úbeda, con un pop rock sincero, entre lo urbano macarrilla y el verso romántico de una sociedad con cada día más condimentos en la paleta, triunfó sin mancharse las manos. Ahí sigue, reinando en los estadios y plazas, con miles de nostálgicos escuchándole repetir lo que, con sus rimas y ritmos, ya hicieron símbolos de otra índole y temporada. Los tiempos estuvieron detenidos desde que el 20 de noviembre del 75 la inmensa mayoría sonrió para sus adentros hasta que los herederos de esa fecha regresaron vestidos de centralistas europeos y nos sacaron de un letargo para el que no se había inventado cloroformo invertido.

Los vinilos se sustituyeron por CD; éstos lucharon a brazo partido contra el laser disc, contra el vinilo nuevamente mientras, a su vez, aplastaba el cassette sin remilgos y, cuando la victoria parecía definitiva, el mundo varió sin pausa hacia soportes insoportables para el no adaptable. Los músicos patrios comprobaron como su comodidad, en base de royaltys y discos de oro con sólo toser un nuevo single, se evaporaba, y una realidad en forma de archivos que vienen y van, que crean y comparten artistas y sonidos salidos de bares y discotecas de provincias, jugaban la misma partida que sus respectivas consagraciones.

En primera posición, el asturiano Nacho Vegas, que acaba de publicar “La zona sucia”. El antiguo componente de Manta Ray, símbolo del indie nacional, acaba de entrar en el número tres de la lista de ventas española, lo que da buena cuenta de los inevitables cambios de formato a la hora de consumir música. Ni la ley antidescargas, ni spotify y su buenrrollismo melódico, ni mucho menos emule y sus amigos compartiendo lo bueno y lo malo, definen lo que el público demanda. Cada día más, la música está a pie de calle, y se comparte como un secreto juglar, cerquita del oído. Esto se comprueba con la magnífica acogida de un cantautor hispano-palestino que, hasta ayer, escuchaba en primera fila a Ismael Serrano soñando escribir media estrofa a la altura del vallecano sin, hasta ese momento, haber acariciado una guitarra:

Pero hay más, hay tantos que todavía están lejos de abarrotar Las Ventas y, aún así, están todos los fines de semana contando historias imprescindibles a lo largo y ancho de la geografía nacional. En realidad, no son anónimos. Hay oídos fieles que están pendientes en cada ciudad, en las localidades con salas que abren sus puertas a los que algo tienen que contar y decir, a la visita de esa hornada bien tostada de poetas con instrumento que han formado una nueva generación consciente de la trascendencia de poner ritmo al descontento popular. De vez en cuando se unen para revivir la nostalgia de los comprometidos recitales de otras luchas, de otras reivindicaciones, pero independientemente de eso, cantan alto contra las mismas injusticias, recordando que seguimos padeciendo un mundo en el que el sufrimiento y el dolor se ejecutan desde las mismas manos que alivian un dolor sanable. En el caso del Estado español, el virus se encuentra a lo largo y ancho de nuestro territorio, inoculado a la vez que el antidoto se ha venido guardando celosamente lejos de manos dignas. El mal es el mismo, y contra él se grita en todas las lenguas nacionales, como con tanta sensibilidad demuestra Pau Alabajos:

En definitiva, hay una generación que no sueña con ser el primero de los no sé cuantos principales, sino contar, en clave política, romántica, íntima o tragicómica qué ocurre a nuestro alrededor. Existen más allá de los canales musicales tradicionales, y queremos compartir algunos más para que, cuando pasen por sus respectivos municipios, estén prestos a darles una inolvidable oportunidad: