Desbandada etimológica

Populismo1Llevamos demasiados días, meses, y los años que nos pueden quedar, recibiendo puñaladas léxicas desde todos los rincones, pero particularmente desde una suerte de extracto humano que parece gustar de disfrazarse con ropajes propios de antílopes sociopolíticos, al efecto de abandonar por completo cualquier atisbo de credibilidad en su oficio (hace demasiado tiempo que resulta difícil encontrar a representantes públicos que se tomen esa consideración con el ánimo temporal que tal designación merece) y entregarse, sin pudor ni miramientos de ninguna índole, a esa máxima electoralista de “repite una mentira, que en el ambiente puede quedarse revoloteando con apariencia de media verdad”. Sin ir más lejos, hemos vivido las recientes elecciones en Grecia como si supusieran una extensión de nuestro acopio plebiscitario, y en estos días hemos recibido desde la práctica totalidad de los medios de comunicación mass media y no tan media el incostatable calificativo de “izquierda radical”, para referirse al sedimento ideológico de la formación política ganadora en los comicios celebrados en el país heleno, Syriza. Y tan panchos.

El radicalismo como posición colectiva puede sonar, de primeras, a acciones poco dadas a la mesura. Por tanto, traslada una sensación de inestabilidad, aderezada con riesgo y hasta violencia. No resulta baladí el uso de una terminología así en los tiempos que vienen frenando, toda vez que las grandes fuerzas conservadoras y socialdemócratas del continente europeo han plantado sus respectivas tiendas de campaña en similares praderas: equilibrio, moderación, reformismo controlado. De este modo, se pulveriza el régimen definitorio de los términos en tanto en cuanto se pretende contraponer manera de construir sociedad a partir de dualismos básicos. Radical era la formación liderada por Lerroux, y nadie en su sano juicio puede imaginarse a una horda de rojos feroces capaces de suspender la autonomía de la Generalitar, o enviando los tanques a aplastar las insurrecciones proletarias en Asturias. Pero hoy, como el tiempo pasa sin dejar poso en la memoria intergeneracional, calificar a la formación de Alexis Tsipras como de extremismo marxistoide o radicalidad cavernaria supera el filtro y se enquista en el vocabulario cotidiano. Recuerden pues que lo que ayer era socialdemocracia hoy puede representar el bolcheviquismo de más rancio abolengo.

Populismo2Pero de todas las majaderías a propósito del lenguaje que se vierte sobre la corteza política, el término “populismo” es el que parece ha conseguido germinar con mayor abundancia de flora colorida, capaz de distraer a la muchachada con derecho al sufragio activo. A partir de la irrupción del fenómeno “Podemos” en el concurso electoral, cualquier propuesta que pretanda abandonar la resignación en el plano de la fragilidad socioeconómica y la vulneración de derechos, libertades y garantías ciudadanas arroja el resultado instantáneo de calificación populista. Y a otra cosa. El calificativo en cuestión no contiene, en puridad, más sustancia que aquella que hace referencia a cualquier situación relativa al pueblo, entendido éste como cada uno quiera verlo o pretenderlo. Probablemente, la silenciosa alianza del Partido Popular y el PSOE en las alturas de la representación política haya contribuido a repetir como un mantra el término, pero da la sensación que estamos ante un “donde ví popular digo populismo”.

Populismo3El sufragio universal impide que los partidos políticos en liza restringan sus mensajes a un determinado estrato ciudadano, entendido éstos como capas separadas por la capacidad de acumular bienes y expectativas de riqueza. De este modo, el que esté libre de una vocación populista, esto es, de afirmar que se vive por y para la defensa de los intereses y aspiraciones del pueblo, en abstracto, que abandone el primer escaño. Todos los son, y cabe afirmar que las escuadras que hasta ahora han gozado de mayor representación en las diferentes instituciones, practican el innoble arte de prometer sin concretar a través de un mayor currículum demagógico, ora sea por las habilidades perfeccionadas a lo largo de las legislaturas, ora por la comprobación de que las consecuencias de la mentira no producen más que un más que soportable turnismo canovista. Lo incontestable es que mientras se reproduce a conciencia esta suerte de analfabetismo político calculado, la lengua patria arde en llamas frente a lo flamígero de las respuestas en desbandada.

Publicado en La Farola vigilante | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , | 4 comentarios

Hablar por vejar

Letra MurgaSi nos tropezamos con otro individuo por la calle y, sin mediar torceduras humanas, éste nos inquiere en cuanto a su parecer con respecto a nuestros andares, sin dires ni diretes, no sólo en cuanto a la cercanía con el borde de la acera sino más bien respecto a supuesta grasa que podemos ir deponiendo pasito tum tum, pasito tum, nuestra reacción dificilmente puede encuadrarse en una soportable levedad del estar. Por el contrario, si otro bípedo rumiante aborda esa pausa cafetera que todos debemos otorgarnos para seguir combustionando el camino de vuelta y solicita hurtarnos una porción de paciencia con el objeto de compartir, vayamos a no saber de antemano porqué inquisitoria razón, aquella semblanza que ha formado de nosotros a razón de cuestiones de índole más o menos pública que conoce, no debería quedarnos más remedio que asentir, disentir, o ignorar. Y ahí no puede más que finiquitarse el libreto de turno.

Sirva esta imprecisa comparativa para encuadrar el texto que nos encabeza. El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, fiesta calificada de interés turístico internacional desde hace más de cuatro décadas y considerada una de las más vivarachas del orbe en los períodos de carnestolendas, cuenta con un período de singular expectación por parte del público local, protagonizado por las agrupaciones de murgas locales. Éstas, formadas por la sociedad civil, compiten en un concurso que rebosa de expectación pública y, por tanto, congrega a miles de tinefeños en directo y a través de los medios de comunicación, por ser las más valoradas no tanto por sus fantasías textiles (que también) sino por lo punzante de sus letras, que pretenden realizar un repaso de cabo a rabo de aquellas cuestiones que preocupan al ciudadano insular.

Letra Murga2  El golpeteo a la masa política local, así como las habituales sornas a los vecinos de la ínsula grancanaria, suelen protagonizar las rimas de estas agrupaciones, algunas con más punzamiento en la ironía carcajeante, todas ellas rayando el humor con el dolor. Pero tras leer ese encabezado que hoy les traemos a término, es sencillo comprobar que, en algunas ocasiones, la ironía se despeña antes incluso de asomar el borde de la mofa. Puede resultar más que posible que el ritmo de las sociedades se encuentre desacompasado de ciertas tradiciones, y lo que antes se reía, más tarde se encajaba, algo después se perdonaba y, no se sabe exactamente en qué borde temporal, se rechace. Y es que la letra de cabecera corresponde a una de las melodías incluidas en el libreto de este año por parte de la Afilarmónica Ni Fu-Ni Fa, murga decana del carnaval chicharrero, eliminada por parte de la agrupación tinerfeña tras la recomendación de un concejal del consistorio capitalino de autocensurar, con mucha delicadeza, esta intervención por su contenido homófobo.

Inicialmente, la reacción del grupo murguero giró en la autodefensa, mezclando en períodos especialmente delicados en cuanto a esta realidad, la libertad de expresión, con su encarnizada confianza en que la murga y su voz supone una especie de voz popular que no puede ni debe ser acallada. En efecto, resulta sospechosamente irónica que estas agrupaciones, con cuentan con un favor popular notable en la medida de los miles de individuos que se dan cita en sus concursos anuales, se erijan en exquisita prolongación de las inquietudes ciudadanas, ajenas a la censura, mientras se dejan abrazar por los prebostes políticos insulares, de todo signo político, como eventos consolidados y armónicos. El local de ensayo del murguero siempre acoge a la víctima institucional de sus partituras sin rubor, besando y abrazando al supuesto contrincante. A partir de ahí, la rima les permite sortear determinadas igualdades, consonando broma con sorna, risa con maledicencia.

Letra Murga3Esta letra difícilmente soporta el equilibrio entre la transgresión de las fiestas carnavaleras y el dolor sin gracia que se puede llegar a inflingir a miles de personas que asimilan con más dureza de la que la legislación contempla su condición sexual, asumida ésta al ritmo que marca el biorritmo individual y que no debe soportar prisas repugnantes por un colectivo sin rostro que lo utilice como caballo de mofa. Pero ese motivo no es el que ha llevado a Ni Fu-Ni Fa a renegar de su obra musical, quienes desde un principio han afirmado la inocuidad de su letra, conminada ésta a sobrevivir en el supuesto paréntesis carnavalero que deja de lado el equilibrio entre la diversión y el entorno. Libertad de expresión es aquél principio que, aquí también, se ha enarbolado por sus dirigentes para enfrentar su más que probable torpeza al intentar hacer reir fuera de temporada, lejos de la realidad social a la que pretenden utilizar como escudo humano para defender el caparazón de su estructura vocera popular. Hasta que el debate público, iniciado con la solicitud (siempre rogatoria, nunca inquisitiva) del anteriormente mencionado concejal socialista, les ha llevado a reconsiderar su posición.

Letra Murga4Florentino Guzmán (PSOE), alegría en alto como se puede divisar en una instantánea publicada en su cuenta de Twitter en la reunión con los letristas de la murga objeto de la polémica, parece dejar caer en saco roto sus supuestas buenas intenciones cuando aprovecha políticamente la controversia para liderar el desenlace de esta situación. Finalmente, como es costumbre, pueblo y política, ciudadano y concejal, son parte de un todo que se encuentra en febrero para decir y escuchar con una sonrisa tan temporal como inocua. En esta ocasión, el límite de la sorna aplacó la sonrisa del payazo murguero por unas jornadas. Pero viendo el espectáculo binómico que se forma entre ambas realidades cada año con total naturalidad, y la que se ha llegado a engendrar en despachos tan poco lucidos como el de esta instantánea, mejor esperar a la reprobación de una de las partes. La libertad de expresión tiene límite en la ley que la ciudadanía se otorga en cada momento de la Historia, pero el verdadero espacio de entendimiento entre personas que comparten un grupo social cierra filas ante la intolerancia mucho más rápido, o al menos de manera más eficaz, que la poca engrasada máquina del ordenamiento jurídico: La Ni Fu-Ni Fa no tendrá oportunidad de recibir, si así ocurriera, la respuesta reprobatoria ante una letra que ni hace gracia, ni es de este tiempo. En lugar de criticar, esto es hablar por vejar.

Publicado en La Farola vigilante | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , | 4 comentarios

Fundamentalismo democrático

Terrorismo1Se queda uno la mar de tranquilo, arropado en casa, tal vez a unas cuotas de ser desahuciado, o volviendo a dejarse seducir por el tumulto tintineante que entra y sale de las rebajas a cuota y fuego de tarjeta de crédito, cuando tras la sangre llega la ley, vigorosa, con más calorías, presta a no dejar espacio para las ondulaciones sociales y la violencia antisistémica.

Y es que es cosa de paz, propia de nuestro confortable occidente humano, trastear con los cuerpos legales en momentos de marejada con rachas de fuerte marejada, según las kalashnikov de cotrabando se encasquillen más o menos. Cuando azota el vientecillo de la intolerancia, efectivamente, incomoda tanto su ritmo firme sobre la opinión de cada cual como el tornado que se genera ante y frente a la libertad de expresión, esa damisela que abre y cierra la balconada antes de que amaine la tormenta. Pero la dirigencia, eficaz y nada pusilánime cuando de cubrirnos las espaldas tocan, ya se ha pertrechado para subir, valerosa, a reparar el pararrayos antes que sacudan más balas atronadoras sobre la palabra y el hecho.

Terrorismo2Poner negro sobre blanco, una vez nos tiñe el rojizo de la intolerancia, tal vez con demasiada ceguera indómita cuando de poner taquígrafos se ha tratado con más potencia de la contratada, es colocar ley sobre ley. Y la que en cada momento copa el montón parece contener más hormigón que su predecesor tocho. Tranquilos todos, pues, porque no hay sistema de garantías más eficaz que aquél que tiene normativa para todos los gustos y colores, permitiendo calificar diferentes actividades presuntamente delictivas con tantos disfraces como la alarma social de turno requiera. Rabiando el pánico, se disipa la muerte.

La calle en toda Europa vuelve a recuperar la placidez de los espacios muertos, sin ventisca. Una vez manifestados en placentera comandita dirigentes de aquí y de allá, abrigados como crías indefensas y temerosas de misma camada, cada cual ha vuelto a lo suyo pero con el buche saciado en esa retroalimentación globalizadora que hace que el control de la ciudadanía encuentre justificaciones a miles de kilómetros, como quien tira un trompo a sabiendas que lo de menos es su baile. A legislar se ha dicho, que las armas las carga el ordenamiento jurídico. Bien sabe la dirigencia que las arrugas en nuestra calma chicha son producto de unos cuerpos normativos demasiado laxos, faltos de hidratos de castigos.

Terrorismo3Si no le gusta tener ojos sobre cualquiera de sus privados movimientos, es que no entiende en qué consiste la seguridad y sus inevitables estrecheces democráticas. Y si la manoseada libertad de expresión le da olor como a moho inconstituyente, entonces es cuestión de ir a contracorriente casi por vicio, y para eso no se alarme que le están preparando un cocido de soluciones con tanto ingrediente como permita el articulado penal patrio. Es por su bien, no lo olvide, más cuando las calificaciones de los delitos se vengan engullendo, como un agujero negro, hacia el epicentro de dirimirse todos con rostro de terrorismo, de organización en pillos colectivos, de culpable de los malos. Usted mañana puede no ser un chorizo, sino el acaparador de recursos para banda armada familiar. Tenga ojo, guarde distancia con la incorrección y el delito, allí donde la frontera se establezca, y aunque esté a punto de rozarle hasta en la alcoba. Pero, no lo olvide, también tenga fe. La democracia sólo quiere protegerle.

Publicado en La Farola vigilante | Etiquetado , , , , , , , | 2 comentarios

Derecho a la ensoñación

Érase que se era un Estado-Nación mal habituado a residir entre desconchones y grietas tan antiestéticas que, de cuando en cuando, recordaban el riesgo de fractura desde la base hasta el vértice de sus cimientos poco porosos. Entre los límites geográficos de esa unidad de destino en lo irracional (vale, denominémosla España, que ahorra caracteres que es un primor), había que por ahora habíase un gobierno (minúsculo en sus minúsculas) y hasta un presidente (diminuto en su diminutez), con mucho trapo pero poca lengua. De la extranjera, que no de la extemporánea, sobrado de ésta de la punta al trapo. Pues ocurría que le ocurre sortear fronteras (de pega, territoriales, productos de la egoista condición humana. Ninguna interior, no se sofoquen) y el alma tolerante, la prestancia por la libertad alimentada con esteroides y la faz (sin tics, desencajada pero con los párpados enhiestos) ínclita, ella misma orbitando en posición de busto romano sin toga, convertían su presencia internacional en un replicante mal armado para las respuestas, pero inmutable en su silencio aventajado para no tropezar, para que los adoquines no se levanten sobre arena de playa.

??????????????????????????????????????Nous sommes tous Charlie y en esas se atribulaba Rajoy, expedito en tareas de evacuación de las intolerancias internas mientras cruzaba brazos con otros tantos de dudoso linaje exentos de rojizo atuendo, tal vez no tanto a través de la piel política. Pero a la vuelta de excursiones como las que posicionan en primera línea la antítesis del fracaso estratégico, el derecho a la ensoñación torna en pesadilla, se disgrega la voluntad del ser frente a la imposición del estar. ¡Libertad de expresión, qué sabia recomendación! Hoy en día se sigue repitiendo como un mantra que protegemos frente al golpeo externo, una especie de mantra que recubre la exégesis necesaria en cuanto algo decimos, pero no queda nada claro si hacemos, si residimos en su esencia.

Ensoñación2Y eso es así porque resulta de incómoda digestión enarbolar a pachas la banderola gigantesca para parapetar el libre acceso a decir y defender aquellas determinaciones humanas que considera un concreto grupo social legítimo en su impulso y, nada más tomar tierra en la patria inconexa que minúsculamente se dirige, reforzar el respeto al silencio debido: Abogados en trena, defendidos en suspenso, terroristas todos. No hay paz para los postcondenados, no hay ligereza en la pantalla inconexa del “si tú me dices ven, te encierro todo”. Es hecho de particular evidencia en el plano jurídico que sin soporte defensivo no hay causa que merezca la consideración democrática de tal ficción humana. Pues hoy, todos a la carcel. Si hay delito desde la raíz letrada, ¿hoy era el día de pronosticar el suspenso del proceso debido? Reza la prensa menos edulcorada que los delitos que se le imputa al cuerpo de abogados del entorno de Sortu vienen con harinas de otro costal pero los perros suelen transitar sin hueso. Cuando el término “terrorismo” hace acto de presencia allende cualquier gota de agua, algunos parecen sentir el abrigo más reconfortante para jugar sin reglas en el tablero que sigue desconchándose. Hablar de paz es oler a derrota, deben pensar; un grillete a tiempo, un tiempo agrietado.

Ensoñación3Debe ser que como queda poco tiempo para emprender más reformas sobre no ya las imperfecciones propiamente hechas, sino tal vez para impedir una aluminosis metastásica, se coge gusto en el desconcierto universal de amenazas generalizadas, con ese enemigo común inconexo pero disfrazado con ropajes de textura simétrica, para poner paños ardiendo frente labios y lenguas y cuerpos y gestos y ánimos. Frente a todo. Frente al país mismo, desgarrado, hecho añicos, jirones, trizas, polvo contaminante que evapora ácaro contra ácaro. Y no es plan. Ley mordaza, ley que sueña con el sueño del silencio. Multas como recetas, que funcionan a modo de trampolín para negar la mayor siempre y cuando el primer paso exista, si hay salvoconducto no hay delito. ¿Qué usted se muere víctima de Hepatitis C? Si hay receta, hay medicamento. ¿Qué le parece que la cultura está hecha unos zorros? Si usted aprovecha mi aumento de subvenciones, yo graciosamente le aplicaré mi porcentaje de IVA correspondiente. Y así, poco ladrillo resta para que el hormigón quede a la vista.

Publicado en Habitaciones sin pintar | Etiquetado , , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

El humor nunca delinque

Hebdo1Pasear esta supervivencia sin límites prefijados careciendo de sentido del humor es peor que no vivir. ¿Para qué? ¿Qué fuerza vital puede alimentarse sin sonrisas, sobre todo aquellas que esparcen su jocosidad alrededor de nuestros principios? Porque resulta imposible tomarse en serio sin ser capaz de carcajearnos de las debilidades de aquello que sustenta nuestra razón de ser. Unos cuantos asalvajados ayer demostraron que esta premisa, cuando no se cumple, provoca el reverso de la condición humana, denostando la esperanza de la propia bestia y toda aquella humanidad que se abre paso en su vengativa podredumbre moral.

12 seres que echaban a diario a andar sus vidas, salpimentando la actualidad con el punto justo de acidez humorístico a temas de diversa actualidad, vieron cercenados sus respectivos caminos a golpe de bala cobarde. Y la comedia se hizo reivindicación: millones de ciudadanos levantaron las portadas de Charlie Hebdo en todo el mundo para defender el derecho a expresarnos con la libertad de consumir aquello deseado, sin prejuicio por no alimentarnos de aquello que no causa efecto en nuestra múltiples necesidades a sabiendas que será la papilla de otros tantos, felices, deterministas. La intolerancia es analfabetismo social, no hay otra. Algunos lo arrastran al límite más podrido al erigirse como jueces sangrientos de aquello que no entienden a través de sus minúsculas fronteras mentales. Pero otros, muy numerosos, se bastan con ametrallar el entendimiento propio de la inteligencia en desbandada al mantener durante 48 horas como trending topic el hastagh “#StopIslam”. Churras con merinas, sordina con ceguera.

Pero ojo, que no todo son kalashnikov en la viña del obtuso. Con el cinismo bien almacenado en la trastienda del poder político que nos viene acompañando, resulta antológico escuchar al interiorista Fernández Díaz lanzar soflamas a favor de la libertad de expresión sin peros mientras se encargaba de recubrirla con el hedor habitual de su gremio bajo chorros de ley mordaza. Y para hoy, doble ración de sordidez propia del populismo reaccionario al que nos acostumbra el derecha nacional: el video que antecede este párrafo, emitido en “La Tuerka” por el humorista Facu Díaz, ha sido denunciado y admitida ésta a trámite en la Audiencia Nacional por la Asociación Dignidad y Justicia (su nombre comercial si que es hilarante de 24 kilates) al entenderse que, en este caso, el humor está reñido con el buen gusto. “Ofensivo y humillante para las víctimas del terrorismo”, lo califica la entidad denunciante (premio Gregorio Ordoñez en 2011, por parte de presuntos compañeros de aventuras), si bien no parece sentir aversión ante las permanentes descalificaciones hacia miembros de Podemos por parte de destacados dirigentes del PP o periodistas de trazo largo, tildándolos de “amigos de los etarras” o financiados por Irán y otras lindeces. Cosas de la vis cómica patria.

Hebdo2Y como de humor parece que no vamos sobrados, de paciencia tampoco ibamos a ponernos rumbosos a estas alturas del cuento. Y es que al final la política emponzoña tanto el normal discurrir de la alegría colectiva que es imposible abstraernos a la corrupción rampante. Para que acaben de doblegar cualquier mueca sonriente, sepan que Sonia Castedo ha demandado a la periodista Nuria Roca, solicitándole 75000 euros en concepto de daños y perjuicios por calificar radiofónicamente sus maneras y andares al frente del consistorio alicantino. Así que la honradez tiene que plegar velas no ya en la alegría, sino en la firmeza de sus actos y convicciones, mientras todo lo que se impregna de delito levanta el hocico y saca pecho en su inmundicia. Definitivamente, malos tiempos para la humanidad y su necesaria alegría.

Publicado en Salones con humedad | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Los padres no son los Reyes

ReyesMagos2Dice la ciencia que el momento de nuestro alumbramiento es eliminado de nuestra memoria como necesidad de supervivencia. Vendría a ser un elemento evolutivo destinado a no rememorar el suceso más traumático al que se enfrenta, de manera física, nuestro organismo, si bien somos mamíferos de segundo nivel, incapaces de valernos por nosotros mismos para sobrevivir tras el parto, a diferencia de otras muchas especies de nuestra parentela animal, que es ser expulsados del vientre materno y comenzar la andadura, tal cual.

Esta afirmación, no obstante, puede resultar cierta en cuanto a la eliminación biológica de archivos traumáticos, pero no es ni mucho menos el único borrado de memoria que realizmos en los primeros tiempos, ni por supuesto está demostrado que sea el más perturbador en caso de quedarse rondando por el parque neuronal. Durante al menos, año arriba, mes abajo, la primera década de nuestra existencia (siempre hablando en términos de infante occidental de clase media ingresadora de patrón oro como ejemplo mínimo) estamos condenados a ser estafados, y aquí comienza el interrogante, por aquellos que tienen la responsabilidad de hacernos seres humanos rectos y ejemplares, dotándonos de las herramientas de supervivencia más eficaces para nosotros, y menos afiladas de cara a nuestro entorno.

Trasladar un germen de supuesta bonhomía en la estafa de la fiesta de Reyes Magos no casa con ningún planteamiento de psicología infantil que sea capaz de pasar los filtros del sentido común pedagógico. ¿A santo de qué buena praxis educativa obedece la inclemencia mental que entierra en cerebros aún a medio hacer la perversa promesa de que serán surtidos de todo capricho manufacturado solicitado si “se portan bien”? Y que los surtidores no son sus progenitores, a través del esfuerzo que supone entregar su fuerza de trabajo a cambio de unas siempre injustas unidades de papel moneda intercambiable por bienes y servicios, sino que prefieren dar un paso al costado y ceder todo el protagonismo a la entelequia de tres orondos monarcas (ni siquiera se destaca la parte más interesante de la fábula, esto es, su faceta de científicos y hombres cultos) que reparten, fíjate tú como es de desigual el desequilibrio planetario, cachivaches de las grandes corporaciones en hogares donde menos falta, donde los armarios y las estanterías más pobladas están plagadas de replicas, primas hermanas de esos mismos juguetes condenados a ser pasta a medio reciclar por cada año que se van convirtiendo de maravillas en cursiladas.

ReyesMagos3El festejo producto de la epifanía cristiana cayó hace décadas en las garras despiadadas del capitalismo y brotó como un punto de inflexión consumista que regulaba los picos de fabricación y adquisición de bienes con carácter de urgencia. Da igual si el receptor es el engañado, dócil en la trampa que esconde su carta sin remitente, o aquellos adultos que refuerzan la farsa completando los bajos del árbol artificial con presentes adquiridos a toda prisa, pagados a un porcentaje muy superior de su precio ya de por sí adulterado. Y el engranaje, no contento con empezar el año expulsando excedente a coste demencial, ha conseguido insertar dos tradiciones vacuas en una y, en lugar de elegir, sobornar con la obligatoriedad de doble felicidad desde que el niño Jesús nace hasta que los Reyes llegan a ver como se las arregla en período primigéneo de lactancia.

Pero no nos dispersemos: La cuestión estriba en comprender cómo socialmente hemos otorgado categoría de valor positivo al hecho de crear una mentira desde el telediario hasta el regocijo paterno-filial y, durante unos días, atarear a las futuras generaciones en la dinámica de esperar que todo lo racional deja de tener sentido porque la magia es quien gobierna los actos humanos. Dicen esos adultos, estafados en su mocedad, que es una mentirijilla que no hace daño a nadie. Habría que decir que bien tampoco, a cuenta del sufrimiento eliminado cuando comenzamos a entender, nunca de manera plácida, que nos la han dado con queso, galletas y leche caliente. Si la responsabilidad de crear hombres y mujeres honestos y honrados que no sigan despedazando el planeta y sus anclajes comienza a vestirse por la cabeza, escayolada ésta por mentiras que no fomentan ni refuerzan aquellos valores realmente indispensables, sino por un sortilegio armado de fraude, mal empezamos, mal empiezan.

Publicado en La Farola vigilante | Etiquetado , , , , , , , , | 2 comentarios

Zizekeando

Integrar la teoría filosófica en el análisis de la cultura popular desaparecerá, como lágrimas en la lluvia, sin poder ver desde Orion la fórmula decrépita de nuestra apuesta como sociedad. Y, entonces, personajes como Slavoj Zizek ni siquiera aparecerán en nuestro juego del conocimiento individual o colectivo, siquiera como fieras indómitas en ese circo que ya viene apagando sus luces, recogiendo sus telares en tecnicolor. La desaparición en los planes de estudio de todo aquello que suponga despertar la esencia vital por entender nuestro entorno, para adelante y hacia atrás, nos deja estancados en el curso de la Historia, hace de la evolución humana un rodillo atascado presto a comenzar a chirriar y producir chispa, hasta el incendio, pira de una civilización atascada.

ZizekDesde Eslovenia hacia el mundo moderno, entendido con el don de la antelación que otorga pensar en lugar de actuar desde la irracionalidad hoy más valorada que el patrón-oro que sustenta la imbecilidad del ser, Zizek acelera sus propósitos con ese pedal en el lenguaje que no conoce freno de mano ni de lengua, mucho menos a través de unas neuronas en veloz comandita. Pero en las aulas ese bastión que supone no arredrarse ante la capacidad de superar la memorística y trasvasar datos hacia el canal de la crítica tiende a la extinción. El sistema necesita mano de obra funcional, acomodaticia, como una masa de codicia que busca el destino de su ser mismo a partir de la obtención de bienes que quedan en el camino cuando la pieza es sustituida, como desechos de la vida contemporánea, como versiones 2.0 del interés humano por acaparar aquello a lo que da, por el azar de sus infortunios terrenales, suplemento monetario en la escasez de lo mismamente infiltrado como de interés; especies brillantes en manos de animales desorientados.

Parece, y parece con carácter presuntamente definitivo, que la frontera está cerca, sólo que la humanidad tarda en tocar sus murallas porque se ha empecinado en dilatar aquello que es definitivo per se dando vueltas de trompo como un satélite sin órbita conocida. Al menos la ignorancia permite continuar estos padecimientos grupales quien sabe por cuanto tiempo de supervivencia. Entretanto, unos pocos piensan por el resto y dejan encontrarse, por menos que por más, de modo que aunque el pupitre esté a punto de ser decorado con la calculadora de la eficiencia, algún que otro alumnos continuará escondiéndose en la última fila, azorado, blandiendo papel y pluma, mirando por la ventana como el clima acompaña sus cambios, integrando sus dudas en el entorno.

Publicado en Sillón de terciopelo verde | Etiquetado , , , , , , , , , | 3 comentarios